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Eisenkot pide superar al Likud para poder formar gobierno en Israel

Gadi Eisenkot pide superar ampliamente al Likud de Netanyahu para recibir el encargo de formar Gobierno en Israel. Las mayorías siguen sin aclararse.

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Un elegante Eisenkot

Foto: Yahav Trudler (Yahav Studio) / Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0.

Resumen

  • Eisenkot pide superar al Likud para poder formar Gobierno en Israel
  • Las elecciones se celebrarán el martes 27 de octubre de 2026
  • Los pactos y la mayoría de 61 escaños serán decisivos

El líder del partido centrista Yashar, Gadi Eisenkot, ha advertido este domingo, 25 de octubre, de que las elecciones legislativas de Israel se han convertido en una competición muy ajustada contra el Likud de Benjamín Netanyahu. A dos días de la votación, el principal aspirante de la oposición ha pedido superar con un margen amplio al partido gobernante para conseguir que el presidente israelí le encargue formar el próximo Ejecutivo.

«O Netanyahu o yo», ha afirmado Eisenkot en una declaración difundida en vídeo. El antiguo jefe del Estado Mayor israelí considera que ganar la carrera por ser el partido más votado resulta fundamental para que el bloque partidario de un cambio político tenga posibilidades de hacerse con el poder. Su mensaje llega cuando los sondeos apuntan a una competición reñida, sin una mayoría parlamentaria asegurada para ninguno de los dos grandes bloques.

Las elecciones, convocadas para el martes 27 de octubre de 2026, pondrán a prueba la continuidad de Netanyahu después de una legislatura marcada por los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, la guerra de Gaza y las profundas divisiones políticas y sociales que han acompañado al conflicto.

La disputa va mucho más allá de quién obtenga más votos. Israel tiene un sistema parlamentario en el que la formación del Gobierno depende de las alianzas entre partidos, de modo que imponerse en las urnas no garantiza llegar al poder. Esa es precisamente la dificultad que afronta Eisenkot: necesita derrotar al Likud, pero también reunir los apoyos suficientes para construir una mayoría.

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Eisenkot quiere una victoria clara frente al Likud de Netanyahu

La declaración del dirigente de Yashar responde a una situación electoral especialmente incierta. Aunque distintas encuestas han situado a su partido por delante del Likud, la diferencia entre ambas formaciones sigue siendo reducida durante la recta final de la campaña.

Los sondeos publicados el 23 de octubre por los canales israelíes 12 y 13 conceden a Yashar entre 22 y 23 escaños, frente a los 19-21 que obtendría el Likud. Son proyecciones, no resultados electorales, y todavía dejan importantes dudas sobre las posibilidades de formar una coalición estable.

Eisenkot ha insistido en que no basta con obtener una ventaja mínima. Su objetivo es lograr un resultado suficientemente sólido para reforzar su posición ante el presidente de Israel, responsable de designar al candidato que intentará formar Gobierno tras consultar con las fuerzas representadas en el Parlamento.

El antiguo militar presenta estas elecciones como una oportunidad para poner fin a la etapa de Netanyahu, el dirigente que más tiempo ha permanecido al frente del Gobierno israelí. Sin embargo, el primer ministro mantiene una base electoral considerable y dispone de aliados consolidados entre los partidos religiosos y de extrema derecha.

La principal dificultad para la oposición es su fragmentación política. Junto a Yashar concurren otras formaciones contrarias a Netanyahu, entre ellas la alianza encabezada por Naftali Bennett y Yair Lapid, el partido Yisrael Beiteinu de Avigdor Lieberman y los Demócratas de Yair Golan.

Aunque comparten su rechazo a la continuidad del primer ministro, sus diferencias ideológicas y sus respectivas condiciones para negociar complican la construcción de una alternativa. La posibilidad de un Gobierno sin Netanyahu depende tanto del resultado de Eisenkot como de las decisiones que adopten sus potenciales socios.

Los antiguos votantes del Likud pueden decidir las elecciones

Uno de los principales objetivos de Eisenkot es captar a los electores conservadores que apoyaron a Netanyahu en anteriores convocatorias, pero que ahora cuestionan su gestión.

Los datos del Instituto de Democracia de Israel reflejan que aproximadamente el 13 % de los votantes continúa indeciso. Entre quienes respaldaron al Likud en las elecciones de 2022, alrededor del 55 % afirma que volverá a votar al partido.

El descontento resulta especialmente relevante en localidades tradicionalmente favorables a Netanyahu, como Dimona, en el desierto del Néguev. Allí, antiguos simpatizantes del Likud participan en la campaña de Eisenkot, aunque una parte importante del electorado sigue identificándose con la formación conservadora.

La experiencia militar del candidato de Yashar y sus orígenes familiares también pueden favorecerle entre sectores que históricamente han respaldado al primer ministro. Eisenkot es hijo de inmigrantes judíos procedentes de Marruecos y pertenece a la comunidad mizrají, integrada por judíos de origen norteafricano y de Oriente Próximo.

## Quién es Gadi Eisenkot, el principal rival de Netanyahu

Eisenkot, de 66 años, dirigió las Fuerzas de Defensa de Israel entre 2015 y 2019 y desarrolló una carrera militar de más de cuatro décadas antes de convertirse en una de las figuras centrales de la oposición.

