Salud
Un informe de Ayuso alerta de que Sanidad no cubre toda su plantilla
Un informe interno de la Comunidad de Madrid advierte de que el presupuesto de personal sanitario no basta para cubrir la plantilla autorizada.
Imagen: Populares de Madrid / CC BY 2.0.
Resumen
- El presupuesto de personal no cubre toda la plantilla autorizada
- El informe detecta menos inversión y menor poder adquisitivo médico
- Las cuentas de 2026 elevan el gasto, pero intentan corregir el desfase
Un documento interno de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid advierte de un problema que toca el nervio de la sanidad pública regional: el presupuesto destinado al personal parte por debajo de las necesidades reales y, según el propio texto, los créditos consignados no alcanzan siquiera para cubrir la plantilla que la Administración tiene autorizada.
El informe, fechado el 30 de junio de 2026 y elaborado con datos de 2025, describe una situación incómoda para el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso justo cuando los médicos madrileños preparan nuevas jornadas de huelga. El documento señala una inversión sanitaria inferior a la media española, reclama reforzar los recursos humanos y sitúa a los facultativos hospitalarios de Madrid a la cola del país en poder adquisitivo, según el indicador utilizado en el propio análisis.
La Consejería de Sanidad, sin embargo, rebaja el alcance del texto. Sostiene que se trata de un posible borrador interno de trabajo, uno entre muchos, que no habría sido validado ni presentado oficialmente. Ese matiz importa. También el contenido: aunque no tenga rango de informe aprobado, refleja una evaluación producida dentro de la propia estructura sanitaria madrileña y utiliza cifras que dibujan una tensión presupuestaria persistente.
El presupuesto empieza por debajo del gasto real
El documento pone el foco en una anomalía que va más allá de una discusión sobre si el presupuesto sube mucho, poco o bastante. El problema señalado es otro: la cantidad inicialmente consignada para pagar al personal sanitario ha quedado en distintos ejercicios por debajo de lo efectivamente gastado el año anterior.
El ejemplo de 2024 y 2025 resulta especialmente gráfico. Durante 2024 se gastaron más de 4.800 millones de euros en personal sanitario, mientras que el presupuesto inicial de 2025 reservó alrededor de 4.700 millones. Dicho de otra forma: se comenzó el ejercicio con una previsión inferior a un gasto que la Administración acababa de conocer.
Según la explicación ofrecida por la Consejería de Hacienda, los recursos se van ajustando posteriormente de acuerdo con la ejecución real y mediante modificaciones de crédito. También pueden aparecer gastos sobrevenidos, como incrementos salariales decididos en el ámbito estatal. Es una práctica presupuestaria legal y relativamente habitual. Pero el informe interno introduce una objeción bastante menos burocrática: el dinero inicial no basta para financiar la plantilla autorizada.
Ahí está el centro del asunto. No se trata únicamente de que durante el año surjan necesidades imprevistas. El documento sostiene que existe un desfase desde el punto de partida.
Madrid reconoce que necesita invertir más en profesionales
La presentación interna, denominada “La casita”, dedica especial atención a los recursos humanos. Entre los problemas detectados aparecen el envejecimiento de la población, la escasez de profesionales sanitarios y la necesidad de adaptar el sistema a los cambios tecnológicos. Su diagnóstico habla de una menor inversión relativa frente a otros sistemas autonómicos y plantea como prioridad reforzar el gasto en personal, mejorar la planificación y perfeccionar la gestión.
Madrid aparece en el documento con un gasto sanitario equivalente aproximadamente al 4% de su PIB, frente a una media española cercana al 6%. Al mismo tiempo, el informe reconoce resultados positivos del sistema madrileño y sostiene que existe un elevado grado de eficiencia. La advertencia viene después: mantener indefinidamente una política de contención puede terminar erosionando esa ventaja.
Es la vieja paradoja de los servicios públicos eficientes: durante un tiempo pueden funcionar porque profesionales, hospitales y centros de salud absorben la presión. Pero la eficiencia no es una goma elástica infinita. Cuando cada profesional tiene que cubrir más huecos, el ahorro empieza a tener consecuencias asistenciales.
Un presupuesto sanitario récord que convive con el desfase
Las cuentas oficiales de 2026 permiten entender mejor esta aparente contradicción. La Comunidad de Madrid presenta para Sanidad un presupuesto superior a los 11.000 millones de euros, un máximo histórico y aproximadamente un 5% más que el ejercicio anterior.
Dentro de esas cuentas, el capítulo de personal del Servicio Madrileño de Salud alcanza los 4.913,2 millones de euros, con un incremento cercano al 3,9% frente al presupuesto homogéneo de 2025.
El Gobierno regional también ha presupuestado 37 millones para consolidar 839 plazas en centros sanitarios, 34,6 millones para mejorar la remuneración de guardias, noches, fines de semana y festivos, y otros 15 millones destinados a incorporar nuevos residentes MIR y EIR.
Hay además un dato especialmente revelador visto a la luz del informe interno: las cuentas de 2026 incluyen 82 millones de euros para ajustar las dotaciones de los centros sanitarios al gasto real ejecutado. Es decir, el propio presupuesto incorpora dinero destinado a reducir parte de ese desfase entre lo inicialmente consignado y lo que finalmente cuesta mantener funcionando el sistema.
