Tecnología
Congeladores a 50 grados en Suecia: posible hackeo en supermercados
Las cadenas ICA y Coop sufren fallos en sus congeladores en Suecia, con temperaturas de hasta 55 grados. Se investiga un posible ciberataque.
Resumen
- Congeladores de varios supermercados suecos alcanzaron los 50 grados
- ICA y Coop registran incidentes y pérdidas de alimentos
- Francia sufrió un ataque similar y Bélgica investiga nuevas anomalías
Varios supermercados de Suecia han sufrido durante la madrugada de este lunes, 2 de noviembre, una alteración repentina de sus sistemas de refrigeración que ha elevado la temperatura de frigoríficos y congeladores hasta los 50 grados centígrados, e incluso más en algunos establecimientos. Las cadenas ICA y Coop han confirmado incidencias, mientras crecen las sospechas de un posible ciberataque similar al que afectó a cientos de comercios franceses hace apenas tres semanas.
El incidente ha obligado a retirar alimentos, vaciar congeladores y cerrar temporalmente algunas tiendas para evitar la venta de productos cuya conservación ya no podía garantizarse. En un establecimiento de la isla sueca de Öland se llegó a registrar una temperatura de 55 grados. Por el momento, las empresas afectadas no han confirmado oficialmente que el origen de las anomalías sea una intrusión informática.
Lo ocurrido resulta especialmente preocupante por sus semejanzas con el ataque del pasado 12 de octubre en Francia, donde ciberdelincuentes consiguieron manipular a distancia los controles de refrigeración de numerosos supermercados. Aquella operación provocó pérdidas millonarias, toneladas de alimentos desperdiciados y, en algunos establecimientos, daños materiales por sobrecalentamiento.
El problema ya no parece limitarse a dos países. Este mismo lunes se han registrado incidentes similares en supermercados de Bélgica, aunque todavía no se ha demostrado que exista una conexión entre todos ellos.
Supermercados de ICA y Coop afectados en varias regiones suecas
Los primeros problemas se detectaron durante la noche del domingo al lunes. Trabajadores de distintos establecimientos descubrieron que los equipos frigoríficos habían dejado de mantener las temperaturas habituales y que parte de las mercancías almacenadas estaba deteriorada.
Una de las tiendas afectadas es ICA Kvantum, en Sjöbo, al sur de Suecia. Sus responsables comunicaron a través de las redes sociales que los sistemas de frío habían sido presuntamente pirateados y que la temperatura de los congeladores se había configurado en 50 grados. El establecimiento permaneció cerrado durante las primeras horas de la mañana mientras sus empleados retiraban productos y trataban de recuperar el funcionamiento de los equipos.
También se han comunicado incidencias en establecimientos de ICA en Tomelilla, Estocolmo y otros puntos del país. En Böda, en la isla de Öland, el responsable de una tienda encontró agua acumulada en el suelo y un congelador cuya temperatura marcaba 55 °C.
En Sankt Olof, Dennis Vidal, responsable de otro supermercado afectado, explicó que los trabajadores estaban vaciando los congeladores porque los alimentos ya se habían estropeado. Aunque los equipos comenzaban a recuperar el frío, buena parte de los productos no podía salvarse.
La cadena Coop también ha reconocido problemas en seis establecimientos del centro de Suecia. Su portavoz, Carlos Cancino, confirmó las incidencias, aunque inicialmente no pudo precisar el alcance de los daños.
Por su parte, Gustaf Nilsson, portavoz de ICA, señaló que un número limitado de tiendas había sufrido un incidente nocturno que afectó a sus instalaciones frigoríficas. La compañía está prestando asistencia a los establecimientos mientras se investigan las causas de los fallos.
No existe todavía una cifra definitiva de supermercados afectados ni una estimación global de las pérdidas económicas en Suecia. Tampoco se ha identificado a ningún posible responsable del supuesto ataque.
Francia sufrió un ataque parecido el 12 de octubre
El antecedente más cercano se produjo durante la noche del 11 al 12 de octubre de 2026. Cientos de supermercados franceses, pertenecientes a cadenas como Intermarché, Carrefour, Coopérative U, E.Leclerc y Monoprix, sufrieron una ofensiva informática dirigida contra sus instalaciones de refrigeración.
Los atacantes consiguieron modificar a distancia los parámetros de determinados equipos, provocando aumentos anormales de temperatura. En algunos casos, los sistemas alcanzaron los 50 grados, cuando deberían haber mantenido los alimentos refrigerados o congelados.
La dimensión del ataque fue considerable. Las autoridades francesas llegaron a hablar de unos 700 supermercados afectados, mientras varias cadenas tuvieron que desechar mercancías y paralizar temporalmente parte de su actividad.
Las pérdidas se cifraron en millones de euros. Intermarché y otras grandes cadenas sufrieron importantes daños económicos y algunos establecimientos registraron incendios o desperfectos relacionados con el sobrecalentamiento de las instalaciones.
Cómo consiguieron los atacantes calentar los congeladores
El mecanismo utilizado en Francia fue tan sencillo en apariencia como destructivo en sus consecuencias: manipular la función de descongelación de los equipos frigoríficos.
