España
Feijóo sitúa Ceuta como primera carpeta si consigue llegar a Moncloa
Feijóo promete situar Ceuta entre las primeras prioridades de un futuro Gobierno, con cambios migratorios, más seguridad e inversiones públicas.
Foto: Xemenendura, CC BY-SA 4.0.
Feijóo sitúa Ceuta como primera carpeta si consigue llegar a Moncloa
Resumen
- Feijóo promete que Ceuta será la primera carpeta de su Consejo de Ministros
- Plantea cambios migratorios, más control fronterizo e inversiones públicas
- La crisis ceutí entra de lleno en la campaña de las elecciones del 29-N
Alberto Núñez Feijóo ha convertido Ceuta en una de las primeras grandes prioridades de su proyecto para las elecciones generales del 29 de noviembre. El líder del PP asegura que, si llega a La Moncloa, la situación de la ciudad autónoma será la «primera carpeta» sobre la mesa de su Consejo de Ministros y que su primer encargo será recuperar allí la normalidad.
No se trata solo de una declaración simbólica. Feijóo ha vinculado ese compromiso a una reforma de la Ley de Extranjería, al refuerzo de la frontera con Marruecos, a nuevas infraestructuras policiales y militares y a un plan económico para Ceuta. También ha prometido impulsar la devolución de quienes hayan entrado irregularmente y no tengan derecho legal a permanecer en España.
Feijóo convierte Ceuta en uno de los ejes de su campaña
La elección del escenario tiene poco de casual. Feijóo escogió Ceuta para su primer desplazamiento tras la convocatoria de las elecciones generales y utilizó la visita para dibujar una frontera bastante nítida entre el modelo del PP y la gestión desarrollada por el Gobierno de Pedro Sánchez tras la entrada masiva de migrantes de finales de julio.
El presidente popular aseguró que Ceuta representa uno de los problemas que heredaría un hipotético Gobierno suyo. Su mensaje fue deliberadamente sencillo: considera que la normalidad no se habrá recuperado mientras permanezcan en la ciudad miles de personas en situación irregular.
Feijóo habló de unas 15.000 personas todavía presentes en Ceuta, cifra que coincide con las estimaciones defendidas desde el Gobierno autonómico, aunque los cálculos del Ejecutivo central son inferiores. Ahí aparece una de las grietas del debate: incluso el número de personas que continúan en la ciudad se ha convertido en munición electoral.
Los datos difundidos por el Gobierno muestran, en cualquier caso, que miles de personas han regresado a Marruecos desde agosto, bien mediante retornos voluntarios, bien a través de procedimientos de expulsión. A finales de septiembre el Ejecutivo contabilizaba más de 8.000 retornos desde el 10 de agosto, además de las decenas de miles de personas que regresaron durante los primeros días posteriores a la entrada masiva.
Una nueva Ley de Extranjería y más control fronterizo
La propuesta más concreta presentada por Feijóo pasa por cambiar la legislación migratoria. El líder del PP quiere una nueva Ley de Extranjería que facilite la devolución de las personas que entren irregularmente en España tanto por tierra como por mar.
El planteamiento tiene implicaciones jurídicas nada menores. Una devolución no puede depender simplemente de una decisión política pronunciada desde un atril: existen procedimientos de identificación y garantías administrativas, posibles solicitudes de protección internacional y una protección específica para menores. Precisamente ahí se encuentra buena parte del cuello de botella que ha condicionado la respuesta del Estado durante la crisis ceutí.
El Gobierno central lleva semanas reforzando los equipos destinados a filiación, triaje y tramitación de expedientes, mientras amplía las plazas temporales de acogida. Su posición es que la mayoría de los adultos que no acrediten derecho a permanecer en España acabarán regresando a Marruecos, pero mediante los procedimientos previstos legalmente.
Feijóo quiere acelerar ese engranaje. Y endurecerlo.
El Tarajal, Policía, Guardia Civil y una base militar
El plan adelantado por el PP no termina en la legislación. Feijóo propone reforzar físicamente la frontera, mejorar los sistemas de vigilancia y ampliar el espigón del Tarajal, uno de los puntos sensibles del perímetro fronterizo.
También plantea construir una nueva comisaría de Policía Nacional, una nueva comandancia de la Guardia Civil y concentrar instalaciones de las Fuerzas Armadas en una base militar única en Ceuta.
