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Salud

Portugal libera 30.000 mosquitos estériles en Lisboa contra el dengue

Portugal ensaya en Lisboa la liberación de mosquitos tigre estériles para frenar su reproducción y prevenir el dengue. El método aún debe probarse.

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mosquitos estériles

Resumen

  • Portugal ensaya la liberación de 30.000 mosquitos estériles en Lisboa
  • Los machos liberados no pican y buscan frenar la reproducción
  • El proyecto pretende reducir el riesgo de dengue y seguirá en evaluación

Portugal ha puesto en marcha un experimento sanitario poco habitual: liberar miles de mosquitos estériles para combatir la expansión del mosquito tigre, una especie invasora capaz de transmitir enfermedades como el dengue, el chikungunya y el zika. La iniciativa se desarrolla en Lisboa y pretende comprobar si es posible reducir la reproducción de estos insectos sin recurrir a insecticidas.

Las primeras liberaciones tuvieron lugar en septiembre de 2026, en el barrio lisboeta de Alvalade. Cada operación contempló 30.000 mosquitos machos esterilizados, hasta alcanzar los 90.000 ejemplares liberados durante esta fase. Los insectos no pican ni transmiten enfermedades: su misión consiste en aparearse con las hembras silvestres sin producir descendencia. El resultado esperado es una disminución progresiva de la población del mosquito tigre.

El proyecto llega en un momento de creciente preocupación sanitaria en Europa. Las temperaturas más elevadas, la expansión de especies invasoras y los desplazamientos internacionales están facilitando la aparición de enfermedades transmitidas por mosquitos en territorios donde hasta hace relativamente poco eran excepcionales.

La estrategia portuguesa no supone que exista una epidemia de dengue en Lisboa. Se trata de una medida experimental de prevención, cuyo éxito dependerá de la capacidad de los machos estériles para sobrevivir, dispersarse y competir con los mosquitos que ya viven en la zona.

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Cómo funciona la liberación de mosquitos estériles

El procedimiento utilizado en Portugal se conoce como técnica del insecto estéril (SIT, por sus siglas en inglés). Consiste en criar machos de una especie determinada, esterilizarlos mediante radiación controlada y liberarlos en una zona donde existen poblaciones silvestres.

Una vez en libertad, estos machos compiten con los demás por aparearse con las hembras. La diferencia es que, cuando una hembra se reproduce con uno de los ejemplares esterilizados, los huevos no generan descendencia viable. Si se consigue que una proporción suficiente de los apareamientos resulte infértil, la población puede disminuir con el paso de las generaciones.

No se trata de exterminar de golpe todos los mosquitos de una ciudad. El método busca intervenir sobre su capacidad reproductiva, una estrategia que requiere planificación, seguimiento y, generalmente, liberaciones sucesivas.

Los mosquitos no son radiactivos ni están modificados genéticamente

La utilización de radiación puede generar algunas dudas, pero conviene distinguir entre irradiar un organismo y convertirlo en radiactivo.

Los mosquitos utilizados en estos programas reciben una dosis controlada que afecta a su capacidad reproductiva. No se vuelven radiactivos ni necesitan transmitir ninguna sustancia a otros insectos para que el método funcione.

Tampoco son organismos modificados genéticamente. La esterilización mediante irradiación lleva décadas utilizándose para controlar determinadas plagas agrícolas, aunque su aplicación contra mosquitos transmisores de enfermedades presenta dificultades específicas.

La Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA) colabora en el desarrollo de estas técnicas y respalda el proyecto portugués. Su principal ventaja es que actúan sobre una especie concreta y pueden reducir la necesidad de tratamientos químicos.

Eso no significa que los insecticidas dejen de ser necesarios en cualquier circunstancia. La gestión integrada de plagas combina distintas herramientas según la situación epidemiológica y las características del territorio.

Por qué Lisboa ha elegido Alvalade para el experimento

La intervención se concentra en Alvalade, una zona de Lisboa con espacios verdes, jardines y patios interiores que pueden proporcionar condiciones favorables para la reproducción del mosquito tigre.

El proyecto, denominado POR5007, está coordinado por el Instituto Nacional de Salud Doutor Ricardo Jorge y cuenta con la participación de autoridades sanitarias portuguesas, profesionales de salud pública, el Ayuntamiento de Lisboa y colaboradores internacionales.

Durante septiembre se programaron tres liberaciones de 30.000 machos estériles. La primera se realizó el 10 de septiembre y la última tuvo lugar el día 24, con un total de 90.000 ejemplares.

Sin embargo, esta primera etapa no estaba diseñada principalmente para demostrar una caída inmediata del número de mosquitos. Los investigadores necesitaban conocer cómo se comportan los ejemplares liberados en un entorno urbano real.

