Tecnología
Aduanas detecta fallos eléctricos en un 40 % de aparatos probados
Los controles de Aduanas destapan fallos eléctricos, interferencias y graves carencias documentales en dispositivos importados comprados por internet.
Resumen
- El 40 % de los aparatos probados presentó fallos de aislamiento eléctrico
- El 86 % de los equipos evaluados sobre frecuencias incumplía las normas
- El 96 % de los equipos revisados carecía de declaración UE de conformidad
Una campaña de inspección de paquetes procedentes de fuera de la Unión Europea ha destapado graves irregularidades en dispositivos electrónicos vendidos por internet. Los análisis realizados por el Ministerio para la Transformación Digital revelan que el 40 % de los aparatos sometidos a pruebas de aislamiento eléctrico presentaba deficiencias potencialmente peligrosas para los usuarios. Los resultados también muestran problemas de interferencias, incumplimientos técnicos y una llamativa ausencia de documentación obligatoria.
Las cifras van bastante más allá de un etiquetado incorrecto. Entre los equipos seleccionados para los ensayos técnicos, el 86 % incumplía los requisitos de uso eficiente del espectro radioeléctrico, mientras que el 80 % presentaba problemas de compatibilidad electromagnética. En la revisión documental, el 96 % de los dispositivos inspeccionados carecía de la declaración europea de conformidad exigida para su comercialización.
La operación, desarrollada durante 2025 por la Agencia Tributaria en colaboración con la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales (SETELECO), se centró en productos adquiridos mediante plataformas internacionales de comercio electrónico. Entre los aparatos analizados había walkie-talkies, teléfonos móviles, repetidores wifi, amplificadores de cobertura móvil y vigilabebés.
Los resultados, conocidos a través del informe ministerial de la campaña, ponen de manifiesto las dificultades para controlar los dispositivos que llegan directamente al consumidor desde países ajenos a la Unión Europea. Un mercado donde el precio puede ser extraordinariamente competitivo, pero donde las garantías de seguridad no siempre acompañan.
Conviene precisar algo: los inspectores seleccionaron determinados productos por sus características y posibles riesgos. Los porcentajes no pueden extrapolarse a todos los artículos importados, ni significan que cualquier dispositivo comprado en una plataforma asiática sea peligroso. Lo que sí demuestran es que los incumplimientos detectados en los equipos examinados fueron numerosos y, en algunos casos, relevantes para la seguridad.
Aduanas inspeccionó paquetes de comercio electrónico durante 2025
La investigación comenzó en la primavera de 2025 y se prolongó hasta finales de ese año, dentro de una actuación europea destinada a reforzar los controles sobre las importaciones de comercio electrónico.
Las autoridades aduaneras intensificaron las inspecciones de envíos de bajo valor, inferiores a 150 euros, procedentes de países extracomunitarios. Las actuaciones se concentraron en periodos de dos o tres días al mes durante aproximadamente seis meses.
La Agencia Tributaria seleccionó físicamente los dispositivos en los puntos de control fronterizo. Posteriormente, los productos fueron trasladados al laboratorio de SETELECO para comprobar tanto su documentación como sus características técnicas.
La operación se estructuró en tres actuaciones específicas de inspección y evaluación.
No todos los aparatos pasaron las mismas pruebas. Los considerados de menor riesgo fueron sometidos a comprobaciones documentales y visuales. Los que podían presentar mayores problemas de seguridad o provocar interferencias fueron examinados mediante ensayos técnicos de laboratorio.
Los walkie-talkies representaron el 22,2 % de los equipos inspeccionados. Los teléfonos inteligentes y los repetidores wifi supusieron, cada categoría, el 14,8 %, mientras que los repetidores de telefonía móvil alcanzaron el 11,1 %.
También se revisaron cámaras de seguridad, receptores de radio y estaciones meteorológicas, además de intercomunicadores para motoristas, mandos a distancia y otros dispositivos de comunicación.
El 40 % suspendió las pruebas de aislamiento eléctrico
Uno de los hallazgos más preocupantes afecta directamente a la seguridad de los consumidores.
Los técnicos sometieron a pruebas de rigidez dieléctrica y aislamiento a los aparatos para los que resultaban aplicables, especialmente aquellos equipados con adaptadores de corriente.
Estas pruebas permiten comprobar si el aislamiento eléctrico protege adecuadamente las partes accesibles del dispositivo frente a las tensiones a las que puede estar sometido.
El resultado fue significativo: cuatro de cada diez equipos examinados mediante este ensayo presentaron deficiencias de seguridad eléctrica.
