Tecnología
Anthropic prepara una IPO de 2 billones pese a perder 8.000 millones
La creadora de Claude llega a Bolsa con un crecimiento extraordinario, pérdidas millonarias y una valoración que obliga al mercado a mirar dos veces.

By TechCrunch - Flickr, CC BY 2.0, Wikimedia Commons
Resumen
- Anthropic prepara una IPO con una valoración cercana a 2 billones
- En 2025 ingresó 4.600 millones y perdió más de 8.000 millones
- El coste de la computación pone bajo presión su futura rentabilidad
Anthropic se dispone a afrontar una de las salidas a bolsa más extraordinarias —y discutidas— de la historia tecnológica. La compañía creadora de Claude aspira a una valoración cercana a los 2 billones de dólares, después de cerrar 2025 con unos ingresos de 4.600 millones y unas pérdidas operativas superiores a 8.000 millones de dólares. Las dos cifras caben en la misma empresa. Ahí empieza el problema, y también la fascinación de Wall Street.
La firma presentó en junio de forma confidencial ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos el borrador de documentación para una futura oferta pública inicial. Todavía no existe un precio definitivo de colocación y las condiciones pueden cambiar, pero las cifras manejadas alrededor de la operación apuntan a una captación de capital gigantesca y a una valoración próxima a esos dos billones. Sería una prueba de enorme escala para medir hasta dónde está dispuesto a llegar el mercado con la fiebre de la inteligencia artificial.
La controversia ha cobrado otra dimensión tras el análisis de New Constructs, firma especializada en valoración fundamental, que ha calificado la operación como la IPO más desmesurada de 2026 y recomienda mantenerse al margen. Su diagnóstico es demoledor: considera que la valoración exigiría unos niveles futuros de ingresos y rentabilidad nunca vistos. Conviene separar, eso sí, la pólvora del titular. Es una tesis financiera construida sobre determinados supuestos, no una constatación de que Anthropic carezca de un negocio viable.
Un negocio que crece a una velocidad poco corriente
Si solo se miran los ingresos, Anthropic parece un cohete. La facturación pasó de alrededor de 400 millones de dólares en 2024 a casi 4.600 millones en 2025, aproximadamente doce veces más en apenas un año. El ritmo se aceleró después: durante 2026, los ingresos anualizados de la compañía han seguido creciendo con rapidez y las proyecciones manejadas por el mercado dibujan una escala que hace poco habría parecido improbable incluso para una estrella de Silicon Valley.
Es una expansión difícil de encontrar entre compañías de este tamaño. Claude se ha convertido especialmente en una herramienta relevante dentro del mercado empresarial, donde compañías, desarrolladores y grandes plataformas pagan por consumir los modelos de Anthropic mediante API y servicios integrados en la nube.
El problema aparece cuando se levanta la alfombra y entran los costes. En 2025, Anthropic gastó aproximadamente 7.300 millones de dólares en computación e infraestructura y terminó con una pérdida operativa de unos 8.060 millones. La pérdida neta fue todavía mayor, aunque buena parte procedía de ajustes contables vinculados a instrumentos financieros convertibles y no reflejaba directamente el funcionamiento ordinario del negocio.
Dicho de otra manera: Anthropic vende muchísimo más que hace dos años, pero también quema cantidades industriales de dinero para producir esa inteligencia. Los centros de datos, las GPU, el entrenamiento de modelos y la inferencia —el coste de hacer funcionar Claude cada vez que alguien lo utiliza— son el horno donde desaparece buena parte de la caja de la compañía.
La gran apuesta es que esa factura pese cada vez menos
La tesis favorable a Anthropic se sostiene sobre una idea sencilla: esos costes no crecerán siempre al mismo ritmo que los ingresos. Los chips serán más eficientes, los modelos necesitarán menos recursos para ejecutar determinadas tareas y una infraestructura gigantesca podrá atender cada vez a más clientes. En ese escenario, la economía de escala empezaría a jugar a favor de la empresa.
