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Roma reabre el caso Pasolini 51 años después de su asesinato en Ostia

La Fiscalía de Roma investiga de nuevo el asesinato de Pier Paolo Pasolini, cometido en Ostia en 1975, tras recibir nuevos indicios y testimonios.

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el caso Pasolini

Foto: Autor desconocido / Wikimedia Commons (1964, dominio público en Italia).

Resumen

  • La Fiscalía de Roma reabre el caso Pasolini 51 años después del crimen
  • Un abogado aporta imágenes de archivo y pide escuchar a un nuevo testigo
  • Pelosi fue el único condenado, pero retiró su confesión en 2005

La Fiscalía de Roma ha abierto una nueva investigación sobre el asesinato de Pier Paolo Pasolini, el escritor, poeta y cineasta italiano que murió violentamente en la localidad costera de Ostia durante la noche del 1 al 2 de noviembre de 1975. La decisión, conocida este lunes 2 de noviembre de 2026, coincide exactamente con el 51.º aniversario de uno de los crímenes más controvertidos de la historia reciente de Italia.

El procedimiento ha sido asignado a la fiscal Silvia Santucci después de que el abogado Stefano Maccioni presentara documentación con nuevos elementos que, según sostiene, pueden ayudar a esclarecer las circunstancias del asesinato. Entre las cuestiones pendientes figura la posible participación de otras personas en una agresión por la que fue condenado Giuseppe «Pino» Pelosi, entonces de 17 años, quien décadas después retiró su confesión.

La apertura del expediente supone un cambio significativo respecto a las decisiones de 2016 y 2023, cuando la Fiscalía rechazó anteriores solicitudes para reactivar las pesquisas. No significa, sin embargo, que se haya identificado a nuevos responsables ni que exista ya una reconstrucción definitiva de lo sucedido aquella noche.

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Nuevos indicios llevan a la Fiscalía de Roma a investigar el crimen

La nueva iniciativa judicial parte de un escrito presentado por Stefano Maccioni, abogado que anteriormente representó a Guido Mazzon, primo de Pasolini, y que actualmente actúa en nombre del Colegio de Periodistas del Lacio, del director de cine David Grieco y del escritor Giovanni Giovannetti.

Según ha explicado el letrado, la solicitud inicial se presentó en noviembre de 2025 y fue ampliada en mayo de 2026 con información adicional. La documentación cuestiona la interpretación de que Pelosi actuó solo y reclama una revisión conjunta de los indicios acumulados durante las distintas investigaciones.

Maccioni considera que los análisis científicos y las pruebas reunidas durante años han debilitado la versión judicial que atribuyó la responsabilidad del asesinato exclusivamente al joven condenado. Es la posición de quienes promueven la reapertura, no una nueva conclusión de los tribunales.

El abogado ha expresado su satisfacción por la decisión de la Fiscalía y ha pedido a quienes puedan conocer información sobre el asesinato que rompan su silencio. Su objetivo, sostiene, es obtener respuestas que las investigaciones anteriores no consiguieron proporcionar.

Imágenes de archivo y un testigo que nunca habría declarado

Uno de los aspectos más interesantes de la nueva documentación es la revisión de imágenes de informativos de la RAI correspondientes a la época del crimen. Los abogados consideran que ese material, interpretado junto con otros datos, puede aportar información relevante sobre la participación de más de una persona.

También se ha conocido la posible existencia de un testigo que nunca habría sido interrogado durante las investigaciones anteriores. La ampliación de la solicitud presentada en mayo incluía una petición para que se le tomara declaración.

Por ahora, no se han hecho públicos elementos suficientes para establecer qué podría aportar ese testimonio ni si las imágenes permitirán identificar a otras personas. La Fiscalía tendrá que valorar su utilidad y determinar qué diligencias de investigación resultan necesarias.

El asesinato de Pasolini: qué ocurrió en Ostia en 1975

Pier Paolo Pasolini tenía 53 años cuando fue asesinado en el Idroscalo de Ostia, una zona situada junto a la desembocadura del Tíber, en las proximidades de Roma.

Su cuerpo apareció la mañana del 2 de noviembre de 1975, con graves lesiones provocadas por una paliza y por el atropello de un vehículo. La violencia del ataque convirtió inmediatamente su muerte en un acontecimiento de enorme repercusión pública.

