Mundo
Schumer promete usar el Senado para frenar a Trump y su guerra en Irán
La victoria demócrata dará a Schumer el control del Senado desde enero. Su objetivo es frenar a Trump y presionar para poner fin a la guerra de Irán.
Foto: U.S. Senate Photographic Studio / Jeff McEvoy, dominio público.
Resumen
- Schumer promete usar la nueva mayoría para frenar a Trump
- El Senado puede condicionar los fondos destinados a la guerra
- El nuevo Congreso comenzará su mandato en enero de 2027
El líder demócrata en el Senado de Estados Unidos, Chuck Schumer, ha anunciado que su partido utilizará la nueva mayoría parlamentaria obtenida en las elecciones de mitad de mandato para frenar a Donald Trump y exigir el final de la guerra contra Irán. La advertencia llega después de la contundente victoria demócrata del 3 de noviembre de 2026, que ha arrebatado a los republicanos el control de ambas cámaras del Congreso.
Schumer ha asegurado este miércoles 4 de noviembre, durante una rueda de prensa en Washington, que los demócratas recurrirán a sus facultades legislativas, presupuestarias y de investigación para controlar las decisiones de la Casa Blanca. Su objetivo más inmediato en política exterior es poner fin a las operaciones militares estadounidenses en Irán, aunque la nueva mayoría no asumirá formalmente el control del Congreso hasta enero de 2027.
El dirigente neoyorquino ha presentado el resultado electoral como un rechazo a las políticas del presidente republicano y una oportunidad para recuperar el equilibrio institucional. Su mensaje ha sido especialmente contundente en materia militar: ha prometido terminar con una guerra cuyos objetivos, sostiene, Trump nunca ha explicado satisfactoriamente a los estadounidenses.
La victoria demócrata cambia el escenario político de Washington. Durante los dos primeros años del segundo mandato de Trump, los republicanos han controlado la Casa Blanca y las dos cámaras legislativas. A partir de enero, el presidente tendrá enfrente un Congreso dirigido por la oposición, con capacidad para investigar a su Administración, condicionar los presupuestos y dificultar sus principales iniciativas.
Schumer advierte a Trump: los días de un Senado sumiso han terminado
La comparecencia de Schumer ha dejado una de las advertencias más contundentes de los demócratas desde el regreso de Trump a la presidencia. El senador ha declarado que, cuando el mandatario desafíe la ley o la voluntad de los ciudadanos, su partido responderá con investigaciones parlamentarias, acciones judiciales y obstáculos legislativos.
«Los días de un Senado sumiso ante Trump han terminado», ha proclamado, después de celebrar una victoria que considera histórica para su formación. La frase resume el cambio de actitud que pretende imprimir a la nueva mayoría demócrata: menos complacencia con la Casa Blanca y mayor control del poder presidencial.
Schumer también ha cuestionado abiertamente los objetivos de la intervención militar en Irán. Según el dirigente demócrata, los ciudadanos estadounidenses siguen sin comprender las razones de una guerra cuyos propósitos han cambiado en el discurso de la Administración.
«Esta guerra debe terminar», ha insistido, antes de garantizar que los demócratas trabajarán para conseguirlo. El senador ha reprochado a Trump que modifique sus explicaciones sobre el conflicto de un día para otro, sin aclarar qué resultado considera una victoria ni cuándo podrían terminar las hostilidades.
No se trata únicamente de una declaración de intenciones. Schumer considera que la nueva composición del Congreso permitirá ejercer una presión institucional sobre Trump que hasta las elecciones resultaba mucho más difícil.
El cambio es considerable. El Partido Republicano pierde el control de las cámaras legislativas y Trump afrontará los dos últimos años de su mandato con una oposición capaz de bloquear proyectos, convocar comparecencias e investigar las actuaciones de su Gobierno.
Cómo pretende el Senado demócrata detener la guerra de Irán
El principal instrumento que Schumer ha señalado para intentar poner fin al conflicto es el control del gasto público, una de las competencias fundamentales del Congreso estadounidense.
La Constitución atribuye al poder legislativo la capacidad de aprobar los fondos federales, incluidos los destinados a operaciones militares. Esto permitiría a los demócratas impulsar restricciones presupuestarias relacionadas con la guerra contra Irán o condicionar determinadas partidas del Departamento de Defensa.
