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El 48% del orégano analizado en Europa queda bajo sospecha de fraude

El gran control europeo sobre la autenticidad de especias situó al orégano como el producto más problemático, con un 48% de muestras sospechosas.

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48% del orégano analizado

Resumen

  • El 48% del orégano analizado en Europa quedó bajo sospecha de fraude
  • El 17% del conjunto de especias estudiadas presentó irregularidades
  • Las especias trituradas son especialmente vulnerables a la adulteración

El orégano es, con diferencia, la hierba aromática que peor parada sale del mayor control coordinado realizado en Europa sobre la autenticidad de especias. El 48% de las muestras analizadas resultó sospechoso de adulteración, principalmente por la presencia de hojas de olivo y otros materiales vegetales que no figuraban en el producto. En el conjunto de las seis especias estudiadas, la tasa de muestras sospechosas alcanzó el 17%.

Conviene precisar la fecha porque el dato vuelve periódicamente a circular como si acabara de salir del laboratorio. La investigación europea se desarrolló entre 2019 y 2021, con 1.885 muestras procedentes de 21 países de la Unión Europea, además de Noruega y Suiza, y cerca de 10.000 análisis. Sigue siendo una de las grandes referencias comunitarias sobre el fraude en hierbas y especias.

Los porcentajes dibujan una diferencia considerable entre productos. Tras el orégano aparecen la pimienta, con un 17% de muestras sospechosas, el comino con un 14%, la cúrcuma y el azafrán con un 11% cada uno y, bastante por debajo, el pimentón y el chile, con un 6%. No significa que ese porcentaje de todos los botes vendidos actualmente en España esté adulterado: el muestreo no pretendía representar estadísticamente todo el mercado europeo. Sí sirve para señalar dónde se concentra el problema.

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El orégano, el gran punto débil de las especias

La adulteración de una especia puede resultar sorprendentemente sencilla cuando llega al consumidor triturada. Una hoja seca convertida en pequeños fragmentos pierde buena parte de las características que permitirían reconocerla a simple vista. Ahí aparece la oportunidad: sustituir una parte de un ingrediente relativamente valioso por material vegetal más barato y vender el conjunto como si fuera producto puro.

En el caso del orégano, las hojas de olivo fueron uno de los adulterantes más habituales detectados. También se han identificado otras especies vegetales en este tipo de fraude. Para el consumidor medio, distinguirlas dentro de un bote de hierbas secas y partidas es complicado. A veces, sencillamente, imposible sin recurrir al laboratorio.

Las especias molidas o trituradas son especialmente vulnerables. Las cadenas comerciales también ayudan a explicar el riesgo: son productos que con frecuencia recorren varios países y pasan por productores, intermediarios, importadores, procesadores y envasadores antes de acabar en el supermercado. Cuantos más eslabones, más difícil resulta seguir el rastro si alguien decide ampliar el margen con ingredientes que no deberían estar ahí.

Pimienta, comino, cúrcuma y azafrán tampoco se libran

El problema no termina en el orégano. La pimienta alcanzó un 17% de muestras sospechosas y el comino un 14%. En la cúrcuma y el azafrán la proporción fue del 11%, mientras que el pimentón y el chile registraron el nivel más bajo de los seis productos estudiados, un 6%.

La mayor parte de las muestras problemáticas contenía material vegetal no declarado. Esa es una de las fórmulas clásicas del fraude: sustituir parcialmente la especia original, añadir un ingrediente barato para aumentar el volumen o comercializar una mezcla que no coincide con lo que promete la etiqueta. El producto sigue teniendo aspecto de especia. El contenido, en cambio, ya es otra cosa.

Los colorantes no autorizados elevan el problema

El estudio europeo encontró también colorantes no autorizados en alrededor del 2% de las muestras examinadas para este tipo de sustancias. Hubo, además, un caso especialmente preocupante en el que se detectó una concentración elevada de cromato de plomo.

Aquí la cuestión deja de limitarse a pagar orégano y llevarse hojas de otra planta. La adulteración puede convertirse también en un asunto de seguridad alimentaria. Determinados materiales empleados para sustituir una especia pueden no haber sido cultivados ni tratados como alimentos y su historial de residuos, contaminantes o tratamientos resulta más difícil de conocer.

