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Tres aviones de Ryanair aterrizan en Bulgaria tras amenazas de bomba

Los vuelos de Ryanair desde Madrid, Copenhague y Londres sufren amenazas de bomba en Bulgaria. Las autoridades inspeccionan los tres aviones.

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Tres vuelos de Ryanair

Resumen

  • Tres vuelos de Ryanair reciben amenazas de bomba con destino a Sofía
  • Dos aviones aterrizan en Sofía y un tercero es desviado a Plovdiv
  • No se han confirmado explosivos y hay más alertas en vuelos europeos

Tres aviones de pasajeros de Ryanair han aterrizado este jueves, 5 de noviembre de 2026, en Bulgaria después de recibir amenazas de bomba que han obligado a activar los protocolos de seguridad aérea. Dos de las aeronaves, procedentes de Madrid y Copenhague, han tomado tierra en el aeropuerto de Sofía, mientras que una tercera, que había despegado de Londres, ha sido desviada a Plovdiv.

El Ministerio del Interior búlgaro ha confirmado las amenazas y la intervención de los servicios de seguridad. Las autoridades han iniciado las inspecciones de los aviones y las comprobaciones correspondientes sobre pasajeros y equipajes. No se ha confirmado el hallazgo de explosivos en ninguno de los tres aparatos.

Los incidentes forman parte de una nueva oleada de amenazas de bomba que está afectando a la aviación comercial europea desde comienzos de semana. Francia, Bélgica, Italia y Austria también han registrado este jueves alteraciones en vuelos comerciales por amenazas similares, mientras las autoridades intentan determinar quién está detrás de los mensajes y si existe alguna relación entre ellos.

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Los tres vuelos afectados: Madrid, Copenhague y Londres

Las alertas han afectado a tres conexiones internacionales operadas por la aerolínea irlandesa Ryanair, todas ellas con Sofía como destino previsto.

El vuelo FR6410, procedente de Madrid, y el FR3606, que había despegado de Copenhague, han aterrizado en el aeropuerto internacional Vasil Levski de Sofía, donde los servicios especializados han activado las inspecciones de seguridad.

El tercer avión, identificado como el vuelo FR1730, había partido del aeropuerto londinense de Stansted. Su destino también era la capital búlgara, pero la amenaza ha provocado su desvío al aeropuerto de Plovdiv, situado en el centro-sur del país.

Una vez en tierra, la aeronave procedente de Londres ha sido conducida a una posición de estacionamiento alejada de la terminal, una medida destinada a reducir posibles riesgos mientras se realizan las comprobaciones.

Los tres vuelos han conseguido aterrizar. La situación, sin embargo, ha obligado a movilizar recursos aeroportuarios y policiales para verificar la seguridad de los aparatos.

Por el momento, las autoridades búlgaras no han comunicado públicamente el número total de pasajeros afectados ni han confirmado que las amenazas recibidas respondan a un peligro real.

Bulgaria activa las inspecciones y busca el origen de las amenazas

El Ministerio del Interior de Bulgaria ha confirmado que los servicios competentes están investigando los avisos y examinando las aeronaves.

Una amenaza de bomba no significa necesariamente que exista un artefacto explosivo a bordo. Sin embargo, la seguridad aérea exige tomar estas comunicaciones en serio hasta comprobar que no representan un peligro.

Los procedimientos pueden incluir el estacionamiento del avión en una zona apartada, el desembarque de los ocupantes y el registro de la aeronave, los equipajes y otros elementos susceptibles de inspección.

Las autoridades todavía no han identificado a los responsables

Las investigaciones se centran también en determinar la procedencia de los mensajes y localizar a sus autores.

No se ha confirmado públicamente si las tres amenazas del jueves llegaron mediante un mismo canal, si comparten remitente o si fueron enviadas de manera independiente.

La distinción es importante porque una sucesión de avisos semejantes no demuestra, por sí sola, que exista una operación coordinada.

En incidentes anteriores, las autoridades búlgaras habían recibido mensajes por correo electrónico que advertían de supuestos explosivos en vuelos comerciales. Los investigadores han trabajado para identificar a los remitentes y rastrear las comunicaciones.

