España
Urda: la jueza exige más medios para retirar vagones y buscar restos
La jueza de Urda reclama más operarios para retirar los vagones sin interrupciones y acelerar la búsqueda de restos tras el accidente ferroviario
Imagen: Emiliano García-Page Sánchez, CC BY-SA 4.0.
Resumen
- La jueza exige más operarios para retirar los vagones sin interrupciones
- La prioridad es localizar restos biológicos y agilizar su identificación
- El accidente de Urda sigue bajo secreto de sumario y control judicial
La jueza que investiga el accidente ferroviario de Urda, en Toledo, ha requerido con carácter urgente que se refuercen los medios humanos destinados a retirar los vagones siniestrados y que los trabajos puedan continuar de forma ininterrumpida. La prioridad judicial es localizar todos los posibles restos biológicos que todavía puedan permanecer en la zona del choque y agilizar su identificación y entrega a las familias de las víctimas.
La orden afecta a la empresa de grúas contratada por Adif y Renfe, a la que se exige disponer de los operarios necesarios y organizar los turnos correspondientes para garantizar los relevos. El requerimiento fue acordado y notificado el sábado 31 de octubre, después de que la retirada de los vagones no pudiera mantenerse durante toda la noche por falta de personal suficiente. Los trabajos se reanudaron en la mañana del domingo 1 de noviembre.
La intervención llega cuando las tareas sobre el terreno han dejado de ser únicamente una operación de emergencia y están sometidas a un estricto control judicial. Cada movimiento de los convoyes puede afectar tanto a la recuperación de restos como a las pruebas necesarias para esclarecer qué ocurrió en uno de los accidentes ferroviarios más graves registrados en España en los últimos años.
La jueza exige trabajos ininterrumpidos en la zona de Urda
La titular de la plaza número 2 de la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Orgaz ha pedido que haya suficientes trabajadores para mantener las operaciones día y noche. El problema se hizo evidente durante la madrugada del sábado al domingo: no había suficientes operarios de la empresa de grúas para continuar con el ritmo previsto.
No es una cuestión menor. Retirar un vagón después de una colisión de esta magnitud no equivale simplemente a levantarlo y apartarlo. Los trabajos deben coordinarse con los equipos de Policía Judicial, especialistas en identificación y otros efectivos desplegados en el terreno, porque entre la estructura de los coches pueden permanecer restos humanos, efectos personales y elementos relevantes para la investigación.
La magistrada fundamenta su decisión en la necesidad urgente de encontrar todos los restos que puedan seguir en el lugar del siniestro. El objetivo inmediato es que puedan ser identificados y puestos a disposición de los familiares con la mayor rapidez posible, sin comprometer la investigación.
La búsqueda de restos continúa entre los trenes siniestrados
Las grúas pesadas llevan varios días trabajando sobre los coches afectados por el choque. La retirada progresiva de los vagones permite acceder a espacios que hasta entonces resultaban difíciles o directamente imposibles de inspeccionar.
Ese proceso explica por qué la búsqueda continúa incluso después de haber terminado las principales labores de rescate y salvamento. La Junta de Castilla-La Mancha rebajó el nivel del dispositivo de emergencia el viernes, pero mantuvo efectivos en la zona para facilitar las actuaciones de la Guardia Civil y la Policía Judicial y la retirada del material ferroviario.
A 1 de noviembre, el balance oficial se mantenía en 69 personas fallecidas. El Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses había conseguido identificar a 56, mientras otras 13 identificaciones seguían pendientes y requerían, en varios casos, cooperación internacional.
El movimiento de los coches sigue siendo especialmente delicado. Primero porque puede permitir localizar nuevos restos; después, porque esos mismos vagones forman parte del material que deberá examinarse para reconstruir con precisión la secuencia del accidente.
El accidente de Urda sigue bajo secreto de sumario
La investigación judicial permanece bajo secreto de sumario, de modo que buena parte de las diligencias practicadas no son públicas. La jueza ya había ordenado restringir el acceso a la zona y preservar los elementos presentes en el lugar del accidente.