Tras los ataques de Hamás de octubre de 2023, participó como observador en el gabinete de guerra de Netanyahu. Abandonó aquel órgano ocho meses después, en medio de profundas discrepancias sobre la conducción de la ofensiva militar y los objetivos del conflicto.

Su trayectoria también está marcada por una tragedia familiar. Su hijo Gal murió combatiendo en Gaza en diciembre de 2023 y posteriormente fallecieron otros dos sobrinos durante la guerra. La pérdida de su hijo forma parte de una experiencia personal que también ha influido en su trayectoria política.

Eisenkot fundó Yashar en 2025 y ha construido su candidatura alrededor de la seguridad nacional, la responsabilidad institucional y la necesidad de sustituir al actual Gobierno.

Pero su alternativa a Netanyahu no supone un giro radical en la política de seguridad israelí. El antiguo jefe militar mantiene posiciones firmes frente a Hamás e Irán y rechaza la creación de un Estado palestino en las condiciones planteadas por la solución de dos Estados.

También defiende la presencia de asentamientos israelíes en Cisjordania, territorio ocupado desde 1967, aunque sostiene que deben ajustarse a la legalidad israelí y responder a intereses nacionales. Ha criticado la violencia de colonos contra palestinos y se opone a gobernar con figuras de la extrema derecha como Itamar Ben-Gvir y Bezalel Smotrich.

Estas posiciones muestran que la disputa electoral no enfrenta simplemente a dos modelos opuestos sobre el conflicto palestino. Las principales diferencias se concentran también en el liderazgo político, las responsabilidades por los fallos de seguridad de 2023 y la composición de un eventual Gobierno.

La mayoría de 61 escaños, el gran obstáculo para la oposición

La Knéset, el Parlamento israelí, cuenta con 120 diputados, por lo que una mayoría absoluta requiere al menos 61 escaños.

Los ciudadanos votan listas de partidos, que reciben representación proporcional siempre que superen el umbral electoral del 3,25 % de los sufragios válidos. Este sistema favorece la presencia de varias fuerzas políticas y obliga habitualmente a negociar gobiernos de coalición.

Tras los comicios, el presidente consulta a los representantes de los partidos y encarga la formación del Ejecutivo al diputado que considera con mayores posibilidades de reunir una mayoría. No existe una obligación automática de elegir al líder de la formación más votada.

Esta circunstancia explica la insistencia de Eisenkot en ganar por un margen amplio. Una victoria clara frente al Likud fortalecería su candidatura, pero no sustituiría la necesidad de alcanzar acuerdos parlamentarios.

El problema es que las encuestas tampoco garantizan una mayoría al bloque contrario a Netanyahu. Las últimas proyecciones de las principales televisiones israelíes sitúan al conjunto de partidos del Gobierno saliente alrededor de los 50 escaños, lejos de los 61 necesarios para mantener por sí solos una mayoría.

La negativa de importantes formaciones de la oposición a gobernar con partidos árabes reduce las combinaciones posibles para superar ese umbral. El propio Eisenkot ha descartado incorporar a su Gobierno a fuerzas políticas árabes israelíes que, a su juicio, no cumplen sus condiciones fundamentales en materia de seguridad e identidad del Estado.

Esta posición puede dificultar especialmente sus posibilidades de formar Gobierno si el resultado es tan ajustado como anticipan los sondeos. Las candidaturas árabes podrían desempeñar un papel decisivo en la aritmética parlamentaria, aunque su participación en una coalición encabezada por Eisenkot está lejos de estar asegurada.

Netanyahu, mientras tanto, mantiene sus alianzas tradicionales con los partidos ultraortodoxos y la derecha nacionalista. El rendimiento electoral de esas fuerzas y el de las pequeñas candidaturas próximas al umbral mínimo serán decisivos para determinar qué bloque dispone de más apoyos.

Israel afronta unas elecciones sin una mayoría garantizada

La votación del 27 de octubre llega en un momento de excepcional tensión política. Será la primera elección legislativa israelí desde los ataques del 7 de octubre de 2023, que desencadenaron la guerra de Gaza y transformaron las prioridades del país.

La gestión de la seguridad, las responsabilidades por aquellos ataques y las exenciones del servicio militar concedidas a sectores ultraortodoxos figuran entre los principales asuntos que dividen a los partidos y al electorado.

En este escenario, Eisenkot busca convertir el desgaste de Netanyahu en una mayoría capaz de gobernar. El primer ministro, por su parte, intenta conservar su poder apoyándose en su experiencia política, su discurso de seguridad y la fidelidad de sus votantes.

El resultado puede abrir la puerta a una nueva coalición o desembocar en difíciles negociaciones, e incluso en un bloqueo parlamentario si ningún candidato reúne los apoyos necesarios.

Por eso, el mensaje de Eisenkot tiene dos destinatarios: los ciudadanos que todavía no han decidido su voto y los posibles aliados con los que tendría que negociar después de las elecciones. Superar al Likud sería una victoria electoral importante. Conseguir que esa victoria se traduzca en un Gobierno es, de momento, una cuestión bastante menos resuelta.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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