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Cultura

El Xokas, obligado a huir de Carballo tras las piedras de una vecina

Una visita de El Xokas y Zazza a Carballo terminó entre gritos, piedras y una carrera al coche después de que una vecina exigiera que se fueran.

Publicado

el

Carballo

Por Luis Miguel Bugallo Sánchez - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, Wikimedia Commons

Resumen

  • Una vecina lanzó piedras mientras El Xokas y Zazza grababan en Carballo
  • El streamer corrió hasta el coche y descartó volver a bajar en aquel punto
  • La mujer rechazaba que las cámaras presentaran la zona como conflictiva

El Xokas tuvo que abandonar a la carrera una zona de Carballo, en A Coruña, después de que una vecina comenzara a lanzar piedras mientras el streamer grababa un vídeo junto a Zazza el Italiano. La escena, difundida como parte de un contenido sobre zonas conflictivas, ha convertido el episodio en uno de los momentos más comentados de la jornada.

La tensión comenzó cuando los dos creadores recorrían la zona con las cámaras encendidas y preguntaban por los llamados “moinantes”, término utilizado dentro del propio vídeo. Una vecina rechazó tanto la grabación como la manera en la que, a su juicio, se estaba retratando el lugar. Primero pidió al grupo que se marchara. Después llegaron los reproches, las piedras y una carrera hasta el coche.

Una grabación en Carballo que se torció en pocos minutos

El Xokas, nombre con el que es conocido el creador gallego Joaquín Domínguez, acompañaba a Zazza el Italiano, youtuber especializado en vídeos grabados en barrios y entornos asociados a delincuencia, exclusión social o situaciones de tensión.

La propuesta consistía en llevar al streamer por distintos puntos de Galicia y enfrentarle a escenarios alejados de la comodidad habitual de un estudio. El propio formato jugaba abiertamente con esa idea: poner a prueba sus nervios, entrar en lugares considerados difíciles y grabar situaciones imprevisibles. Y la imprevisibilidad apareció bastante pronto.

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Durante los primeros minutos, Xokas se mostraba tranquilo ante los comentarios de algunos vecinos y aseguraba que, por haberse criado en Galicia, las amenazas no le preocupaban especialmente. Esa seguridad duró poco.

Una mujer se acercó al grupo al comprobar que estaban grabando en las inmediaciones de viviendas y propiedades. Les pidió que dejaran de hacerlo y que continuaran su camino. La conversación fue elevando el tono hasta terminar en una expulsión bastante más literal de lo previsto.

“Aquí hay trabajadores”: la protesta de la vecina

Uno de los detalles centrales del episodio está precisamente en lo que reclamaba la mujer. No se limitó a exigir que apagasen las cámaras. También mostró su rechazo al relato que los creadores estaban construyendo alrededor de aquella zona de Carballo.

“Aquí hay trabajadores”, vino a reivindicar la vecina al negar la etiqueta con la que los youtubers se estaban aproximando al lugar. La frase importa porque sitúa el conflicto más allá de una simple bronca entre una mujer y dos personajes de internet: la imagen del barrio estaba también en disputa.

Para quienes viven allí, una cámara que llega preguntando por delincuencia, drogas o grupos marginales puede sentirse menos como una ventana hacia una realidad desconocida y más como una etiqueta pegada en la puerta de casa. Desde el otro lado, ese tipo de incursiones constituyen precisamente la materia prima del contenido de Zazza: lugares donde la cámara incomoda y las respuestas no vienen preparadas.

La mujer insistió en que no quería que grabasen y ordenó al grupo que se marchara. Cuando los creadores se alejaban todavía con las cámaras activas, comenzó a arrojar piedras en su dirección.

El Xokas acaba corriendo hasta el coche

Ahí terminó la calma. Xokas y sus acompañantes comenzaron a correr y se refugiaron en el vehículo con el que habían llegado. En las imágenes se aprecia el cambio brusco: del paseo y la conversación se pasa, en cuestión de segundos, a la huida.