Pasolini no era un intelectual cualquiera. Había dirigido películas como Accattone, El evangelio según San Mateo y Saló o los 120 días de Sodoma, además de desarrollar una obra literaria y ensayística marcada por su crítica a la sociedad de consumo, las instituciones y las transformaciones culturales de Italia.

Su condición de escritor incómodo, su homosexualidad y sus intervenciones políticas alimentaron numerosas interpretaciones sobre los motivos del asesinato. Algunas apuntaron a un episodio de violencia sexual; otras plantearon hipótesis relacionadas con sus posiciones públicas o con posibles intereses políticos.

Ninguna de esas teorías alternativas ha quedado judicialmente demostrada. Precisamente ahí reside una parte importante del problema: la existencia de distintas hipótesis no equivale a disponer de pruebas suficientes para sostenerlas ante un tribunal.

La condena de Pino Pelosi y la confesión que retiró 30 años después

La investigación original se centró en Giuseppe Pelosi, conocido como Pino, un joven de 17 años que había estado con Pasolini antes de su muerte.

Pelosi confesó inicialmente su participación en el asesinato y fue condenado en 1976. La sentencia de primera instancia contemplaba la intervención de otras personas no identificadas, pero esa participación no quedó confirmada en las posteriores resoluciones judiciales.

El caso experimentó un giro especialmente importante en 2005, cuando Pelosi se retractó públicamente de su confesión. Afirmó que no había cometido el asesinato y sostuvo que otras personas habían atacado a Pasolini. También aseguró que había guardado silencio por las amenazas recibidas.

Aquella declaración reforzó las dudas sobre la reconstrucción original del crimen, aunque no bastó para determinar la identidad de los supuestos agresores.

Pelosi murió en 2017, a los 58 años, sin que se hubiera conseguido esclarecer definitivamente la posible intervención de otras personas.

La nueva investigación deberá examinar ese problema histórico sin confundir las declaraciones posteriores del condenado con hechos ya acreditados. Su retractación resulta relevante, pero no constituye por sí misma una prueba concluyente de que otros individuos cometieran el crimen.

Las pruebas de ADN que reavivaron las dudas sobre el asesinato

Las investigaciones realizadas décadas después incorporaron técnicas científicas que no estaban disponibles en 1975.

Los análisis de prendas y objetos vinculados a la escena del crimen revelaron perfiles genéticos que no correspondían ni a Pasolini ni a Pelosi. Los resultados plantearon interrogantes sobre la posible presencia de otras personas, aunque no permitieron identificar a sus titulares ni establecer de manera concluyente su participación en el asesinato.

La investigación terminó archivándose en 2015 al no obtenerse resultados suficientes para avanzar judicialmente.

Este antecedente explica por qué la defensa ha insistido durante años en que las pruebas deben interpretarse conjuntamente. Un perfil genético no identificado puede constituir un indicio relevante, pero necesita relacionarse con otros elementos para adquirir verdadero valor probatorio.

La aparición de nuevas técnicas, testimonios o documentos podría justificar nuevas comprobaciones. Eso no implica que se haya anunciado ahora un hallazgo genético decisivo.

El caso Pasolini vuelve a los tribunales con preguntas pendientes

La principal novedad del 2 de noviembre de 2026 es que la Justicia italiana ha aceptado abrir un nuevo expediente de investigación después de dos intentos anteriores que no prosperaron.

La fiscal Silvia Santucci deberá evaluar la documentación presentada y decidir cómo avanzar. Entre las cuestiones fundamentales se encuentran la posible intervención de cómplices, la fiabilidad de los testimonios y la capacidad de las pruebas materiales para aportar información que no pudo obtenerse en investigaciones anteriores.

No se han anunciado nuevas detenciones ni imputaciones relacionadas con esta reapertura. Tampoco existe todavía una conclusión judicial que modifique la responsabilidad atribuida históricamente a Pelosi.

Han pasado 51 años desde que Pasolini fue asesinado en Ostia. Su obra sigue formando parte del patrimonio intelectual europeo, mientras las circunstancias exactas de su muerte continúan rodeadas de interrogantes.

La decisión de la Fiscalía de Roma no resuelve ese pasado, pero devuelve el caso al terreno de la investigación judicial. Y establece una diferencia importante: después de años de solicitudes rechazadas, los nuevos elementos presentados tendrán ahora que ser examinados dentro de un procedimiento abierto.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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