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Economía

El petróleo cae más del 7% y el gas un 10% por el diálogo con Irán

El petróleo pierde más del 7% y el gas europeo roza el 10% de caída ante las conversaciones con Irán. El acuerdo sobre Ormuz continúa pendiente.

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El petróleo cae un 7%

Resumen

  • El petróleo cae más del 7% y el gas europeo roza un descenso del 10%
  • Irán ofrece reabrir Ormuz en dos días si Washington levanta el bloqueo
  • No hay pacto firmado ni rebajas inmediatas garantizadas en España

El precio del petróleo se ha desplomado más de un 7% este lunes, 2 de noviembre de 2026, mientras que el gas natural europeo ha llegado a perder cerca de un 10%. La fuerte caída responde a las expectativas de un posible acuerdo entre Estados Unidos e Irán que permita rebajar la tensión militar y recuperar el tránsito energético por el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas comerciales del mundo.

Durante la sesión, el barril de Brent ha descendido hasta los 104,5 dólares, mientras que el petróleo estadounidense West Texas Intermediate (WTI) ha llegado a los 96,5 dólares. El retroceso también se ha trasladado al mercado europeo del gas: los futuros negociados en el mercado TTF de Ámsterdam han bajado hasta los 93,3 euros por megavatio hora (MWh), después de haber superado recientemente la barrera de los 100 euros.

El detonante de este movimiento ha llegado desde Teherán. El presidente iraní, Masud Pezeshkian, ha anunciado que el líder supremo, Mojtaba Jameneí, ha concedido al Gobierno determinadas facultades para avanzar en las conversaciones encaminadas a resolver el conflicto mediante la diplomacia.

La noticia ha cambiado las expectativas de los mercados energéticos, que durante las últimas semanas habían incorporado a los precios el temor a una nueva escalada militar en Oriente Próximo. La posibilidad de reabrir el estrecho de Ormuz, por donde habitualmente circula una parte fundamental del comercio mundial de petróleo y gas natural licuado, ha sido suficiente para provocar ventas masivas de contratos energéticos.

Eso sí, hay una diferencia importante entre lo que anticipan los inversores y lo que ha ocurrido realmente: Estados Unidos e Irán todavía no han alcanzado un acuerdo de paz. Las negociaciones continúan a través de mediadores y las condiciones para poner fin al conflicto siguen sobre la mesa.

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El petróleo baja de los 100 dólares en Estados Unidos y el gas retrocede en Europa

La caída de las cotizaciones se ha intensificado a medida que se conocían nuevos detalles sobre los contactos diplomáticos.

El Brent, utilizado como referencia internacional para establecer los precios del petróleo, ha registrado descensos superiores al 7%, hasta situarse alrededor de los 104,5 dólares por barril. El WTI estadounidense también ha perdido más de un 7% y ha llegado a negociarse cerca de los 96,5 dólares.

Son precios registrados durante la sesión, sujetos a variaciones mientras permanecen abiertos los mercados, y no deben confundirse con las cotizaciones definitivas de cierre.

La magnitud del descenso resulta especialmente significativa después de un octubre marcado por las subidas. El Brent había terminado el mes en su nivel más elevado de los últimos seis meses, impulsado por las dificultades de suministro y el temor a nuevos ataques contra instalaciones energéticas y buques petroleros.

En Europa, el movimiento también ha sido notable. El gas natural TTF, principal referencia del mercado mayorista europeo, ha llegado a situarse en 93,3 euros por MWh, con una caída cercana al 10%.

La bajada llega apenas unos días después de que el gas superase los 100 euros por primera vez desde la crisis energética de 2022. Sin embargo, incluso con este retroceso, sus precios continúan muy por encima de los niveles anteriores al inicio de la guerra con Irán, a finales de febrero.

El mercado está descontando una reducción del riesgo geopolítico, pero todavía no una normalización del suministro.

Irán abre la puerta a un acuerdo con Estados Unidos

El cambio de expectativas se explica por los avances diplomáticos registrados durante el fin de semana en Doha, donde representantes iraníes han mantenido conversaciones con mediadores de Catar.

