Ciencia
Firefly Aerospace firma un contrato de 1.300 millones para Blacklift
Firefly Aerospace firma un contrato de 1.300 millones de dólares con AST SpaceMobile para suministrar motores al nuevo cohete reutilizable Blacklift.
Foto: Senior Airman Rocio Romo / U.S. Space Force, dominio público.
Resumen
- Firefly suministrará 36 motores para los tres primeros cohetes Blacklift
- AST SpaceMobile pagará más de 1.300 millones por motores, licencia y apoyo
- Blacklift busca lanzar hasta cinco satélites BlueBird por vuelo desde 2028
Firefly Aerospace ha firmado un contrato de más de 1.300 millones de dólares con AST SpaceMobile para suministrar los motores del futuro cohete Blacklift, un lanzador de carga pesada con el que la empresa estadounidense de telecomunicaciones pretende desplegar sus propios satélites. El acuerdo, anunciado este viernes 6 de noviembre de 2026, incluye 36 motores, una licencia de fabricación y servicios de ingeniería durante tres años.
La operación permitirá a AST SpaceMobile avanzar en su objetivo de lanzar satélites sin depender exclusivamente de proveedores externos, como SpaceX. Su nuevo cohete, diseñado para ser reutilizable, podrá transportar hasta cinco satélites BlueBird por misión y tiene previsto realizar su primer lanzamiento a finales de 2028. Para Firefly, el contrato representa una importante inyección financiera que también servirá para ampliar su capacidad industrial.
El pacto entre ambas compañías, con sede en Texas, va bastante más allá de una compraventa de componentes espaciales. AST SpaceMobile adquirirá los derechos necesarios para fabricar los motores bajo licencia en una nueva instalación estadounidense, mientras Firefly conservará la propiedad intelectual de su tecnología.
La decisión refleja una tendencia cada vez más visible en la industria espacial: las empresas que necesitan colocar grandes constelaciones de satélites en órbita buscan controlar también los medios para transportarlos. Tener tecnología propia de lanzamiento no elimina todos los riesgos, pero sí puede reducir la dependencia de los calendarios y las prioridades comerciales de terceros.
Un contrato de 1.300 millones que incluye motores y tecnología
El acuerdo establece tres grandes partidas económicas. AST SpaceMobile desembolsará aproximadamente 800 millones de dólares por la licencia tecnológica, de los cuales 400 millones se abonarán en efectivo y el resto mediante la entrega de entre 10 y 14 millones de acciones ordinarias de clase A, cuya cantidad definitiva dependerá de un cálculo basado en la cotización bursátil.
Otros 250 millones de dólares corresponden al suministro de motores para los tres primeros cohetes Blacklift. La cantidad restante, también de 250 millones, financiará los servicios de ingeniería que Firefly prestará durante los próximos tres años.
La operación supera así los 1.300 millones de dólares, aunque conviene distinguir entre el dinero en efectivo, las acciones y los pagos asociados a entregas y servicios futuros. No se trata de una transferencia inmediata de toda esa cantidad.
Firefly conservará la propiedad intelectual de sus motores y podrá seguir comercializando su tecnología en otros proyectos espaciales, tanto civiles como militares. AST, por su parte, dispondrá de una licencia perpetua para fabricar los propulsores, un elemento importante para sus planes de producción a largo plazo.
El consejero delegado de Firefly Aerospace, Jason Kim, ha presentado el acuerdo como una transformación de las capacidades de ambas empresas. AST obtendrá mayor control sobre sus lanzamientos y Firefly podrá acelerar su propia producción gracias a los recursos económicos adicionales.
Blacklift: el nuevo cohete reutilizable de AST SpaceMobile
Blacklift es el nombre elegido por AST SpaceMobile para su futuro lanzador orbital de carga pesada. La compañía lo presenta como un cohete de la categoría de 20 toneladas, concebido específicamente para transportar sus satélites de comunicaciones a la órbita terrestre baja.
Su característica más destacada será la capacidad anunciada para poner en órbita hasta cinco satélites BlueBird en un solo lanzamiento. Esta posibilidad permitiría desplegar varios elementos de la constelación mediante una misma misión y reducir la necesidad de contratar múltiples vuelos comerciales.
AST también pretende que Blacklift sea reutilizable, siguiendo una estrategia que ya ha transformado la economía de los lanzamientos espaciales. Recuperar y volver a utilizar componentes de un cohete puede reducir costes, aunque la rentabilidad depende de factores como la frecuencia de vuelo, las operaciones de recuperación y el mantenimiento.
El calendario previsto sitúa el primer lanzamiento a finales de 2028. Es un plazo exigente para un vehículo que todavía deberá superar importantes etapas de desarrollo, integración y ensayos antes de entrar en servicio.
Los motores Miranda y Vira, fundamentales para el proyecto
Firefly suministrará 27 motores Miranda y nueve motores Vira para los tres primeros Blacklift. La distribución prevista equivale a nueve Miranda y tres Vira por cohete.
Miranda es el motor de gran empuje que Firefly desarrolla para sus sistemas de lanzamiento. Según los datos difundidos por la empresa, ha completado más de 175 pruebas de encendido, con un tiempo acumulado superior a 4.200 segundos.
