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Elecciones en EE. UU.: abren las urnas y Trump se juega el Congreso
Las elecciones de medio mandato de Estados Unidos renuevan 435 escaños de la Cámara Baja y 35 del Senado, con la mayoría republicana en juego.
Resumen
- Las urnas abren en Vermont y unos 250 millones de electores pueden votar
- Se renuevan los 435 escaños de la Cámara Baja y 35 del Senado
- Los ciudadanos con derecho a voto pueden pedir asistencia en español
Estados Unidos ha comenzado a votar este martes, 3 de noviembre de 2026, en unas elecciones de medio mandato que decidirán el control del Congreso y condicionarán los dos últimos años de la presidencia de Donald Trump. Los primeros colegios electorales han abierto a las 5.00 de la mañana (11.00 en la España peninsular) en Vermont, dando comienzo a una jornada en la que están llamados a participar alrededor de 250 millones de electores.
Los estadounidenses elegirán a los 435 miembros de la Cámara de Representantes, 35 senadores y 36 gobernadores, además de numerosos cargos estatales y locales. La gran incógnita es si el Partido Republicano conseguirá conservar su mayoría en las dos cámaras o si los demócratas lograrán recuperar suficiente poder legislativo para frenar parte de la agenda presidencial.
Las urnas se abren con los sondeos favorables a la oposición demócrata, especialmente en la Cámara de Representantes. Trump, que no figura entre los candidatos, ha convertido estas elecciones en una prueba de respaldo a su Gobierno. El resultado no decidirá quién ocupa la Casa Blanca, pero sí hasta dónde podrá llegar el presidente con sus políticas a partir de enero de 2027.
La participación electoral se presenta como otro factor decisivo. Decenas de millones de estadounidenses ya han votado de forma anticipada, mientras los colegios electorales irán abriendo progresivamente durante el martes, según los husos horarios y las normas de cada estado.
Trump se juega el control del Congreso en un momento decisivo
Las elecciones de medio mandato, conocidas en Estados Unidos como midterms, se celebran cada dos años, a mitad del periodo presidencial. No son unas elecciones presidenciales, aunque suelen funcionar como una evaluación política del mandatario que ocupa la Casa Blanca.
En esta ocasión, Donald Trump afronta el examen electoral de su segundo mandato con una oposición que aspira a recuperar el control del poder legislativo. Los republicanos dominan actualmente ambas cámaras, una situación que ha facilitado la tramitación de buena parte de las prioridades de la Administración.
La aritmética parlamentaria puede cambiar este martes.
Si los demócratas consiguen la mayoría en la Cámara de Representantes, podrán bloquear proyectos legislativos, controlar determinadas iniciativas presupuestarias y utilizar las comisiones parlamentarias para investigar al Ejecutivo. Si también recuperan el Senado, su capacidad de influencia será todavía mayor, especialmente en los nombramientos que requieren confirmación de la Cámara Alta.
Eso no significa que Trump tenga que abandonar la presidencia. Su mandato continúa hasta enero de 2029, independientemente del resultado de estas elecciones.
Lo que está en juego es algo distinto: su margen de maniobra. Una presidencia con mayorías parlamentarias favorables puede sacar adelante buena parte de sus propuestas. Con un Congreso dividido, negociar deja de ser una cortesía política y se convierte en una necesidad.
El propio Trump ha reconocido la trascendencia de la cita electoral. Durante el cierre de campaña del lunes en Washington, calificó estos comicios como los más importantes de su vida política y volvió a cargar contra sus adversarios demócratas.
Qué se vota hoy en Estados Unidos y por qué importa tanto
La renovación del Congreso constituye el principal acontecimiento de la jornada, aunque los ciudadanos también decidirán numerosos gobiernos y cargos territoriales.
La Cámara de Representantes renueva sus 435 escaños. Sus integrantes son elegidos para periodos de dos años, por lo que todos los distritos del país vuelven a las urnas. La formación que consiga al menos 218 representantes tendrá la mayoría absoluta si no quedan puestos vacantes.
