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Economía

Formentera lidera la vivienda más cara de España con 10.332 euros/m²

Formentera encabeza la vivienda más cara de España con 10.332 €/m², en un mercado marcado por poco suelo, segunda residencia y presión turística.

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Playa de ses isletes en Formentera

Resumen

  • Formentera alcanza 10.332 €/m² y lidera la vivienda más cara de España
  • Una vivienda de 100 m² supera el millón de euros al precio medio de oferta
  • Baleares concentra los siete municipios más caros del país

Comprar una vivienda en Formentera ha entrado en una dimensión que cuesta comparar con casi cualquier otro lugar de España. El precio medio de oferta alcanza los 10.332 euros por metro cuadrado, suficiente para colocar a la isla balear como el municipio más caro del país en septiembre de 2026. Una vivienda de 100 metros cuadrados, haciendo la cuenta sin adornos, supera 1,03 millones de euros.

La distancia con el resto del mercado español es enorme. El precio medio nacional de la vivienda de segunda mano se sitúa en 2.465 euros por metro cuadrado, de modo que Formentera cuesta más de cuatro veces la media de España. Incluso dentro de Baleares, donde el metro cuadrado alcanza los 5.163 euros y el problema de acceso a la vivienda hace tiempo que dejó de ser una conversación abstracta, la pequeña pitiusa juega prácticamente en otra liga.

Más de un millón de euros por una vivienda de 100 metros

El número impresiona más cuando sale del metro cuadrado y entra en una casa real. Con el precio medio registrado en Formentera, 60 metros cuadrados rondarían los 619.920 euros; una vivienda de 80 metros se situaría alrededor de 826.560 euros y una de 100 metros alcanzaría aproximadamente 1.033.200 euros.

No significa, claro, que cualquier vivienda de la isla tenga ese precio. Ubicación, estado, vistas, superficie de parcela, antigüedad o proximidad al mar pueden mover mucho la cifra. El dato sirve como referencia del mercado de oferta y permite entender hasta dónde ha escalado el valor residencial en una isla con apenas territorio disponible, fuerte presión turística y una demanda capaz de pagar cantidades muy alejadas del salario habitual de quien vive y trabaja allí.

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Hay otra comparación casi de ciencia ficción inmobiliaria. El municipio más barato incluido en el mismo análisis es Albalate del Arzobispo, en Teruel, con 291 euros por metro cuadrado. El precio de Formentera es más de 35 veces superior. Dos mercados dentro del mismo país, separados por una brecha que parece casi geográfica y económica a la vez.

Baleares ocupa los siete primeros puestos de España

Formentera no es una anomalía aislada en mitad del Mediterráneo. Es la punta más extrema de un mercado balear que domina el ranking nacional: 15 de los 25 municipios más caros de España están en las islas y los siete primeros puestos son baleares.

Tras Formentera aparece Santa Eulària des Riu, en Ibiza, con 9.027 euros por metro cuadrado. Después llegan Andratx, con 8.543 euros; Sant Josep de sa Talaia, con 7.879; Calvià, con 7.526; Eivissa, con 7.445, y Sant Antoni de Portmany, con 7.110 euros.

El primer municipio no balear es Zarautz, en Gipuzkoa, con 6.302 euros por metro cuadrado. Marbella alcanza los 6.024 euros y Benahavís, otro de los mercados tradicionalmente asociados a compradores de gran poder adquisitivo, se sitúa en 5.479 euros. La fotografía es bastante explícita: el epicentro de la vivienda de alto precio se ha desplazado con enorme intensidad hacia las zonas costeras e insulares.

No todos los precios han crecido al mismo ritmo

Lo llamativo es que Formentera no encabeza las mayores subidas de los últimos cinco años. Su precio ha avanzado alrededor de un 7,7% desde 2021, una evolución moderada al compararla con otros municipios que partían de niveles mucho más bajos.

Andratx acumula un aumento del 122,1%; Santa Maria del Camí, del 107,9%, y Sóller, del 106,1%. Santa Eulària des Riu se ha encarecido un 68,9%. En otras palabras: Formentera ya estaba muy cara cuando comenzó esta carrera. Su peculiaridad no es tanto la velocidad reciente como la altura desde la que corre.

También influye el tamaño del mercado. En una isla con pocas operaciones, una cantidad limitada de propiedades puede condicionar mucho las medias. El precio no tiene la misma elasticidad que en una gran ciudad con miles de viviendas entrando y saliendo del mercado. La escasez de oferta pesa, y mucho.

El precio anunciado y el de compraventa no son lo mismo

Aquí conviene detenerse un momento, porque 10.332 euros por metro cuadrado no equivalen al precio exacto al que se escrituran todas las viviendas. La estadística se construye a partir de los precios solicitados por los propietarios en los anuncios. Es decir, mide precio de oferta.