Un aislamiento insuficiente puede aumentar el riesgo de descarga eléctrica o de otros problemas relacionados con la alimentación del aparato. La gravedad concreta depende de las características del dispositivo y del defecto detectado.
No se trata, por tanto, de afirmar que esos aparatos hayan provocado accidentes. El informe identifica fallos técnicos potencialmente peligrosos que podrían comprometer la seguridad durante su utilización.
Los problemas no terminaban ahí.
En las evaluaciones de protección de la salud y la seguridad se detectaron incumplimientos relacionados con el marcado y las instrucciones de protección en todos los equipos de ese grupo. En el 43 % se observaron defectos en la durabilidad o legibilidad de las etiquetas, que podían borrarse o dejar de resultar visibles.
Parece un detalle menor, pero no lo es. Si desaparece la identificación de los parámetros eléctricos de un dispositivo, el usuario puede perder información necesaria para utilizarlo o instalarlo correctamente.
El 86 % de los dispositivos analizados incumplía las normas sobre frecuencias
La segunda gran preocupación de las autoridades afecta a las interferencias radioeléctricas.
Los ensayos realizados sobre los equipos seleccionados para comprobar su utilización del espectro detectaron un 86 % de incumplimientos de los requisitos técnicos establecidos para evitar perturbaciones perjudiciales.
Las pruebas se centraron especialmente en dos categorías: los walkie-talkies y los repetidores de telefonía móvil.
Estos aparatos utilizan frecuencias que deben ajustarse a unas condiciones determinadas para no perjudicar el funcionamiento de otros sistemas de comunicación.
Walkie-talkies y amplificadores que pueden interferir otras comunicaciones
En determinados walkie-talkies, las pruebas detectaron emisiones no deseadas fuera de las frecuencias destinadas a su funcionamiento.
Este problema puede provocar interferencias sobre otros equipos o servicios radioeléctricos.
Los repetidores de telefonía móvil también presentaron irregularidades relacionadas con la amplificación de señales fuera de las bandas para las que estaban diseñados.
El informe recoge otro dato relevante: el 40 % de los equipos sometidos a la comprobación específica de frecuencias podía operar fuera de las bandas atribuidas en España por el Cuadro Nacional de Atribución de Frecuencias.
Esto resulta especialmente importante para quienes compran amplificadores de cobertura móvil en plataformas internacionales.
Que un repetidor esté a la venta no significa que pueda instalarse legalmente en una vivienda, un local comercial o una oficina.
Las frecuencias utilizadas por las redes móviles están sujetas a autorización. Por ese motivo, estos dispositivos no deben instalarse por iniciativa propia sin la coordinación y autorización correspondientes del operador de telecomunicaciones.
El ministerio recomienda contactar directamente con la compañía telefónica cuando sea necesario mejorar la cobertura.
A los problemas de frecuencias se añade otro dato: el 80 % de los equipos evaluados en compatibilidad electromagnética incumplía los requisitos examinados.
Entre las anomalías detectadas había emisiones capaces de propagarse por los cables de alimentación o comunicación y generar perturbaciones en otros dispositivos conectados.
El 96 % carecía de la declaración europea de conformidad
Los incumplimientos documentales fueron todavía más generalizados.
La inspección detectó que el 96 % de los equipos no disponía de la declaración UE de conformidad, un documento obligatorio mediante el cual el fabricante asume la responsabilidad de que su producto cumple los requisitos europeos aplicables.
Esta declaración debe acompañar al dispositivo, ya sea en su versión completa o mediante una versión simplificada que permita consultar el documento íntegro.
Su ausencia constituye un incumplimiento normativo, aunque por sí sola no demuestra que el aparato sea eléctricamente peligroso.
Los inspectores encontraron también otras deficiencias importantes.
El 70 % de los productos carecía de información completa sobre el fabricante o el importador, dificultando la identificación del responsable de su comercialización.
En el 67 % de los aparatos faltaba el marcado CE o aparecía de manera incorrecta. Ese mismo porcentaje no incluía instrucciones de seguridad adecuadas y tampoco disponía de la información exigida en castellano.
Por su parte, el 44 % no incorporaba un número de serie, lote u otro elemento que permitiera identificar correctamente el producto y garantizar su trazabilidad.
Otro 55 % incumplía las obligaciones de información sobre restricciones de utilización o posibles autorizaciones necesarias.
Estos datos apuntan a un problema que va más allá de la documentación administrativa. Cuando resulta imposible identificar al fabricante, localizar al importador o conocer las condiciones de funcionamiento, también se complica exigir responsabilidades y retirar del mercado los productos defectuosos.