Ya dentro del coche, el streamer dejó claro que no tenía intención de volver a bajar en aquel punto. También llamó la atención sobre el tamaño de las piedras y sobre el peligro que podía suponer recibir un impacto en la cabeza.

El incidente no impidió que la grabación continuase. Una vez fuera de aquel lugar de Carballo, Xokas y Zazza siguieron recorriendo otros puntos previstos para el vídeo, entre ellos un espacio presentado por los propios creadores como un fumadero ilegal.

Zazza había planteado la visita como una prueba para El Xokas

La tensión tampoco apareció de la nada. El planteamiento del vídeo buscaba precisamente llevar a Xokas a escenarios en los que pudiera sentirse incómodo. Zazza el Italiano ha construido buena parte de su popularidad entrando con una cámara en barrios estigmatizados o especialmente conflictivos y hablando con las personas que encuentra allí.

El formato mezcla reportaje, entretenimiento y desafío personal. Tres ingredientes que funcionan muy bien en pantalla, aunque juntos producen una frontera bastante resbaladiza entre mostrar una realidad, provocar una reacción y convertir un entorno cotidiano en escenario.

En este caso, el creador había anunciado que pondría a prueba los nervios de Xokas y que la visita iría elevando progresivamente la tensión. El encontronazo con la vecina terminó cumpliendo esa premisa con bastante más precisión de la esperada.

Después del incidente, Xokas valoró la experiencia como una aproximación directa a una realidad callejera que normalmente no conoce desde dentro y aseguró que la jornada le había servido para apreciar más determinadas cosas cotidianas.

El vídeo abre otra vez el debate sobre las cámaras y los barrios

La escena contiene todos los ingredientes de un viral: un streamer con millones de seguidores, una señora enfadada, piedras volando y una carrera hacia un coche. Pero debajo de esa superficie, casi diseñada para el algoritmo, aparece un asunto bastante más incómodo.

Grabar un entorno vulnerable no convierte automáticamente ese lugar en un decorado. Las personas que viven allí no son extras ni tienen por qué compartir el diagnóstico que un creador de contenido haga sobre su barrio. Al mismo tiempo, el rechazo a una cámara tampoco justifica lanzar objetos capaces de causar lesiones.

Ese equilibrio es precisamente lo que deja la secuencia de Carballo. La mujer protesta porque considera que se está presentando su entorno de una forma que no reconoce y exige que dejen de grabar. Los creadores continúan alejándose. La reacción termina pasando de las palabras a las piedras y, con ello, cualquier discusión sobre imagen o estigma queda atravesada por un riesgo físico evidente.

No es la primera vez que este tipo de contenidos provoca situaciones tensas. Las grabaciones en barrios con problemas sociales pueden generar rechazo entre los residentes, especialmente cuando sienten que su calle queda reducida a delincuencia, marginalidad o conflicto para alimentar un vídeo.

El episodio dispara el interés por El Xokas

La difusión de las imágenes durante las últimas horas ha colocado de nuevo a El Xokas entre los nombres con mayor interés de búsqueda, impulsado especialmente por los fragmentos de la huida y por el contraste entre su tranquilidad inicial y la decisión posterior de no regresar a aquel punto.

La escena funciona en redes porque es inmediata: la advertencia, la discusión, una piedra, otra, alguien corre. Apenas hacen falta unos segundos para entender lo ocurrido. El episodio completo, sin embargo, resulta algo menos simple.

El Xokas fue a Carballo para participar en un contenido construido alrededor de una zona presentada como problemática; una vecina rechazó esa imagen y la presencia de las cámaras, exigió que el equipo se marchara y terminó lanzando piedras mientras los creadores abandonaban el lugar. Xokas se refugió en el coche y descartó volver a bajar allí.

Una escena viral con un conflicto bastante menos simple

Todo lo demás —la viralidad, los memes, las simpatías y antipatías que despierta el streamer— llegó después. Y llegó muy deprisa. Lo que permanece debajo del ruido es una escena en la que chocan la lógica del contenido viral y la vida cotidiana de un barrio: una cámara que busca una historia, unos vecinos que no quieren formar parte de ella y una reacción que terminó cruzando la frontera de las palabras.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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