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Ciencia

Un nuevo filtro atrapa hasta el 98,5 % de microplásticos del lavado

Un equipo alemán desarrolla un filtro textil de tres etapas que captura microplásticos del agua de lavado y logra hasta un 98,5 % de eficacia.

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microplásticos al lavar

Resumen

  • Un filtro textil retiene hasta el 98,5 % de los microplásticos del agua
  • El sistema funciona en tres etapas y captura partículas de 1,5 micras
  • Se ha probado en una lavandería industrial y una depuradora

Un nuevo sistema de filtración desarrollado en Alemania ha conseguido retener hasta el 98,5 % de los microplásticos presentes en las aguas residuales procedentes del lavado de ropa. La tecnología, diseñada por los Institutos Alemanes de Investigación Textil y de Fibras de Denkendorf (DITF), utiliza tres etapas de filtración capaces de capturar partículas de apenas 1,5 micrómetros, una dimensión prácticamente imposible de apreciar a simple vista.

El avance aborda uno de los problemas ambientales asociados a las lavadoras: las diminutas fibras de plástico que se desprenden de prendas fabricadas con poliéster y otros tejidos sintéticos. Los ensayos realizados en una lavandería industrial y una estación depuradora han registrado eficacias de separación de entre el 89,7 % y el 98,5 %. No se trata de una eliminación absoluta ni de un dispositivo que pueda instalarse directamente en cualquier lavadora doméstica, pero los resultados demuestran que es posible interceptar buena parte de esta contaminación antes de que llegue a los ecosistemas acuáticos.

La innovación tiene una particularidad interesante: el filtro también está fabricado con materiales textiles. En lugar de recurrir a un único tamiz, emplea varias capas superpuestas con aberturas progresivamente más pequeñas. De esta manera consigue retener fibras de diferentes tamaños sin necesitar grandes presiones de agua.

Los investigadores también han desarrollado un mecanismo de limpieza mediante aire comprimido que reduce la frecuencia de mantenimiento y permite prolongar el funcionamiento del sistema.

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Cómo funciona el filtro que elimina microplásticos del agua de lavado

El dispositivo está formado por tres etapas de filtración que trabajan sucesivamente. Cada una incorpora una estructura textil tridimensional compuesta por tejido de polipropileno y una capa separadora de punto.

El agua residual atraviesa estas estructuras, cuyos poros se van haciendo más pequeños. Las fibras de mayor tamaño quedan retenidas en las primeras etapas, mientras que las partículas más diminutas se separan en las siguientes.

Este diseño permite capturar microplásticos de hasta 1,5 micras, equivalentes a 0,0015 milímetros. Como referencia, un cabello humano suele tener un grosor de varias decenas de micrómetros.

La capacidad para retener partículas tan pequeñas es especialmente relevante porque los microplásticos no tienen un tamaño uniforme. Algunos son fragmentos relativamente grandes, mientras que otros proceden de la degradación de fibras textiles y pueden atravesar numerosos sistemas de filtración convencionales.

Un sistema que se limpia con aire comprimido

Uno de los problemas habituales de los filtros es la acumulación de residuos. Cuantas más partículas quedan atrapadas, mayor puede ser la resistencia al paso del agua y más frecuente resulta la limpieza.

El equipo alemán ha incorporado un mecanismo de limpieza a contracorriente mediante aire comprimido que permite retirar el material acumulado y recuperar el rendimiento del filtro.

La estructura tridimensional favorece que las partículas retenidas formen una capa de residuos en una zona que facilita su posterior eliminación.

Según los investigadores, esta configuración permite aumentar hasta un 155 % el tiempo de funcionamiento entre determinadas operaciones de limpieza, lo que supone una ventaja para instalaciones que procesan grandes cantidades de agua.

El sistema también funciona con presiones relativamente bajas, una característica que puede facilitar su adaptación a diferentes instalaciones de tratamiento.

El nuevo filtro consigue retener hasta el 98,5 % de las partículas

La tecnología no se ha limitado a una demostración teórica. Los investigadores han realizado pruebas en una lavandería industrial y en una estación municipal de tratamiento de aguas residuales.

Los ensayos registraron eficacias de separación del 89,7 % y del 98,5 %, respectivamente, según los datos difundidos por los DITF. Los porcentajes reflejan el comportamiento del sistema en esas condiciones concretas y no deben interpretarse como una garantía de rendimiento idéntico en cualquier instalación.

La diferencia es importante. El agua residual de una lavandería contiene una combinación variable de fibras, restos de detergentes y otras sustancias. Su composición puede cambiar según las prendas procesadas, los productos utilizados y las características del lavado.

También influye el tamaño de las partículas. Una tecnología que retiene eficazmente determinadas microfibras no tiene por qué presentar el mismo resultado frente a los nanoplásticos, todavía más pequeños.

Los investigadores consideran que la combinación de alta capacidad de separación, dimensiones reducidas y mantenimiento simplificado convierte el sistema en una opción prometedora para el tratamiento de aguas residuales.