Tras varios días de contactos, la delegación iraní abandonó el domingo la capital catarí. Su salida, según responsables conocedores de las negociaciones, no respondió a una ruptura del diálogo. De hecho, se está examinando un borrador de propuesta y existe la posibilidad de celebrar nuevas reuniones.

El anuncio más relevante llegó este lunes, cuando Pezeshkian comunicó que el líder supremo iraní había autorizado al Ejecutivo a disponer de determinadas competencias para buscar una solución negociada.

El respaldo resulta especialmente importante por el sistema político iraní, en el que las principales decisiones de seguridad nacional y política exterior dependen de la autoridad del líder supremo.

No significa que Teherán haya aceptado las condiciones estadounidenses, pero sí supone una señal de disposición a negociar que los inversores han interpretado favorablemente.

Las conversaciones, por ahora, se desarrollan de manera indirecta, con Catar como intermediario entre Washington y Teherán.

La reapertura del estrecho de Ormuz, el principal punto de negociación

La propuesta iraní contempla restablecer el tránsito marítimo por Ormuz en un plazo de dos días, siempre que Estados Unidos acepte determinadas condiciones.

Entre las principales exigencias de Teherán figuran el levantamiento del bloqueo estadounidense sobre los puertos iraníes, la flexibilización de las restricciones a sus exportaciones petroleras y la retirada de algunas sanciones económicas.

El Gobierno iraní también pretende abordar posteriormente otros asuntos relacionados con el conflicto, aunque mantiene diferencias con Washington sobre el momento y las condiciones para reanudar las negociaciones nucleares.

La posibilidad de ejecutar parte del acuerdo en apenas 48 horas supone un cambio respecto a las propuestas anteriores, que contemplaban un calendario más amplio.

Sin embargo, Ormuz no ha sido reabierto como consecuencia de este anuncio. El plazo de dos días forma parte de una propuesta condicionada y su aplicación dependería de un acuerdo que todavía no existe.

Por qué el estrecho de Ormuz influye tanto en el precio del petróleo y el gas

El estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y constituye una vía esencial para las exportaciones energéticas de países como Arabia Saudí, Irak, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Catar.

En condiciones normales, por esta ruta transita aproximadamente una quinta parte del petróleo consumido en el mundo, además de un volumen muy importante del comercio internacional de gas natural licuado.

Las restricciones marítimas provocadas por la guerra han alterado las cadenas de suministro y encarecido el transporte de energía.

Desde el comienzo del conflicto, el 28 de febrero, los ataques contra embarcaciones, las amenazas militares y las dificultades para exportar hidrocarburos han mantenido elevados los precios internacionales.

El problema no se limita a la cantidad de petróleo disponible. Los riesgos de navegación también encarecen los seguros marítimos, complican la contratación de petroleros y obligan a utilizar rutas alternativas cuando es posible.

El director ejecutivo de la petrolera estatal de Abu Dabi, ADNOC, Sultan al Jaber, ha señalado que el mercado mundial ha recurrido a cerca de 1.000 millones de barriles de sus reservas desde que la guerra alteró el tráfico marítimo por Ormuz.

Esa reducción de existencias deja menos margen para absorber nuevas interrupciones del suministro.

Por eso las perspectivas de una solución diplomática tienen un efecto tan inmediato sobre las cotizaciones. Si desaparece parte del riesgo de nuevos ataques y se recupera el comercio marítimo, los compradores podrían acceder a suministros en mejores condiciones.

Pero una eventual reapertura del estrecho tampoco garantizaría que la producción, los envíos y las reservas energéticas regresasen inmediatamente a sus niveles habituales.

La amenaza de nuevos ataques mantiene la incertidumbre

A pesar de las caídas del petróleo y el gas, la situación política y militar continúa siendo delicada.

Las conversaciones se producen a las puertas de las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos, previstas para el martes 3 de noviembre, una fecha que los mercados consideran relevante para la evolución del conflicto.

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha manifestado su preferencia por una salida diplomática, aunque no ha descartado nuevas operaciones militares contra Irán.

