Síguenos

España

La fragata Álvaro de Bazán regresa a Ferrol tras 161 días de misión

Tras 161 días y 30.000 millas, la fragata Álvaro de Bazán vuelve a Ferrol después de cruzar dos océanos y participar en grandes maniobras navales.

Publicado

el

La Álvaro de Bazán

Imagen: Photographer’s Mate 2nd Class Matthew Bash / U.S. Navy / Dominio público.

Resumen

  • La F-101 vuelve a Ferrol tras 161 días y 30.000 millas de navegación
  • El despliegue cruzó Atlántico y Pacífico con ejercicios multinacionales
  • La fragata participó en RIMPAC y actuó como buque de mando en Hawái

La fragata Álvaro de Bazán (F-101) ha regresado a su base en Ferrol después de completar uno de los despliegues internacionales más ambiciosos de la Armada española en los últimos años: 161 días de operaciones, 30.000 millas náuticas y dos océanos. El buque atracó el 20 de octubre en el Arsenal Militar de Ferrol, el mismo lugar desde el que había iniciado su singladura el pasado 12 de mayo.

Han sido más de cinco meses atravesando el Atlántico y el Pacífico, participando en grandes ejercicios multinacionales y operando junto a algunas de las marinas más avanzadas del mundo. Traducidas a una escala algo más cotidiana, esas 30.000 millas náuticas equivalen a unos 55.560 kilómetros, aproximadamente 1,3 vueltas completas al planeta. No es precisamente una salida de fin de semana.

Canal oficial
El Folio en WhatsApp
Recibe las noticias más importantes, alertas y última hora.

Cinco meses de despliegue entre el Atlántico y el Pacífico

La F-101 partió de Galicia con un programa inicialmente calculado en unos 165 días y más de 24.000 millas náuticas. La realidad terminó llevando la cuenta bastante más lejos: 30.000 millas en 161 días, después de una sucesión de ejercicios, escalas y operaciones desde América hasta Hawái y de vuelta hacia España.

El despliegue buscaba algo más que acumular millas. La Armada quería comprobar la capacidad de uno de sus principales escoltas para trabajar durante largos periodos a enorme distancia de sus bases, integrarse con fuerzas extranjeras y responder en escenarios navales de alta intensidad.

Ahí está, en realidad, una de las partes relevantes de la misión. España tiene una flota concebida durante décadas para desenvolverse principalmente en el Atlántico, el Mediterráneo y dentro de estructuras de la OTAN. Esta vez la Álvaro de Bazán llevó esa interoperabilidad hasta el Indo-Pacífico, una región convertida en tablero central para las grandes potencias comerciales y militares.

El estreno español en RIMPAC

Uno de los momentos principales llegó en Hawái, donde la fragata representó a España por primera vez en RIMPAC 2026, unas maniobras navales internacionales organizadas alrededor de la Marina estadounidense y consideradas entre las mayores del planeta.

Durante la fase marítima, la F-101 realizó un disparo real de un misil antibuque Harpoon contra un antiguo buque estadounidense utilizado como blanco. El lanzamiento se coordinó con el destructor japonés JS Kongo dentro de un ejercicio SINKEX, el nombre militar —bastante poco poético— que reciben las prácticas de hundimiento controlado.

La finalidad no consiste simplemente en comprobar que un misil sale del lanzador. Estas maniobras permiten ensayar detección, asignación de objetivos y comunicaciones entre diferentes países, además del empleo coordinado de armamento real. Una cosa es que dos sistemas sean compatibles sobre el papel y otra que funcionen juntos, en mitad del Pacífico, cuando toca pulsar botones de verdad.

La F-101 ejerció como buque de mando en Pacific Dragon

Después llegó otra prueba especialmente exigente. La fragata española actuó como buque de mando en Pacific Dragon 26, un ejercicio centrado en la defensa frente a misiles balísticos desarrollado en aguas de Hawái.

A bordo embarcaron el comandante y el Estado Mayor del Destroyer Squadron 31 de la Marina de Estados Unidos, que utilizaron la plataforma española para dirigir parte de la actividad táctica. Participaron fuerzas de siete países, entre ellos Estados Unidos, Japón, Corea del Sur y Australia.

