Mundo
EEUU e Israel preparan ataques a Irán tras las elecciones de noviembre
Washington e Israel afinan planes para golpear instalaciones nucleares, energía y arsenales iraníes tras las elecciones, a la espera de Trump.
Imagen: The White House / Dominio público.
Resumen
- EEUU e Israel preparan ataques contra Irán después de las elecciones
- Los planes incluyen objetivos nucleares, energía, misiles y drones
- Trump no ha dado la orden y mantiene abierta la vía diplomática
Estados Unidos e Israel han desarrollado planes para reanudar los ataques contra Irán una vez celebradas las elecciones estadounidenses de medio mandato del 3 de noviembre. La planificación contempla una campaña aérea intensa contra instalaciones nucleares, infraestructuras energéticas y arsenales de misiles y drones iraníes, aunque falta la decisión que convertiría los mapas militares en una operación real: Donald Trump todavía no ha autorizado una nueva ofensiva.
Los preparativos han avanzado mientras Washington refuerza su presencia militar en Oriente Próximo y mantiene abierta una negociación con Teherán. Es la doble vía que lleva meses marcando el pulso con Irán: diplomacia y presión militar caminando casi en paralelo. Conversaciones en una mano, bombarderos y portaaviones en la otra. No es precisamente una atmósfera relajante para negociar.
El plan existe, pero la orden de atacar todavía no
Los preparativos entre los ejércitos estadounidense e israelí han aumentado durante las últimas semanas. Entre ellos figuran ejercicios destinados a ensayar nuevas incursiones aéreas, incluidos vuelos sobre Irak para reproducir algunas de las maniobras necesarias en una eventual operación contra territorio iraní. La hipótesis que manejan los planificadores es la de una campaña relativamente breve, pero de gran intensidad.
Washington, al mismo tiempo, está concentrando una considerable capacidad militar en la región. El dispositivo debería encontrarse plenamente preparado a comienzos de noviembre, precisamente cuando hayan terminado las elecciones legislativas estadounidenses y desaparezca uno de los condicionantes políticos que Trump ha colocado sobre cualquier nueva ofensiva.
Eso no equivale a una decisión de atacar. Conviene subrayarlo porque, en una crisis así, la distancia entre un plan del Pentágono y una orden presidencial son miles de kilómetros. Las fuerzas armadas elaboran escenarios, seleccionan blancos y calculan riesgos antes de que el presidente decida si utiliza alguno de ellos. En este caso, Trump ha frenado anteriormente propuestas para regresar a una campaña de bombardeos a gran escala y podría volver a hacerlo.
Instalaciones nucleares, energía, misiles y drones
La lista de posibles objetivos explica la magnitud de la operación que se está estudiando. Entre los blancos figurarían instalaciones del programa nuclear iraní, depósitos y sistemas relacionados con misiles y drones, además de parte de la infraestructura energética del país.
La lógica militar iría más allá de destruir capacidades concretas. Algunos responsables estadounidenses consideran que una nueva oleada de ataques podría aumentar de forma drástica la presión sobre una economía iraní ya muy debilitada y obligar a Teherán a realizar concesiones en una negociación posterior. Es decir, utilizar el golpe militar para modificar la mesa diplomática.
Pickaxe Mountain vuelve al centro de las sospechas nucleares
Uno de los lugares que aparece en los preparativos es Pickaxe Mountain, una instalación subterránea vigilada por Estados Unidos e Israel por sus posibles vínculos con el programa nuclear iraní. Su profundidad complica cualquier intento de inutilizarla desde el aire y convierte el tipo de armamento necesario en una cuestión importante dentro de la planificación.
Responsables militares estadounidenses también han estudiado opciones de gran potencia contra determinados objetivos iraníes. Entre los escenarios examinados durante octubre aparece incluso el posible empleo de la GBU-43/B, conocida como MOAB, una de las bombas convencionales más potentes del arsenal estadounidense. Que una opción figure en los estudios militares no significa que Trump vaya a aprobarla, pero da una medida bastante clara del nivel de escalada que se contempla.
Las elecciones marcan el calendario militar
El calendario electoral pesa, y mucho. Trump afirmó el 8 de octubre que Estados Unidos no atacaría Irán antes de las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre, después de varios días de informaciones sobre una posible reanudación de las operaciones a gran escala. También sostuvo que Washington y Teherán mantenían conversaciones productivas.
La promesa ha desplazado el foco hacia lo que pueda ocurrir inmediatamente después de las urnas. No significa que exista una fecha marcada en rojo para bombardear Irán. Significa otra cosa: desaparecido el condicionante electoral que el propio presidente ha impuesto públicamente, una de las barreras políticas para autorizar la operación dejaría de existir.
El Pentágono había pedido al Mando Central estadounidense completar los preparativos necesarios para estar en condiciones de reanudar grandes operaciones militares si llegaba la orden presidencial. Trump mantiene así todas las opciones disponibles mientras intenta que la amenaza funcione también como instrumento negociador.
