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Netanyahu muestra con IA un ataque nuclear en Tel Aviv antes de votar

El primer ministro israelí difunde una explosión nuclear ficticia sobre Tel Aviv a dos días de las elecciones y recibe duras críticas de sus rivales.

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Foto oficial 2026 de Netanyahu

Por Avi Ohayon / Oficina de Prensa del Gobierno de Israel, CC BY-SA 3.0, Wikimedia Commons

Resumen

  • Netanyahu difunde una imagen con IA de una explosión nuclear en Tel Aviv
  • La oposición le acusa de usar el miedo a Irán antes de las elecciones
  • Según Canal 12, la Casa Blanca teme una escalada con Irán

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ha difundido este domingo 25 de octubre una imagen generada mediante inteligencia artificial que representa una explosión nuclear sobre Tel Aviv, a solo dos días de las elecciones israelíes del 27 de octubre de 2026. La publicación ha desatado una fuerte polémica política y las críticas de varios dirigentes de la oposición, que acusan al mandatario de utilizar el miedo a un ataque iraní para influir en los votantes antes de acudir a las urnas.

La ilustración muestra una gigantesca nube en forma de hongo elevándose sobre una ciudad densamente poblada, con edificios aparentemente arrasados por la explosión. Netanyahu ha compartido la imagen junto a un mensaje que advierte sobre la amenaza nuclear de Irán y la posibilidad de un «segundo Holocausto» si Israel queda en manos de dirigentes incapaces de hacer frente a Teherán. No se trata de un ataque real ni de una advertencia militar sobre una ofensiva nuclear inminente, sino de una representación ficticia utilizada en plena campaña electoral.

La publicación, compartida en las cuentas del primer ministro en Instagram y X, recupera un texto del comentarista político israelí Yuval Bloomberg, que presenta la amenaza iraní como el principal problema de seguridad nacional. Su argumento es que las controversias internas del Gobierno pierden importancia frente a una eventual catástrofe nuclear. Una forma de plantear las prioridades políticas que ha provocado indignación entre sus adversarios.

El episodio llega en un momento especialmente delicado para Netanyahu, que busca mantenerse en el poder mientras Israel afronta las consecuencias de sus enfrentamientos militares con Irán, el desgaste de su Ejecutivo y unas elecciones en las que la formación de una mayoría parlamentaria resulta decisiva.

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Una explosión nuclear para advertir del peligro de Irán

El mensaje difundido por Netanyahu sostiene que Israel afronta una «amenaza existencial real y tangible» por el programa nuclear iraní. El texto compartido plantea que, si Teherán llega a disponer de armamento atómico, cualquier otra discusión política quedaría relegada a un segundo plano.

La publicación también intenta restar importancia a algunas de las controversias que han marcado la legislatura, como el caso Qatargate, relacionado con presuntos vínculos de personas del entorno gubernamental con Catar, y las disputas sobre el servicio militar de los judíos ultraortodoxos.

El argumento es especialmente contundente: ante la posibilidad de que dos bombas atómicas cayeran sobre el centro de Israel, esas polémicas perderían toda relevancia.

Netanyahu presenta así la seguridad nacional y la confrontación con Irán como los asuntos determinantes de los comicios. El mensaje sostiene que Israel debe aprovechar los aproximadamente dos años que restan del mandato del presidente estadounidense, Donald Trump, para completar sus objetivos estratégicos frente a Teherán.

La referencia al «segundo Holocausto» añade una dimensión histórica particularmente sensible en Israel. El texto advierte a los ciudadanos del peligro de elegir a un dirigente incapaz de garantizar su seguridad y sugiere que las consecuencias podrían resultar catastróficas para sus familias.

La imagen es una simulación de una catástrofe hipotética. No demuestra que Irán disponga de una bomba nuclear operativa ni que exista una decisión de atacar Tel Aviv con ese armamento. Esa distinción resulta fundamental para interpretar la publicación.

La oposición israelí acusa a Netanyahu de sembrar el pánico

La respuesta de los adversarios del primer ministro no se ha hecho esperar. Yair Golan, antiguo número dos del Ejército israelí y dirigente del partido Los Demócratas, ha condenado la publicación y cuestionado el comportamiento de Netanyahu a tan pocas horas de las elecciones.

Golan ha señalado que el primer ministro ha difundido una representación de una bomba atómica sobre Tel Aviv y ha pedido que se le mantenga alejado de las redes sociales. A su juicio, Netanyahu y su entorno están perdiendo el control ante la proximidad de la votación.

También ha prometido que el martes los israelíes tendrán la oportunidad de sustituir a quienes, según sus palabras, propagan el pánico.

Las críticas han llegado igualmente desde Gadi Eisenkot, antiguo jefe del Estado Mayor y líder de Yashar, uno de los principales competidores electorales del Likud.

Eisenkot ha acusado a Netanyahu de recurrir nuevamente a las mentiras y al miedo como herramientas electorales. Considera especialmente grave que el primer ministro utilice la amenaza de una destrucción masiva después de no haber alcanzado, según su valoración, los objetivos de las operaciones militares contra Irán.

El exmilitar ha vinculado directamente esta controversia con las elecciones del 27 de octubre, convencido de que los ciudadanos castigarán la gestión del Gobierno.

Naftali Bennett, otro de los dirigentes opositores, también ha rechazado el mensaje. Ha criticado que Netanyahu presente su permanencia en el poder como una condición indispensable para la supervivencia del país.

Bennett sostiene que Israel existía antes del actual primer ministro y continuará existiendo después de él. Su reproche apunta a una cuestión de fondo: ningún dirigente debería identificar su futuro político con la propia existencia del Estado.