Durante su comparecencia, Schumer recordó que los fundadores de Estados Unidos otorgaron al Congreso ese poder precisamente para limitar las decisiones de un presidente que emprendiera una guerra sin el consentimiento de los ciudadanos.
El dirigente también señaló que algunos legisladores republicanos han respaldado iniciativas para detener las hostilidades, un elemento que podría resultar importante cuando comiencen las negociaciones parlamentarias. Los demócratas llevan meses promoviendo resoluciones para limitar los poderes de guerra de Trump, aunque la mayoría de los intentos han encontrado resistencia en el Senado.
El poder presupuestario tiene límites
La mayoría demócrata no significa que el Congreso pueda ordenar automáticamente el final de una guerra. El sistema institucional estadounidense establece contrapesos entre el poder legislativo y el ejecutivo, y ninguno de ellos dispone de una autoridad ilimitada.
Las restricciones de financiación deben superar los procedimientos legislativos correspondientes y, en términos generales, contar con el respaldo de ambas cámaras. El presidente conserva, además, su derecho de veto sobre las leyes aprobadas.
Para superar un veto presidencial se necesita una mayoría de dos tercios tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes. Los demócratas, por sí solos, no dispondrán de esos apoyos.
También pueden promover resoluciones sobre los poderes de guerra del presidente, aunque su eficacia dependerá del procedimiento utilizado, de su contenido y de la respuesta de la Casa Blanca. Algunas de estas iniciativas tienen un carácter principalmente político y no obligan por sí mismas a detener las operaciones militares.
La diferencia entre anunciar el final de una guerra y conseguirlo es, por tanto, importante. Schumer ha formulado un compromiso político, no ha anunciado un acuerdo de paz ni una retirada militar ya aprobada.
La guerra de Irán agrava la derrota electoral de Trump
Las elecciones legislativas del 3 de noviembre de 2026 han supuesto un golpe especialmente duro para los republicanos. Los demócratas han recuperado el Senado y la Cámara de Representantes, con victorias en estados donde el Partido Republicano partía con posiciones tradicionalmente favorables.
Entre los resultados más relevantes figuran los avances demócratas en Texas, Kansas, Iowa y Carolina del Sur, que han contribuido a modificar el equilibrio político del Senado. También han conseguido victorias importantes en Ohio y Carolina del Norte.
Schumer ha destacado que el bloque demócrata cuenta con una mayoría de 54 escaños, incluidos los dos senadores independientes que colaboran habitualmente con su partido. Esa cifra podría aumentar cuando concluyan los recuentos pendientes en Alaska y Misisipi.
El resultado proporciona a la oposición una mayoría clara, aunque insuficiente para aprobar unilateralmente todas sus propuestas o superar los mecanismos de bloqueo previstos en el sistema legislativo estadounidense.
El descontento económico y la guerra de Irán han influido en el escenario electoral. El conflicto ha añadido presión sobre los precios energéticos y ha alimentado el debate acerca del coste de la intervención militar para los contribuyentes estadounidenses.
El propio Trump ha reconocido que la guerra contra Irán pudo perjudicar a los republicanos en las elecciones, aunque ha defendido su decisión de intervenir militarmente. El vicepresidente, JD Vance, también ha relacionado el conflicto con la derrota electoral del partido.
El presidente se enfrenta así a una situación incómoda: una oposición fortalecida electoralmente y dispuesta a convertir el desarrollo de la guerra en uno de los principales asuntos de confrontación política. La política exterior estadounidense, tradicionalmente dominada por la presidencia, tendrá que soportar un escrutinio parlamentario mucho más intenso.
Los demócratas preparan investigaciones y nuevas prioridades
La guerra no será el único frente abierto entre el Congreso y la Casa Blanca. Schumer ha señalado tres grandes prioridades para la próxima mayoría parlamentaria: reducir el coste de la vida, investigar posibles irregularidades en la Administración republicana y controlar las decisiones de Trump tanto dentro como fuera de Estados Unidos.
La economía tendrá un papel central. Durante la campaña, los demócratas han insistido en las dificultades de los hogares para afrontar los gastos de alimentación, electricidad, combustible y atención sanitaria.
El partido pretende traducir el respaldo electoral en iniciativas legislativas destinadas a contener esos costes, aunque necesitará negociar con la Casa Blanca o reunir mayorías suficientes para superar posibles bloqueos. La inflación y el poder adquisitivo se han convertido en asuntos especialmente sensibles para los votantes estadounidenses.