Desde los primeros compases de la investigación también quedaron bajo custodia judicial las cajas negras de los trenes. La Policía Judicial recibió igualmente instrucciones para recabar información sobre la circulación ferroviaria y sobre la actuación del centro de control de Atocha durante los minutos anteriores y posteriores al siniestro.
La causa exacta del accidente, por tanto, sigue bajo investigación. Las distintas diligencias deberán determinar la secuencia técnica y humana que desembocó en la colisión y, posteriormente, si existen responsabilidades de cualquier naturaleza. Con un procedimiento bajo secreto, adelantarse a esas conclusiones sería convertir las hipótesis en sentencias. Y para eso, en teoría, ya están los juzgados.
El acceso permanece restringido
La autoridad judicial mantiene restricciones en el entorno de la vía para impedir la entrada de personas ajenas al operativo. La medida pretende, por un lado, proteger los indicios que todavía puedan encontrarse y, por otro, facilitar el trabajo de los equipos desplegados sin interferencias.
También se ha prohibido obtener, divulgar o publicar información o imágenes relativas a las víctimas y sus familias cuando puedan afectar a su intimidad, integridad o dignidad. La decisión busca evitar situaciones de revictimización en unos días especialmente delicados para quienes esperan identificaciones o la entrega de restos.
Qué ocurrió en el accidente ferroviario de Urda
El siniestro se produjo el miércoles 28 de octubre en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla. Un AVE de Renfe colisionó con un tren de Iryo que se encontraba detenido en la vía a la altura de Urda, provocando el descarrilamiento de varios coches y una operación de rescate de enorme complejidad.
El balance oficial terminó elevándose a 69 fallecidos. Desde entonces, las tareas se han dividido entre la atención sanitaria a los heridos, la identificación de las víctimas, el acompañamiento a las familias, la recuperación de pertenencias y restos y la investigación de las circunstancias del accidente.
El dispositivo sanitario continúa también activo. En la última actualización disponible del 1 de noviembre permanecían ingresadas 31 personas en hospitales de Castilla-La Mancha, 13 de ellas en unidades de cuidados intensivos. A esos pacientes se sumaban los hospitalizados en Madrid.
Las familias, en el centro de las nuevas actuaciones
El requerimiento de la jueza tiene una consecuencia práctica muy concreta: evitar nuevas interrupciones que prolonguen la espera de las familias. En una catástrofe de estas características, identificar a una víctima no siempre depende únicamente de disponer del cuerpo completo. Los equipos forenses deben trabajar con huellas, ADN y otros elementos que permitan establecer una identidad con garantías.
Por eso la retirada de los trenes y la búsqueda de restos no son trabajos separados de la identificación forense. Forman parte del mismo proceso. Mover los vagones permite inspeccionar nuevas zonas, recuperar material y completar las actuaciones que después continúan en los institutos de medicina legal.
La cooperación internacional resulta especialmente importante en los casos todavía pendientes de identificación. Parte de las muestras de referencia necesarias deben proceder de familiares o autoridades extranjeras, lo que hace el procedimiento más lento que en aquellos casos donde existen huellas o datos comparativos disponibles en España.
La retirada de los vagones entra en una fase decisiva
La prioridad en Urda está ahora perfectamente delimitada: retirar los vagones sin detener los trabajos, localizar cualquier resto pendiente y preservar al mismo tiempo las pruebas necesarias para la investigación. De ahí la intervención de la jueza ante la falta de suficientes operarios durante la noche.
El escenario ha cambiado desde las primeras horas de la tragedia, cuando todo estaba condicionado por el rescate de supervivientes y la evacuación de heridos. Ahora mandan la identificación, la investigación y la revisión exhaustiva de cada parte de los trenes antes de que abandone definitivamente la zona.
La urgencia judicial responde precisamente a eso. Mientras exista la posibilidad de que queden restos entre los vagones, los trabajos no pueden depender de que termine un turno sin sustituto. Para las familias que siguen esperando, cada hora cuenta.
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