Estados Unidos no es el único país donde las urnas se mezclan con los cálculos militares. Israel celebra elecciones el 27 de octubre, una semana antes de las estadounidenses, y Benjamin Netanyahu también ha asegurado que no pretende lanzar un ataque preventivo contra Irán antes de esa cita.
Pero los contactos militares no se han detenido. El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, realizó una visita no anunciada a Israel y se reunió con Netanyahu en la base aérea de Uvda, en el desierto del Néguev. Sobre la mesa estuvieron Irán, las amenazas regionales y la cooperación ofensiva y defensiva entre ambos países. En esa misma base se encuentran desplegados aviones estadounidenses.
La coincidencia es difícil de ignorar: dos elecciones separadas por siete días y, alrededor de ellas, ejercicios militares, contactos al máximo nivel y planes operativos que podrían activarse cuando ambas urnas hayan quedado atrás.
Diplomacia y amenazas avanzan al mismo tiempo
Washington no ha abandonado las conversaciones con Teherán. Al contrario, la amenaza militar forma parte de la presión con la que Estados Unidos intenta obtener concesiones iraníes sobre el programa nuclear, el estrecho de Ormuz y otros puntos que mantienen bloqueada una salida política al conflicto.
Teherán tampoco parece tener prisa. Responsables iraníes han reconocido que su Gobierno ha prolongado las negociaciones mientras espera las elecciones estadounidenses y se prepara al mismo tiempo para la posibilidad de nuevos ataques de Estados Unidos e Israel. La desconfianza es prácticamente total después de meses de enfrentamiento.
Ahí está la paradoja incómoda del momento. Las conversaciones siguen abiertas precisamente cuando los preparativos militares se hacen más visibles. Para Washington, la fuerza puede aumentar su capacidad de presión; para Teherán, cada despliegue estadounidense confirma que ceder demasiado puede interpretarse como debilidad. Una negociación así tiene poco de salón diplomático y bastante de partida jugada al borde de un precipicio.
Irán amenaza con llevar la represalia mucho más lejos
Una nueva ofensiva tampoco terminaría necesariamente con los bombardeos estadounidenses e israelíes. Funcionarios iraníes han advertido de que una nueva campaña podría provocar una respuesta más amplia que los ataques contra barcos e infraestructuras energéticas registrados durante el conflicto.
Entre los posibles blancos mencionados por responsables iraníes aparecen centros de procesamiento de datos e incluso cables submarinos de Internet, una amenaza especialmente delicada porque esas redes sostienen buena parte de las comunicaciones internacionales y no afectan únicamente a los países directamente involucrados.
El otro punto vulnerable sigue siendo el estrecho de Ormuz. Cualquier escalada en esa zona puede trasladarse rápidamente al precio del petróleo, al transporte marítimo y, de ahí, a la inflación mundial. La guerra ya ha demostrado que un misil disparado a miles de kilómetros puede acabar apareciendo, unas semanas después, en la factura de combustible de un conductor europeo.
Noviembre concentra la decisión más peligrosa de la crisis
Lo que existe por el momento es una planificación militar avanzada, no una orden de ataque. Estados Unidos e Israel están preparando escenarios para golpear de nuevo Irán después de las elecciones estadounidenses, han intensificado los ejercicios y estudian una ofensiva capaz de alcanzar instalaciones nucleares, energía y arsenales estratégicos. Trump conserva la última palabra.
Las próximas semanas dejarán más despejado el terreno político. Israel habrá celebrado sus elecciones el 27 de octubre y Estados Unidos habrá superado las suyas el 3 de noviembre. Después desaparecerán dos de los principales condicionantes electorales que han servido para aplazar una nueva gran ofensiva.
Quedará entonces el dilema de fondo, mucho más difícil de resolver que cualquier calendario: comprobar si la acumulación de fuerza consigue arrancar concesiones a Teherán o si, por el contrario, termina proporcionando la maquinaria necesaria para abrir otra fase de la guerra contra Irán.
-
DeportesChampions 21 de octubre: horarios, TV y partidos de Madrid y Betis
-
EspañaVillamalea: muere un hombre de 46 años tras un corte con motosierra
-
TecnologíaEl fraude de Eliska roba cuentas de WhatsApp con un concurso de baile
-
EspañaMuere un hombre de 48 años mientras jugaba al pádel en Porceyo, Gijón
-
EspañaFiscalía investiga un chat de 300 agentes por compartir datos privados
-
EspañaEl Senado del 29N se juega el TC, el artículo 155 y el veto de leyes
-
DeportesKvaratskhelia se rompe el cruzado ante el Barça: cuándo podría volver
-
NaturalezaEl Niño puede alcanzar una intensidad sin precedentes, alerta la ONU
-
TecnologíaUnitree presenta H2-X, el humanoide que hace kung-fu y levanta coches
-
MundoEgipto detiene y libera a la influencer Malévola por vídeos «obscenos»
-
MundoEl Dalái Lama confirma su reencarnación y reta a China por su sucesor
-
EspañaTres nuevos detenidos por la muerte de una anciana maniatada en Burgos