Hay señales que alimentan ese argumento. Los datos financieros conocidos muestran una mejora del margen bruto, mientras que las previsiones utilizadas alrededor de la preparación de la IPO contemplan un cambio rápido de escala. Algunas proyecciones sitúan los ingresos de Anthropic entre 190.000 y 200.000 millones de dólares en 2028. Ese horizonte, más que las pérdidas pasadas, es lo que sostiene buena parte de las valoraciones que se manejan.
Ahí está la apuesta. Comprar Anthropic a una valoración cercana a dos billones no significa pagar por lo que la empresa es en 2026, sino por lo que podría convertirse en 2028, 2030 o más adelante. Wall Street lleva décadas vendiendo futuro; pocas veces, eso sí, ese futuro había llegado acompañado de tantos ceros.
El cálculo que dispara las alarmas sobre su valoración
New Constructs ha hecho el ejercicio contrario. En lugar de preguntar cuánto podría valer Anthropic si todo sale bien, utiliza un modelo de flujo de caja descontado inverso para calcular qué tendría que conseguir la empresa para justificar una valoración de dos billones de dólares.
Según sus supuestos, Anthropic tendría que elevar rápidamente su margen operativo ajustado hasta aproximadamente el 10%, multiplicar por once sus ingresos en 2026, duplicarlos nuevamente en 2027 y mantener después un crecimiento medio anual cercano al 56% hasta 2035. Bajo ese escenario, los ingresos acabarían alcanzando unos 3,6 billones de dólares anuales.
La cifra impresiona porque equivaldría a una facturación comparable con la suma de algunos de los mayores gigantes tecnológicos del planeta. El beneficio operativo después de impuestos empleado en ese modelo alcanzaría alrededor de 358.000 millones de dólares.
No es una previsión de que Anthropic vaya a facturar eso. Es exactamente lo contrario: el análisis utiliza esas magnitudes para argumentar que el precio pretendido incorpora unas expectativas extraordinariamente agresivas.
El informe plantea también un escenario menos explosivo. Incluso suponiendo que Anthropic consiguiera en el futuro un margen del 20%, duplicara ingresos en 2027 y después creciera un 20% anual hasta 2035, su valoración teórica sería de unos 144.000 millones de dólares, aproximadamente un 93% inferior a la referencia de dos billones utilizada por los analistas críticos con la operación.
Eso no convierte los 144.000 millones en un precio objetivo indiscutible. Los modelos de valoración son extremadamente sensibles a los márgenes, al coste del capital, al crecimiento esperado y a las inversiones futuras. Cambiar una pieza mueve todo el edificio. Pero el cálculo permite visualizar el tamaño de las expectativas incrustadas en la IPO.
Amazon y Google están a ambos lados de la mesa
Hay otra peculiaridad. Anthropic depende profundamente de empresas que son simultáneamente sus inversores, proveedores, canales comerciales y competidores. Amazon y Google ocupan un lugar central en ese ecosistema.
En 2025, alrededor del 47% de las ventas de la compañía se canalizaron a través de ambas empresas. Estos gigantes proporcionan capacidad de computación y venden acceso a Claude desde sus propias plataformas en la nube, pero también desarrollan tecnologías de inteligencia artificial que compiten directamente con Anthropic.
Las ventas gestionadas mediante esas plataformas alcanzaron unos 2.160 millones de dólares. Anthropic pagó aproximadamente 351 millones en comisiones de distribución, cerca de 16 centavos por cada dólar generado por esos canales.
La concentración también aparece entre sus clientes. Dos clientes no identificados representaron cada uno alrededor del 12% de los ingresos de 2025. Y muchos grandes usuarios no están sujetos a contratos a largo plazo, de modo que pueden reducir consumo si aparece un modelo más barato, una tecnología mejor o simplemente un director financiero que decida cerrar un poco el grifo.
Es una estructura muy propia de esta primera gran era industrial de la IA: Amazon invierte en Anthropic, Anthropic compra infraestructura a Amazon, Amazon distribuye Claude y, al mismo tiempo, Amazon desarrolla sus propias herramientas. El círculo funciona mientras el crecimiento continúe siendo formidable.
