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Elecciones en Israel: Netanyahu se juega el poder el 27 de octubre

Más de 7,3 millones de israelíes votan el 27 de octubre para renovar la Knéset. Netanyahu busca seguir gobernando sin una mayoría asegurada.

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Elecciones en Israel 2026

Resumen

  • Israel vota el martes 27 de octubre para elegir a los 120 diputados
  • Netanyahu busca seguir gobernando, pero no tiene asegurada la mayoría
  • Los sondeos saldrán a las 21.00 en España; el resultado, el 4 de noviembre

Israel celebra este martes 27 de octubre de 2026 unas elecciones parlamentarias decisivas para el futuro político de Benjamín Netanyahu. Más de 7,3 millones de ciudadanos están llamados a votar para elegir a los 120 diputados de la Knéset, el Parlamento israelí, en los primeros comicios generales desde los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023 y los años de guerra que siguieron.

Los colegios electorales abrirán a las 7.00 y cerrarán a las 22.00, hora local, con algunas excepciones. En la España peninsular, el horario general será de 6.00 a 21.00. Las primeras encuestas a pie de urna se publicarán inmediatamente después del cierre, aunque los resultados oficiales no se conocerán hasta el 4 de noviembre, ocho días después de la votación.

La jornada llega en un momento especialmente delicado para Israel. Netanyahu aspira a conservar el Gobierno, pero afronta una oposición reorganizada y unos sondeos que no garantizan una mayoría parlamentaria a su bloque. El exjefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot, líder de la formación centrista Yashar, se ha convertido en uno de sus principales rivales.

No se trata únicamente de decidir quién gobernará durante los próximos años. Los electores se pronunciarán después de un periodo marcado por la guerra en Gaza, la extensión de los enfrentamientos a otros países de Oriente Próximo, las consecuencias de los ataques de octubre de 2023 y una profunda discusión interna sobre la seguridad, las responsabilidades políticas y el futuro del país.

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Horarios de las elecciones en Israel y cuándo se conocerán los resultados

La votación para elegir la 26.ª Knéset comenzará a las siete de la mañana del martes 27 de octubre y terminará a las diez de la noche. Ese será el horario habitual de los centros electorales, aunque en pequeñas localidades y determinados establecimientos, como hospitales, prisiones y residencias, está previsto un horario reducido, de 8.00 a 20.00.

Unos 7.331.000 israelíes tienen derecho al voto. En total, concurren 36 candidaturas, aunque las expectativas de conseguir representación se concentran en un número mucho menor de formaciones.

La noche electoral ofrecerá las primeras estimaciones a partir de las 22.00, las 21.00 en la España peninsular y las 20.00 en Canarias. A esa hora, las principales cadenas de televisión israelíes difundirán sus encuestas a pie de urna, conocidas como exit polls.

Estas proyecciones permitirán conocer las primeras tendencias, pero no equivaldrán a resultados definitivos. El escrutinio continuará durante la noche y se espera que durante el miércoles 28 de octubre exista una imagen mucho más precisa del reparto de escaños.

La Comisión Electoral Central de Israel tiene previsto publicar los resultados oficiales el miércoles 4 de noviembre. La diferencia entre ambas fechas responde al procedimiento de recuento y verificación de todos los sufragios, incluidos los que requieren un tratamiento especial.

Netanyahu se enfrenta a unas elecciones sin mayoría garantizada

El primer ministro israelí llega a las urnas después de uno de los periodos más controvertidos de su prolongada trayectoria política. Netanyahu, que acumula más de 18 años al frente del Gobierno en distintas etapas, busca renovar su mandato con el Likud y sus aliados nacionalistas, de extrema derecha y ultraortodoxos.

Sin embargo, la continuidad de Netanyahu ya no aparece como un desenlace asegurado. Las encuestas publicadas durante las últimas semanas reflejan una competición ajustada y diferencias importantes entre los distintos institutos demoscópicos.

Una de las principales novedades es el ascenso de Gadi Eisenkot, antiguo jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, al frente del partido Yashar. Su formación ha logrado situarse por delante del Likud en varios sondeos y aspira a encabezar una alternativa de Gobierno.

También desempeña un papel relevante la alianza Beyachad, impulsada por el ex primer ministro Naftali Bennett y el antiguo jefe del Gobierno Yair Lapid. A ella se suman otras fuerzas opositoras, como Los Demócratas, encabezados por Yair Golan, y Yisrael Beiteinu, dirigido por Avigdor Lieberman.

El bloque gubernamental cuenta, entre otras formaciones, con el partido ultranacionalista Otzma Yehudit, de Itamar Ben-Gvir, y con partidos ultraortodoxos como Shas y Judaísmo Unido de la Torá.

