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Elma Saiz: los disturbios en Barcelona favorecen a la extrema derecha

La portavoz del Gobierno condena los disturbios de Barcelona y alerta de su rédito para la extrema derecha. Hay 128 detenidos, 72 de ellos menores.

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Elma Saiz

Foto: Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones / Wikimedia Commons, licencia de atribución.

Resumen

  • Elma Saiz sostiene que el caos en Barcelona favorece a la extrema derecha
  • Los disturbios dejaron 128 detenidos, de ellos 72 menores de edad
  • Los Mossos investigan las cuentas que difundieron la convocatoria por TikTok

La portavoz del Gobierno, Elma Saiz, ha condenado los graves disturbios registrados el sábado 24 de octubre en Barcelona y ha advertido de que estos episodios de violencia, acompañados de odio y desinformación, terminan beneficiando políticamente a la extrema derecha. La ministra ha reclamado una investigación para esclarecer quién estuvo detrás de la convocatoria difundida por redes sociales y determinar las responsabilidades por los altercados.

Sus declaraciones llegan después de una noche de saqueos, incendios y enfrentamientos con la policía que dejó 128 detenidos, 72 de ellos menores de edad, y 15 agentes heridos. La concentración, organizada mediante perfiles anónimos en internet, derivó en una sucesión de incidentes en el centro de Barcelona que las autoridades catalanas siguen investigando.

En una entrevista concedida este lunes 26 de octubre a la Cadena SER, Saiz ha sostenido que, cuando se alimentan el caos, el odio y la desinformación, «siempre hay un ganador, que es la extrema derecha». La portavoz considera necesario identificar a quienes promovieron los disturbios, pero ha evitado atribuir su organización a una formación política concreta mientras no se conozcan los resultados de las pesquisas.

La distinción importa. Una cosa es beneficiarse políticamente de la violencia y otra haberla organizado. Por el momento, no existen conclusiones policiales públicas que permitan establecer una relación directa entre los promotores de los altercados y organizaciones de extrema derecha.

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Los disturbios de Barcelona dejan 128 detenidos y 15 policías heridos

Los incidentes comenzaron durante la tarde del sábado en los alrededores de la plaza de Cataluña, después de una concentración juvenil que no había sido comunicada oficialmente y cuya convocatoria circuló principalmente por TikTok.

Centenares de jóvenes acudieron al centro de Barcelona, muchos vestidos de negro y con el rostro cubierto. Lo que inicialmente se difundió como una protesta relacionada con la educación acabó convirtiéndose en una sucesión de enfrentamientos con los Mossos d’Esquadra, barricadas, incendios y ataques contra establecimientos comerciales.

Según el balance policial difundido el domingo, hubo 128 detenidos, entre ellos 72 menores de edad. También resultaron heridos 14 agentes de los Mossos d’Esquadra y uno de la Guardia Urbana. Cuatro de los policías sufrieron lesiones graves.

Los daños afectaron a 23 comercios, mientras que los bomberos tuvieron que intervenir en 33 incendios. El Ayuntamiento de Barcelona ha valorado inicialmente en unos 36.000 euros los desperfectos ocasionados en el mobiliario urbano, una cantidad que no representa necesariamente el coste total de los daños.

La policía levantó además 68 actas administrativas relacionadas con la incautación de objetos como armas blancas, aerosoles, material pirotécnico, pasamontañas y piedras.

La comisaria jefa de los Mossos, Sílvia Catà, reconoció que la intensidad de la violencia sorprendió a los agentes. No se trataba de una movilización convencional y tampoco, según las primeras investigaciones, de una concentración organizada por una asociación estudiantil identificable.

Blocus, la plataforma anónima investigada por los Mossos

Una de las principales líneas de investigación apunta a Blocus, una plataforma anónima que difundió llamamientos a manifestarse en diferentes ciudades españolas siguiendo el ejemplo de las protestas estudiantiles registradas en Francia.

La convocatoria apelaba a mejorar la calidad de los institutos, reclamar más recursos educativos y disponer de instalaciones adecuadas y suficiente profesorado. Unas reivindicaciones legítimas que, sin embargo, quedaron completamente desdibujadas por los episodios de violencia.

Los mensajes circularon principalmente por TikTok, aunque también se utilizaron grupos de WhatsApp y Telegram para extender la convocatoria y facilitar instrucciones a los participantes.

En algunos de esos espacios se animaba a acudir vestido de negro, con la cara cubierta y con material pirotécnico. Tras los incidentes, Blocus eliminó su cuenta de TikTok, una circunstancia que también forma parte de las comprobaciones policiales.

Interior busca identificar a los responsables de la convocatoria

La consellera de Interior de la Generalitat, Núria Parlon, ha anunciado que solicitarán por vía judicial información que permita identificar a quienes administraban las cuentas y los grupos utilizados para promover los disturbios.