Más de 400.000 millones comprometidos en computación
El volumen de compromisos futuros ayuda a entender por qué Anthropic necesita tanto capital. A finales de 2025 tenía decenas de miles de millones de dólares en compromisos no cancelables relacionados con alojamiento y capacidad informática. Durante 2026, los compromisos a largo plazo ligados a infraestructura y capacidad dedicada se han disparado todavía más.
Los análisis más críticos elevan hasta unos 518.000 millones de dólares el conjunto de obligaciones contractuales de nube, computación e infraestructura que deben tenerse en cuenta al valorar la compañía. Es importante no confundir esos compromisos con una deuda bancaria ordinaria: son acuerdos de compra futura y contratos necesarios para garantizar la capacidad tecnológica que Anthropic espera necesitar durante los próximos años.
La cuestión económica, sin embargo, permanece. Esa infraestructura deberá pagarse con el dinero generado por el negocio o mediante nuevas rondas de capital y financiación. Para crecer, Anthropic necesita asegurarse una montaña de computación. Para pagar esa montaña necesita crecer. Y para convencer al mercado de que puede pagarla necesita seguir creciendo deprisa. Una cinta de correr financiera que funciona estupendamente mientras nadie disminuya la velocidad.
Los modelos baratos amenazan el precio de la inteligencia
El otro frente no está en los balances sino en el producto. La inteligencia artificial generativa se abarata con rapidez. Modelos abiertos y competidores de menor coste han comprimido el precio de los llamados tokens, las pequeñas unidades de información que estos sistemas procesan para producir una respuesta.
La tesis crítica considera que esta tendencia puede destruir el poder de fijación de precios de las grandes compañías de modelos cerrados. Si tecnologías comparables empiezan a ofrecerse por mucho menos dinero, Anthropic puede encontrarse en una situación incómoda: mucho uso, muchos ingresos brutos y márgenes demasiado estrechos para justificar inversiones colosales.
Pero tampoco está escrito que todos los modelos terminen convertidos en una mercancía indistinguible. Seguridad, fiabilidad, integración empresarial, programación y rendimiento pueden permitir precios diferentes, especialmente entre clientes corporativos. Claude ha construido una posición relevante precisamente en ese terreno.
Anthropic, además, continúa reforzando sus modelos y ampliando la familia Claude mientras intenta proteger su tecnología frente a competidores cada vez más numerosos. La carrera no consiste únicamente en desarrollar el sistema más potente. También importa hacerlo más barato, más fiable y más útil para clientes dispuestos a pagar.
Una IPO que medirá cuánto dura la fiebre de la IA
La salida a bolsa llega, además, en un momento menos cómodo que hace unos meses. El mercado empieza a mirar con más lupa los proyectos de inteligencia artificial que necesitan cantidades gigantescas de capital. Algunas operaciones recientes vinculadas a infraestructura de IA han encontrado una recepción más fría entre los inversores. La fiesta continúa, pero la barra empieza a presentar la cuenta.
El calendario de Anthropic también puede cambiar. La compañía ha dado pasos formales para preparar su cotización, pero una IPO no está terminada hasta que quedan definidos el precio, el número de acciones ofrecidas y la fecha de negociación. Las condiciones del mercado todavía pueden modificar considerablemente el resultado final.
Anthropic llega a ese examen con algo que muchas compañías de las grandes burbujas tecnológicas nunca tuvieron: ventas reales que crecen a una velocidad extraordinaria, clientes empresariales y un producto ampliamente utilizado. También llega con pérdidas descomunales, compromisos de infraestructura de cientos de miles de millones y una valoración que obliga a imaginar un futuro casi sin frenos.
Por eso la discusión es mucho más interesante que decidir si la IPO es simplemente “ridícula”. Si Anthropic consigue transformar su crecimiento en márgenes sólidos, una valoración gigantesca podría algún día parecer menos delirante de lo que parece sobre una hoja de cálculo de 2026. Si la inteligencia artificial se convierte en un mercado donde los modelos cuestan cada vez menos y las ventajas tecnológicas duran meses, la factura será otra.
La Bolsa tendrá que poner precio no solo a Claude, sino a una de las grandes incógnitas económicas de la inteligencia artificial: cuánto vale una tecnología capaz de crecer a una velocidad jamás vista cuando producirla también exige gastar dinero a una velocidad jamás vista.

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