Los sistemas comerciales de refrigeración incorporan ciclos automáticos para eliminar el hielo que se acumula en determinados componentes. Normalmente, estas operaciones duran un tiempo limitado y están controladas para evitar que la temperatura de los alimentos supere los márgenes de seguridad.
En el ataque francés, los delincuentes modificaron parámetros de funcionamiento para mantener activado el proceso de descongelación durante varias horas. En algunos establecimientos, los ciclos que habitualmente duraban una hora se prolongaron hasta ocho horas, retrasando la detección del problema y agravando las pérdidas.
Las investigaciones también pusieron de manifiesto vulnerabilidades en controladores frigoríficos conectados a internet. Entre los equipos afectados figuraban sistemas de fabricantes como Danfoss y Dixell, esta última una marca perteneciente a Copeland.
Danfoss reconoció que numerosos dispositivos afectados utilizaban programas desactualizados o habían superado su periodo de soporte técnico, por lo que ya no recibían actualizaciones de seguridad.
Sin embargo, no se ha demostrado que los incidentes registrados este lunes en Suecia tengan exactamente el mismo origen técnico. La semejanza entre los síntomas no basta para atribuirlos a los mismos atacantes.
Bélgica también registra problemas en decenas de supermercados
Mientras las tiendas suecas trataban de recuperar la normalidad, los responsables de numerosos supermercados belgas recibían avisos sobre aumentos inesperados de temperatura en sus instalaciones frigoríficas.
La cadena Delhaize ha confirmado incidencias en al menos 40 establecimientos distribuidos entre Flandes y Valonia. Carrefour Bélgica también ha comunicado problemas en 15 tiendas, mientras que cinco establecimientos Spar han registrado anomalías similares.
Los responsables de Delhaize recibieron avisos alrededor de las cuatro de la madrugada. Algunos supermercados recurrieron a camiones frigoríficos para intentar conservar sus mercancías y otros tuvieron que desechar alimentos.
También se han detectado alteraciones en sistemas de refrigeración de negocios del sector cárnico. En uno de ellos, los responsables lograron detener a tiempo un ciclo de descongelación que se había activado de manera anómala.
Las empresas están investigando lo sucedido. Aunque las características de estos incidentes recuerdan claramente a las registradas en Francia y Suecia, todavía no hay pruebas públicas de que los tres episodios formen parte de una misma operación coordinada.
El riesgo de los equipos conectados a internet
Los incidentes revelan una vulnerabilidad que va mucho más allá de las páginas web, las contraseñas o los sistemas de pago de un supermercado. La ciberseguridad también afecta a instalaciones físicas cuyo funcionamiento depende de programas informáticos.
Los establecimientos modernos utilizan dispositivos conectados para controlar cámaras frigoríficas, congeladores, climatización y otros equipos esenciales. Estas tecnologías permiten supervisar temperaturas, detectar averías y ajustar instalaciones sin necesidad de desplazarse físicamente hasta cada aparato.
El problema aparece cuando estos sistemas pueden quedar expuestos a accesos no autorizados, especialmente si utilizan programas obsoletos, contraseñas inseguras o conexiones insuficientemente protegidas.
Tras los ataques franceses, las autoridades y los especialistas en ciberseguridad recomendaron reforzar la protección de las conexiones remotas, actualizar los programas de control, revisar los accesos a internet y sustituir los equipos que ya no reciben actualizaciones.
Las consecuencias de un fallo de seguridad en estas instalaciones son muy distintas de las que provoca la caída de una página web. Una alteración de temperatura puede destruir alimentos en pocas horas, generar importantes pérdidas económicas y obligar a comprobar las condiciones de conservación antes de volver a comercializar los productos.
Y hay otro aspecto importante: aunque un congelador vuelva a funcionar correctamente, eso no significa que los alimentos que contenía puedan ponerse de nuevo a la venta. La ruptura de la cadena de frío puede comprometer su seguridad, especialmente cuando se desconoce cuánto tiempo han permanecido a temperaturas inadecuadas.
Europa se enfrenta a una nueva amenaza para la cadena alimentaria
Los incidentes registrados este 2 de noviembre en Suecia y Bélgica, apenas tres semanas después de la ofensiva contra los supermercados franceses, han vuelto a situar la seguridad de los sistemas frigoríficos comerciales en el centro de la preocupación.
Por ahora, la principal incógnita es determinar si las alteraciones detectadas en los distintos países responden a una misma vulnerabilidad, a ataques independientes o a problemas de otra naturaleza. También está pendiente conocer el volumen definitivo de alimentos destruidos y el coste económico de las incidencias.
Lo que ya está acreditado es que los sistemas digitales que regulan la conservación de alimentos pueden convertirse en un objetivo de los ciberdelincuentes. Francia sufrió un ataque confirmado en octubre; Suecia y Bélgica investigan ahora problemas de características similares.
La seguridad informática ha dejado de ser únicamente una cuestión de proteger datos y operaciones bancarias. También afecta a infraestructuras tan corrientes como los congeladores de un supermercado. Y cuando esos equipos fallan, las consecuencias terminan siendo muy materiales: comercios cerrados, mercancías inutilizadas y alimentos que acaban directamente en la basura.
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