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Los republicanos preparan un juicio político contra Hegseth por Irán
Thomas Massie quiere forzar un juicio político contra Pete Hegseth tras la derrota republicana. Trump le apoya mientras crece la presión por Irán.
Foto: Pete Hegseth, CC BY 2.0.
Resumen
- Un republicano quiere someter a Hegseth a juicio político por la guerra de Irán
- Massie prevé impulsar una votación en el Congreso la semana del 9 de noviembre
- Trump mantiene su apoyo al jefe del Pentágono pese al revés electoral
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, se enfrenta a una creciente rebelión dentro del Partido Republicano tras la contundente derrota electoral sufrida por Donald Trump en las elecciones legislativas del 3 de noviembre. Varios congresistas y aliados del presidente responsabilizan al responsable del Pentágono de haber impulsado la guerra contra Irán sin una estrategia de salida. La crisis podría traducirse en una votación para iniciar un juicio político contra Hegseth la próxima semana.
El congresista republicano Thomas Massie, representante de Kentucky y conocido por sus enfrentamientos con Trump, ha confirmado a CNN que pretende forzar la votación cuando la Cámara de Representantes reanude sus sesiones. Según la cadena estadounidense, distintas fuentes del Partido Republicano consideran que la iniciativa podría obtener los votos necesarios. Por el momento, no existe una decisión parlamentaria aprobada ni una destitución en marcha, pero el movimiento representa una amenaza política para uno de los miembros más destacados del Gobierno estadounidense.
La situación resulta especialmente delicada porque la ofensiva no procede únicamente de la oposición demócrata. Son integrantes del propio partido presidencial quienes empiezan a señalar a Hegseth por las consecuencias militares, económicas y electorales de una guerra iniciada el 28 de febrero de 2026.
La derrota republicana ha cambiado el escenario en Washington. Los demócratas han conseguido recuperar el control de ambas cámaras del Congreso, aunque las nuevas mayorías no tomarán posesión hasta enero de 2027. Mientras tanto, Trump mantiene públicamente su confianza en Hegseth, pese a las informaciones que apuntan a conversaciones internas sobre su continuidad.
La guerra de Irán pasa factura al Partido Republicano
La ofensiva militar estadounidense contra Irán, iniciada conjuntamente con Israel a finales de febrero, se ha convertido en uno de los principales problemas políticos de la Administración Trump. Lo que el Gobierno presentó inicialmente como una operación destinada a neutralizar amenazas estratégicas se ha prolongado durante más de ocho meses, con consecuencias para la estabilidad regional, los precios energéticos y la economía estadounidense.
Según las informaciones publicadas por CNN, varios dirigentes republicanos acusan a Hegseth de haber exagerado las posibilidades de una victoria rápida y de continuar defendiendo una escalada militar pese a la ausencia de resultados decisivos.
Las críticas proceden de congresistas y personas próximas a la Casa Blanca que han hablado bajo condición de anonimato. Consideran que el secretario de Defensa desempeñó un papel fundamental a la hora de convencer a Trump de emprender la ofensiva, aunque la decisión política final correspondió al presidente.
El vicepresidente estadounidense, J. D. Vance, ha reconocido públicamente el impacto electoral del conflicto. Su diagnóstico fue especialmente contundente: «La razón por la que perdimos es la guerra».
Sin embargo, atribuir toda la derrota republicana a Irán sería simplificar un resultado mucho más complejo. El encarecimiento de la vida, la inflación y el malestar con determinadas políticas económicas también han influido en el voto. Lo relevante es que, dentro del propio Partido Republicano, Hegseth empieza a concentrar buena parte de las críticas.
Thomas Massie prepara una votación contra Hegseth
La iniciativa parlamentaria que amenaza al secretario de Defensa tiene un protagonista concreto: Thomas Massie.
El congresista presentó el 15 de septiembre de 2026 una resolución con ocho artículos de acusación contra Hegseth. Su principal argumento es que el responsable del Pentágono habría vulnerado las competencias constitucionales del Congreso al dirigir operaciones militares contra Irán sin la autorización legislativa correspondiente.
Massie también denuncia posibles vulneraciones de las normas destinadas a proteger a la población civil, los ataques militares estadounidenses contra supuestas embarcaciones vinculadas al narcotráfico, determinadas actuaciones en Venezuela y Yemen y presuntas represalias contra críticos del Gobierno.
Se trata de acusaciones parlamentarias, no de hechos declarados probados por un tribunal. El Pentágono rechaza que su responsable haya cometido irregularidades.
El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, había descalificado anteriormente la propuesta de Massie como una maniobra política. El adelanto del receso parlamentario de septiembre impidió que aquella ofensiva desembocara en una votación antes de las elecciones.
Tras la derrota republicana, el escenario ha cambiado. Massie pretende recuperar su iniciativa durante la semana que comienza el 9 de noviembre, y fuentes republicanas consultadas por CNN consideran posible que consiga la mayoría necesaria.
El propio Massie ha endurecido su posición al señalar que únicamente renunciaría a presentar nuevamente los artículos de acusación si Hegseth dimite. La declaración elimina, al menos por el momento, la posibilidad de una retirada voluntaria de la iniciativa mientras el secretario continúe al frente del Pentágono.
