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Feijóo aleja el choque con Vox y pide respeto a Abascal ante el 29-N

Feijóo asegura que Vox no es adversario del PP, pide respeto a Abascal y busca concentrar el voto para gobernar con mayor autonomía tras el 29-N.

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Abascal con seguidores de Vox

Por VOX España - Flickr, CC0, Wikimedia Commons

Resumen

  • Feijóo afirma que Vox no es enemigo ni adversario del PP
  • El líder popular pide respeto a Abascal y evita una guerra en la derecha
  • El PP busca ganar margen para gobernar sin depender de Vox tras el 29-N

Alberto Núñez Feijóo ha fijado una posición nítida ante Vox a las puertas de las elecciones generales del 29 de noviembre: el partido de Santiago Abascal no es el enemigo ni el adversario del PP. El líder popular sitúa esa condición en las políticas de Pedro Sánchez y de sus socios y reclama una relación basada en el respeto entre las dos principales fuerzas de la derecha española.

No es una declaración menor en plena precampaña. Feijóo evita así una batalla directa por el espacio conservador y admite abiertamente que PP y Vox comparten un objetivo inmediato, provocar un cambio de Gobierno, aunque insiste en que se trata de partidos diferentes y que aspira a conseguir un respaldo suficiente para no quedar políticamente atado a Abascal después de las urnas. Una convivencia calculada: cerca, pero no abrazados.

Feijóo pide respeto y lealtad hacia Vox

Feijóo ha defendido que Vox tiene legitimidad democrática como tercera fuerza política de España y sostiene que aceptar los resultados electorales implica también respetar a sus votantes y a la formación que dirige Santiago Abascal.

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La idea que quiso dejar sobre la mesa fue bastante explícita. Si PP y Vox pretenden desalojar a Sánchez de La Moncloa, considera contraproducente que gasten la campaña atacándose entre ellos. El presidente popular reclama que ambas formaciones sean respetuosas con esa situación y plantea una cierta lealtad entre PP y Vox dentro de ese objetivo compartido.

El mensaje supone una diferencia relevante respecto a la vieja discusión europea sobre los llamados cordones sanitarios frente a los partidos situados a la derecha del conservadurismo tradicional. Feijóo no contempla esa exclusión como fórmula para España.

«Ni cordón sanitario ni cordón umbilical»

La expresión escogida por el líder del PP resume bastante bien el equilibrio que busca: «ni cordón sanitario ni cordón umbilical» con Vox.

Es decir, nada de excluir de antemano al partido de Abascal de acuerdos o entendimientos, pero tampoco presentar PP y Vox como dos piezas de una misma organización política. Feijóo recalca que son formaciones diferentes y reivindica para el Partido Popular una experiencia de gobierno que Vox no tiene.

Ahí aparece el matiz importante. El PP pretende mantener abierta la puerta al entendimiento mientras reivindica su condición de partido principal del bloque. Feijóo quiere cooperación, pero también autonomía para gobernar.

El PP quiere suficientes votos para no depender de Abascal

Feijóo deja claro, al mismo tiempo, que su prioridad electoral es concentrar el mayor número posible de votos alrededor del PP. No es contradictorio con su acercamiento a Vox; forma parte, precisamente, de la misma ecuación. El objetivo es conseguir una posición parlamentaria fuerte después del 29-N.

El dirigente gallego aspira a obtener el respaldo necesario para aplicar su programa con mayor margen y rapidez. Cuanto más fuerte salga el PP de las elecciones, argumenta, más sencillo resultará gobernar. Esa afirmación tiene una lectura evidente ante cualquier negociación posterior: una cosa es pactar con Vox y otra necesitarlo para cada decisión.

La estrategia intenta resolver un viejo quebradero de cabeza para los populares. Atacar con demasiada dureza a Vox puede dificultar acuerdos posteriores y fragmentar el bloque de la derecha; acercarse demasiado puede reforzar a Abascal y desdibujar la oferta propia del PP. Feijóo trata de caminar por esa cornisa sin esconder que un entendimiento posterior con Vox es una posibilidad política real.

El recuerdo de 2023 pesa en la estrategia popular

La campaña de 2023 sigue presente como referencia. Feijóo considera que el PP llegó entonces a las elecciones generales después de unos comicios autonómicos y municipales agotadores y de largas negociaciones con Vox, un escenario que permitió a la izquierda convertir los posibles gobiernos conjuntos de PP y Vox en uno de sus grandes argumentos de movilización.

Esta vez el líder popular quiere evitar esa fotografía de enfrentamiento y negociación permanente. Su formación pretende llegar al 29-N más cohesionada y movilizada y no asume que cualquier avance de Vox tenga necesariamente que traducirse en una caída equivalente del Partido Popular.

El movimiento explica también por qué Feijóo reduce el tono contra Abascal. El voto útil de la derecha sigue siendo uno de los terrenos donde el PP pretende disputar la campaña, pero quiere hacerlo sin convertir a Vox en enemigo.

Sánchez, el adversario que Feijóo quiere mantener en el centro

La formulación escogida por Feijóo tiene un destinatario evidente. Al afirmar que Vox no es su adversario, desplaza toda la confrontación hacia Pedro Sánchez y sus socios.

El presidente del PP sostiene que equivocarse de prioridades puede hacer perder el objetivo político principal. Su argumento es que el cambio de Gobierno debe estar incluso por encima de las siglas del PP y del propio candidato. Dicho de otro modo: pretende que la campaña de la derecha gire alrededor de la continuidad o el relevo de Sánchez, y no alrededor de una pelea doméstica entre PP y Vox por el mismo electorado.

El PSOE plantea justamente la lectura contraria. Los socialistas sostienen que el PP facilita el crecimiento de Vox cuando adopta parte de sus marcos políticos o evita competir frontalmente con Abascal. La relación entre ambas derechas se convierte así en una de las líneas decisivas de la campaña: para Feijóo es una cuestión de respeto entre fuerzas que pueden necesitarse; para sus rivales, la prueba de que Vox podría condicionar un Gobierno del PP.

El 29-N decidirá cuánto pesa realmente Vox

Por debajo de declaraciones, fórmulas ingeniosas y distancias medidas al centímetro, la cuestión terminará siendo aritmética. Feijóo aspira a llegar a las urnas como líder claro de la alternativa y con suficientes diputados para que cualquier acuerdo con Vox se produzca desde una posición dominante del PP.

Por eso su mensaje contiene dos movimientos simultáneos. Reconoce a Abascal como un interlocutor legítimo y descarta levantar un cordón sanitario contra Vox, pero recuerda que el objetivo del PP es hacerse lo bastante fuerte como para conservar las manos libres.

La relación entre PP y Vox entra así en una fase menos áspera y bastante más pragmática. Feijóo no quiere tratar a Abascal como adversario, tampoco confundir ambos proyectos. Hasta dónde podrá mantener esa distancia dependerá menos de las palabras pronunciadas durante la campaña que de una cifra mucho más seca: los escaños que entregue el 29 de noviembre.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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