La idea de fondo es que España disponga de mayor capacidad autónoma para responder a una crisis fronteriza y dependa menos de la cooperación de Marruecos. Una cuestión particularmente delicada en Ceuta y Melilla, donde cualquier variación en el control ejercido al otro lado de la frontera se nota casi de inmediato.
Feijóo resumió esa doctrina con una frase concebida para sobrevivir al acto electoral: el único muro que debe defender un Gobierno es su frontera.
Feijóo abre también la puerta al Ejército
Más controvertida es su referencia al artículo 8 de la Constitución y a la posibilidad de emplear a las Fuerzas Armadas ante una crisis grave que amenace la integridad territorial.
Feijóo sostiene que recurriría a los instrumentos constitucionales disponibles si se produjera otra situación semejante. El despliegue militar en una emergencia fronteriza no es una figura que pueda activarse alegremente ni convierte automáticamente una crisis migratoria en un supuesto militar, pero la mención deja clara la orientación política del PP para la gestión de Ceuta.
El mensaje combina seguridad fronteriza, soberanía y política migratoria. Tres asuntos distintos que, en la ciudad autónoma, casi siempre terminan compartiendo la misma mesa.
8.000 viviendas y un plan económico para Ceuta
La oferta popular también incorpora una pata económica. El PP trabaja en un plan de reactivación de Ceuta que, según Feijóo, incluiría la construcción de unas 8.000 viviendas y el refuerzo del personal sanitario del hospital público.
A ello se sumarían inversiones turísticas, actuaciones en el puerto, medidas de formación y empleo y una fiscalidad específica destinada a potenciar la economía digital. Feijóo quiere asimismo elevar el peso de Ceuta dentro de las instituciones europeas y consolidar su consideración como frontera exterior especialmente sensible de la Unión Europea.
Es un terreno en el que el Gobierno también ha movido ficha. El Consejo de Ministros aprobó en septiembre un paquete de 309 millones de euros para responder a la crisis, con medidas destinadas a empresas, autónomos, acogida, seguridad y servicios públicos.
Por eso la discusión política no gira exactamente entre hacer algo o no hacer nada, pese a lo que suelen sugerir las campañas. La verdadera disputa está en qué medidas aplicar, con qué intensidad y a qué velocidad.
La crisis de Ceuta entra de lleno en las elecciones del 29-N
La visita confirma otra realidad: Ceuta ha dejado de ser únicamente una emergencia territorial para convertirse en uno de los grandes escenarios de la campaña electoral del 29 de noviembre.
Feijóo presenta la ciudad como ejemplo de lo que considera el deterioro acumulado durante los gobiernos de Sánchez. El Ejecutivo, por su parte, defiende las actuaciones desplegadas desde agosto: ampliación de plazas de acogida, refuerzos policiales y administrativos, retornos a Marruecos, ayudas económicas y coordinación con las autoridades ceutíes.
Las dos fotografías son distintas porque también lo son los intereses políticos. El Gobierno destaca que la presión ha disminuido y que miles de personas han regresado. El PP subraya que Ceuta todavía no ha recuperado completamente la normalidad y acusa al Ejecutivo de haber reaccionado tarde.
No es precisamente una discusión académica. Entre ambas versiones viven los vecinos de una ciudad de unos 80.000 habitantes que sufrió en apenas dos jornadas una entrada extraordinaria de decenas de miles de personas.
De promesa electoral a examen de Gobierno
La expresión «primera carpeta» funciona porque convierte un problema enorme en una imagen doméstica: un presidente llega a Moncloa, se sienta ante la mesa y abre el expediente de Ceuta antes que ningún otro. Políticamente es eficaz. La realidad administrativa, claro, se parece bastante menos a una carpeta y bastante más a un armario entero.
Feijóo ha decidido colocar Ceuta en primera línea de su proyecto de Gobierno, con compromisos sobre inmigración, seguridad, vivienda, economía e infraestructuras. También eleva considerablemente el listón: si gana las elecciones y consigue gobernar, sus propias palabras convertirán la evolución de la ciudad en uno de sus primeros exámenes.
Porque llamar a algo «primera prioridad» tiene una consecuencia bastante incómoda para cualquier político. Después llegan las fechas, los presupuestos y los resultados.
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