En paralelo, el control de las comisiones parlamentarias permitirá a los demócratas abrir investigaciones, reclamar documentos y convocar a responsables gubernamentales para examinar sus decisiones. Schumer ha prometido utilizar esas facultades cuando considere que la Administración ha vulnerado la ley o ha actuado contra el interés público.
El senador ha dejado claro que no considera la victoria un cheque en blanco. A su juicio, los votantes han otorgado a los demócratas la oportunidad de demostrar que pueden ofrecer una alternativa de gobierno. El desafío será convertir la mayoría parlamentaria en resultados concretos.
Dentro de su propio partido también existen diferencias. Varios senadores recién elegidos han expresado reservas sobre la continuidad de Schumer al frente del grupo parlamentario. El dirigente sostiene que será reelegido líder de la mayoría, pero esa designación todavía debe formalizarse.
Enero de 2027 marcará el comienzo del enfrentamiento institucional
El nuevo Congreso estadounidense comenzará su mandato el 3 de enero de 2027. Hasta entonces, los republicanos mantendrán el control de las cámaras con la composición parlamentaria saliente, salvo las incorporaciones anticipadas que correspondan a determinadas elecciones especiales.
La fecha importa porque las promesas de Schumer todavía no pueden traducirse plenamente en decisiones adoptadas por la nueva mayoría. Los demócratas deberán esperar a la constitución del Congreso para asumir la dirección de las comisiones y desplegar su estrategia legislativa contra Trump.
Trump, mientras tanto, seguirá ejerciendo las competencias presidenciales en materia de política exterior y defensa. El cambio parlamentario no elimina su autoridad como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, aunque el Congreso conserva atribuciones decisivas en materia presupuestaria y de autorización de la guerra.
La victoria electoral tampoco garantiza un acuerdo entre los dos partidos sobre Irán. Incluso dentro de la oposición existen distintas sensibilidades acerca de la intervención militar estadounidense y de la conveniencia de utilizar la financiación del Pentágono como instrumento de presión.
Lo que sí ha cambiado es el equilibrio político. La Casa Blanca tendrá que negociar con un Congreso adverso, algo que puede complicar la continuidad de las operaciones militares y aumentar el escrutinio sobre sus objetivos y costes.
Trump afrontará una oposición con más poder sobre Irán
Las declaraciones de Chuck Schumer anticipan una etapa de confrontación institucional durante la segunda mitad del mandato presidencial. La nueva mayoría demócrata quiere utilizar sus atribuciones para limitar el margen de actuación de Trump, especialmente en una guerra que se ha convertido en un importante problema político para su Administración.
La cuestión decisiva será la capacidad del Congreso para transformar esa mayoría en medidas concretas. Restringir el gasto militar, aprobar resoluciones sobre el conflicto o forzar negociaciones con la Casa Blanca exigirá acuerdos y decisiones legislativas que todavía no se han producido.
El final de la guerra de Irán no está decidido, pero su continuidad tendrá que afrontar una presión parlamentaria mucho mayor a partir de enero. Trump conserva la presidencia y sus competencias militares. Lo que ha perdido es el respaldo de un Congreso controlado por su propio partido.
-
NaturalezaTerremotos en España hoy, 4 de noviembre: seísmo de 2,5 en Granada
-
NaturalezaIncendios en España hoy, 4 de noviembre: focos y riesgo por zonas
-
EspañaAccidente de Urda: qué se sabe una semana después del choque de trenes
-
NaturalezaEmbalses en España, 4 de noviembre: bajan al 56% tras perder 407 hm³
-
MundoElecciones EEUU 2026: los demócratas ganan el Senado y la Cámara Baja
-
EconomíaLas bolsas remontan tras las midterms de EE. UU. y el oro sube un 2,6%
-
MundoSolo 10 de los 22 líderes acuden a la Cumbre Iberoamericana en Madrid
-
NaturalezaEl tiempo hoy, 4 de noviembre: lluvias, avisos naranjas y heladas
-
EspañaCarlos Cuerpo asumirá Transportes tras la dimisión de Óscar Puente
-
MundoIrán advierte a Trump tras las midterms: «No a la guerra» en las urnas
-
DeportesChampions hoy 4 de noviembre: Madrid y Betis, horarios y dónde verlos
-
EspañaMuere un joven de 22 años tras ser apuñalado en Miralbueno, Zaragoza