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Ciencia

Blue Origin retrasa hasta enero de 2027 el New Glenn de Jeff Bezos

La compañía de Jeff Bezos aplaza hasta enero de 2027 el regreso de New Glenn tras la explosión que dañó su plataforma de lanzamiento en Florida.

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Vuelo del Origin New Glenn

Foto: Samuel Becker / U.S. Space Force, dominio público.

Resumen

  • Blue Origin retrasa hasta enero de 2027 el próximo vuelo de New Glenn
  • La explosión de mayo dañó la plataforma de Cabo Cañaveral
  • El aplazamiento afecta al despliegue de satélites de Amazon Leo

Blue Origin, la compañía espacial fundada por Jeff Bezos, ha retrasado hasta enero de 2027 el próximo lanzamiento de su cohete New Glenn. La empresa abandona así su objetivo de reanudar los vuelos antes de terminar 2026, después de que una explosión durante una prueba de motores provocara graves daños en su plataforma de lanzamiento de Cabo Cañaveral, en Florida.

El nuevo calendario fue comunicado a los empleados por el consejero delegado, Dave Limp, y supone otro contratiempo para una compañía que aspira a competir con SpaceX en el negocio de los lanzamientos espaciales. El New Glenn permanece en tierra desde mayo y todavía no tiene una fecha exacta confirmada para su regreso. El retraso también añade presión al despliegue de Amazon Leo, la red de internet por satélite impulsada por Amazon.

La noticia llega en un momento particularmente incómodo para Bezos. Blue Origin acaba de presentar importantes mejoras tecnológicas destinadas a ampliar las capacidades de New Glenn, incluido un nuevo motor y una tercera etapa para misiones de larga distancia. Sin embargo, el problema más inmediato continúa estando en tierra: recuperar la infraestructura necesaria para volver a lanzar cohetes.

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Una explosión en mayo dejó fuera de servicio al New Glenn

El origen de la paralización se remonta al 28 de mayo de 2026, cuando Blue Origin sufrió una grave anomalía durante una prueba estática de encendido de motores en el complejo de lanzamiento 36 de Cabo Cañaveral.

La prueba terminó con una explosión que dañó considerablemente las instalaciones. No se trató de un accidente durante el despegue, sino de un incidente ocurrido mientras se comprobaba el funcionamiento del sistema de propulsión en tierra.

La investigación técnica permitió identificar el origen de la anomalía en la válvula principal de oxígeno de uno de los motores BE-4. La empresa explicó en agosto que estaba trabajando en modificaciones de este componente para evitar que el fallo se repitiera.

El accidente interrumpió la actividad orbital de New Glenn cuando la compañía preparaba una misión para transportar satélites de Amazon. Hasta entonces, el gigantesco cohete, de aproximadamente 98 metros de altura, había realizado tres lanzamientos desde su debut en 2025.

La magnitud de los daños obligó a replantear una parte importante de las operaciones. No bastaba con reparar el cohete. También había que recuperar una instalación esencial para que pudiera despegar.

Blue Origin reconstruye su plataforma de Cabo Cañaveral

Las obras de recuperación han resultado más complicadas de lo inicialmente previsto. Blue Origin ha conseguido reparar y volver a montar la torre de acceso al vehículo, además de restablecer el puente de acceso a la plataforma.

No obstante, las condiciones meteorológicas adversas durante el verano han dificultado los trabajos. Las fuertes lluvias y las recientes inundaciones repentinas registradas en la región también han afectado al proceso de reconstrucción.

Dave Limp había defendido durante los meses posteriores al accidente que la compañía conseguiría volver a lanzar New Glenn antes de finalizar 2026. El propio Jeff Bezos mantenía en octubre la previsión de diciembre, aunque admitía que el despegue podía producirse prácticamente al terminar el año.

El cambio a enero representa un desplazamiento de aproximadamente diez días respecto a la ventana más reciente que manejaba la empresa, pero confirma que Blue Origin no cumplirá el calendario anunciado tras la explosión.

La reconstrucción también incluye una modificación importante del procedimiento de lanzamiento. La compañía está implantando un sistema híbrido de integración horizontal y vertical: las etapas del cohete se unen horizontalmente en el edificio de integración y después se colocan en posición vertical en la plataforma.

Este procedimiento sustituye parte de la infraestructura anterior y pretende facilitar una mayor frecuencia de lanzamientos cuando las operaciones se normalicen.

Amazon Leo, uno de los proyectos afectados por el retraso

El aplazamiento tiene consecuencias comerciales que van más allá de Blue Origin. Amazon Leo, anteriormente conocido como Project Kuiper, necesita desplegar una gran constelación de satélites para prestar servicios de conexión a internet desde la órbita terrestre.

El proyecto pretende competir con Starlink, la red de SpaceX, y requiere numerosos lanzamientos para colocar sus satélites en funcionamiento.