La contradicción entre la amenaza nuclear y las anteriores declaraciones de Netanyahu

La controversia tiene otro elemento relevante. Durante los últimos meses, Netanyahu había defendido que las operaciones militares de Israel y Estados Unidos habían conseguido debilitar gravemente el programa nuclear iraní.

Después de los ataques contra instalaciones estratégicas de Teherán, el primer ministro llegó a presentar los resultados de esas operaciones como un avance decisivo para eliminar la amenaza nuclear contra Israel.

En marzo de 2026 aseguró que los ataques habían dejado a Irán sin capacidad para amenazar la existencia del Estado israelí. Todavía en octubre había insistido en los daños causados al programa nuclear iraní.

La imagen publicada este domingo introduce un contraste evidente con ese discurso anterior: el dirigente que había celebrado la neutralización de la amenaza vuelve a colocar una eventual destrucción nuclear de Tel Aviv en el centro de su mensaje electoral.

Ambos planteamientos no son necesariamente incompatibles. Un programa nuclear puede sufrir daños importantes sin desaparecer por completo, y un país puede recuperar capacidades militares con el tiempo. Sin embargo, Netanyahu no ha aportado con esta publicación nuevas pruebas de que Irán se encuentre en condiciones de ejecutar el escenario representado.

La cuestión también tiene consecuencias políticas. El primer ministro lleva años construyendo buena parte de su discurso de seguridad sobre la necesidad de impedir que Irán adquiera armas nucleares. Esa preocupación constituye uno de los ejes más reconocibles de su trayectoria.

Pero una cosa es advertir sobre una amenaza estratégica y otra mostrar la destrucción hipotética de la principal área metropolitana de Israel durante las últimas horas de una campaña.

La imagen también provoca inquietud en Washington

La polémica ha trascendido el enfrentamiento entre partidos israelíes.

Según una información difundida por el Canal 12 de la televisión israelí, responsables de la Casa Blanca expresaron preocupación por la publicación ante la posibilidad de que las autoridades iraníes interpretaran equivocadamente su significado.

El temor señalado por la cadena es que el mensaje pueda alimentar un error de cálculo en Teherán y favorecer una nueva escalada militar.

La información no equivale a una confirmación oficial de Washington de que exista un ataque inminente. Se trata de una preocupación atribuida a funcionarios estadounidenses y divulgada por un medio israelí.

El mismo canal ha relacionado esa inquietud con las declaraciones de Donald Trump descartando un ataque contra Irán durante la jornada del domingo, aunque no está demostrado que ambas circunstancias estén directamente conectadas.

En una región sometida a una tensión militar persistente, las comunicaciones de los gobiernos pueden adquirir una importancia que supera su intención original. Más todavía cuando proceden de un primer ministro y contienen una representación de un ataque nuclear.

Unas elecciones decisivas para el futuro de Netanyahu

Los israelíes acudirán a las urnas el martes 27 de octubre para elegir a los 120 diputados de la Knéset, el Parlamento nacional.

Para gobernar, un candidato necesita reunir una mayoría parlamentaria de al menos 61 escaños, normalmente mediante acuerdos entre distintos partidos.

Los últimos sondeos publicados antes de las elecciones dibujan un escenario complicado para Netanyahu. Su partido, el Likud, aparece por detrás de Yashar en varias encuestas, mientras que el bloque de formaciones que sostiene al actual Gobierno queda por debajo de la mayoría absoluta en buena parte de las proyecciones.

No obstante, tampoco el conjunto de partidos opositores tiene garantizada una coalición de gobierno. La distribución de los escaños y los posibles pactos posteriores serán determinantes para conocer quién puede dirigir Israel durante la próxima legislatura.

El clima electoral está condicionado por cuestiones que van bastante más allá de Irán: las consecuencias de la guerra de Gaza, la responsabilidad política por los fallos de seguridad del 7 de octubre de 2023, los procesos judiciales que afectan a Netanyahu, las tensiones sociales y la situación económica.

La publicación nuclear pretende devolver el protagonismo a un terreno en el que el primer ministro ha buscado tradicionalmente fortalecer su imagen: la defensa de Israel frente a sus enemigos exteriores.

No está claro que la estrategia vaya a beneficiarle. Para algunos votantes, la amenaza iraní puede reforzar la importancia de mantener un liderazgo experimentado en seguridad. Para otros, la misma imagen puede recordar que las guerras y operaciones militares de los últimos años no han permitido cerrar definitivamente el conflicto.

Una imagen artificial que reabre un debate político muy real

La utilización de inteligencia artificial añade una dimensión particular a esta polémica. La tecnología permite representar con gran realismo acontecimientos que no han sucedido y convertirlos en mensajes políticos capaces de circular rápidamente por las redes sociales.

En este caso, la explosión nuclear es ficticia, pero la controversia política es real. La imagen no documenta ningún hecho militar. Su función es ilustrar una posibilidad extrema y asociarla a una decisión electoral inmediata.

La legitimidad de advertir sobre amenazas de seguridad no elimina la responsabilidad de diferenciar los hechos acreditados de los escenarios hipotéticos. Ese principio resulta especialmente importante cuando quien difunde la representación dirige el Gobierno y dispone de información de inteligencia que el resto de los ciudadanos desconoce.

Israel votará el 27 de octubre con importantes decisiones pendientes sobre su seguridad, sus instituciones y sus relaciones exteriores.

Netanyahu ha elegido una imagen de destrucción nuclear para insistir en lo que considera la prioridad nacional. Sus adversarios interpretan el gesto como un intento de movilizar al electorado mediante el miedo.

El resultado de las urnas determinará quién obtiene el poder, pero no convertirá la escena creada por inteligencia artificial en una amenaza demostrada. Esa diferencia, en medio de una campaña electoral marcada por la guerra y la polarización, importa tanto como la propia polémica.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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