El secretario de Estado, Marco Rubio, también ha defendido la posibilidad de alcanzar una solución negociada, pero ha reconocido que todavía no existe una decisión definitiva sobre eventuales ataques.

Las diferencias entre las partes siguen siendo importantes. Washington mantiene sus exigencias sobre el programa nuclear iraní, mientras que Teherán condiciona cualquier avance en ese terreno al cumplimiento previo de sus demandas sobre sanciones y restricciones comerciales.

La tensión tampoco ha desaparecido sobre el terreno. En las últimas semanas se han registrado nuevos ataques contra embarcaciones en aguas del golfo Pérsico y sus alrededores, incluidos incidentes que han afectado al transporte de hidrocarburos.

Los países productores también afrontan dificultades para recuperar sus flujos habituales de exportación.

En este contexto, la OPEP y sus aliados han decidido mantener sin cambios los objetivos de producción de diciembre. Una decisión que evita introducir nuevas modificaciones en las cuotas, pero que no resuelve los problemas de transporte derivados del conflicto.

El resultado es un mercado especialmente sensible a cualquier declaración. Una señal de entendimiento puede hundir las cotizaciones en pocas horas, mientras que una nueva amenaza militar podría provocar el movimiento contrario.

Qué puede suponer esta caída para la gasolina, el diésel y la electricidad en España

El descenso del petróleo y del gas es una noticia potencialmente favorable para los consumidores españoles, aunque sus efectos no serán necesariamente inmediatos.

En el caso de la gasolina y el gasóleo, una reducción sostenida del precio del crudo puede terminar trasladándose a los surtidores. Sin embargo, el precio final depende también de los costes de refino, distribución, márgenes comerciales, impuestos y evolución del tipo de cambio entre el euro y el dólar.

Una caída del 7% en el petróleo no significa que la gasolina vaya a abaratarse automáticamente un 7%. Tampoco garantiza que los conductores encuentren precios inferiores al día siguiente.

Para que el descenso resulte significativo, las cotizaciones internacionales tendrían que mantenerse en niveles más bajos durante un periodo suficiente.

Con el gas natural sucede algo parecido.

El retroceso del TTF puede aliviar los costes de adquisición de las empresas energéticas europeas y reducir parte de la presión sobre los precios mayoristas de la electricidad.

En España, el impacto sobre la factura de la luz dependerá de cómo evolucione el mercado eléctrico, de la participación de las centrales de gas en la generación y del tipo de contrato que tenga cada consumidor.

Los hogares con tarifas fijas no tienen por qué notar inmediatamente los cambios del mercado mayorista. En los contratos con precios variables, la repercusión puede llegar antes, aunque dependerá de sus condiciones.

La importancia de esta caída va más allá de las facturas domésticas. Las industrias intensivas en energía, el transporte y numerosas actividades productivas también podrían beneficiarse de una reducción prolongada de los costes energéticos.

Eso ayudaría a moderar algunas presiones inflacionistas, aunque todavía es pronto para anticipar un efecto concreto sobre los precios al consumo.

El mercado energético espera un acuerdo que todavía no está firmado

La jornada del 2 de noviembre deja un movimiento especialmente intenso en los mercados de materias primas: el petróleo ha llegado a perder más de un 7% y el gas europeo cerca de un 10%, impulsados por las expectativas de una solución negociada al conflicto con Irán.

El respaldo de la máxima autoridad iraní a los contactos diplomáticos y la propuesta para reabrir Ormuz han reducido, al menos temporalmente, el temor a nuevas interrupciones del suministro.

Pero la guerra no ha terminado, las sanciones siguen siendo objeto de negociación y el estrecho de Ormuz continúa condicionado por el conflicto.

La evolución de los precios dependerá ahora de que Estados Unidos e Irán consigan transformar sus propuestas en compromisos verificables y de que disminuyan los riesgos para el transporte marítimo.

Por el momento, los mercados han reaccionado a una posibilidad que consideran más cercana que hace unos días. Falta comprobar si esa expectativa se convierte en un acuerdo capaz de sostener la caída de los precios energéticos.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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