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La jueza de Urda exige turnos continuos de grúa para buscar restos

La jueza que investiga el accidente de Urda reclama operarios y turnos continuos de grúa para evitar nuevos parones durante la búsqueda de restos.

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grúa sin interrupción

Resumen

  • La jueza exige operarios y turnos continuos para las grúas en Urda
  • El trabajo nocturno se frenó por falta de personal suficiente
  • La búsqueda de restos continúa bajo control judicial y policial

1 de noviembre de 2026. La jueza que investiga el accidente ferroviario de Urda (Toledo) ha requerido con carácter urgente que la empresa de grúas movilizada en la zona disponga de los operarios necesarios y organice turnos de relevo para que los trabajos puedan continuar de forma ininterrumpida. La orden pretende acelerar la búsqueda de posibles restos que todavía puedan encontrarse entre los trenes siniestrados y sus inmediaciones.

El requerimiento había sido acordado y notificado el sábado, pero durante la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre no fue posible mantener la retirada de vagones por falta de operarios suficientes de la empresa de grúas. Los trabajos se reanudaron durante la mañana del domingo. Es ese parón, en plena fase de búsqueda y recuperación, el que explica la contundencia de la intervención judicial.

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La jueza reclama turnos para trabajar sin interrupciones

La providencia ha sido dictada por la titular de la plaza número 2 de la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Orgaz, responsable de la investigación judicial del accidente de Urda.

La magistrada requiere que se establezcan los turnos precisos para relevar a los trabajadores que llevan interviniendo en la zona y garantizar que la actividad de las grúas no dependa de la disponibilidad puntual de personal. No se trata, por tanto, únicamente de disponer de maquinaria pesada: hace falta mantener también los equipos humanos capaces de operarla durante las distintas fases del dispositivo.

La orden tiene una finalidad inmediata. Existe una urgente necesidad de localizar posibles restos que pudieran permanecer en el lugar donde se encuentran los trenes. El objetivo último es poder completar cuanto antes las tareas necesarias para su posterior entrega a las familias de las víctimas.

El trabajo resulta especialmente delicado porque mover los vagones no consiste simplemente en retirarlos de la vía. Cada desplazamiento debe coordinarse con la inspección policial y judicial del escenario, donde todavía pueden existir restos biológicos, pertenencias o elementos relevantes para la investigación.

La falta de operarios frenó los trabajos durante la noche

La orden judicial había sido comunicada con la intención expresa de que la retirada de los vagones continuase durante la noche del sábado al domingo. Sin embargo, la falta de suficientes operarios de grúa impidió mantener el trabajo de manera ininterrumpida.

La actividad pudo retomarse por la mañana. La incidencia añade presión a un operativo que lleva varios días trabajando sobre una zona de enorme complejidad: estructuras ferroviarias deformadas y vagones desplazados, además de elementos que deben conservarse para su análisis y una búsqueda que todavía no puede considerarse terminada.

Cuatro días después del siniestro, la Guardia Civil había logrado apartar de la vía cinco vagones, tres pertenecientes al tren de Iryo y dos al AVE de Renfe. Los coches habían sido desplazados hacia los laterales, pero permanecían dentro del escenario del accidente y bajo control del dispositivo desplegado.

Los perros de la Guardia Civil siguen peinando la zona

Alrededor de medio centenar de agentes de la Guardia Civil continuaban trabajando este domingo en el lugar del accidente. Las unidades desplegadas siguen revisando los restos de los convoyes y el terreno mientras el servicio cinológico participa en la búsqueda de posibles restos biológicos.

El puesto de mando se ha trasladado también a una ubicación más próxima a la zona cero para facilitar la coordinación entre las distintas unidades. La operación combina trabajos policiales, judiciales, forenses y técnicos. Cada movimiento de maquinaria, por rutinario que pueda parecer desde fuera, está condicionado por esa cadena de responsabilidades.

La zona del accidente permanece bajo control judicial

El acceso al escenario continúa fuertemente restringido. Solo pueden entrar las fuerzas y cuerpos de seguridad y el personal judicial autorizado. Desde el mismo día del accidente, la instructora prohibió tanto el acceso de personas ajenas al operativo como la retirada de objetos sin autorización para preservar pruebas, indicios y evidencias.

La restricción se extiende aproximadamente dos kilómetros a ambos lados de la vía de alta velocidad Madrid-Sevilla en torno al lugar del siniestro. Incluso el espacio aéreo inmediato está vigilado. La Guardia Civil identificó el sábado a una persona que había utilizado un dron particular para grabar en la zona.

La cautela tiene una explicación sencilla: el levantamiento de piezas y la retirada de vagones forman parte también de la reconstrucción del accidente. Alterar prematuramente el escenario podría comprometer datos necesarios para determinar qué ocurrió y en qué secuencia.

Mientras tanto, el procedimiento judicial permanece bajo secreto de sumario. Eso limita la información que puede hacerse pública sobre las diligencias practicadas y las hipótesis concretas que manejan los investigadores.

Prohibida la difusión de imágenes de las víctimas

La jueza ha adoptado otra decisión relevante relacionada con el tratamiento de las víctimas. Mediante un auto separado ha prohibido obtener, divulgar o publicar información o imágenes relativas a las personas fallecidas, los afectados o sus familias cuando puedan vulnerar su intimidad, integridad y dignidad.

La medida persigue evitar situaciones de revictimización en un momento especialmente sensible para los allegados. La prohibición no impide que puedan difundirse aquellos datos estrictamente necesarios para identificar a las víctimas.

La protección de la intimidad adquiere especial importancia en una investigación de esta dimensión, con decenas de víctimas, imágenes del escenario circulando en redes sociales y una zona cero sometida todavía a actuaciones policiales y forenses.

69 fallecidos y una identificación que todavía continúa

El accidente ferroviario de Urda ha dejado 69 personas fallecidas. A 1 de noviembre, 56 víctimas habían sido identificadas y quedaban 13 casos pendientes, correspondientes a ciudadanos extranjeros cuya identificación requiere en algunos casos cooperación con organismos de otros países.

La identificación de los fallecidos se ha realizado principalmente mediante huellas dactilares y pruebas de ADN. Paralelamente continúa la atención hospitalaria de los heridos. La actualización difundida este domingo situaba en 41 las personas hospitalizadas entre Castilla-La Mancha y Madrid, 16 de ellas en unidades de cuidados intensivos.

La cifra oficial de fallecidos se mantiene en 69, aunque las autoridades han evitado dar por completamente terminada la búsqueda mientras prosigan las inspecciones de los vagones y del terreno. Precisamente por eso, la continuidad de las grúas y de sus operadores ha pasado de ser una cuestión puramente logística a convertirse en una exigencia judicial.

La búsqueda sigue marcando las horas en Urda

La prioridad inmediata en Urda sigue siendo terminar de inspeccionar el escenario, localizar cualquier resto que pueda permanecer entre los convoyes y avanzar en la identificación y entrega a las familias. La investigación sobre las responsabilidades seguirá su propio recorrido, pero antes hay un trabajo mucho más urgente y material sobre el terreno.

La orden de la jueza deja poco margen para interpretaciones: las labores de búsqueda no deben detenerse por falta de operarios capaces de manejar las grúas. Después del parón registrado durante la noche, los trabajos volvieron a ponerse en marcha este domingo mientras la Guardia Civil mantiene controlado el perímetro y los equipos continúan revisando una zona cero que todavía no puede darse por cerrada.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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