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Historia

Descubren 737 monedas de época romana en tres yacimientos de Hungría

En Hungría descubren 737 monedas romanas de distintas épocas. Entre las piezas hay emisiones de varios emperadores y objetos de la antigua Panonia.

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monedas romanas

Resumen

  • Arqueólogos recuperan 737 monedas romanas en tres yacimientos de Hungría
  • Las piezas abarcan del siglo II al IV y predominan las de época constantiniana
  • También aparecen cerámicas, fíbulas y un fragmento de balanza

Un equipo de arqueólogos ha descubierto 737 monedas del Imperio romano en tres yacimientos de la región de Somogy, en el suroeste de Hungría. Las piezas pertenecen a diferentes etapas de la historia imperial, desde el siglo II hasta el IV d. C., y algunas conservan representaciones de emperadores, divinidades y símbolos políticos de la antigua Roma.

El hallazgo fue anunciado el 28 de octubre de 2026 por el Museo Rippl-Rónai de Kaposvár, responsable de las investigaciones. La mayoría de las monedas proceden de la época de la dinastía de Constantino, aunque también han aparecido ejemplares mucho más antiguos, acuñados durante los reinados de Antonino Pío, Severo Alejandro, Aureliano y Probo.

La importancia del descubrimiento no reside únicamente en el número de piezas recuperadas. Las monedas permiten estudiar diferentes momentos de la presencia romana en el territorio de la antigua Panonia, una provincia estratégica para las comunicaciones y la defensa de las fronteras del Imperio.

Los investigadores también han encontrado centenares de fragmentos de cerámica, broches utilizados para sujetar la ropa y parte de una balanza. Un conjunto de objetos que puede aportar información sobre la economía, las costumbres y la vida cotidiana de quienes habitaron esta zona hace aproximadamente 1.600 o 1.800 años.

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Monedas de varios emperadores romanos y tres siglos de historia

La colección recuperada reúne piezas de distintas épocas del Imperio. Entre las más antiguas destaca una moneda de plata de Antonino Pío, emperador que gobernó entre los años 138 y 161 d. C., durante una etapa generalmente asociada a la estabilidad política y la prosperidad romana.

También se han identificado monedas de Severo Alejandro, cuyo reinado transcurrió entre los años 222 y 235, y de Aureliano, que gobernó entre 270 y 275, en uno de los periodos más convulsos de la historia imperial.

Una de las piezas de Aureliano presenta una representación especialmente significativa: el emperador aparece estrechando la mano de Concordia, la divinidad romana vinculada a la armonía y el entendimiento.

La imagen tenía un claro significado político. Durante el siglo III, Roma sufrió guerras civiles, conflictos fronterizos y una sucesión de emperadores que, en muchos casos, apenas consiguieron mantenerse unos años en el poder. La moneda servía también para transmitir mensajes de unidad y legitimidad.

Los arqueólogos han identificado asimismo ejemplares acuñados durante el gobierno de Probo, entre 276 y 282. Algunas de estas monedas muestran referencias a Sol Invictus, el Sol Invicto, mientras que otras contienen alusiones a Pax Augusti, la paz imperial.

No eran simples adornos. La iconografía monetaria formaba parte de la comunicación del poder romano y difundía sus mensajes por territorios muy alejados de la capital.

Una moneda dedicada a un emperador convertido en dios

Entre los descubrimientos destaca una posible moneda de consagración relacionada con Claudio II, conocido también como Claudio el Gótico, emperador entre los años 268 y 270.

Estas monedas se acuñaban para conmemorar la muerte y divinización de determinados gobernantes. En la religión y la política romanas, algunos emperadores fallecidos recibían honores divinos mediante un procedimiento reconocido por las autoridades.

La pieza encontrada en Hungría podría estar vinculada a ese proceso, aunque su atribución a Claudio II todavía se presenta como probable.

Su interés es tanto histórico como numismático. Permite observar cómo la moneda se utilizaba para mantener la memoria oficial de los gobernantes y reforzar la continuidad del poder imperial incluso después de su muerte.

La mayoría de las 737 monedas pertenece al siglo IV

Aunque el conjunto contiene ejemplares de distintos reinados, la mayor concentración corresponde a la dinastía constantiniana, protagonista de buena parte de la historia romana del siglo IV.

Constantino el Grande gobernó entre los años 306 y 337, inicialmente compartiendo el poder con otros emperadores. Su reinado estuvo marcado por importantes transformaciones políticas y religiosas, incluida la legalización del cristianismo mediante las disposiciones acordadas en Milán en 313.

Durante esta etapa, la acuñación de monedas desempeñó un papel fundamental en la administración del Imperio. Las emisiones monetarias servían para facilitar los intercambios, los pagos y el funcionamiento de una economía extendida por buena parte de Europa, el norte de África y Oriente Próximo.

