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Netanyahu exige identificar y juzgar a los 24 militares de ‘NAZA’

El documental ‘NAZA’ enfrenta a Netanyahu con 24 militares anónimos que relatan desde dentro cómo se tomaron decisiones durante la guerra en Gaza

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militares que aparecen en NAZA

By Israel Defense Forces - The IDF Honors Its Reservists, CC BY 2.0, Wikimedia Commons

Resumen

  • Netanyahu exige identificar a los 24 militares anónimos que aparecen en ‘NAZA’
  • El documental recoge testimonios internos sobre operaciones israelíes en Gaza
  • El Ejército niega las acusaciones y ya investiga posibles filtraciones

Benjamin Netanyahu ha reclamado que las autoridades israelíes identifiquen a los 24 militares y miembros de los servicios de inteligencia que aparecen de forma anónima en el documental ‘NAZA’ y estudien su procesamiento penal. El primer ministro sostiene que los testimonios difundidos en la película pueden haber revelado información clasificada y acusa a sus participantes de perjudicar la seguridad y la imagen internacional de Israel.

La orden política abre un nuevo frente alrededor de una película que ya había provocado una tormenta dentro de Israel. ‘NAZA’, dirigida por Yuval Abraham y Rachel Szor, recoge los testimonios de soldados y personal de inteligencia implicados en operaciones en Gaza y describe un sistema militar en el que el cálculo de víctimas civiles, la vigilancia masiva y las herramientas de inteligencia artificial tuvieron, según sus autores y entrevistados, un peso decisivo en la selección y ejecución de determinados ataques. El Ejército israelí rechaza esa descripción y acusa al documental de construir una imagen falsa y manipulada de sus procedimientos.

Netanyahu quiere conocer quién habló en ‘NAZA’

La petición de Netanyahu está dirigida a la fiscal general israelí, Gali Baharav-Miara, al jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, y al responsable del Shin Bet, David Zini. El primer ministro reclama una investigación que permita descubrir quiénes son las personas ocultas tras las voces y rostros modificados del documental y determinar si incurrieron en delitos relacionados con la seguridad de la información, la revelación de secretos o la difamación criminal.

No se trata, por tanto, de que los 24 entrevistados hayan sido ya condenados o siquiera procesados. Ese detalle importa. Netanyahu ha pedido que sean identificados e investigados y que se abra la vía penal si las autoridades encuentran base jurídica para ello. El jefe del Ejército israelí ya había ordenado anteriormente investigar posibles filtraciones de material clasificado relacionado con la producción de la película.

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Para Netanyahu, ‘NAZA’ ofrece un relato “falso” y “tendencioso” que daña tanto al Estado como a sus Fuerzas Armadas. La batalla, así, ha dejado de ser únicamente una discusión sobre lo ocurrido en Gaza. Ahora alcanza directamente a quienes decidieron hablar sobre ello.

Qué cuentan los 24 militares del documental

El título ‘NAZA’ procede de un acrónimo militar hebreo utilizado para referirse a los daños colaterales previstos en un ataque, es decir, al número estimado de civiles que podrían morir junto al objetivo militar. Precisamente ese cálculo ocupa un lugar central en la película.

Los 24 entrevistados, presentados como miembros del Ejército y de los servicios de inteligencia israelíes, relatan desde dentro cómo funcionaron determinados procesos de vigilancia, identificación de objetivos y autorización de ataques durante la ofensiva sobre Gaza. Algunos testimonios sostienen que las herramientas automatizadas permitieron producir objetivos a una escala inédita y que los márgenes aceptados de víctimas civiles se ampliaron de manera extraordinaria después del ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023.

Una de las afirmaciones más graves de la película apunta a operaciones en las que podía asumirse previamente un número muy elevado de muertos civiles. El documental llega a plantear la existencia de autorizaciones para ataques con hasta 500 víctimas civiles previstas en determinados escenarios. El Ejército israelí lo niega de manera tajante y asegura que jamás planificó, aprobó o ejecutó una operación en Gaza bajo semejante previsión.

El papel de la inteligencia artificial

Otro de los grandes focos de ‘NAZA’ es el uso de herramientas algorítmicas en la guerra. Los entrevistados describen sistemas tecnológicos empleados para procesar cantidades enormes de información y localizar posibles objetivos.

El Ejército admite el uso de tecnología avanzada, pero rechaza que una inteligencia artificial haya podido seleccionar autónomamente a quién atacar. Su versión es que la identificación de objetivos corresponde a oficiales de inteligencia, que la planificación pasa por personal especializado y que la decisión final sigue siendo humana.

