Síguenos

Cultura

Lolita Flores cuenta cómo siguió adelante tras perder a Lola y Antonio

Lolita Flores recuerda el doble golpe de 1995, la muerte de Lola y Antonio, y explica cómo sus hijos, el trabajo y sus amigos la ayudaron a seguir.

Publicado

el

Lolita Flores en una foto artistica

Imagen: 20 Minutos, CC BY 2.1 es.

Resumen

  • Lolita recuerda el doble golpe de perder a Lola y Antonio Flores en 1995
  • Sus hijos, el trabajo y sus amigos fueron claves para seguir adelante
  • La familia Flores mantiene vivo el recuerdo de Lola y Antonio 31 años después

Lolita Flores ha vuelto a poner palabras a uno de los periodos más duros de su vida: la muerte de su madre, Lola Flores, y la de su hermano Antonio con apenas dos semanas de diferencia. La artista recuerda que fueron sus dos hijos, el trabajo y sus amigos quienes terminaron sosteniéndola durante una etapa en la que el duelo alteró por completo su vida.

La confesión ha recuperado actualidad coincidiendo con nuevos encuentros públicos de la familia Flores. Lolita admite que cada persona atraviesa una pérdida de manera distinta y que, en su caso, necesitó tiempo, trabajo y el vínculo con sus hijos para empezar a reconstruirse. La herida, ha explicado en distintas ocasiones, nunca desapareció del todo.

Canal oficial
El Folio en WhatsApp
Recibe las noticias más importantes, alertas y última hora.

El doble golpe que cambió a la familia Flores en 1995

Lola Flores murió el 16 de mayo de 1995, a los 72 años. La artista llevaba años luchando contra un cáncer y su fallecimiento provocó una despedida multitudinaria, seguida en toda España, para una de las grandes figuras de la cultura popular del siglo XX.

Apenas dos semanas después, el 30 de mayo, falleció su hijo Antonio Flores, que tenía 33 años. Para Lolita y Rosario, la segunda pérdida llegó cuando todavía estaban intentando asumir la muerte de su madre. En cuestión de días, la estructura familiar que habían conocido cambió para siempre.

Ese encadenamiento explica buena parte de las declaraciones que Lolita Flores ha ido haciendo con los años. No habla únicamente de echar de menos a dos familiares. Habla de una ruptura radical con la vida anterior, de una familia que perdió casi al mismo tiempo a dos de sus figuras centrales y tuvo que continuar bajo una enorme exposición pública.

Sus hijos, el trabajo y los amigos

Cuando recuerda cómo consiguió seguir adelante, Lolita coloca a sus hijos en primer plano. Elena y Guillermo Furiase eran todavía pequeños y se convirtieron en una razón concreta para mantener las rutinas, levantarse y continuar trabajando cuando todo alrededor parecía haberse desordenado.

También ha citado repetidamente a sus amigos y su profesión. La cantante y actriz ha explicado que tener dos hijos, conservar el trabajo y apoyarse en las personas más cercanas fue decisivo durante aquellos meses. No presenta aquel tiempo como una recuperación rápida. Más bien al contrario.

Con los años, Lolita ha hablado también de la etapa de descontrol personal que atravesó tras aquellas muertes. Ha reconocido episodios de consumo de alcohol y cocaína mientras seguía cumpliendo con sus compromisos profesionales. Su hija Elena, todavía una niña, percibió que algo no funcionaba y alertó a Rosario. Aquello terminó convirtiéndose en un punto de inflexión.

Una pérdida que Lolita nunca ha dado por cerrada

La distancia temporal no ha convertido 1995 en un asunto puramente biográfico. Lolita continúa hablando de aquel año como una fractura que forma parte de su presente. Más de tres décadas después, reconoce que la muerte de Antonio Flores sigue doliendo y que determinados recuerdos todavía resultan difíciles.

Ese peso emocional ha vuelto a aparecer cuando se ha referido a Flores para Antonio, el documental impulsado por Alba Flores sobre su padre. Para Lolita, enfrentarse a las imágenes significa regresar de golpe a sus padres, a sus hijos pequeños y a una vida familiar anterior a las dos pérdidas.