En el Senado se disputan 35 de los 100 escaños, incluidos dos correspondientes a elecciones especiales. Los senadores cumplen mandatos ordinarios de seis años y la Cámara Alta se renueva por partes cada dos años.
Los republicanos llegan a estas elecciones con una mayoría de 53 escaños frente a los 47 del bloque demócrata. La oposición necesita una ganancia neta de cuatro senadores para alcanzar los 51 y asegurarse el control sin depender del voto de desempate del vicepresidente republicano.
También están en juego 36 gobernaciones estatales, relevantes para la aplicación de políticas educativas, sanitarias, fiscales y de seguridad pública. A ellas se suman elecciones legislativas estatales, cargos municipales y consultas sobre distintas medidas políticas.
Conviene recordar una particularidad del sistema electoral estadounidense: no existe una única papeleta nacional. Cada elector recibe una distinta según el estado, el distrito y el municipio donde está inscrito.
En algunos territorios, por tanto, la votación decidirá mucho más que la composición del Congreso.
Las encuestas favorecen a los demócratas, pero las urnas decidirán
La campaña ha estado marcada por el coste de la vida, la inmigración, la política sanitaria y las decisiones internacionales de la Administración Trump. Son asuntos que han movilizado tanto a los votantes republicanos como a quienes desean un cambio de rumbo.
Los últimos pronósticos electorales sitúan a los demócratas con ventaja para recuperar la Cámara de Representantes y apuntan también a posibilidades de victoria en el Senado, aunque esta última batalla presenta una distribución de escaños más complicada.
Entre los territorios que concentran especial atención aparecen estados como Georgia, Carolina del Norte, Míchigan, Iowa y Texas, donde los resultados pueden influir significativamente en el equilibrio de fuerzas.
Las previsiones, sin embargo, no equivalen a votos escrutados. Una ventaja en las encuestas puede desaparecer con una participación diferente de la esperada, especialmente cuando la diferencia entre candidatos es reducida.
El voto anticipado vuelve a tener un peso considerable. Antes de la apertura de los colegios este martes, más de 50 millones de ciudadanos ya habían depositado su papeleta mediante los procedimientos habilitados en sus respectivos estados.
Este sistema permite votar antes de la jornada oficial, presencialmente o por correo, aunque las condiciones varían de una jurisdicción a otra.
Guía rápida para latinos e hispanohablantes que quieren votar hoy en EE. UU.
Para los millones de ciudadanos estadounidenses de origen latino, estas elecciones también representan una oportunidad de influir directamente en la política del país.
Pero existe una distinción fundamental: ser latino, hablar español o residir legalmente en Estados Unidos no otorga automáticamente el derecho al voto.
Quién puede votar, dónde hacerlo y hasta qué hora
Para participar en estas elecciones federales es necesario tener ciudadanía estadounidense, haber cumplido 18 años como máximo el día de la votación y reunir los requisitos de residencia e inscripción electoral correspondientes.
Una persona nacida en México, Colombia, Venezuela, España o cualquier otro país puede votar si ha obtenido la nacionalidad estadounidense y cumple las condiciones electorales.
Por el contrario, tener una tarjeta de residencia permanente (green card) no permite votar en las elecciones federales. Algunas jurisdicciones autorizan la participación de determinados residentes extranjeros en comicios exclusivamente locales, pero esa excepción no se aplica a la elección del Congreso.
Quienes tengan derecho a votar y no sepan dónde acudir pueden consultar el portal oficial Vote.gov, disponible en español, o los servicios electorales de USAGov en Español.
Allí pueden comprobar su inscripción electoral, localizar la oficina electoral correspondiente y consultar las instrucciones de su estado.
Es importante confirmar el centro asignado antes de desplazarse. En Estados Unidos, el lugar de votación depende habitualmente del domicilio electoral y no siempre se puede votar en cualquier colegio.