Su empuje nominal alcanza las 230.000 libras-fuerza, equivalentes aproximadamente a un meganewton. En uno de los ensayos, el motor funcionó al 110 % de su rendimiento nominal y prolongó su encendido durante 20 segundos más allá de los 206 segundos previstos para una prueba representativa de vuelo.
Los motores Vira, por su parte, están adaptados al funcionamiento en el vacío espacial, donde las condiciones de presión son distintas a las existentes cerca de la superficie terrestre.
Ambos desarrollos aprovechan conocimientos y soluciones técnicas empleados anteriormente por Firefly en sus motores Reaver y Lightning. Es una ventaja para acortar el programa de desarrollo, pero los ensayos satisfactorios de un motor no equivalen por sí solos a la certificación de un nuevo cohete completo.
AST SpaceMobile quiere controlar sus lanzamientos y competir en internet por satélite
El proyecto Blacklift forma parte de una estrategia empresarial más amplia. AST SpaceMobile está construyendo una red de satélites denominada BlueBird, destinada a ofrecer servicios de banda ancha móvil directamente a teléfonos convencionales.
La diferencia respecto a numerosos servicios tradicionales de internet por satélite reside en que su tecnología está diseñada para comunicarse con dispositivos móviles normales, sin necesidad de instalar una antena parabólica ni adquirir terminales especiales.
Su objetivo es proporcionar conectividad 4G y 5G desde el espacio, especialmente en lugares donde las redes terrestres son insuficientes o inexistentes.
Los satélites BlueBird incorporan grandes antenas de matriz en fase, capaces de dirigir electrónicamente las señales hacia zonas concretas de cobertura. La empresa utiliza estructuras desplegables que alcanzan aproximadamente 223 metros cuadrados de superficie, una dimensión considerable para un satélite de telecomunicaciones.
Fabricar estos equipos representa solo una parte del desafío. También hay que transportarlos al espacio con la frecuencia necesaria para establecer una red comercial suficientemente extensa.
Hasta el momento, AST SpaceMobile ha recurrido a proveedores externos de lanzamiento. Entre ellos figura SpaceX, cuya infraestructura orbital ha permitido a numerosas empresas colocar satélites en funcionamiento sin desarrollar sus propios cohetes.
Blacklift pretende modificar esa relación de dependencia. No obstante, AST no abandonará los lanzadores comerciales. La compañía mantiene acuerdos con distintos proveedores para desplegar, de forma acumulada, más de 100 satélites BlueBird durante 2027 y 2028.
La intención es que su futuro cohete complemente esos servicios y, progresivamente, le proporcione una capacidad propia de acceso al espacio.
También existe una dimensión estratégica más allá del mercado de telefonía móvil. AST contempla aplicaciones relacionadas con comunicaciones gubernamentales seguras, sistemas de radar, emergencias, internet de las cosas y procesamiento de datos mediante inteligencia artificial.
Firefly utilizará el acuerdo para ampliar sus instalaciones
Para Firefly Aerospace, los beneficios potenciales de la operación no se limitan al contrato con AST SpaceMobile.
La empresa pretende aprovechar los ingresos para reforzar sus instalaciones de fabricación y ensayo, contratar personal especializado y adquirir componentes cuya producción requiere largos plazos de suministro.
Uno de los principales destinos de la inversión será su complejo Rocket Ranch, en Briggs (Texas), donde proyecta incorporar nuevos bancos de pruebas para motores.
Esta ampliación también podría favorecer sus programas de lanzamiento independientes, entre ellos el desarrollo de vehículos destinados a atender la demanda comercial y gubernamental de acceso a la órbita terrestre.
Firefly ya cuenta con experiencia en el sector mediante su cohete Alpha y el programa lunar Blue Ghost. En marzo de 2025 consiguió que su módulo Blue Ghost 1 efectuara un aterrizaje comercial exitoso en la Luna, un logro que reforzó su posición dentro de la industria espacial estadounidense.
Sin embargo, construir motores para un lanzador de mayor capacidad supone un desafío diferente. La fiabilidad de cada propulsor, su fabricación en serie y la integración con el resto del vehículo serán determinantes para cumplir los objetivos anunciados.
El primer lanzamiento de Blacklift, previsto para finales de 2028
Los próximos pasos del proyecto tienen fechas concretas. AST SpaceMobile ha anunciado una presentación de Blacklift para el 12 de noviembre de 2026 en Nueva York, mientras Firefly abordará los detalles económicos y operativos del acuerdo durante la presentación de sus resultados trimestrales del 10 de noviembre.
A partir de ahí comenzará una etapa decisiva: transformar los motores existentes y la licencia de fabricación en un sistema de lanzamiento completo, capaz de operar con regularidad.
El calendario de finales de 2028 es, de momento, un objetivo empresarial y no una fecha de vuelo garantizada. El desarrollo de nuevos cohetes está condicionado por pruebas técnicas, disponibilidad de instalaciones, financiación y autorizaciones regulatorias.
El acuerdo de más de 1.300 millones de dólares sitúa a Firefly Aerospace como proveedor tecnológico fundamental del programa Blacklift y permite a AST SpaceMobile avanzar hacia un modelo industrial que abarca desde la fabricación de satélites hasta su lanzamiento.
Si el proyecto cumple sus objetivos, AST no solo dispondrá de una nueva herramienta para ampliar su red de comunicaciones móviles. También habrá dado un paso importante en un mercado donde controlar el acceso al espacio empieza a ser tan estratégico como controlar los propios satélites.
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