Síguenos

Mundo

Huelga en Francia: 575.000 manifestantes y la Torre Eiffel cerrada

Francia vive una huelga nacional con 575.000 manifestantes, la Torre Eiffel cerrada y nuevas protestas previstas antes de la negociación salarial.

Publicado

el

Huelga en Francia de 2026

Foto: FreCha, CC BY-SA 4.0.

Resumen

  • Francia registra 575.000 manifestantes en la huelga del 5 de noviembre
  • La Torre Eiffel cerró y hubo 448 detenidos y 53 policías heridos
  • Habrá nuevas protestas y una reunión salarial el 9 de noviembre

Francia ha vivido una nueva jornada de huelga y movilizaciones multitudinarias que ha obligado a cerrar la Torre Eiffel y ha llevado a cientos de miles de personas a manifestarse contra la pérdida de poder adquisitivo, los bajos salarios y el deterioro de los servicios públicos. Las protestas del jueves 5 de noviembre se han extendido por todo el país, en una demostración de descontento social que vuelve a poner contra las cuerdas al Gobierno de Emmanuel Macron.

El Ministerio del Interior francés ha contabilizado 575.000 manifestantes, mientras que la Confederación General del Trabajo (CGT), una de las principales organizaciones sindicales, eleva la participación hasta 1,57 millones de personas. La jornada ha dejado colegios bloqueados, alteraciones en distintos servicios, enfrentamientos con la policía y centenares de detenidos. El primer ministro, Sébastien Lecornu, ha anunciado una reunión extraordinaria con sindicatos y empresarios para el próximo lunes 9 de noviembre.

La huelga reúne reivindicaciones laborales, educativas y sociales que llevan semanas alimentando las protestas. Lo que comenzó como una movilización estudiantil se ha convertido en un movimiento mucho más amplio, con trabajadores, pensionistas y organizaciones sindicales reclamando respuestas a un Gobierno que afronta los últimos meses del mandato presidencial de Macron.

La situación preocupa especialmente por su continuidad. No se trata de una protesta aislada ni de una convocatoria limitada a un sector profesional. Las movilizaciones se han sucedido durante octubre y noviembre, con nuevas concentraciones previstas para este sábado 7 de noviembre.

Canal oficial
El Folio en WhatsApp
Recibe las noticias más importantes, alertas y última hora.

Cientos de miles de manifestantes toman las calles de Francia

La jornada del 5 de noviembre ha sido una de las mayores movilizaciones de las últimas semanas. El Ministerio del Interior ha registrado 193 concentraciones y manifestaciones, con una participación superior a la contabilizada oficialmente el 17 de octubre, cuando salieron a las calles unas 550.000 personas.

Las diferencias entre los recuentos policiales y sindicales son importantes. En París, las autoridades estiman que participaron 65.000 manifestantes, frente a los 350.000 anunciados por la CGT.

Según los datos de esta organización sindical, Marsella reunió a 150.000 participantes, Burdeos a 120.000, Lille a 100.000 y Toulouse a 80.000. En Lyon, los sindicatos estimaron una asistencia de 55.000 personas, mientras que Nantes y Rennes registraron unas 35.000 cada una.

Estas cifras sindicales no constituyen un recuento oficial, pero permiten apreciar la extensión territorial de las protestas, que han superado ampliamente el ámbito de la capital francesa.

La CGT considera que la jornada representa un salto en la movilización y advierte de que mantendrá las protestas mientras no se atiendan las principales reivindicaciones laborales y sociales.

Por qué protestan los franceses: salarios, vivienda y servicios públicos

El principal motivo de las manifestaciones es la pérdida de poder adquisitivo. Los sindicatos reclaman incrementos salariales que permitan compensar el encarecimiento de los alimentos, los combustibles, la energía y la vivienda.

Las organizaciones convocantes denuncian que numerosos trabajadores encuentran cada vez más dificultades para afrontar sus gastos ordinarios, incluso cuando mantienen un empleo estable.

Entre las exigencias figuran una revisión al alza del salario mínimo, mejoras en las pensiones, mayor justicia fiscal y garantías para conservar los servicios públicos. También preocupa la situación industrial, con el temor a nuevos despidos y cierres de empresas.

El problema no se limita a los ingresos. La sanidad, la educación y las condiciones de trabajo han adquirido un protagonismo creciente en las movilizaciones.

Los estudiantes se suman a la protesta sindical

Uno de los elementos que distingue esta crisis social es la participación de estudiantes de secundaria y universitarios, que llevan movilizándose desde septiembre.

Sus demandas incluyen más recursos para los centros educativos, mejores condiciones de estudio y cambios en los procedimientos de acceso a la universidad.

Durante la jornada del jueves, numerosos institutos sufrieron bloqueos o interrupciones de la actividad. Las cifras sobre los centros afectados varían considerablemente entre las autoridades y las organizaciones estudiantiles.

Esta incorporación de los jóvenes ha transformado el alcance de las protestas. Ya no se discute únicamente cuánto cobra un trabajador, sino también qué oportunidades laborales y educativas encontrará la próxima generación.

La Torre Eiffel cierra y la huelga afecta a colegios y transportes

El cierre de la Torre Eiffel ha sido uno de los efectos más visibles de la huelga nacional. El monumento parisino suspendió las visitas durante la jornada del jueves, mientras que algunas salas del Museo del Louvre también permanecieron cerradas por los paros.