Los horarios de votación tampoco son iguales en todo el país. Vermont ha comenzado a abrir algunos centros a las 5.00 de la mañana, mientras que otros estados lo hacen más tarde.
Cada jurisdicción establece su propio horario de apertura y cierre, por lo que conviene comprobarlo antes de salir de casa.
Otro detalle importante: algunos estados permiten inscribirse para votar el propio día de las elecciones, mientras que otros cerraron el plazo hace semanas. Dakota del Norte no exige un registro electoral previo.
Documentación, ayuda en español y problemas al votar
Los requisitos de identificación dependen del estado. Algunos exigen un documento con fotografía, otros aceptan diferentes justificantes de identidad y otros aplican procedimientos distintos.
Por eso, lo recomendable es comprobar con antelación qué documentación exige la oficina electoral correspondiente. La tarjeta de inscripción electoral no es obligatoria para votar en todos los estados.
No dominar el inglés tampoco supone, por sí mismo, un impedimento para ejercer el derecho al voto.
En determinadas jurisdicciones existen papeletas, instrucciones y personal electoral que ofrecen asistencia en español. La legislación federal también contempla mecanismos de ayuda para personas que necesitan asistencia lingüística.
Un ciudadano puede solicitar información sobre los recursos disponibles y, bajo las condiciones legales aplicables, recibir ayuda de una persona de su confianza para comprender el procedimiento.
Si el votante llega al colegio y su nombre no aparece en el registro, debe comunicarlo al personal electoral. En los casos previstos por la normativa, puede solicitar una papeleta provisional (provisional ballot), cuya validez será comprobada posteriormente por las autoridades.
Hay otra garantía especialmente útil en jornadas con largas colas: si una persona se encuentra esperando para votar cuando llega la hora oficial de cierre, generalmente conserva el derecho a emitir su voto.
Y si se ha recibido una papeleta por correo, conviene consultar las instrucciones locales antes de acudir presencialmente. Los plazos de devolución y el procedimiento para evitar duplicidades varían según el estado.
La recomendación es sencilla: verificar la inscripción, acudir al colegio correcto, llevar la identificación exigida y solicitar asistencia si surge cualquier dificultad.
Cuándo se conocerán los resultados y qué ocurrirá después
El cierre de los colegios electorales comenzará de forma escalonada durante la tarde y la noche del martes en Estados Unidos.
En Vermont, por ejemplo, las urnas cierran a las 19.00 horas locales, cuando ya será la 1.00 de la madrugada del miércoles 4 de noviembre en la España peninsular.
A partir de ese momento comenzarán a difundirse los primeros resultados electorales de los estados donde haya terminado la votación. Otros territorios, situados más al oeste, continuarán recibiendo electores durante varias horas.
El escrutinio podría ofrecer una idea relativamente clara de la composición de una o ambas cámaras durante la madrugada española. Sin embargo, no está garantizado que el control definitivo del Congreso se conozca esta misma noche.
Las diferencias ajustadas, el recuento del voto por correo, las papeletas provisionales y los procedimientos de verificación pueden retrasar la proclamación de determinados vencedores.
Los datos difundidos durante la noche serán inicialmente provisionales. Los resultados oficiales requieren los procesos de comprobación y certificación establecidos en cada estado.
Una vez concluido el proceso electoral, el nuevo Congreso tomará posesión en enero de 2027.
Si los republicanos conservan ambas cámaras, Trump dispondrá de una posición favorable para impulsar sus propuestas legislativas durante los dos años restantes de mandato.
Si los demócratas recuperan una de ellas, se abrirá un periodo de mayor confrontación institucional, con negociaciones presupuestarias más complejas y un control parlamentario reforzado sobre la Administración.
Estados Unidos vota por sus representantes, no por un nuevo presidente. Pero el resultado puede alterar profundamente el equilibrio político de Washington.
Trump seguirá ocupando la Casa Blanca. Lo que decidirán los estadounidenses este 3 de noviembre es cuánto poder conservará fuera de ella.
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