La película tuvo precisamente ese efecto dentro de la familia. Para Alba Flores supuso reconstruir la figura de un padre al que perdió siendo niña; para Lolita y Rosario significó enfrentarse otra vez a fotografías, grabaciones y episodios que llevaban décadas formando parte de su memoria privada.

El recuerdo de Antonio atraviesa tres generaciones

Antonio Flores murió cuando su hija Alba tenía ocho años. Desde entonces, sus canciones y su figura han permanecido muy presentes en la familia, pero el documental permitió revisar su vida desde otro lugar: no solo como músico, sino como padre, hermano e hijo.

Lolita ha explicado que participar en ese proyecto implicó reabrir heridas que nunca había considerado completamente cerradas, aunque entendía que era importante para Alba. La prioridad era que su sobrina pudiera acercarse a la historia de su padre y construir su propio vínculo con aquellos recuerdos.

Antonio también sigue presente en las fechas familiares. Alba Flores ha cumplido recientemente 40 años y tanto Lolita como Rosario han vuelto a recordar públicamente a su padre, enlazando el presente de la actriz con una historia familiar que continúa pasando de una generación a otra.

Lolita y Rosario, juntas de nuevo en Madrid

Las nuevas declaraciones coinciden, además, con una aparición familiar de Lolita y Rosario Flores en Madrid. Las dos hermanas compartieron un almuerzo con Guillermo Furiase, hijo de Lolita, y Pedro Antonio Lazaga, hijo de Rosario.

El encuentro volvió a mostrar la estrecha relación entre las hermanas después de haber atravesado juntas las pérdidas de su madre, su hermano y, años más tarde, su padre, Antonio González, El Pescaílla. Una relación familiar que, al margen de los focos, ha sido una constante durante décadas.

No estuvieron Elena Furiase ni Lola Orellana, pero la reunión volvió a juntar a dos generaciones de una familia en la que la actividad artística continúa pasando de padres a hijos. Guillermo Furiase se dedica a la música y Pedro Antonio Lazaga también ha seguido ese camino, vinculado a la guitarra y la percusión.

Lola Flores sigue en el centro de una saga que no desaparece

Que el nombre de Lola Flores siga despertando interés más de treinta años después de su muerte tiene mucho que ver con su dimensión artística, pero también con la continuidad pública de su familia. Lolita, Rosario, Alba, Elena y las nuevas generaciones mantienen vivo un apellido ligado a la música, el cine, la televisión y el teatro.

Lola nació en Jerez de la Frontera en 1923 y desarrolló una carrera que la convirtió en una de las figuras más reconocibles de la cultura popular española del siglo XX. Cantante, bailaora y actriz, su personalidad pública terminó desbordando incluso su propia obra artística.

Lolita ha tenido que convivir toda su vida con esa herencia enorme. Primero como la hija de Lola Flores y después como una artista con trayectoria propia. Ella misma ha explicado que la desaparición de su madre modificó incluso la forma en la que el público la miraba y el lugar que ocupaba dentro de la familia.

Una familia construida también alrededor de las ausencias

Las palabras de Lolita no ofrecen una versión edulcorada del duelo. Ha reconocido etapas de descontrol, culpa y rabia, pero también identifica con claridad aquello que le permitió mantenerse en pie: sus hijos, la familia, las amistades y el trabajo.

Treinta y un años después de aquel mayo de 1995, Lola y Antonio Flores siguen apareciendo en entrevistas, documentales, aniversarios y reuniones familiares. No únicamente porque pertenecieran a una de las sagas artísticas más conocidas de España. También porque, para Lolita y Rosario, su recuerdo continúa formando parte de la vida cotidiana.

Las generaciones cambian y también los escenarios, pero la historia de la familia Flores, marcada por el éxito artístico y por pérdidas muy tempranas, continúa abierta. Y en el relato de Lolita hay algo que permanece intacto: la memoria de su madre y de su hermano sigue ocupando un lugar central, tanto en su vida como en la historia de una familia que España lleva décadas observando.

Newsletter

Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

Lo más leído