La fragmentación convierte la aritmética parlamentaria en una cuestión fundamental. Incluso si una formación queda primera, puede resultar incapaz de reunir los apoyos necesarios para gobernar.

Cómo funciona el sistema electoral israelí y cuántos escaños hacen falta

Israel utiliza un sistema de representación proporcional con una única circunscripción nacional. Los ciudadanos no eligen directamente al primer ministro, sino una lista de candidatos al Parlamento.

Los 120 escaños de la Knéset se distribuyen entre los partidos que obtengan al menos el 3,25% de los votos válidos. Las formaciones que no alcanzan ese umbral quedan fuera del reparto, por mucho que hayan conseguido decenas de miles de sufragios.

Para controlar la mayoría absoluta del Parlamento hacen falta 61 diputados. Es una cifra determinante porque ningún partido ha conseguido por sí solo una mayoría absoluta en la historia del Estado de Israel.

Los pactos entre partidos son, por tanto, una parte esencial del sistema político. Tras las elecciones, el presidente israelí, Isaac Herzog, deberá consultar a los grupos parlamentarios y encargar la formación de Gobierno al diputado que considere con mayores posibilidades de reunir una mayoría.

Ese candidato no tiene por qué ser necesariamente el líder del partido más votado.

El papel de los partidos pequeños puede resultar decisivo, especialmente cuando los bloques principales quedan cerca de los 61 escaños. Las formaciones que representan a sectores de la población árabe israelí también podrían influir en el equilibrio parlamentario, aunque las posibilidades de entendimiento político entre las distintas fuerzas siguen siendo inciertas.

Por qué los resultados definitivos se publicarán el 4 de noviembre

Una de las particularidades del proceso electoral israelí es el recuento de los denominados votos de doble sobre. Se trata de un mecanismo utilizado para determinados electores que votan fuera de su colegio habitual.

Entre ellos figuran militares, diplomáticos y personas hospitalizadas. Estos sufragios deben ser trasladados y comprobados para evitar duplicidades antes de incorporarse al resultado general.

El procedimiento explica que las estimaciones de la noche electoral puedan experimentar modificaciones durante los días posteriores. En elecciones ajustadas, un número relativamente pequeño de votos puede cambiar el reparto de algún escaño o determinar si una candidatura supera el umbral del 3,25%.

La diferencia no es menor. Un partido que entra o sale del Parlamento puede alterar el equilibrio entre dos bloques y, con ello, las posibilidades de formar Gobierno.

Por esa razón, aunque los medios israelíes ofrecerán resultados provisionales desde la noche del martes, la proclamación oficial está fijada para el 4 de noviembre.

Las encuestas a pie de urna servirán para anticipar tendencias. El escrutinio determinará los escaños y las negociaciones parlamentarias decidirán quién termina gobernando.

La participación electoral puede decidir el futuro político de Israel

Otro elemento especialmente relevante será la participación. Según los datos recogidos antes de la jornada electoral, alrededor del 74% de los ciudadanos consultados manifiesta su intención de votar, frente a una participación efectiva situada en torno al 70% en las elecciones de 2022.

Se trata, no obstante, de una declaración de intención, no de una previsión segura de asistencia a las urnas. La movilización real solo podrá comprobarse durante el escrutinio.

La participación adquiere una importancia especial en un sistema proporcional con numerosos partidos y diferencias estrechas entre los bloques. Una movilización desigual de los electorados puede modificar tanto el reparto de diputados como la viabilidad de las futuras coaliciones.

Los comicios también permitirán medir el impacto político de tres años de guerras, las controversias sobre las decisiones militares y la exigencia de responsabilidades por los fallos de seguridad del 7 de octubre de 2023. A estas cuestiones se añaden los problemas económicos y sociales, el coste de la vida y las diferencias en torno a las exenciones del servicio militar para los judíos ultraortodoxos.

El 27 de octubre decidirá los escaños, pero no necesariamente el Gobierno

Israel llega a las elecciones con una cuestión política fundamental: si Netanyahu dispondrá de los apoyos suficientes para continuar gobernando o si sus adversarios conseguirán construir una mayoría alternativa.

El resultado también tendrá consecuencias para la política exterior israelí, las relaciones con los palestinos y la orientación de un país que afronta importantes divisiones internas después de tres años de conflictos.

Los primeros indicios llegarán a las 21.00 del martes, hora peninsular española, cuando cierren los colegios electorales israelíes. El recuento oficial culminará el 4 de noviembre.

Pero ni siquiera entonces estará necesariamente resuelto el futuro del Ejecutivo. En un Parlamento fragmentado, ganar las elecciones y formar Gobierno son dos cosas distintas. Y esa diferencia puede acabar siendo tan importante como el propio resultado de las urnas.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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