Por ahora, su aplicación demostrada corresponde a instalaciones industriales y de depuración. Su integración en lavadoras domésticas exigiría adaptar el diseño y comprobar su funcionamiento en condiciones de uso cotidiano.

Por qué la ropa de poliéster desprende microplásticos en cada lavado

El poliéster es uno de los materiales más utilizados en la industria de la confección. Está presente en camisetas, prendas deportivas, pantalones, forros polares y numerosos tejidos mezclados con algodón.

Su resistencia, ligereza y facilidad de mantenimiento han favorecido su expansión. Sin embargo, tiene una característica menos conocida: es un material plástico, generalmente fabricado a partir de tereftalato de polietileno (PET).

Cuando una prenda de poliéster entra en la lavadora, el movimiento del tambor, el contacto con otras prendas y la circulación del agua provocan fricción sobre el tejido.

Parte de sus fibras puede desprenderse en forma de fragmentos microscópicos. Estas partículas pasan al agua del lavado y salen posteriormente por el desagüe.

Los DITF señalan que la cantidad de microfibras liberadas puede oscilar entre 12 y 1.400 miligramos por kilogramo de textiles y ciclo de lavado, según las estimaciones recogidas en su investigación.

La variación es considerable porque no todas las prendas se comportan igual. La estructura del tejido, su estado de conservación y las condiciones del lavado pueden modificar la cantidad de fibras desprendidas.

El problema tampoco termina necesariamente en las depuradoras. Aunque estas instalaciones pueden retirar una proporción elevada de microplásticos, las partículas restantes pueden alcanzar ríos y mares. Parte del material retenido, por su lado, acaba concentrándose en los lodos generados durante el tratamiento.

Otras tecnologías también buscan reducir la contaminación textil

El filtro alemán forma parte de una línea de investigación cada vez más amplia: detener los microplásticos lo más cerca posible de su origen.

Durante 2026 también se han publicado avances que intentan actuar directamente sobre los tejidos. Una investigación del Politécnico de Turín, realizada junto con otras instituciones italianas, examinó tratamientos superficiales aplicados a prendas de poliéster para reducir la liberación de microfibras.

Los científicos combinaron una activación mediante plasma con diferentes tratamientos químicos. La formulación que empleó quitosano al 0,6 % consiguió reducir aproximadamente un 63 % las microfibras desprendidas frente al tejido sin tratar, en las condiciones de laboratorio estudiadas.

Ambas tecnologías tienen objetivos complementarios. El tratamiento superficial intenta evitar que las fibras se desprendan, mientras que el sistema de Denkendorf busca capturarlas una vez que han llegado al agua.

También existen filtros externos destinados a lavadoras domésticas que retienen parte de las microfibras presentes en el desagüe. Sus resultados varían según el diseño, el mantenimiento y las características de las partículas.

Ninguna de estas soluciones elimina por completo el problema. La contaminación textil también puede generarse durante la fabricación, el uso cotidiano y el deterioro de las prendas.

Qué se puede hacer para reducir los microplásticos en casa

Mientras estas tecnologías avanzan, existen medidas sencillas que pueden ayudar a disminuir el desprendimiento de fibras sintéticas.

Una de ellas consiste en evitar lavados innecesarios y utilizar programas adecuados para cada tejido. Reducir el desgaste de las prendas contribuye a alargar su vida útil y puede limitar la generación de nuevas microfibras.

Los ciclos menos agresivos, cuando son compatibles con las instrucciones del fabricante, permiten reducir parte de la fricción mecánica que sufren los tejidos. No obstante, la cantidad de partículas liberadas depende de varios factores y no existe un programa universal que garantice las menores emisiones.

También conviene prestar atención al estado de la ropa. Las prendas muy deterioradas pueden desprender fibras con mayor facilidad, aunque el comportamiento varía según el material y su fabricación.

Los filtros específicos para microplásticos constituyen otra posibilidad, siempre que sean compatibles con la instalación y se mantengan correctamente. Los residuos recogidos deben retirarse siguiendo las instrucciones del fabricante, evitando devolverlos al desagüe.

La elección de ropa más duradera y la reducción del consumo innecesario de textiles sintéticos también pueden contribuir a limitar el problema desde su origen.

El siguiente paso: adaptar la filtración a más instalaciones

El sistema desarrollado en Denkendorf demuestra que las aguas residuales del lavado pueden tratarse con tecnologías capaces de retener una proporción muy elevada de las fibras plásticas.

Su principal interés está en combinar una filtración de partículas microscópicas con un diseño relativamente compacto y un procedimiento de limpieza que reduce las interrupciones operativas.

Queda por determinar su rendimiento a largo plazo en diferentes instalaciones, los costes asociados a su implantación y la gestión de los residuos que quedan retenidos. También será necesario comprobar su eficacia frente a partículas todavía más pequeñas.

La tecnología no impide que una prenda de poliéster pierda fibras, pero sí ofrece una forma de evitar que una gran parte de ellas continúe circulando con las aguas residuales.

Es un avance concreto frente a una contaminación que se produce en una actividad tan habitual como lavar la ropa. Y señala una vía importante para abordarla: capturar los microplásticos antes de que lleguen a ríos y mares.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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