Aquí entra en juego una de las características que explican la relevancia militar de las fragatas F-100: el sistema de combate AEGIS. Esta arquitectura combina radares, procesamiento de datos, comunicaciones y armamento para detectar y seguir múltiples amenazas aéreas y navales. En Pacific Dragon, el sistema de la Álvaro de Bazán fue empleado en tareas relacionadas con el seguimiento coordinado de amenazas balísticas.

No convierte a una fragata en una nave de ciencia ficción, aunque a veces la jerga militar parezca empeñada en ello. Sí permite que un buque español opere conectado con unidades estadounidenses, japonesas o australianas y comparta información táctica en escenarios donde los segundos cuentan.

Ecuador y Perú antes del regreso a España

La navegación continuó hacia Sudamérica. La Álvaro de Bazán participó primero en GALAPEX, en Ecuador, y después en UNITAS LXVII-2026, en Perú, uno de los ejercicios navales multinacionales con mayor trayectoria histórica del continente americano.

En aguas peruanas volvió a realizarse un ejercicio de fuego real. Esta vez la fragata utilizó su cañón principal de cinco pulgadas durante otro hundimiento controlado, dirigido contra el antiguo buque anfibio peruano BAP Eten. También efectuó misiones de apoyo de fuego naval en la bahía de Salinas.

Antes de iniciar el trayecto definitivo hacia España, la dotación hizo una escala logística en Cartagena de Indias, Colombia. El componente diplomático acompañó a buena parte del recorrido: las escalas de un buque de guerra no sirven únicamente para repostar, cargar suministros o permitir cierto descanso a una tripulación que lleva meses embarcada. También funcionan como herramienta de relaciones internacionales, cooperación militar y presencia institucional.

Qué representa la Álvaro de Bazán para la Armada

La F-101 es la primera unidad de la clase Álvaro de Bazán, integrada en la 31.ª Escuadrilla de Superficie y con base precisamente en Ferrol. Fue construida por Navantia y pertenece a una familia de cinco fragatas F-100 que durante más de dos décadas ha constituido una de las piezas centrales de la escolta naval española.

Su especialidad más reconocible es la defensa antiaérea, aunque sus capacidades incluyen guerra antisuperficie, antisubmarina, vigilancia, protección de agrupaciones navales y coordinación con otras plataformas. La Armada considera estas unidades entre sus escoltas con mayor capacidad para integrarse en fuerzas multinacionales.

La F-101 cuenta habitualmente con una dotación de alrededor de 190 militares, una cifra que permite hacerse una idea de lo que implican cinco meses de despliegue. Hay tecnología, radares, misiles y toneladas de acero, sí; pero también turnos de guardia a las tres de la madrugada, mantenimiento constante y semanas enteras en las que la costa es únicamente una línea lejana en una pantalla.

Las F-100 tienen, además, por delante una modernización de media vida destinada a prolongar su utilidad y actualizar sistemas que fueron punteros cuando estos barcos comenzaron a incorporarse a la Armada. En febrero de 2026 llegó a producirse una situación poco habitual: las cinco fragatas de la clase estaban desplegadas simultáneamente en distintos escenarios nacionales e internacionales.

Un despliegue que mira bastante más lejos que Ferrol

El regreso de la Álvaro de Bazán no destaca únicamente por una cifra vistosa de kilómetros. Los 161 días entre el Atlántico y el Pacífico han servido para poner a prueba la capacidad logística española a miles de millas de casa, integrar la fragata con marinas de varios continentes y llevarla a ejercicios donde la defensa aérea, los misiles y el fuego real dejan poco margen para la improvisación.

La imagen final, sin embargo, es mucho menos tecnológica: el buque entrando otra vez en Ferrol después de cinco meses y 30.000 millas náuticas. Tras Hawái, Ecuador, Perú, Colombia y dos océanos, el muelle número 3 del Arsenal Militar vuelve a ser su puerto. En navegación, como en tantas otras cosas, regresar también forma parte de la misión.

Newsletter

Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

Lo más leído