Parlon considera que existió una voluntad deliberada de generar desestabilización, aunque las convocatorias aparentasen ser desorganizadas. También ha advertido de que podrían producirse nuevas detenciones.

La investigación pretende determinar cómo se difundieron los mensajes, quién facilitó las instrucciones y si existió algún grado de coordinación entre los participantes.

Los Mossos trabajan asimismo con otras policías europeas para analizar las conexiones entre estas convocatorias y las movilizaciones juveniles registradas recientemente en Francia.

Elma Saiz pide prudencia ante una posible injerencia extranjera

La portavoz del Gobierno también ha sido preguntada por la posibilidad de que detrás de los disturbios exista algún intento de injerencia extranjera, especialmente en el contexto político previo a las elecciones generales del 29 de noviembre.

Saiz ha rechazado adelantar conclusiones sin pruebas. Aunque ha alertado de que las redes sociales pueden amplificar bulos y campañas de desinformación, considera imprescindible esperar al resultado de las investigaciones.

La ministra ha insistido en la necesidad de una mayor transparencia sobre el funcionamiento de los algoritmos digitales y de reforzar la educación de los menores en el uso de estas plataformas.

El elevado número de adolescentes implicados constituye, de hecho, uno de los elementos más preocupantes del episodio. La facilidad con la que una convocatoria anónima pudo movilizar a centenares de jóvenes plantea interrogantes sobre la responsabilidad de quienes difunden estos llamamientos y sobre los mecanismos de control de las plataformas.

Pero la investigación todavía debe aclarar quién organizó realmente los altercados. Ni la difusión masiva de mensajes ni la existencia de posibles beneficiarios políticos demuestran, por sí solas, una operación organizada desde el exterior.

La polémica con Feijóo agrava la respuesta política

Los disturbios también han provocado un enfrentamiento entre el Gobierno y el principal partido de la oposición.

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, responsabilizó políticamente a Pedro Sánchez del clima de tensión y acusó al Ejecutivo de estar jugando con fuego. Sus declaraciones han recibido una respuesta especialmente dura de la ministra portavoz.

Saiz ha calificado las palabras de Feijóo de «irresponsabilidad absoluta» y le ha reprochado su diferente actitud ante otros episodios de violencia vinculados a manifestaciones políticas.

En concreto, ha recordado los altercados registrados durante algunas concentraciones frente a la sede del PSOE en la calle Ferraz de Madrid, donde, según ha denunciado, no escuchó una condena igualmente contundente por parte del dirigente popular.

La discusión ha trascendido así los incidentes de Barcelona para entrar en el terreno de la responsabilidad institucional, la polarización y el uso político de la inseguridad.

La consellera Parlon también ha criticado las reacciones de Feijóo y del presidente de Vox, Santiago Abascal, por vincular los disturbios con el Gobierno central sin esperar a que se esclarezcan sus causas.

Las protestas por la vivienda y la educación, al margen de los saqueos

Otro de los mensajes que Saiz ha querido subrayar es la necesidad de no confundir los altercados con las movilizaciones ciudadanas que reivindican derechos sociales.

La ministra ha defendido que las protestas por una educación pública de calidad o por el acceso a una vivienda asequible son expresiones legítimas de participación democrática, radicalmente diferentes de los saqueos y los ataques contra agentes policiales.

La distinción resulta especialmente relevante porque la concentración violenta se produjo en una zona donde desde hace semanas permanece instalada una acampada por el derecho a la vivienda.

Sus participantes se desvincularon expresamente de los disturbios. Durante los enfrentamientos, incluso cerraron los accesos a su espacio para impedir la entrada de los grupos violentos y ofrecieron refugio a familias sorprendidas por los altercados.

El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, también ha separado ambas movilizaciones y ha asegurado que los incidentes no respondieron a una protesta social convencional.

Collboni ha advertido igualmente de que las familias de los menores implicados podrían tener que afrontar las consecuencias económicas de los desperfectos, en función de las responsabilidades que se determinen.

Barcelona espera respuestas sobre quién promovió la violencia

El principal interrogante continúa abierto: quién impulsó una convocatoria que terminó con más de un centenar de arrestos, numerosos comercios dañados y varios policías gravemente heridos.

La Generalitat busca identificar a los promotores, los Mossos analizan los mensajes difundidos en internet y el Gobierno central reclama esclarecer los hechos antes de atribuir responsabilidades.

La advertencia de Elma Saiz sobre el beneficio político que puede obtener la extrema derecha introduce otra dimensión en un episodio que ha sacudido Barcelona. Sin embargo, esa interpretación no sustituye a las pruebas que deben aportar los investigadores.

Por ahora, los hechos acreditados son suficientemente graves por sí mismos. Una movilización difundida desde cuentas anónimas acabó en violencia, saqueos y decenas de menores detenidos. Determinar quién la promovió y con qué finalidad será decisivo para establecer responsabilidades y evitar que una explicación política apresurada ocupe el lugar de los resultados de la investigación.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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