La presencia de numerosas monedas de ese periodo en Somogy constituye un indicio de actividad durante el siglo IV, aunque todavía resulta necesario estudiar las circunstancias concretas de cada hallazgo.

Hay un detalle importante: las 737 piezas no proceden de un único escondite ni se ha demostrado que formaran parte de un tesoro enterrado conjuntamente. Fueron recuperadas en tres yacimientos diferentes de las zonas septentrional y central de Somogy.

Esa distribución es fundamental para interpretar el descubrimiento. Una acumulación de monedas escondidas deliberadamente no proporciona necesariamente la misma información que numerosos ejemplares perdidos o depositados en distintos lugares a lo largo del tiempo. El contexto arqueológico resulta decisivo.

También aparecen cerámicas romanas, broches y una balanza

Los trabajos arqueológicos han permitido recuperar otros materiales que ayudan a contextualizar las monedas.

Entre ellos figuran centenares de fragmentos cerámicos, algunos pertenecientes a la denominada terra sigillata, una vajilla romana característica por su superficie fina y rojiza.

Este tipo de cerámica se fabricaba en talleres especializados y circulaba por diferentes regiones del Imperio. Su estudio permite identificar estilos, técnicas de producción y, en determinadas circunstancias, posibles conexiones comerciales entre territorios.

Los investigadores también encontraron varias fíbulas, piezas metálicas que se utilizaban para sujetar túnicas, capas y otras prendas de vestir.

Estos pequeños objetos resultan especialmente útiles para la arqueología porque sus formas y sistemas de cierre cambiaron con el tiempo. Su identificación puede contribuir a establecer cronologías y conocer aspectos de la vestimenta de las poblaciones antiguas.

Otro descubrimiento es un fragmento de balanza, un instrumento relacionado con la medición del peso que pudo utilizarse en actividades comerciales u otras tareas cotidianas.

Por sí solo, este elemento no permite demostrar que existiera un mercado en el lugar. Sin embargo, unido a las monedas y a los materiales cerámicos, amplía las posibilidades de investigar las actividades económicas desarrolladas en los asentamientos romanos de la región.

Somogy y la antigua Panonia, una región estratégica para Roma

El territorio donde se han encontrado las monedas formó parte de Panonia, una provincia romana que comprendía zonas de las actuales Hungría, Austria, Croacia, Serbia y Eslovenia.

La incorporación de estos territorios al mundo romano transformó profundamente su organización. Se construyeron caminos, asentamientos, instalaciones militares y explotaciones agrícolas que conectaban las poblaciones locales con las redes económicas imperiales.

El Danubio desempeñaba un papel especialmente importante como frontera y vía de comunicación. Más al sur, el territorio estaba articulado también por rutas terrestres y cursos fluviales como el Drava.

Somogy, situada en la actual Hungría occidental, conservó numerosos testimonios de aquella presencia romana.

De hecho, el Museo Rippl-Rónai había anunciado otro descubrimiento numismático en septiembre de 2026, esta vez en las proximidades del río Drava.

En aquella investigación aparecieron monedas de diferentes periodos, entre ellas una pieza de plata de Vespasiano, un denario de Antonino Pío en excelente estado de conservación y una moneda de bronce con la imagen de Faustina, esposa de este último emperador.

También se identificaron ejemplares posteriores, lo que confirma el interés arqueológico de la región para reconstruir diferentes etapas de la ocupación romana.

Un hallazgo que amplía el conocimiento de la vida romana en Hungría

Las nuevas investigaciones del Museo Rippl-Rónai se han desarrollado mediante un programa de arqueología comunitaria, en el que especialistas y voluntarios colaboran en la localización y documentación de materiales históricos.

Este modelo de trabajo permite examinar extensiones de terreno y recuperar objetos que posteriormente pueden estudiarse de forma sistemática.

En arqueología, el valor de una moneda depende de mucho más que su antigüedad o del metal utilizado para fabricarla. La localización exacta, su estado de conservación, la fecha de acuñación y los materiales asociados pueden proporcionar información sobre la ocupación de un territorio.

En el caso de Somogy, la diversidad cronológica de las 737 monedas romanas abre la posibilidad de estudiar la actividad de los tres yacimientos durante diferentes periodos del Imperio. Para determinar si existió una ocupación continuada o etapas separadas de utilización será necesario analizar cada contexto arqueológico.

Por el momento, el museo no ha comunicado una valoración económica del conjunto ni una clasificación definitiva de todas las piezas.

Lo que sí está documentado es la recuperación de monedas de varios siglos, acompañadas de objetos vinculados a la vida cotidiana. Un descubrimiento que vuelve a mostrar hasta qué punto la antigua Panonia estuvo integrada en el mundo romano y cuánto queda todavía por conocer de aquella historia.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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