Qué debe comprobar el consumidor antes de comprar
La normativa europea establece obligaciones concretas para los dispositivos radioeléctricos comercializados en España, independientemente de que se fabriquen dentro o fuera de la Unión Europea.
Antes de comprar un aparato electrónico importado conviene comprobar que dispone de marcado CE visible y correctamente presentado, identificación del fabricante y del importador, instrucciones de seguridad en castellano y declaración europea de conformidad.
En dispositivos de radiofrecuencia es especialmente importante revisar las bandas de funcionamiento, las potencias de transmisión y las posibles restricciones de utilización.
El marcado CE, por cierto, no constituye una garantía absoluta de seguridad ni implica necesariamente que una autoridad europea haya examinado individualmente el producto. Representa la declaración del fabricante de que cumple la legislación aplicable.
Una ficha de venta con pocos datos, sin identificación del responsable comercial o con instrucciones inexistentes debe despertar prudencia antes de realizar la compra.
Y si un aparato conectado a la corriente presenta daños visibles, sobrecalentamiento anormal u otros indicios de funcionamiento defectuoso, lo aconsejable es desconectarlo y dejar de utilizarlo hasta que pueda comprobarse su seguridad.
Europa se enfrenta al desafío de millones de paquetes importados
La campaña española forma parte de un problema de dimensiones europeas.
El crecimiento del comercio electrónico internacional ha multiplicado la entrada de pequeños envíos que llegan directamente a los consumidores, muchas veces sin pasar por los canales tradicionales de distribución.
Según los datos de la Comisión Europea, en 2024 entraron en la Unión Europea alrededor de 4.600 millones de paquetes de comercio electrónico, una cifra que refleja la magnitud del desafío para los servicios aduaneros.
Una operación coordinada a escala comunitaria, cuyos resultados se conocieron en enero de 2026, examinó aproximadamente 20.000 juguetes y pequeños productos electrónicos procedentes de países externos a la UE.
Más de la mitad incumplía las normas europeas aplicables. Entre los artículos seleccionados posteriormente para ensayos de laboratorio, el 84 % fue considerado peligroso.
Se trata de una investigación distinta de la campaña española, con productos, pruebas y muestras diferentes. Sus resultados no son directamente comparables, pero evidencian las dificultades compartidas por las autoridades europeas.
El enorme volumen de mercancías obliga a seleccionar los productos que presentan mayores indicios de riesgo. Inspeccionar individualmente cada paquete que cruza las fronteras resulta inviable con los mecanismos tradicionales.
Y aquí aparece otra cuestión: el cumplimiento de las normas también tiene un coste para los fabricantes y distribuidores.
Las empresas que realizan ensayos, mantienen documentación técnica y garantizan la trazabilidad compiten con vendedores que, en ocasiones, introducen productos sin observar esas mismas obligaciones. Esta situación puede generar una competencia desigual entre operadores.
El precio bajo no demuestra por sí solo que un dispositivo sea inseguro. Pero tampoco justifica que se comercialice sin las garantías mínimas exigidas al resto.
El verdadero riesgo está en los productos que llegan sin garantías
La investigación de Aduanas y Telecomunicaciones deja una advertencia bastante clara: una parte significativa de los dispositivos seleccionados para inspección incumplía obligaciones esenciales para su comercialización y utilización segura.
Los defectos de aislamiento eléctrico afectan a la protección de los usuarios. Las emisiones fuera de los límites permitidos pueden perjudicar otras comunicaciones. La ausencia de información técnica y de identificación dificulta tanto el uso correcto como la exigencia de responsabilidades.
No todos los incumplimientos tienen la misma gravedad. Una declaración de conformidad ausente no equivale a una descarga eléctrica, del mismo modo que una etiqueta incorrecta no demuestra que un dispositivo vaya a causar interferencias. Precisamente por eso son importantes las pruebas técnicas y la distinción entre unos defectos y otros.
Los resultados tampoco permiten señalar a todas las plataformas extranjeras ni atribuir las irregularidades a un país concreto: el informe se refiere a mercancías procedentes de fuera de la Unión Europea, sin ofrecer un desglose de incumplimientos por país de origen.
Lo que sí queda acreditado es la necesidad de reforzar los controles sobre los equipos que acceden al mercado europeo.
Comprar tecnología a bajo precio es perfectamente legítimo. Venderla sin cumplir las normas de seguridad, no. Y esa diferencia, que sobre el papel parece elemental, es precisamente la que han puesto de manifiesto las inspecciones aduaneras.
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