La imagen de uno de los principales atractivos turísticos de Europa sin visitantes refleja hasta qué punto la movilización nacional ha alcanzado actividades ajenas a los centros de trabajo tradicionales.

La educación también ha sufrido consecuencias. Según el Ministerio de Educación francés, algo más del 15 % del profesorado secundó la huelga. A las ausencias laborales se sumaron bloqueos estudiantiles y cierres de centros.

En el transporte público y ferroviario se registraron incidencias, aunque no se produjo una paralización generalizada de las comunicaciones. Los efectos fueron diferentes según las ciudades y los operadores.

La protesta también alcanzó al sector energético. La participación de trabajadores de esta industria contribuyó a reducir temporalmente la producción eléctrica nuclear francesa.

El alcance de los paros demuestra la capacidad de coordinación sindical, aunque conviene distinguir entre el elevado número de manifestantes y los trabajadores que efectivamente abandonaron sus puestos durante la jornada.

Enfrentamientos con la policía y 448 detenidos

La mayor parte de las manifestaciones transcurrió pacíficamente, pero la jornada también estuvo marcada por incidentes violentos en distintas ciudades.

El Ministerio del Interior ha comunicado 448 detenciones y 53 agentes heridos, según el balance provisional de las 18.00 horas del jueves. Las autoridades movilizaron aproximadamente 70.000 policías y gendarmes para garantizar la seguridad de las concentraciones.

En París y Lyon se produjeron enfrentamientos entre determinados grupos de manifestantes y las fuerzas de seguridad, que recurrieron a gases lacrimógenos para dispersar algunas concentraciones.

También hubo incidentes en Rennes, Nantes, Burdeos y Toulouse. En esta última zona, el lanzamiento de material pirotécnico provocó un incendio en instalaciones de un centro educativo. Las autoridades informaron igualmente de daños en otros institutos.

El Gobierno francés atribuye buena parte de los altercados a grupos radicales que aprovecharon las movilizaciones para enfrentarse a la policía. Por su parte, organizaciones sindicales y colectivos de derechos civiles han cuestionado la actuación policial y las restricciones impuestas a determinadas protestas.

La polémica resulta especialmente delicada después de los graves disturbios del 17 de octubre. Francia afronta así dos problemas distintos, aunque relacionados: garantizar el derecho de manifestación y evitar que los episodios de violencia vuelvan a dominar las jornadas de protesta.

Macron afronta una crisis social a las puertas de las elecciones

La movilización llega en un momento político complicado para Emmanuel Macron, cuyo segundo mandato presidencial terminará en mayo de 2027.

El presidente francés no puede aspirar a un tercer mandato consecutivo, y la sucesión presidencial comienza a condicionar buena parte de la actividad política.

Las protestas han reunido a organizaciones sindicales, estudiantes, pensionistas y movimientos sociales, pero también han atraído a dirigentes que aspiran a ocupar un lugar destacado en la próxima contienda electoral.

Entre los políticos presentes en las manifestaciones figuraron Jean-Luc Mélenchon, dirigente de La Francia Insumisa, y Raphaël Glucksmann, representante del espacio socialdemócrata.

Las diferentes sensibilidades de la izquierda comparten algunas críticas a la política económica del Gobierno, aunque mantienen desacuerdos importantes sobre sus propuestas y estrategias.

En paralelo, la extrema derecha de Marine Le Pen sigue ocupando un lugar destacado en el escenario electoral francés.

El malestar social plantea una dificultad añadida para el Ejecutivo: responder a las demandas de incrementos salariales y protección social mientras intenta controlar unas cuentas públicas sometidas a una fuerte presión.

Nuevas protestas el 7 de noviembre y reunión con los sindicatos el lunes

La respuesta política más inmediata llegará el lunes 9 de noviembre, cuando el primer ministro, Sébastien Lecornu, tiene previsto reunir en Matignon a representantes sindicales y empresariales.

El encuentro se centrará en los salarios y el poder adquisitivo, los dos asuntos que han impulsado buena parte de las últimas movilizaciones.

La convocatoria supone un intento de recuperar el diálogo social y ofrecer una salida negociada al conflicto. Sin embargo, el anuncio de la reunión no ha detenido las protestas.

Organizaciones estudiantiles y colectivos vinculados a los chalecos amarillos han llamado a nuevas manifestaciones para el sábado 7 de noviembre. Entre las convocatorias figura una concentración en la plaza de la Concordia de París, anunciada pese a las restricciones de las autoridades.

El resultado de estas próximas movilizaciones permitirá comprobar si la presión social continúa creciendo o si la apertura de negociaciones consigue reducirla.

Francia se enfrenta a un conflicto que va bastante más allá de una jornada de huelga. La protesta combina demandas salariales, malestar estudiantil, preocupación por los servicios públicos y desconfianza hacia las instituciones.

El cierre de la Torre Eiffel ha sido el símbolo más reconocible de la jornada del 5 de noviembre. Pero el verdadero desafío para el Gobierno está fuera de los monumentos: una parte significativa de la sociedad francesa considera que trabajar, estudiar y cumplir con sus obligaciones económicas ya no garantiza unas condiciones de vida suficientemente dignas.

La reunión del lunes será el primer examen inmediato de la voluntad del Ejecutivo de ofrecer respuestas concretas. De momento, los sindicatos no dan por terminado el conflicto.

Newsletter

Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

Lo más leído