Qué ocurriría si el Congreso aprueba el juicio político
El procedimiento estadounidense de impeachment permite exigir responsabilidades constitucionales a altos cargos del Gobierno, incluidos los secretarios del gabinete presidencial.
La Cámara de Representantes debe aprobar al menos un artículo de acusación mediante mayoría simple. Si lo hace, el funcionario queda formalmente sometido a juicio político, pero no pierde automáticamente su cargo.
La decisión sobre una eventual destitución corresponde al Senado, que debe celebrar el procedimiento correspondiente. Para condenar y apartar al acusado se necesita el respaldo de dos tercios de los senadores presentes.
Por tanto, incluso si Massie logra que la Cámara apruebe su propuesta, Hegseth podría permanecer al frente del Pentágono mientras se tramita el proceso.
La diferencia es importante: una votación favorable al juicio político supondría una derrota política para el secretario de Defensa y para la Casa Blanca, pero no equivaldría a su destitución.
Trump defiende a Hegseth y descarta destituirlo
Donald Trump no ha mostrado públicamente intención de sacrificar a su secretario de Defensa.
Preguntado el miércoles 4 de noviembre sobre la posibilidad de sustituirlo, el presidente aseguró que Hegseth estaba haciendo «un muy buen trabajo» y negó que tuviera previsto relevarlo.
Trump también defendió su decisión de atacar Irán. Aunque reconoció las consecuencias electorales del conflicto, sostuvo que volvería a tomar la misma decisión si se encontrara ante circunstancias similares.
Las declaraciones contrastan con las informaciones que apuntan a un debate dentro del entorno presidencial sobre posibles cambios en el Gobierno.
Algunos asesores consideran que Hegseth podría acabar pagando el coste político de la guerra. Sin embargo, otros responsables de la Casa Blanca mantienen que el presidente sigue confiando en él.
El Pentágono también ha salido en su defensa. Su portavoz principal, Sean Parnell, ha rechazado las posibles investigaciones parlamentarias, a las que atribuye motivaciones partidistas, y ha asegurado que Hegseth mantiene su compromiso de continuar al frente del Departamento de Defensa hasta el final del mandato de Trump.
La posición oficial, por tanto, sigue siendo de respaldo al secretario de Defensa. Ni Hegseth ha presentado su dimisión ni Trump ha anunciado su sustitución.
Los demócratas preparan investigaciones sobre el Pentágono
La situación podría complicarse todavía más cuando el nuevo Congreso comience su actividad en enero de 2027.
Los demócratas han recuperado el control de la Cámara de Representantes y del Senado, lo que les permitirá reforzar la supervisión parlamentaria sobre las decisiones militares de la Administración Trump.
Entre las cuestiones que pretenden examinar figuran las circunstancias que llevaron a Estados Unidos a entrar en guerra contra Irán, la conducción de las operaciones, el coste económico del conflicto y la información facilitada por el Pentágono al Congreso.
También podrían investigarse otras actuaciones de Hegseth relacionadas con la dirección de las Fuerzas Armadas y determinadas operaciones militares estadounidenses.
El cambio de mayorías supone una diferencia sustancial. Durante los dos primeros años del segundo mandato de Trump, los republicanos controlaron ambas cámaras. A partir de enero, los demócratas podrán impulsar sus propias investigaciones y exigir comparecencias a responsables del Ejecutivo.
No obstante, controlar el Congreso no garantiza una destitución. Incluso con mayoría demócrata en el Senado, una condena mediante juicio político necesitaría alcanzar el umbral constitucional de dos tercios.
Existe además un precedente político relevante. En noviembre de 2006, George W. Bush sustituyó a su secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, tras una derrota republicana en unas elecciones legislativas marcadas por el rechazo a la guerra de Irak.
No es una situación idéntica: Rumsfeld fue relevado por decisión presidencial, no mediante un juicio político. Pero muestra hasta qué punto una derrota electoral vinculada a un conflicto militar puede acabar provocando cambios en la dirección del Pentágono.
La continuidad de Hegseth depende de Trump y del Congreso
El próximo movimiento está previsto para la semana del 9 de noviembre, cuando Thomas Massie pretende forzar una votación que podría convertirse en una de las primeras consecuencias institucionales de la crisis política abierta tras las elecciones.
Todavía no hay una fecha definitiva para el voto ni un resultado garantizado. Las expectativas recogidas por CNN proceden de fuentes republicanas, pero tendrán que traducirse en apoyos efectivos dentro de la Cámara.
Mientras tanto, Hegseth sigue ejerciendo como secretario de Defensa y cuenta con el respaldo público de Trump. Los demócratas, por su parte, preparan una etapa de mayor control parlamentario sobre la guerra y las decisiones del Pentágono.
El conflicto político va más allá del futuro de un miembro del Gobierno. En el fondo está la disputa sobre quién puede decidir una intervención militar, qué límites establece el Congreso y quién debe asumir las responsabilidades cuando una guerra se prolonga mucho más de lo previsto.
Trump conserva la facultad de mantener o destituir a Hegseth. El Congreso dispone de sus propios mecanismos constitucionales para exigir responsabilidades. La novedad, tras las elecciones del 3 de noviembre, es que algunos republicanos están dispuestos a utilizarlos contra un miembro de su propio Gobierno.
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