El importe final de una compraventa puede acabar por debajo —o excepcionalmente por encima— de la cantidad inicialmente pedida. En Baleares esa diferencia merece especial atención. Datos del mercado residencial situaban los precios anunciados, de media, un 38,1% por encima de los registrados en compraventas; en Formentera, la brecha llegaba al 49,3%.

Eso explica también por qué dos estadísticas aparentemente fiables pueden ofrecer números diferentes. Idealista sitúa el precio de oferta de Formentera en septiembre de 2026 en 9.231 euros por metro cuadrado, frente a los 10.332 euros de otros índices. No hay necesariamente una contradicción: cada plataforma trabaja con su propia muestra, tratamiento de duplicidades y metodología.

La referencia cambia, pero el paisaje apenas lo hace. Con independencia de la fuente estadística elegida, Formentera permanece instalada en la zona más alta del mercado residencial español.

El verdadero problema aparece al comparar precios y salarios

Una casa cara puede ser simplemente una casa cara. La tensión social comienza cuando el mercado residencial deja de guardar una relación razonable con los ingresos de quienes necesitan vivir allí todo el año. En Formentera, esa distancia entre precio de vivienda y renta disponible se ha convertido en una de las caras menos fotogénicas del éxito turístico.

Las tasaciones disponibles sitúan también a Formentera en el extremo de la tabla, aunque utilizando una metodología diferente. El valor mediano ronda los 9.814 euros por metro cuadrado y el esfuerzo de compra estimado alcanza aproximadamente el 116% de la renta disponible de un hogar medio. Para el conjunto de España, la referencia ronda el 34%.

Ese porcentaje dibuja mejor el problema que cualquier escaparate de inmobiliaria. El mercado puede funcionar para compradores con elevado patrimonio, segunda residencia o capacidad financiera internacional y, al mismo tiempo, resultar casi inaccesible para trabajadores que dependen fundamentalmente de un salario.

Médicos, profesores, empleados de hostelería, policías, comerciantes o trabajadores públicos necesitan vivienda aunque el mercado no esté diseñado pensando en sus nóminas. Ahí aparece la paradoja clásica de los destinos turísticos de éxito: lugares extraordinariamente valiosos donde resulta cada vez más difícil alojar a quienes los mantienen funcionando.

Poco suelo, segunda residencia y compradores con mayor capacidad

La situación de Formentera tiene explicaciones bastante terrenales. La primera está bajo los pies: hay muy poco suelo disponible y fuertes limitaciones físicas y urbanísticas para ampliar la oferta. No se puede extender una isla como se expande una periferia metropolitana.

A esa escasez se suma una demanda que no depende exclusivamente de la economía local. El comprador de una vivienda en Formentera puede competir desde Madrid, París, Milán, Berlín o cualquier otro mercado de rentas altas. Y cuando ese comprador acepta precios que el residente no puede asumir, el valor de referencia deja poco a poco de fijarse con los salarios de la isla.

Este fenómeno se repite en buena parte del litoral español: la vivienda vacacional y la residencia habitual compiten cada vez más por el mismo producto. En los municipios costeros, el esfuerzo medio de compra ronda el 40% de la renta disponible, por encima del nivel considerado razonable. Baleares aparece entre los territorios más tensionados, con porcentajes claramente superiores a la media española.

La construcción tampoco resuelve automáticamente la ecuación. Puede aumentar la actividad y, sin embargo, dirigirse a la vivienda vacacional o de gama alta, precisamente los segmentos donde el promotor obtiene mayores márgenes. Más grúas no siempre significan más casas accesibles.

Formentera se convierte en el extremo del problema español

Los 10.332 euros por metro cuadrado de Formentera son llamativos, pero la cifra cuenta algo mayor que la historia inmobiliaria de una isla pequeña. España tiene mercados residenciales cada vez más diferentes entre sí, desde municipios donde el metro cuadrado apenas supera unos cientos de euros hasta enclaves donde una vivienda convencional vale más de un millón.

Formentera ocupa el extremo más visible de esa distancia. No porque haya protagonizado la subida más explosiva ni porque todas sus viviendas se vendan realmente a ese precio, sino porque reúne en pocos kilómetros los ingredientes que están tensionando buena parte de la costa española: suelo escaso, segunda residencia, atractivo internacional, oferta limitada y salarios locales incapaces de seguir el ritmo.

El Mediterráneo conserva aquí su imagen de postal —mar transparente, casas blancas, calma aparente—, pero detrás de esa postal hay una aritmética bastante menos amable. Para quien busca comprar vivienda, Formentera ya no es simplemente un mercado caro. Es, con los datos de oferta de septiembre, el techo inmobiliario de España.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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