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Ataque ruso a una escuela en Ucrania: 29 muertos y 48 desaparecidos
El ataque ruso a una escuela usada para repartir ayuda humanitaria en Komyshuvakha deja 29 muertos, cinco heridos y 48 desaparecidos en Ucrania.
Resumen
- El bombardeo ruso de Komyshuvakha deja 29 muertos y cinco heridos
- Las autoridades ucranianas buscan a 48 personas desaparecidas
- Los ataques alcanzaron una escuela que distribuía ayuda y un refugio
El balance de víctimas del bombardeo ruso contra Komyshuvakha, una localidad de la región ucraniana de Zaporiyia, se ha elevado a 29 muertos, 48 desaparecidos y cinco heridos. Las autoridades de Ucrania han confirmado este martes, 3 de noviembre, las nuevas cifras mientras continúan las operaciones de búsqueda entre los escombros de los edificios alcanzados por los ataques.
El Ejército ruso bombardeó el lunes una escuela que funcionaba como centro de distribución de ayuda humanitaria, donde numerosos vecinos acudían a recoger alimentos y otros productos básicos. Posteriormente, según la información facilitada por las autoridades ucranianas, las fuerzas rusas atacaron también un refugio en el que se habían protegido algunas personas tras las primeras explosiones.
La magnitud de la tragedia todavía puede aumentar. Las 48 personas desaparecidas no figuran entre los fallecidos confirmados, y los servicios de emergencia siguen intentando determinar su paradero. El jefe de la Administración Militar de Zaporiyia, Mykhailo Semikin, ha advertido de la gravedad de la situación y ha confirmado que las labores de búsqueda y rescate permanecen activas.
La población, situada en el sureste de Ucrania y relativamente cerca de la línea del frente, lleva meses expuesta a los ataques aéreos rusos. Sin embargo, el bombardeo del 2 de noviembre ha adquirido una dimensión especialmente grave por el número de víctimas y por las circunstancias en las que se produjo: buena parte de los afectados se encontraba recibiendo asistencia humanitaria o participaba en las tareas de auxilio.
Una escuela utilizada para repartir ayuda humanitaria
La ofensiva comenzó el lunes 2 de noviembre, cuando las fuerzas rusas lanzaron una serie de bombardeos aéreos contra Komyshuvakha. Uno de los principales objetivos alcanzados fue una escuela utilizada como centro humanitario, que había dejado de desempeñar exclusivamente su función educativa para convertirse en un lugar de distribución de suministros esenciales.
Los vecinos que permanecen en esta localidad acudían periódicamente al edificio para recoger paquetes de ayuda humanitaria. Las autoridades ucranianas aseguran que se trataba de una actividad conocida y recurrente, por lo que consideran que las tropas rusas debían saber que allí se concentraban civiles.
El responsable regional Iván Fedorov ha señalado que en el ataque se utilizaron bombas aéreas del tipo FAB-3000, armamento de gran potencia explosiva. Esta información procede de las autoridades ucranianas y no supone, por sí sola, una verificación independiente de todos los proyectiles empleados.
Las explosiones provocaron importantes daños materiales. Según los servicios de emergencia, quedaron destruidos un gimnasio, una construcción auxiliar y un vehículo de bomberos. El edificio escolar también sufrió desperfectos.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, condenó el bombardeo y sostuvo que la mayoría de las víctimas eran civiles que habían acudido a recoger ayuda o personas que intentaron auxiliarlas después del primer impacto.
Un segundo bombardeo alcanzó el refugio
Uno de los aspectos más graves del ataque es que no terminó con las primeras explosiones. Según el relato de las autoridades ucranianas, después de que las bombas alcanzaran las instalaciones utilizadas para distribuir ayuda, varias personas buscaron protección en un refugio cercano.
Las fuerzas rusas habrían lanzado entonces una nueva oleada de ataques contra la zona del refugio, agravando las consecuencias del bombardeo inicial.
Esta secuencia resulta especialmente relevante porque los ataques posteriores afectaron a un lugar donde se habían concentrado personas que trataban de protegerse y a equipos de emergencia que habían acudido para atender la situación.
Las autoridades ucranianas denuncian que los bombardeos se produjeron contra instalaciones de carácter civil. La protección de la población y del personal humanitario está contemplada en el derecho internacional humanitario. La determinación de posibles responsabilidades penales exige, no obstante, investigar las circunstancias concretas de los ataques.
Dos rescatistas y cuatro policías entre los fallecidos
Los servicios de emergencia de Ucrania han confirmado que dos bomberos y cuatro agentes de policía se encuentran entre las víctimas mortales. Su presencia en el lugar estaba relacionada con las labores de asistencia y rescate desarrolladas después de los primeros bombardeos.