Ahí está uno de los choques fundamentales entre la película y la respuesta militar. ‘NAZA’ no presenta una máquina que aprieta por sí sola el botón —la imagen de ciencia ficción sería demasiado cómoda—, sino un engranaje en el que la automatización habría multiplicado la velocidad y la escala de las decisiones humanas. El Ejército sostiene, en cambio, que la cinta mezcla fases distintas de su procedimiento y extrae conclusiones generales a partir de personas que no siempre habrían tenido acceso al proceso completo.

El Ejército israelí niega las acusaciones

La reacción militar precede a la ofensiva política de Netanyahu. El 1 de octubre, las Fuerzas de Defensa de Israel publicaron una extensa respuesta en la que calificaban la película de “distorsionada” y “engañosa” y basada, según su versión, en errores sustanciales.

Según el Ejército, sus normas distinguen expresamente entre combatientes y población civil, prohíben dirigir ataques contra civiles y obligan a reducir en la medida de lo posible el riesgo para personas no implicadas en las hostilidades. También niega que existiera una autorización automática basada en una cifra fija de víctimas asumibles y sostiene que los realizadores eliminaron contexto necesario para comprender las operaciones militares.

Los responsables de ‘NAZA’ han respondido a esas críticas señalando que la investigación no descansa únicamente en las 24 personas que aparecen ante la cámara. Abraham y Szor aseguran haber hablado durante varios años con más de 100 fuentes conocedoras de las operaciones israelíes, incluidas personas situadas en distintos niveles del sistema de selección de objetivos. También sostienen que contrastaron los testimonios con documentos y otras investigaciones periodísticas.

El choque, por tanto, no es menor ni fácilmente reducible a una disputa cinematográfica: dos versiones radicalmente distintas sobre cómo funcionó la maquinaria militar israelí en Gaza están enfrentadas en público.

De Venecia a una crisis política en Israel

‘NAZA’ se estrenó en septiembre en el Festival Internacional de Cine de Venecia y obtuvo el Premio Especial del Jurado. La recepción internacional contrastó casi inmediatamente con la que tuvo en Israel, donde miembros del Gobierno acusaron a sus creadores de traición y llegaron a plantear que perdieran la nacionalidad israelí.

Yuval Abraham y Rachel Szor se convirtieron así en protagonistas de la misma historia que pretendían observar desde detrás de la cámara. Hubo protestas, amenazas y una campaña política contra los realizadores. Al mismo tiempo, cineastas y organizaciones israelíes salieron en defensa de su libertad para investigar y mostrar testimonios críticos sobre la actuación del Ejército.

El Gobierno israelí también ha respaldado una producción alternativa, ‘NAZA: The Real Story’, que intenta desmontar las acusaciones del documental original mediante testimonios favorables a la actuación militar. La polémica tiene así hasta su propio espejo: película, contrapelícula, comunicados oficiales y una guerra política por el relato alrededor de quién tiene derecho a contar la guerra real.

La investigación pone el anonimato bajo presión

La decisión de Netanyahu añade una dimensión especialmente delicada. El anonimato de las fuentes es uno de los pilares de ‘NAZA’: sin él, difícilmente militares en activo o antiguos miembros de unidades sensibles habrían relatado procedimientos internos vinculados a operaciones de guerra.

Para el Gobierno israelí, sin embargo, esa protección no puede servir para ocultar una eventual filtración de secretos militares. Netanyahu sostiene que, si los testimonios revelaron información clasificada, debe investigarse penalmente a sus responsables. La controversia jurídica probablemente se concentrará precisamente ahí: no en si las declaraciones resultan incómodas o perjudiciales para la reputación del país, sino en si contienen material protegido cuya divulgación esté castigada por la legislación israelí.

Eso separa dos discusiones que en el ruido político aparecen mezcladas. Una es la veracidad de las acusaciones de ‘NAZA’ y la conducta del Ejército en Gaza. Otra, distinta, es si quienes hablaron quebrantaron obligaciones legales de confidencialidad. Una investigación penal puede examinar la segunda sin resolver automáticamente la primera.

‘NAZA’ deja de ser solo una película

La reacción de Netanyahu confirma hasta qué punto el documental ha tocado una zona especialmente sensible de la sociedad israelí: no únicamente qué ocurrió en Gaza, sino quién puede contarlo desde dentro y hasta dónde llega la obligación de silencio de quienes participaron en la guerra.

Los 24 entrevistados continúan siendo anónimos y no existe por el momento una sentencia contra ellos. Lo que sí existe es una petición expresa del primer ministro para encontrarlos y abrir la vía penal, acompañada por investigaciones militares sobre posibles filtraciones y por una ofensiva pública del Gobierno contra una película premiada fuera de Israel y ferozmente contestada dentro del país.

Ese es el nuevo centro de ‘NAZA’. Una obra concebida para revelar cómo se tomaban decisiones militares en Gaza ha terminado provocando otra decisión, esta vez política: averiguar quién se atrevió a explicarlas.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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