Cultura
Carla Bruni revela en un libro su lucha contra el alcohol y el tabaco
Carla Bruni reconoce que aún no ha superado sus adicciones. En un nuevo libro relata su relación con el alcohol y el tabaco y el apoyo de su familia.
Foto: Elyot Boudart (CC BY-SA 4.0).
Resumen
- Carla Bruni reconoce que aún lucha contra el alcohol y el tabaco
- Su hija Giulia le pidió pasar un año entero sin beber alcohol
- También habla del cáncer de mama que mantuvo en privado hasta 2023
Carla Bruni ha reconocido que todavía no se considera completamente libre de sus adicciones al alcohol y al tabaco. La cantante, modelo y ex primera dama de Francia, de 58 años, ha hablado de su relación con estas sustancias en Merci pour le non (Gracias por el no), el nuevo libro de la artista francesa Elisa Tovati, publicado el 21 de octubre de 2026. Su confesión es clara: lleva tiempo intentando mantener la sobriedad, pero sabe que debe seguir alerta.
«No me he liberado por completo de mis adicciones», admite Bruni en una de las declaraciones recogidas en la obra. Durante años utilizó el alcohol y los cigarrillos para sobrellevar emociones dolorosas y situaciones de ansiedad. Explica cómo ha cambiado su relación con esas dependencias, qué papel han desempeñado su marido, Nicolas Sarkozy, y sus hijos, y por qué no considera que el problema esté definitivamente superado.
El testimonio forma parte de un libro de 448 páginas en el que Tovati reúne las experiencias de distintas personalidades que han tenido que afrontar dificultades, rechazos o decisiones capaces de transformar sus vidas. En el caso de Carla Bruni, la conversación aborda también el cáncer de mama que le diagnosticaron en 2019 y que decidió mantener alejado de la opinión pública durante cuatro años.
Carla Bruni reconoce que el alcohol y el tabaco eran su refugio
La ex primera dama francesa describe una relación con las adicciones que comenzó mucho antes de su llegada al Palacio del Elíseo. Ya había contado que durante la infancia desarrolló una relación compulsiva con el azúcar y que posteriormente aparecieron el tabaco y el consumo excesivo de alcohol, especialmente durante sus años de mayor actividad como modelo en la década de los noventa.
Lo que inicialmente podía parecer una costumbre social acabó convirtiéndose, según explica, en una forma de gestionar su malestar emocional. No bebía únicamente por placer, sino también para amortiguar sentimientos que le resultaban difíciles de afrontar.
«Durante mucho tiempo, mis adicciones al tabaco y al alcohol fueron para mí un verdadero apoyo», reconoce en el libro. Las sustancias le permitían, según sus propias palabras, anestesiar determinadas emociones y dolores para seguir adelante.
Bruni admite que esa aparente sensación de alivio escondía una dependencia mucho más difícil de controlar. Su experiencia le ha llevado a desconfiar de la idea de que una adicción pueda reducirse a un hábito del que basta con desprenderse mediante la fuerza de voluntad.
Actualmente afirma encontrar satisfacción en la sobriedad. Sin embargo, no presenta su experiencia como una victoria definitiva. La cantante sostiene que mantenerse abstinente exige vigilancia, incluso cuando las circunstancias personales son favorables.
La promesa a su hija Giulia que cambió su relación con el alcohol
Uno de los episodios más significativos de este proceso está relacionado con Giulia Sarkozy, su hija menor, nacida en octubre de 2011.
Durante una entrevista concedida en junio al pódcast francés Sens et confidences, presentado por Judith Beller, Bruni explicó que su hija le había propuesto un desafío muy concreto: pasar un año entero sin beber alcohol.
La cantante aceptó aquella petición y la convirtió en un compromiso personal. La decisión adquirió especial importancia porque procedía de alguien de su entorno familiar más cercano.
Bruni también es madre de Aurélien Enthoven, nacido en 2001 de su relación con el filósofo Raphaël Enthoven. En su testimonio expresa una preocupación que va más allá de su propia recuperación: no quiere que sus hijos desarrollen los mismos problemas de dependencia que ella ha sufrido.