No todas las irregularidades detectadas implican automáticamente un peligro para la salud. Una muestra puede considerarse sospechosa por incumplir criterios de pureza sin que eso signifique que vaya a provocar una intoxicación. Pero la composición declarada importa, sobre todo cuando aparecen sustancias no autorizadas o ingredientes capaces de introducir riesgos que el consumidor desconoce.

Por qué las especias son especialmente vulnerables al fraude

Hay una razón económica evidente. Algunas especias tienen un precio elevado y se comercializan en cantidades relativamente pequeñas. Añadir materias primas más baratas puede proporcionar un margen importante sin modificar demasiado el aspecto exterior del producto.

A eso se suma una cadena de suministro internacional larga y fragmentada. La disponibilidad de las cosechas, la estacionalidad, los fenómenos meteorológicos, la situación económica y los controles existentes pueden aumentar la vulnerabilidad. El fraude alimentario suele encontrar terreno fértil allí donde una materia prima escasea o se encarece.

El consumidor tiene, además, pocas herramientas para descubrirlo en casa. Un grano de pimienta entero conserva rasgos reconocibles; la pimienta convertida en polvo ofrece muchas más posibilidades para esconder almidones u otros materiales. Lo mismo ocurre con buena parte de las hierbas secas trituradas.

Los laboratorios afinan la detección de especias adulteradas

El fraude también ha obligado a mejorar los métodos de análisis. Los laboratorios europeos han desarrollado técnicas de PCR cuantitativa en tiempo real dirigidas a detectar algunos de los adulterantes vegetales más habituales en las especias sometidas a control.

La finalidad es diferenciar mejor una contaminación accidental de una sustitución deliberada y cuantificar la presencia de especies vegetales ajenas al producto. Cuando una hoja ha sido molida hasta convertirse prácticamente en polvo, el análisis de su ADN puede revelar lo que el ojo ya no distingue.

España prohíbe la adición a las especias de polvos vegetales extraños y la comercialización de productos cuyas características no correspondan con el nombre bajo el que se venden. Vender una mezcla como si fuera una especia pura constituye una adulteración del producto, no una simple diferencia de calidad.

Qué puede hacer el consumidor al comprar especias

No existe una prueba doméstica fiable que permita comprobar si un bote de orégano contiene exactamente lo que declara. El color, el aroma o la textura pueden levantar alguna sospecha en casos extremos, pero no sustituyen un análisis. Precisamente por eso el control oficial y la trazabilidad de los operadores tienen tanto peso.

Como criterio práctico, comprar especias enteras cuando sea posible reduce algunas oportunidades de sustitución y facilita reconocer el producto. También resulta sensato revisar correctamente el etiquetado, la procedencia cuando se indique y la identificación del fabricante o envasador. Un precio anormalmente bajo puede despertar cautela, aunque tampoco demuestra por sí solo que exista fraude.

Y hay un matiz importante: los datos europeos no permiten señalar marcas concretas ni afirmar que casi la mitad del orégano disponible actualmente en cualquier supermercado esté adulterado. Ese 48% corresponde a las muestras de orégano incluidas en aquel programa de control. Convertirlo en una sentencia universal sería tan poco riguroso como ignorar que el porcentaje resulta extraordinariamente elevado.

Un problema pequeño en el bote, enorme para la confianza

Las especias ocupan poco espacio en la despensa, pero concentran uno de los problemas clásicos del fraude alimentario: el consumidor apenas puede comprobar por sí mismo lo que está comprando. Un producto seco, triturado y procedente de una cadena internacional compleja ofrece demasiadas oportunidades para sustituir, rellenar o colorear sin que resulte evidente.

El 17% global de muestras sospechosas y, sobre todo, el 48% registrado en el orégano explican por qué la autenticidad de estos productos continúa bajo vigilancia. No es una razón para desconfiar de cada especiero. Sí para recordar algo bastante básico: cuando una etiqueta promete orégano, pimienta o azafrán, que dentro haya precisamente eso no debería considerarse un lujo.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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