Una oleada de amenazas de bomba afecta a vuelos de toda Europa

Lo sucedido en Bulgaria no constituye un episodio aislado. Durante la mañana del 5 de noviembre se han registrado otras amenazas contra vuelos comerciales en diferentes países europeos.

En Francia, un Airbus A320 de Aer Lingus, que cubría la ruta entre Dublín y Roma, ha tenido que desviarse a la base aérea de Évreux, al oeste de París.

El aparato ha aterrizado sin incidentes. Sus 151 pasajeros y seis tripulantes han sido trasladados a una zona segura mientras los especialistas realizaban las comprobaciones.

Otro avión, perteneciente a la compañía polaca LOT, ha aterrizado en el aeropuerto de Bruselas después de recibir información sobre una posible amenaza. La aerolínea ha confirmado que las inspecciones no encontraron objetos peligrosos ni sospechosos.

En Italia, un avión de Finnair procedente de Helsinki ha llegado al aeropuerto romano de Fiumicino escoltado por aeronaves militares italianas, también como consecuencia de una alerta.

Los incidentes se han extendido asimismo a otros vuelos europeos, entre ellos una conexión de Wizz Air procedente de Milán y con destino a Varsovia que ha terminado aterrizando en Viena.

La sucesión de episodios está obligando a las autoridades de distintos países a coordinar controles, inspecciones y decisiones operativas para proteger a los pasajeros.

Los antecedentes: otros vuelos amenazados en Bulgaria y España

Los nuevos casos se producen apenas dos días después de otra jornada especialmente complicada para la aviación europea.

El martes 3 de noviembre, al menos siete vuelos recibieron amenazas de bomba en distintos países. Los registros realizados no encontraron artefactos explosivos.

En Bulgaria, dos aviones procedentes de Bérgamo y Dublín fueron inspeccionados después de aterrizar en Sofía. El ministro de Transporte búlgaro, Georgi Peev, confirmó posteriormente que las comprobaciones habían resultado negativas.

Un día antes, el lunes 2 de noviembre, un vuelo de Wizz Air entre Londres-Luton y Sofía también había sido desviado al aeropuerto de Budapest por una amenaza. La aeronave recibió escolta militar húngara y pudo continuar su viaje después de que las inspecciones descartaran la presencia de explosivos.

España también sufrió una alerta en el aeropuerto de Murcia

El 3 de noviembre, un avión de Ryanair procedente de Manchester aterrizó en el aeropuerto internacional de la Región de Murcia tras recibir una amenaza similar.

El incidente provocó la activación del protocolo de emergencia de Aena y la movilización de los servicios de seguridad aeroportuaria.

Las inspecciones de la Guardia Civil no encontraron explosivos y el aeropuerto pudo recuperar su actividad habitual.

El episodio de Murcia y el nuevo aviso que afecta al vuelo Madrid-Sofía reflejan cómo estas amenazas pueden alterar las conexiones aéreas internacionales, incluso cuando finalmente se comprueba que no existe ningún artefacto peligroso.

Las investigaciones deberán aclarar si existe una campaña coordinada

La repetición de amenazas en aeropuertos y rutas de distintos países europeos plantea la posibilidad de que los incidentes estén relacionados, aunque no hay pruebas públicas suficientes para atribuirlos a una misma organización o a un Estado.

Las autoridades europeas llevan tiempo advirtiendo del riesgo de operaciones híbridas destinadas a provocar interrupciones en servicios esenciales, pero establecer una relación directa entre ese fenómeno y los avisos de bomba de esta semana sería prematuro.

En el caso de Bulgaria, los hechos confirmados son que tres vuelos de Ryanair han recibido amenazas, dos han aterrizado en Sofía y el tercero ha sido desviado a Plovdiv.

Las inspecciones y las investigaciones siguen siendo determinantes para establecer la credibilidad de los avisos y su procedencia.

Mientras tanto, la nueva oleada de alertas vuelve a poner de manifiesto una dificultad para la aviación europea: incluso una amenaza falsa puede obligar a cambiar rutas, movilizar recursos policiales y alterar los planes de cientos de pasajeros.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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