La artista explica asimismo que utiliza principios del programa de doce pasos de Alcohólicos Anónimos, aunque aclara que nunca ha seguido directamente ese programa. Defiende la abstinencia como una parte fundamental de su experiencia de recuperación, sin afirmar que las dificultades hayan desaparecido.
Su relato no permite establecer con precisión su situación clínica actual. Lo que sí deja claro es que su objetivo consiste en mantenerse sobria y prevenir una recaída.
El papel de Nicolas Sarkozy y sus años en el Elíseo
Carla Bruni también ha revisado una etapa de su vida especialmente expuesta: los años en los que fue primera dama de Francia, entre 2008 y 2012.
Podría pensarse que las obligaciones institucionales, los compromisos públicos y la presión mediática agravaron sus dificultades. Según su testimonio, ocurrió más bien lo contrario.
La cantante asegura que durante su estancia en el Elíseo experimentó cierta disminución de la ansiedad que arrastraba desde años anteriores. Atribuye buena parte de esa sensación de seguridad al comportamiento protector de su marido, Nicolas Sarkozy, que presidió Francia entre 2007 y 2012.
Bruni considera que el apoyo familiar le proporcionó estabilidad en un momento de gran exposición pública. Incluso recuerda aquella etapa como menos angustiosa, en determinados aspectos, que sus años de mayor popularidad en el mundo de la moda.
No obstante, establece una distinción importante: disponer de un entorno seguro puede ayudar a una persona con problemas de dependencia, pero no significa que la adicción desaparezca automáticamente.
El cáncer de mama que Carla Bruni mantuvo en secreto cuatro años
El nuevo libro de Elisa Tovati recupera otro episodio especialmente delicado de la vida de la artista: el cáncer de mama diagnosticado a finales de 2019.
Bruni optó por mantener su enfermedad en privado hasta octubre de 2023, cuando anunció públicamente que había atravesado ese proceso durante una campaña destinada a promover la detección precoz.
Su decisión no respondía, según explica, a una voluntad de restar importancia al diagnóstico. Lo que quería evitar era que su identidad pública quedara reducida a su condición de paciente.
Durante aquellos años continuó desarrollando su vida personal y profesional mientras recibía tratamiento. Con el tiempo, también reconoció el coste emocional de guardar silencio sobre una enfermedad grave.
La cantante fue intervenida quirúrgicamente, recibió radioterapia y siguió un tratamiento de hormonoterapia durante cinco años, que dio por terminado el 20 de diciembre de 2025.
Desde que hizo pública su experiencia, ha utilizado su notoriedad para recordar la importancia de las mamografías y los programas de detección del cáncer de mama.
La artista ha insistido especialmente en ese mensaje durante las campañas de Octubre Rosa, dedicadas a concienciar sobre la enfermedad. Su testimonio distingue dos experiencias diferentes, las adicciones y el cáncer, aunque ambas han influido profundamente en la forma en que entiende su salud.
Una confesión que no presenta la sobriedad como una victoria definitiva
A sus 58 años, Carla Bruni continúa desarrollando su carrera artística mientras convive con las consecuencias de experiencias personales que durante mucho tiempo mantuvo en un segundo plano.
Su participación en Merci pour le non tiene una particularidad: no anuncia una recuperación definitiva ni asegura haber dejado atrás todos sus problemas. Habla, por el contrario, de una situación que exige atención y disciplina.
Esa diferencia resulta importante. La dependencia del alcohol es un trastorno que puede requerir tratamientos médicos y psicológicos, además de apoyo social. La abstinencia puede formar parte de la recuperación, pero la experiencia individual de Bruni no debe interpretarse como un tratamiento válido para todos los casos.
La cantante ha elegido explicar públicamente por qué comenzó a consumir, qué le ayudó a dejar de hacerlo y por qué sigue considerando necesario mantenerse alerta.
Su relato también modifica la perspectiva sobre una trayectoria conocida por las pasarelas internacionales, la música y su paso por el Elíseo. Detrás de esos capítulos había dificultades personales que ha decidido compartir.
«No me he liberado del todo» es, precisamente, la idea que mejor define su situación actual. Carla Bruni asegura haber encontrado bienestar en la sobriedad, pero no quiere confundir esa mejoría con la desaparición del riesgo. Para ella, abandonar el alcohol fue una decisión importante. Mantener la abstinencia sigue siendo parte de su vida.
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