Síguenos

Mundo

La oposición israelí respalda a Eisenkot para desbancar a Netanyahu

Los partidos opositores de Israel respaldan a Gadi Eisenkot para sustituir a Netanyahu, pero la falta de mayoría complica el acuerdo de Gobierno.

Publicado

el

Gadi Eisenkot

Imagen: Portavoz de las FDI / CC BY-SA 3.0

Resumen

  • Eisenkot reúne el apoyo opositor para intentar sustituir a Netanyahu
  • Su bloque suma 48 escaños y necesita aliados para alcanzar los 61
  • Herzog inicia consultas el 4 de noviembre y la Knéset se reúne el 10

La oposición israelí ha dado este martes 3 de noviembre un paso para intentar apartar del poder a Benjamín Netanyahu. Los principales partidos del bloque contrario al primer ministro han acordado respaldar al exjefe del Ejército Gadi Eisenkot como candidato a dirigir el próximo Ejecutivo y acelerar las negociaciones para constituir un Gobierno de emergencia nacional.

El acuerdo llega una semana después de unas elecciones legislativas que han dejado a Israel sin una mayoría clara. El Likud de Netanyahu sigue siendo el partido más votado, pero sus aliados no reúnen los escaños necesarios para gobernar por sí solos. Eisenkot dispone de una posible mayoría alternativa, aunque convertirla en un Gobierno estable exige superar importantes desacuerdos entre sus socios.

Los dirigentes opositores, reunidos en la ciudad de Herzliya, también han decidido coordinar sus actuaciones en la Knéset, el Parlamento israelí, para impulsar cambios legislativos y disputar al Likud el control de la actividad parlamentaria.

La primera decisión será recomendar formalmente a Eisenkot ante el presidente de Israel, Isaac Herzog, encargado de designar al candidato que intentará formar Gobierno. El compromiso político está cerrado. La coalición que permitiría llevarlo a la práctica, todavía no.

Canal oficial
El Folio en WhatsApp
Recibe las noticias más importantes, alertas y última hora.

Eisenkot consigue el respaldo de los principales partidos opositores

La reunión ha congregado a Gadi Eisenkot, líder de Yashar; Naftali Bennett, de B’Yachad; Avigdor Lieberman, de Israel Beitenu, y Yair Golan, de Los Demócratas. También ha participado Yair Lapid, ex primer ministro y miembro de B’Yachad.

Los dirigentes han acordado iniciar inmediatamente las conversaciones para establecer las bases programáticas de un Gobierno de emergencia nacional. Su intención es alcanzar un pacto lo antes posible y evitar que el bloqueo institucional desemboque en una nueva convocatoria electoral.

Eisenkot, cuyo partido obtuvo 21 diputados y se convirtió en la segunda fuerza política, cuenta así con el respaldo de las principales formaciones judías que se oponen a la continuidad de Netanyahu.

El acuerdo contempla también una actuación coordinada desde los primeros días de la nueva legislatura. Los partidos quieren aprovechar su capacidad parlamentaria para promover iniciativas y limitar el margen político del Ejecutivo saliente.

En su declaración conjunta, los líderes opositores han reiterado su compromiso con los resultados electorales y han acusado al Likud de impulsar una campaña para desacreditar tanto el escrutinio como a las autoridades encargadas de supervisarlo.

Las cuentas del Parlamento complican la salida de Netanyahu

El principal obstáculo para Eisenkot es estrictamente parlamentario. La Knéset cuenta con 120 diputados y cualquier Gobierno necesita obtener la confianza de una mayoría, situada en 61 escaños.

El reparto resultante de las elecciones del 27 de octubre muestra un escenario especialmente complicado:

El bloque de Netanyahu reúne 53 diputados, mientras que las cuatro formaciones judías de la oposición suman 48 escaños. Los otros 19 corresponden a las dos candidaturas árabes, la Lista Conjunta y Raam.

Sobre el papel, la oposición judía y los partidos árabes podrían alcanzar conjuntamente 67 diputados. Una cifra suficiente para investir a un nuevo primer ministro y superar a la coalición encabezada por el Likud.

El problema es que esa suma aritmética todavía no representa un acuerdo político.

Los partidos árabes, imprescindibles y rechazados por parte del bloque

La posible participación de los partidos árabes constituye la principal división entre las fuerzas que pretenden sustituir a Netanyahu.

Yair Golan, dirigente de Los Demócratas, se ha mostrado dispuesto a negociar con estas formaciones. En cambio, Avigdor Lieberman rechaza una coalición que dependa de su apoyo, incluso si se tratase de sostener desde fuera a un Gobierno en minoría.