Que el presupuesto total marque un récord, por tanto, no invalida la advertencia sobre el personal. Son dos fotografías distintas de la misma casa: una muestra cuánto dinero entra; la otra, si ese dinero cubre lo que ya hay dentro.
Los médicos madrileños, a la cola en poder adquisitivo
Otro de los puntos más delicados del documento afecta directamente a los facultativos. El análisis compara las remuneraciones de los médicos hospitalarios de las distintas comunidades autónomas teniendo en cuenta sueldo, guardias y coste de una cesta equivalente de bienes y servicios.
El resultado sitúa a los médicos madrileños con el menor poder adquisitivo del país, según esa metodología. Madrid tiene salarios nominales que pueden parecer competitivos sobre el papel, pero también soporta uno de los costes de vida más elevados de España, especialmente en vivienda.
La cuestión no es menor porque la competencia por captar profesionales sanitarios ya no ocurre únicamente entre hospitales de la misma comunidad. Los médicos pueden desplazarse a otras regiones, marcharse al extranjero o abandonar determinadas plazas cuando la relación entre salario, carga de trabajo y coste de vida deja de resultar atractiva.
En un sistema sometido a jubilaciones, dificultades para cubrir determinadas especialidades y presión creciente sobre Atención Primaria, retener talento sanitario se ha convertido en una cuestión estructural. No basta con formar médicos; hay que conseguir que quieran quedarse.
La advertencia llega en plena huelga médica
El documento sale a la luz en un momento especialmente sensible. Los principales sindicatos médicos madrileños han convocado cuatro bloques de huelga entre finales de octubre y diciembre ante lo que consideran falta de avances en la negociación con la Consejería de Sanidad.
Los primeros paros están previstos del 28 al 31 de octubre, seguidos por nuevas jornadas del 4 al 7 y del 18 al 21 de noviembre, y del 9 al 12 de diciembre. Entre las reivindicaciones figuran mejoras salariales y un nuevo modelo de carrera profesional, garantías sobre la voluntariedad de las guardias, mejores condiciones para residentes y tutores y agendas más asumibles en Atención Primaria.
El Gobierno de Ayuso ha cuestionado el componente de estas movilizaciones y las ha situado en un contexto político marcado por las protestas en los servicios públicos. La presidenta vinculó recientemente las huelgas de médicos y profesores con una ofensiva de la izquierda, mientras el documento interno introduce un elemento menos cómodo: parte de las carencias aparecen también dentro del diagnóstico administrativo.
Donde los sindicatos hablan de falta de personal y deterioro de las condiciones laborales, el informe utiliza expresiones como escasez de recursos humanos, menor inversión relativa o necesidad de reforzar las plantillas. No son exactamente el mismo diagnóstico. Se parecen bastante.
Un sistema que sigue ofreciendo buenos resultados
El documento tampoco dibuja una sanidad madrileña en caída libre. Al contrario. Destaca indicadores asistenciales positivos, como la elevada esperanza de vida, los datos de seguridad del paciente, la reducción de la estancia media hospitalaria o el aumento de determinadas intervenciones quirúrgicas.
También señala el fuerte crecimiento de las consultas mediante telemedicina, que se han multiplicado durante los últimos años. La Administración considera que parte de la asistencia evolucionará hacia fórmulas no presenciales, algo que puede liberar recursos y facilitar el seguimiento de determinados pacientes.
Esa combinación explica buena parte del debate sanitario madrileño. El sistema obtiene resultados apreciables mientras trabaja con una presión considerable sobre sus profesionales. Precisamente por eso el informe advierte del riesgo de seguir exigiendo eficiencia mediante contención permanente del gasto.
Una organización puede hacer más con menos durante un tiempo. Hacer siempre más con menos es otra cosa, especialmente cuando plantillas y demanda asistencial avanzan en direcciones difíciles de reconciliar.
El presupuesto récord no borra el problema de plantilla
La discusión sobre la sanidad madrileña suele atascarse entre dos relatos incompatibles: el Gobierno exhibe cifras récord de presupuesto y resultados asistenciales; sindicatos y oposición denuncian falta de profesionales, sobrecarga y deterioro de las condiciones laborales.
El documento interno introduce una pieza menos cómoda porque permite que ambas cosas sean ciertas al mismo tiempo. Madrid puede gastar más que nunca y seguir presupuestando por debajo de determinadas necesidades reales, especialmente cuando la población crece, los salarios se actualizan y la demanda sanitaria aumenta.
Las cuentas de 2026 intentan corregir parte de esa distancia con más dinero para personal, nuevas plazas y ajustes vinculados al gasto ejecutado. Pero la frase que aparece en el informe sigue pesando: los créditos inicialmente consignados no cubren siquiera la plantilla autorizada.
En una sanidad pública, esa no es una cuestión contable menor. Detrás de cada casilla presupuestaria hay guardias, consultas, quirófanos y profesionales. Y cuando la aritmética empieza corta, alguien termina pagando la diferencia. Casi nunca es la hoja de Excel.
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