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Rusia ataca Ucrania tras aceptar reanudar las negociaciones de paz

Un ataque masivo ruso golpea Kiev y Odesa mientras Moscú acepta volver a negociar con Ucrania y Estados Unidos sin pactar todavía un alto el fuego.

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Rusia golpea Kiev y Odesa con misiles

Resumen

  • Rusia lanza un ataque masivo con misiles y drones contra Ucrania
  • Kiev y Odesa figuran entre los principales objetivos de la ofensiva
  • Moscú acepta negociar de nuevo, pero no existe un alto el fuego

Rusia ha lanzado un nuevo ataque masivo contra Ucrania apenas unas horas después de mostrar su disposición a reanudar las negociaciones con Kiev y Estados Unidos. La ofensiva nocturna golpeó la capital ucraniana y otras regiones con misiles y drones, alcanzó infraestructuras de transporte y zonas urbanas y dejó al menos dos muertos y 34 heridos, entre ellos cinco niños, según el balance comunicado por Volodímir Zelenski.

El episodio llega en un momento especialmente revelador de la guerra. Un día antes, Vladímir Putin había transmitido al enviado estadounidense Steve Witkoff que Rusia acepta, al menos en principio, participar en una nueva ronda de conversaciones trilaterales con Ucrania y Estados Unidos en noviembre. Kiev también ha dado su visto bueno. No hay, sin embargo, un alto el fuego asociado a ese movimiento diplomático. Y esa diferencia, nada pequeña, se ha escuchado esta madrugada en forma de explosiones.

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Una noche de misiles sobre Kiev y ataques contra Odesa

Las fuerzas rusas lanzaron 21 misiles balísticos contra Kiev en tres oleadas, de acuerdo con las autoridades ucranianas. Zelenski aseguró que numerosos puntos de la ciudad resultaron alcanzados o dañados y situó el balance total de la ofensiva en dos fallecidos y 34 heridos en una docena de regiones del país.

La ofensiva no quedó limitada a la capital. El Ministerio de Defensa ruso reconoció haber llevado a cabo un ataque que calificó de masivo contra instalaciones vinculadas al complejo militar-industrial, infraestructuras logísticas y de transporte, además de objetivos portuarios en la región de Odesa, en el mar Negro. Moscú sostuvo también que fueron alcanzados buques utilizados por las fuerzas ucranianas. Estas afirmaciones rusas sobre la naturaleza militar de los objetivos no constituyen, por sí solas, una verificación independiente del uso de cada instalación atacada.

La distinción importa. En esta guerra, ambos gobiernos describen con precisión quirúrgica los objetivos militares del adversario mientras la realidad, cuando se despeja el humo, suele incluir viviendas, comercios, redes eléctricas, estaciones y ciudadanos que no forman parte de ningún estado mayor. En Kiev, los ataques de las últimas semanas han alcanzado repetidamente infraestructuras energéticas y de transporte, además de edificios residenciales.

Zelenski responde con ironía al elogio de Witkoff a Putin

El momento político ha añadido una escena difícil de pasar por alto. Witkoff había destacado el carácter humanitario de Putin después de que Rusia liberara a un ciudadano estadounidense detenido. Horas después, con Kiev bajo una nueva oleada balística, Zelenski recuperó aquel calificativo de forma sarcástica para referirse a los atacantes rusos.

No cambia el curso de la guerra, claro, pero retrata bien la distancia entre la retórica diplomática y lo que sucede sobre el terreno. Estados Unidos intenta reconstruir una mesa de negociación mientras Rusia y Ucrania siguen empleando centenares de drones de largo alcance y misiles contra objetivos situados lejos del frente.

Putin acepta negociar, pero Rusia no deja de atacar

La aparente contradicción tiene una explicación sencilla: aceptar conversaciones no equivale a aceptar una tregua. El Kremlin comunicó el miércoles que Putin estaba dispuesto en principio a recuperar las negociaciones mediadas por Estados Unidos tan pronto como noviembre. Serían las primeras conversaciones de este tipo desde febrero.

