Síguenos

Mundo

Khamenei da poderes para negociar con EE. UU. y el crudo cae un 6,7%

El líder supremo iraní concede competencias al Gobierno para dialogar con Washington. El crudo cae hasta un 6,7%, pero la guerra sigue abierta.

Publicado

el

mojtaba khamenei

Foto: Khamenei.ir / Wikimedia Commons (licencia CC BY 4.0).

Resumen

  • Khamenei da poderes al Gobierno iraní para negociar con Estados Unidos
  • El petróleo llega a caer un 6,7% ante la posibilidad de una salida diplomática
  • La guerra continúa sin acuerdo sobre Ormuz y el programa nuclear

El líder supremo de Irán, Mojtaba Khamenei, ha concedido al Gobierno iraní determinadas competencias para negociar con Estados Unidos una salida diplomática a la guerra que enfrenta a ambos países desde febrero. El anuncio lo ha realizado este lunes, 2 de noviembre de 2026, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, en un movimiento que abre una nueva posibilidad de diálogo tras meses de enfrentamientos y amenazas de una nueva escalada militar.

La reacción de los mercados ha sido inmediata. El petróleo ha llegado a desplomarse un 6,7%, con el barril de Brent descendiendo hasta los 105,86 dólares y el West Texas Intermediate (WTI), referencia estadounidense, hasta los 97,12 dólares. Los inversores interpretan el anuncio como una señal de que Teherán podría estar dispuesto a avanzar hacia un acuerdo con Washington que reduzca las tensiones en Oriente Próximo.

La autorización de Khamenei supone un cambio relevante en el escenario diplomático, aunque todavía no representa un compromiso de paz. El Gobierno iraní dispone ahora de un respaldo explícito de la máxima autoridad política y religiosa del país para explorar una solución negociada. Falta saber hasta dónde llegan esas competencias y, sobre todo, si Estados Unidos está dispuesto a aceptar las condiciones planteadas por Teherán.

Canal oficial
El Folio en WhatsApp
Recibe las noticias más importantes, alertas y última hora.

Khamenei abre una vía diplomática tras ocho meses de guerra

Pezeshkian ha explicado que el líder supremo ha otorgado al Ejecutivo «determinadas competencias» relacionadas con las conversaciones de paz. El presidente también ha manifestado la intención de su Gobierno de intentar resolver el conflicto mediante el diálogo.

El anuncio adquiere especial importancia por la estructura del poder iraní. Aunque el presidente dirige el Gobierno y participa en la gestión de la política exterior, las grandes decisiones estratégicas dependen del líder supremo, que conserva la última palabra sobre los asuntos militares, de seguridad nacional y las relaciones con Estados Unidos.

Mojtaba Khamenei asumió el liderazgo de la República Islámica después de que su padre, Alí Khamenei, muriera durante los ataques estadounidenses e israelíes del 28 de febrero de 2026, que desencadenaron la actual guerra.

La concesión de nuevas facultades al Gobierno no implica que el líder supremo renuncie a controlar la negociación. Sin embargo, proporciona a Pezeshkian un margen político para impulsar conversaciones que, sin ese respaldo, difícilmente podrían prosperar.

Hasta ahora, las iniciativas diplomáticas habían chocado repetidamente con las diferencias entre ambas partes. Washington exige garantías sobre el programa nuclear iraní y la seguridad regional, mientras Teherán reclama el levantamiento de las restricciones económicas y militares impuestas durante el conflicto.

El precio del petróleo cae hasta un 6,7% tras el anuncio

La respuesta más visible a las declaraciones de Pezeshkian se ha producido en el mercado energético.

El Brent ha llegado a bajar hasta los 105,86 dólares por barril, mientras que el crudo estadounidense WTI ha retrocedido hasta los 97,12 dólares. Ambos registraron descensos intradía cercanos al 6,7%, aunque las cotizaciones continuaban fluctuando durante la sesión.

La caída refleja las expectativas de que una solución negociada permita recuperar parte de los suministros energéticos afectados por la guerra.

El conflicto ha dificultado el transporte marítimo en el golfo Pérsico y ha provocado fuertes alteraciones en el estrecho de Ormuz, uno de los pasos comerciales más importantes del mundo para el petróleo y el gas.

La incertidumbre sobre esa ruta ha contribuido a mantener elevados los precios internacionales de la energía. Cualquier indicio de distensión reduce el temor a nuevas interrupciones del suministro y, con ello, la prima de riesgo que los mercados incorporan al precio del crudo.

