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Un error de Madrid desata amenazas contra un colegio público señalado

Un colegio público de Villarejo de Salvanés recibió amenazas tras ser señalado por un correo sobre la huelga enviado por un centro concertado.

Publicado

el

Comunidad De Madrid

Por Luis García, CC BY-SA 3.0, Wikimedia Commons

Resumen

  • El correo polémico salió de un colegio concertado, no del centro público
  • El CEIP de Villarejo recibió amenazas tras quedar señalado por error
  • La frase sobre PP y Ayuso era una cita del Sindicato de Estudiantes

Un colegio público de Villarejo de Salvanés ha recibido mensajes insultantes y amenazantes después de que una comunicación vinculada a la huelga educativa madrileña terminara atribuida erróneamente al centro. El correo existía, pero no lo había enviado el CEIP Nuestra Señora de la Victoria: procedía del Colegio Santa Elena, un centro concertado de la misma localidad.

La confusión tiene un segundo ingrediente importante. La polémica frase sobre convertir las calles en una pesadilla para los fascistas y clasistas del PP y Ayuso aparecía entre comillas en el correo original porque reproducía un lema empleado por el Sindicato de Estudiantes. La dirección del Santa Elena aclaró después que no hacía suyo ese mensaje. Pese a ello, la consejera de Educación madrileña, Mercedes Zarzalejo, utilizó el correo en una rueda de prensa para ilustrar el supuesto carácter político de la huelga.

El correo que encendió la polémica durante la huelga

La secuencia comenzó durante la primera jornada de la huelga educativa indefinida convocada en Madrid. Zarzalejo mostró ante los medios una captura de una comunicación enviada desde un centro de Villarejo de Salvanés a las familias de alumnos de 3.º y 4.º de ESO.

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El correo informaba de una huelga votada por esos estudiantes y recogía, entrecomillada, una expresión utilizada en la convocatoria estudiantil. La consejera interpretó públicamente que era el propio centro el que animaba a convertir las calles en una “pesadilla” para el PP y para Isabel Díaz Ayuso. Poco después se difundió que se trataba de un colegio público y que se estudiaba abrir expediente a su director.

Ahí empezó el problema. En Villarejo de Salvanés, el CEIP Nuestra Señora de la Victoria es un centro público de Infantil y Primaria. No imparte Educación Secundaria Obligatoria. Dicho de otro modo: difícilmente podía haber enviado a estudiantes de 3.º y 4.º de ESO un mensaje relacionado con una votación realizada en esos cursos.

El correo procedía del Colegio Santa Elena

La comunicación había salido realmente del Colegio Santa Elena, también situado en Villarejo de Salvanés. El centro es concertado, de ideario católico, y sí ofrece Educación Secundaria, incluidos los cursos mencionados en el mensaje. El dato, lejos de ser un matiz burocrático, cambia por completo la identificación del colegio implicado.

La dirección del Santa Elena explicó posteriormente a las familias que aquella frase polémica había sido tomada de la convocatoria del Sindicato de Estudiantes y se había incluido precisamente entre comillas, con la intención de que padres y alumnos pudieran valorar el contenido de la protesta y decidir sobre la adhesión a la huelga.

El director negó que el colegio compartiera ese lenguaje y sostuvo que la expresión tampoco le representaba personalmente. Una aclaración necesaria, aunque llegó cuando la maquinaria política y mediática ya estaba en marcha. En internet, como tantas veces, el error corre más que la rectificación.

Las amenazas terminaron en el colegio equivocado

El episodio dejó de ser únicamente una controversia política cuando el CEIP Nuestra Señora de la Victoria, ajeno al correo, comenzó a recibir mensajes hostiles a través de las redes sociales.

Entre las comunicaciones difundidas por el propio centro aparecieron insultos contra el profesorado y mensajes que proponían acudir al colegio para exigir responsabilidades. Algunas expresiones iban bastante más lejos que una crítica áspera. El centro público quedó así colocado en medio de una disputa de la que no había formado parte.

La contradicción era particularmente visible: el mensaje original hablaba de estudiantes de los últimos cursos de Secundaria, mientras que Nuestra Señora de la Victoria es un CEIP, un Colegio de Educación Infantil y Primaria. Un detalle elemental, casi administrativo, pero suficiente para comprobar que algo no cuadraba.

Zarzalejo utilizó el correo para cargar contra la huelga

Mercedes Zarzalejo presentó la comunicación en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno mientras defendía que las movilizaciones educativas tenían objetivos “políticos y electoralistas”. La consejera también mostró mensajes del Sindicato de Estudiantes para reforzar esa tesis y criticó que las protestas se dirigieran contra el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso.

La huelga educativa reúne reivindicaciones laborales y académicas como la reducción de horas lectivas, menores ratios de alumnos por aula, mejoras salariales, menos carga burocrática y más recursos para la enseñanza pública. Las cifras de seguimiento ofrecidas por la Administración regional y por los sindicatos han sido muy distintas, otro frente habitual en cualquier jornada de paro: cada parte mira la misma aula y, misteriosamente, cuenta sillas diferentes.

La polémica de Villarejo añadió a ese choque político otro debate menos abstracto: qué ocurre cuando una acusación institucional empieza a circular antes de que estén comprobados elementos tan básicos como la identidad y la titularidad del centro.

La incógnita sobre el expediente anunciado

Tras conocerse el origen real del correo, quedaba también en el aire el expediente anunciado. La información difundida inicialmente apuntaba a actuaciones contra el director de un colegio público, pero el mensaje procedía en realidad de un centro concertado.

Hasta la actualización de la información en la mañana del 16 de octubre, no constaba una explicación pública de la Comunidad de Madrid que aclarase de forma completa qué ocurría con ese procedimiento ni cómo se había producido la identificación errónea del centro. Tampoco había una respuesta pública sobre las amenazas recibidas por Nuestra Señora de la Victoria.

Dos centros, una frase y una diferencia decisiva

El episodio puede parecer enredado entre correos, huelgas, siglas y declaraciones políticas, pero los hechos centrales son bastante sencillos. El correo era auténtico, aunque la frase polémica que contenía era una cita. Lo envió el Colegio Santa Elena, que es concertado y tiene alumnos de ESO. El CEIP Nuestra Señora de la Victoria es público, imparte Infantil y Primaria y no fue el autor de aquella comunicación.

Sin embargo, fue este último centro el que terminó recibiendo parte de la indignación generada en redes sociales. La identificación equivocada convirtió una disputa política sobre la huelga educativa en algo mucho más concreto: profesores y una comunidad escolar señalados por un mensaje que no habían escrito.

El coste de señalar al centro equivocado

En una huelga marcada por el enfrentamiento entre el Gobierno madrileño y buena parte de la comunidad educativa, la polémica de Villarejo de Salvanés deja una enseñanza bastante menos ideológica. Comprobar quién ha escrito un correo antes de señalar públicamente a un colegio no debería ser una sofisticación administrativa.

La rectificación importa especialmente cuando al otro lado hay docentes, familias y alumnos. El ruido político pasa rápido; los mensajes violentos enviados a una escuela, bastante menos. Y esta vez bastaba con mirar dos datos —la titularidad del centro y las etapas que imparte— para advertir que el relato difundido no encajaba.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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