Según Yuri Ushakov, asesor del Kremlin, el eventual proceso debería abordar la construcción de un sistema de seguridad para Rusia y Ucrania una vez terminado el conflicto. Witkoff había llegado a San Petersburgo después de mantener contactos en Oslo con Zelenski y dirigentes europeos, llevando nuevas propuestas destinadas a encontrar algún terreno común. Moscú, pese a abrir la puerta, dejó claro que los planteamientos recibidos todavía no satisfacen sus principales exigencias.

Zelenski, por su parte, confirmó que Ucrania respalda una reunión trilateral de equipos negociadores y defendió que se produzca lo antes posible, preferiblemente a comienzos de noviembre. El presidente ucraniano afirmó también que Kiev apoya propuestas para un alto el fuego, incluidas fórmulas específicas para detener los ataques contra el sector energético y medidas de carácter humanitario.

Ahí está, precisamente, el agujero entre ambas posiciones. Hay acuerdo sobre sentarse a negociar. Mucho menos sobre qué debe ocurrir antes, durante y después de sentarse.

Una negociación con las cuestiones decisivas todavía abiertas

Las anteriores rondas diplomáticas tampoco consiguieron resolver el núcleo duro del conflicto. Rusia mantiene exigencias territoriales y de seguridad que Ucrania considera incompatibles con su soberanía, entre ellas restricciones a sus Fuerzas Armadas y garantías de que el país quede fuera de determinadas alianzas occidentales. Kiev interpreta estas condiciones como una fórmula que podría dejarlo vulnerable frente a una futura ofensiva rusa.

Entre los escenarios planteados durante los contactos aparece una posible cesión del conjunto del Donbás a Rusia a cambio de garantías futuras de seguridad para Ucrania. No se trata de un acuerdo cerrado, sino de una propuesta discutida dentro de un proceso todavía preliminar, con posiciones que permanecen muy alejadas en varios de los asuntos esenciales.

La cuestión territorial continúa siendo el hueso. Después de más de cuatro años de invasión a gran escala, miles de kilómetros cuadrados permanecen bajo ocupación rusa y ninguna de las partes ha mostrado hasta el momento disposición a asumir las condiciones esenciales de la otra.

Y mientras los diplomáticos miden cada sustantivo, la guerra sigue contando en otra unidad: drones, misiles y muertos.

Ucrania responde con centenares de drones contra Rusia

La madrugada tampoco fue unilateral. Rusia aseguró que Ucrania lanzó 630 drones hacia Moscú, en una de las mayores operaciones de este tipo denunciadas por las autoridades rusas. El alcalde de la capital, Serguéi Sobianin, afirmó que la mayoría fueron interceptados a distancia y que dos personas resultaron heridas en las proximidades de Moscú.

En la región fronteriza rusa de Bélgorod, las autoridades locales informaron asimismo de un muerto y otro herido por ataques ucranianos con drones. Kiev ha intensificado durante 2026 sus operaciones de largo alcance contra territorio ruso, con especial atención a refinerías, instalaciones logísticas y objetivos industriales que considera relacionados con el esfuerzo de guerra de Moscú. Rusia, mientras tanto, ha ampliado sus ataques contra la red energética, los transportes y otras infraestructuras ucranianas.

El resultado es una guerra aérea cada vez más extensa. Las trincheras pueden moverse lentamente, pero los drones recorren cientos de kilómetros en una noche y han convertido la retaguardia en un concepto bastante relativo.

La paz vuelve a la mesa mientras la guerra sigue en el aire

El ataque de esta madrugada no demuestra por sí solo que las próximas negociaciones estén condenadas. Las guerras, de hecho, rara vez se detienen automáticamente cuando empiezan los contactos diplomáticos. En ocasiones ocurre lo contrario: las partes intensifican la presión militar antes de negociar para intentar llegar a la mesa desde una posición más favorable.

Pero los hechos dejan poco espacio para interpretaciones complacientes. Rusia ha aceptado explorar una nueva ronda diplomática y, prácticamente al mismo tiempo, ha ejecutado otra ofensiva de gran escala sobre territorio ucraniano. Ucrania, mientras respalda las conversaciones y reclama una tregua, mantiene sus ataques de largo alcance contra Rusia.

Por eso la noticia importante no es solo que Moscú y Kiev puedan volver a negociar en noviembre. Es que llegan a esa posible mesa sin haber dejado de disparar y sin un alto el fuego acordado. La diplomacia vuelve a moverse, sí. De momento, los misiles también.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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