La reacción también tiene consecuencias potenciales para Europa. Una caída sostenida del petróleo puede aliviar los costes de transporte, producción y distribución, aunque no se traduce automáticamente en una reducción equivalente del precio de la gasolina o el diésel. Los impuestos, el refino, los márgenes comerciales y la evolución de los productos derivados también influyen en lo que pagan los consumidores.

El mercado, de momento, está descontando una posibilidad diplomática. No un acuerdo firmado.

El estrecho de Ormuz y las sanciones, principales obstáculos

Las negociaciones entre Irán y Estados Unidos continúan desarrollándose a través de intermediarios, especialmente Qatar, que ha desempeñado un papel central en los contactos recientes.

Durante los últimos días, representantes iraníes han mantenido conversaciones con mediadores cataríes para estudiar una propuesta destinada a terminar la guerra. La delegación iraní abandonó Qatar el domingo, sin que se anunciara un acuerdo definitivo, aunque los intercambios diplomáticos continúan abiertos.

El plan presentado por Teherán contempla la reapertura del estrecho de Ormuz a cambio de determinadas concesiones estadounidenses, entre ellas el levantamiento del bloqueo de los puertos iraníes y de las restricciones sobre las exportaciones de petróleo.

Las autoridades iraníes han planteado que algunas de las medidas podrían aplicarse en un plazo de dos días si Washington acepta sus condiciones.

El problema es que Estados Unidos ya había rechazado en septiembre una propuesta iraní anterior y las diferencias fundamentales siguen sin resolverse.

El programa nuclear continúa separando a Washington y Teherán

Una de las cuestiones más delicadas sigue siendo el futuro del programa nuclear iraní.

Washington pretende incluir garantías sobre las actividades nucleares de Teherán dentro de cualquier acuerdo que permita estabilizar la región. El Gobierno iraní, por su parte, sostiene que las conversaciones sobre esta materia solo deberían avanzar una vez verificadas las concesiones estadounidenses.

Irán también ha descartado, por ahora, aceptar el traslado al extranjero de sus reservas de uranio altamente enriquecido.

Esta discrepancia explica por qué la autorización de Khamenei no garantiza un acuerdo de paz. Las dos partes pueden compartir el interés por rebajar la tensión y, al mismo tiempo, mantener posiciones incompatibles sobre los asuntos decisivos.

Qatar mantiene la mediación ante el riesgo de nuevos ataques

El anuncio iraní llega en un momento especialmente sensible para la seguridad de Oriente Próximo.

Estados Unidos e Israel mantienen abierta la posibilidad de nuevas operaciones militares, mientras Teherán advierte de que responderá a cualquier ataque. Las elecciones legislativas estadounidenses del 3 de noviembre han añadido incertidumbre sobre los próximos movimientos de Washington.

Donald Trump ha combinado las amenazas militares con declaraciones favorables a explorar una salida diplomática. La Administración estadounidense tampoco ha anunciado, por el momento, un pacto que permita considerar superada la crisis.

Qatar intenta mantener abiertos los canales de comunicación. Las conversaciones recientes han permitido intercambiar propuestas y estudiar posibles modificaciones, pero todavía no han desembocado en compromisos verificables.

La preocupación regional tampoco se limita a los gobiernos directamente enfrentados. Los ataques contra buques comerciales y las amenazas sobre las rutas marítimas mantienen en alerta a las economías del Golfo, muy dependientes de la estabilidad energética.

China y Rusia han reclamado soluciones políticas y han expresado su preocupación por la posibilidad de nuevas operaciones militares contra Irán.

La presión internacional para evitar otra escalada es considerable. Pero la diplomacia sigue moviéndose entre exigencias que ninguna de las partes parece dispuesta a abandonar fácilmente.

Una oportunidad de paz que todavía depende de Washington

La decisión de Mojtaba Khamenei introduce un elemento nuevo en el conflicto: el Gobierno iraní dispone de una autorización expresa para avanzar en conversaciones con Estados Unidos.

Es un paso políticamente significativo porque procede de la autoridad que puede bloquear o respaldar cualquier acuerdo definitivo. También ofrece una explicación para la fuerte caída del petróleo, cuyo precio continúa condicionado por el riesgo de interrupciones en Oriente Próximo.

Sin embargo, no se ha anunciado un nuevo alto el fuego ni un acuerdo de paz definitivo. Tampoco se conocen públicamente todos los límites de las competencias concedidas a Pezeshkian.

La evolución dependerá de si Washington y Teherán consiguen acercar sus posiciones sobre el estrecho de Ormuz, las sanciones económicas y el programa nuclear.

Por ahora, los mercados han reaccionado como si la posibilidad de una solución negociada hubiera aumentado de forma considerable. La guerra, mientras tanto, sigue sin resolverse.

Newsletter

Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

Lo más leído