Para ello se instalaron trampas que permiten observar su dispersión, supervivencia y distribución. Con estos datos se podrá determinar la cantidad de insectos necesaria para futuras intervenciones y la frecuencia con la que deberían liberarse.

El equipo de investigación contempla una nueva fase en mayo de 2027, condicionada a los resultados iniciales. La intención es comparar zonas donde se liberen mosquitos estériles con otras similares donde no se aplique el procedimiento. Así se podrá evaluar mejor su eficacia.

El dengue preocupa cada vez más a las autoridades europeas

La experiencia portuguesa tiene una explicación sanitaria que va mucho más allá de Lisboa. El mosquito tigre asiático, cuyo nombre científico es Aedes albopictus, está extendiéndose por Europa y se ha establecido en países como España, Francia, Italia y Portugal.

Los datos de vigilancia sanitaria europea, actualizados al 4 de noviembre de 2026, reflejan que Italia había registrado 76 casos de dengue adquiridos localmente durante el año y Francia, ocho.

Son infecciones en las que la transmisión se produjo dentro del propio territorio, sin que sea necesario que la persona afectada haya viajado a una región tropical.

Este matiz es importante. El mosquito tigre no nace infectado necesariamente ni su presencia implica automáticamente la circulación del dengue. Para que se produzca transmisión local, un mosquito competente debe entrar en contacto con el virus, por ejemplo, al picar a una persona infectada, y posteriormente transmitirlo a otra.

El dengue puede provocar fiebre alta, dolor muscular, dolor de cabeza, náuseas y erupciones cutáneas. La mayoría de las infecciones sintomáticas evolucionan favorablemente, aunque algunas pueden producir complicaciones graves que requieren atención hospitalaria.

El cambio climático también está modificando las condiciones de expansión de estos insectos. Los veranos cálidos, los inviernos más suaves y las variaciones en las precipitaciones pueden favorecer su supervivencia en regiones donde anteriormente encontraban mayores dificultades para establecerse.

A ello se suma la movilidad internacional. Los viajeros pueden introducir virus en zonas donde los mosquitos capaces de transmitirlos ya están presentes, creando las condiciones para que aparezcan brotes locales.

España también está expuesta a la expansión del mosquito tigre

La experiencia de Lisboa interesa especialmente a España por su proximidad geográfica y por la presencia consolidada de la especie en numerosas regiones.

De acuerdo con el mapa europeo actualizado a abril de 2026, el mosquito tigre estaba establecido en 33 de las 59 unidades territoriales españolas utilizadas por el sistema de vigilancia europeo. En el conjunto de la Unión Europea y el Espacio Económico Europeo, la especie se encontraba asentada en 16 países.

Su expansión no se limita a las áreas costeras mediterráneas. El transporte de mercancías, los desplazamientos en vehículos y la disponibilidad de pequeños puntos de agua pueden favorecer su llegada a nuevos territorios.

Una peculiaridad del mosquito tigre es que no necesita grandes masas de agua para reproducirse. Los recipientes de los jardines, los platos situados bajo las macetas, los cubos y otros objetos capaces de acumular agua pueden convertirse en criaderos.

Por eso, incluso si las técnicas de esterilización terminan demostrando su eficacia, seguirá siendo necesario eliminar las acumulaciones de agua estancada, mantener la vigilancia de las poblaciones de mosquitos y aplicar medidas de protección frente a sus picaduras.

La tecnología puede ayudar, pero no sustituye unas condiciones ambientales que dificulten su reproducción.

El verdadero desafío será reducir las poblaciones silvestres

El experimento de Lisboa representa una aplicación urbana de una estrategia que aspira a controlar al mosquito tigre antes de que aumente el riesgo de transmisión de enfermedades.

Su principal atractivo es que propone reducir una población invasora actuando directamente sobre su reproducción y sin depender exclusivamente de los insecticidas. No obstante, todavía debe demostrarse su eficacia en las condiciones concretas de Lisboa.

Para que el procedimiento funcione, los machos esterilizados deben sobrevivir el tiempo suficiente, encontrar a las hembras y competir eficazmente con los ejemplares fértiles. Si su número es insuficiente o la población silvestre se recupera con rapidez, los resultados pueden ser limitados.

El seguimiento de las liberaciones realizadas en septiembre permitirá decidir si merece la pena ampliar el programa y cómo deberían organizarse las siguientes intervenciones.

Portugal no ha encontrado una solución definitiva contra el dengue. Está ensayando una forma de reducir la presencia de uno de sus posibles vectores. Y eso, en una Europa donde el mosquito tigre ya forma parte del paisaje sanitario, puede resultar especialmente útil.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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