Amazon ha contratado 24 lanzamientos de New Glenn, una cifra que convierte al cohete de Bezos en una pieza importante de su estrategia espacial. La paralización obliga a continuar apoyándose en otros proveedores mientras Blue Origin recupera su capacidad operativa.

La situación resulta especialmente significativa porque Jeff Bezos fundó Amazon y también Blue Origin, aunque se trata de compañías independientes. El éxito de la red satelital depende de disponer de suficientes lanzadores, independientemente de quién sea su propietario.

Cada aplazamiento introduce nuevas dificultades de planificación. La fabricación de satélites, su transporte a las instalaciones de lanzamiento y su posterior entrada en servicio deben coordinarse con calendarios que no siempre pueden modificarse sin consecuencias.

New Glenn incorpora una tercera etapa para llegar más lejos

Pese al retraso, Blue Origin continúa desarrollando nuevas versiones de su lanzador. El 5 de noviembre presentó GS3, una tercera etapa destinada a ampliar el alcance de New Glenn y permitir operaciones espaciales más exigentes.

Actualmente, el cohete utiliza dos etapas principales. La incorporación de GS3 permitirá enviar cargas directamente a órbitas geoestacionarias y realizar maniobras de inyección hacia trayectorias lunares o de escape de la gravedad terrestre.

Según las prestaciones anunciadas por la compañía, la versión New Glenn 9×4 equipada con GS3 podrá transportar hasta 14 toneladas directamente a órbita geoestacionaria y 20 toneladas hacia una trayectoria translunar.

La etapa utilizará el motor BE-7, diseñado para operaciones espaciales que requieren encendidos múltiples y maniobras de precisión.

Blue Origin también ha comunicado que tiene contratado un vuelo con GS3 para un cliente gubernamental en 2028, destinado al espacio comprendido entre la Tierra y la Luna.

Northstar, el nuevo motor con el que Bezos quiere ganar potencia

La otra gran novedad presentada por la empresa es Northstar, un motor destinado a mejorar las prestaciones de sus futuros propulsores.

El fabricante asegura que proporciona 715.000 libras-fuerza de empuje, frente a las 640.000 del BE-4. También destaca que reduce un 30 % la masa y un 50 % el número de componentes respecto al modelo anterior.

Una parte considerable de su fabricación utiliza impresión tridimensional, con el objetivo de abaratar costes y simplificar la producción.

Estas mejoras son relevantes para el futuro de New Glenn, aunque no significan que el motor Northstar vaya a estar instalado en el próximo lanzamiento de enero. La compañía todavía no ha anunciado una fecha concreta para su estreno en vuelo.

La competencia con SpaceX aumenta la presión sobre Bezos

El retraso llega cuando la industria espacial atraviesa una etapa de fuerte expansión comercial. Los contratos de lanzamiento de satélites, las misiones institucionales y los proyectos de exploración lunar exigen cohetes fiables, reutilizables y capaces de despegar con frecuencia.

SpaceX, la empresa de Elon Musk, dispone de una posición dominante en el mercado gracias a su familia Falcon y a una infraestructura de lanzamientos consolidada. Blue Origin pretende disputarle parte de ese negocio con New Glenn, cuyo propulsor principal también está diseñado para reutilizarse.

El desafío consiste en transformar un lanzador técnicamente ambicioso en un servicio comercial regular. Tener capacidad para transportar grandes cargas no es suficiente si los clientes no pueden contar con un calendario estable.

Blue Origin también participa en el programa Artemis de la NASA, mediante el desarrollo de un módulo de aterrizaje lunar conocido como Blue Moon. La agencia espacial estadounidense le adjudicó un contrato de aproximadamente 3.400 millones de dólares para desarrollar este sistema.

El retraso de New Glenn no implica automáticamente una modificación de las fechas de las misiones lunares, pero evidencia la importancia de disponer de infraestructuras y vehículos probados antes de asumir operaciones cada vez más complejas.

Enero de 2027 será la próxima prueba para Blue Origin

El nuevo objetivo de enero de 2027 constituye una oportunidad para recuperar la actividad después de meses de reconstrucción, investigaciones técnicas y cambios de planificación.

Todavía queda por determinar el día exacto del despegue y confirmar que las instalaciones están preparadas para operar con seguridad. También será necesario completar las comprobaciones del vehículo y de los sistemas de tierra.

Para Blue Origin, regresar al espacio significa mucho más que poner en órbita otro cohete. Supone recuperar la confianza de sus clientes y demostrar que puede aumentar la frecuencia de lanzamientos sin comprometer la fiabilidad.

Jeff Bezos mantiene su apuesta por una compañía capaz de competir en el transporte espacial comercial y participar en futuras misiones a la Luna. Los avances en motores y etapas superiores refuerzan esa ambición tecnológica.

Pero la prioridad inmediata es bastante más sencilla de explicar: conseguir que New Glenn vuelva a despegar. Después de la explosión de mayo y de un calendario incumplido, enero de 2027 será el siguiente examen de una empresa que necesita convertir sus planes en vuelos reales.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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