Eisenkot y otros dirigentes también mantienen condiciones y reservas respecto a una eventual colaboración.

La situación deja una contradicción difícil de resolver: los partidos opositores quieren aprovechar una mayoría parlamentaria que, por ahora, no están dispuestos a integrar plenamente en una alianza de Gobierno.

Otra alternativa sería incorporar a alguna formación ultraortodoxa que hasta ahora ha respaldado a Netanyahu. Sin embargo, esa posibilidad también presenta dificultades por las diferencias políticas, especialmente en materia de servicio militar obligatorio.

Las cuatro condiciones de Eisenkot para formar Gobierno

El líder de Yashar ha establecido cuatro principios como punto de partida para negociar el próximo Ejecutivo.

El primero es el reconocimiento de Israel como Estado judío y democrático. El segundo exige respetar los valores de la Declaración de Independencia israelí.

El tercero plantea avanzar hacia un sistema de servicio militar obligatorio que termine con las actuales exenciones de las que se benefician amplios sectores de la población ultraortodoxa.

El cuarto se refiere a Hamás: los posibles socios deberán reconocerlo como organización terrorista y respaldar el desmantelamiento de sus capacidades militares y de gobierno en la Franja de Gaza.

Estas condiciones pretenden establecer una base política común entre partidos ideológicamente distintos. El bloque incluye desde posiciones nacionalistas de derecha hasta formaciones de izquierda, unidas principalmente por su rechazo a la continuidad de Netanyahu.

La cuestión es si esas coincidencias serán suficientes para sostener una coalición duradera. El desacuerdo sobre los partidos árabes y el reclutamiento militar evidencia que desbancar al actual primer ministro no equivale necesariamente a compartir un programa de Gobierno.

La oposición prepara su primera ofensiva en la Knéset

La nueva legislatura israelí tiene previsto comenzar el 10 de noviembre, una fecha que los partidos opositores consideran decisiva para demostrar su capacidad de actuación conjunta.

Uno de sus primeros objetivos será sustituir al actual presidente de la Cámara, Amir Ohana, miembro del Likud y aliado de Netanyahu.

El control de la presidencia parlamentaria tiene importancia porque influye en la organización de los debates, la tramitación de iniciativas y el funcionamiento de la Cámara.

La oposición considera que podría conseguir ese relevo con una mayoría de diputados, incluso antes de alcanzar un acuerdo para formar Gobierno. No obstante, sus dirigentes todavía deben consensuar quién sería el candidato a ocupar el puesto.

La estrategia consiste en utilizar las herramientas parlamentarias disponibles mientras continúan las negociaciones de coalición.

Netanyahu podría perder influencia en la Knéset sin abandonar inmediatamente el cargo de primer ministro. Son procesos diferentes: una mayoría capaz de aprobar decisiones parlamentarias no garantiza automáticamente otra mayoría dispuesta a sostener un Ejecutivo.

Herzog tendrá que elegir entre Eisenkot y Netanyahu

El presidente israelí, Isaac Herzog, comenzará el miércoles 4 de noviembre las consultas con los partidos para determinar quién tiene mayores posibilidades de formar Gobierno.

El procedimiento no obliga a designar al líder de la formación más votada. Herzog debe valorar los apoyos parlamentarios y las posibilidades reales de que el candidato propuesto consiga reunir una mayoría.

Eisenkot llegará a esta fase respaldado por los principales partidos opositores. Netanyahu, por su parte, conserva el liderazgo del Likud y el apoyo de sus aliados, aunque su bloque tampoco alcanza los 61 escaños necesarios.

Una vez encargado de formar Gobierno, el candidato dispone inicialmente de 28 días para negociar, con la posibilidad de obtener una prórroga de hasta 14 días.

Mientras no se constituya un nuevo Ejecutivo, Netanyahu continuará al frente del Gobierno en funciones.

El objetivo declarado de Eisenkot es evitar unas nuevas elecciones y conseguir una transición política rápida. Pero la reunión de este martes ha resuelto únicamente una parte del problema: quién debe encabezar la alternativa.

La otra sigue pendiente. El futuro del Gobierno israelí dependerá de que la oposición consiga transformar sus 48 diputados y los posibles apoyos de otras fuerzas en una mayoría efectiva. Netanyahu ha perdido la mayoría de su bloque, pero todavía no ha perdido el poder.

Newsletter

Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

Lo más leído