Los dos miembros de los servicios de emergencia fallecidos han sido identificados como Denys Konovalenko y Oleksii Sushchevskyi, ambos de 44 años. Los dos acumulaban una larga trayectoria profesional en los equipos de protección civil.
El Servicio Estatal de Emergencias ucraniano también informó de que otros dos integrantes de sus equipos habían resultado heridos.
Las autoridades explicaron que los efectivos desplazados hasta la zona tuvieron que buscar refugio ante el riesgo de nuevas explosiones. Aun así, los bombardeos continuaron.
La muerte de profesionales que habían acudido a socorrer a las víctimas añade una dimensión especialmente dolorosa al ataque. En Komyshuvakha, la asistencia a los heridos quedó expuesta al mismo peligro que había provocado la emergencia.
De 18 a 29 muertos: un balance que sigue aumentando
Las cifras difundidas desde el comienzo de la ofensiva reflejan la gravedad de los daños y las dificultades para localizar a todas las personas afectadas.
Durante las primeras horas del lunes, Zelenski comunicó la muerte de al menos 18 personas. Conforme avanzaron las operaciones de rescate, el balance aumentó primero a 24 fallecidos y posteriormente a 26, según los datos facilitados por los servicios de emergencia.
La actualización del martes 3 de noviembre eleva el número de víctimas mortales a 29 personas, mientras otras cinco permanecen heridas y reciben atención médica.
También ha aumentado considerablemente la cantidad de desaparecidos. Durante la jornada del lunes, las autoridades habían informado de 27 personas cuyo paradero se desconocía. El nuevo recuento sitúa esa cifra en 48 desaparecidos.
No se ha comunicado que todas estas personas estén atrapadas bajo los escombros ni existe confirmación de que hayan fallecido. Los equipos de búsqueda trabajan para localizarlas y determinar qué ha ocurrido con cada una de ellas.
El número de víctimas podría modificarse durante las próximas horas, a medida que avancen los trabajos y se complete la identificación de los afectados.
La amenaza de nuevos ataques dificulta las labores de rescate
Las operaciones de búsqueda en Komyshuvakha se desarrollan bajo unas condiciones especialmente peligrosas.
Las autoridades regionales denunciaron durante el lunes que la presencia de drones rusos y el riesgo de nuevos bombardeos estaban dificultando el trabajo de los equipos de emergencia. Los rescatistas tuvieron que actuar entre edificios destruidos mientras persistía la posibilidad de nuevos ataques.
Esta amenaza ralentiza las tareas de retirada de escombros y complica la búsqueda de supervivientes. También obliga a extremar las precauciones para evitar que el personal sanitario, los bomberos y los policías sufran nuevas bajas.
Komyshuvakha se encuentra aproximadamente a 20 kilómetros de la línea del frente, en una zona castigada por los bombardeos aéreos. Su proximidad a las posiciones de combate limita la seguridad de las operaciones humanitarias.
Las bombas aéreas guiadas empleadas habitualmente por Rusia en este sector permiten atacar objetivos desde cierta distancia. Se trata de proyectiles equipados con sistemas de guiado que dificultan la protección de las poblaciones cercanas al frente, especialmente cuando carecen de defensas antiaéreas suficientes.
En esta ocasión, la destrucción de las instalaciones destinadas a distribuir ayuda humanitaria también compromete un servicio del que dependían vecinos que han permanecido en la localidad pese a la guerra.
Zaporiyia guarda luto mientras continúa la búsqueda
La región de Zaporiyia ha declarado el 3 de noviembre día de luto por las personas fallecidas en Komyshuvakha.
El ataque se produjo, además, en un momento delicado para las negociaciones relacionadas con la guerra. El lunes finalizaba una tregua humanitaria limitada en la región de Jersón, acordada para facilitar evacuaciones y operaciones de asistencia en la zona de Oleshky.
Aunque se trataba de un acuerdo localizado en otra región, su finalización coincidió con el bombardeo de Komyshuvakha. Zelenski interpretó la ofensiva como una demostración de la falta de voluntad rusa para avanzar hacia una desescalada real.
La situación vuelve a poner de manifiesto la vulnerabilidad de la población civil que permanece cerca del frente. Para sus habitantes, acudir a recoger alimentos, recibir asistencia médica o encontrar un refugio seguro se ha convertido en una actividad condicionada por el peligro de los ataques.
El balance confirmado este martes es de 29 muertos, cinco heridos y 48 desaparecidos. Son las cifras oficiales comunicadas hasta ahora, pero las operaciones de búsqueda siguen abiertas y todavía quedan numerosas familias esperando noticias de sus allegados.
En Komyshuvakha, la prioridad inmediata continúa siendo localizar a quienes faltan y atender a los supervivientes. La magnitud definitiva de la tragedia sigue sin conocerse.
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