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Karl Bushby llega a Hull tras 28 años y 50.000 km de viaje desde Chile

Tras salir de Chile en 1998, Karl Bushby recorrió unos 50.000 kilómetros por cuatro continentes hasta regresar a Hull y reencontrarse con su madre.

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Karl Bushby

Foto: Hullian111 / Wikimedia Commons (obra propia, licencia CC BY-SA 4.0).

Resumen

  • Karl Bushby volvió a Hull el 2 de noviembre tras 28 años de viaje desde Chile
  • Recorrió unos 50.000 km por cuatro continentes sin usar vehículos para avanzar
  • Cruzó a nado el Caspio y el canal de la Mancha antes de ver a su madre

El aventurero británico Karl Bushby ha regresado a su casa después de 28 años recorriendo el mundo. El exparacaidista, de 57 años, completó el lunes 2 de noviembre de 2026 una travesía de aproximadamente 50.000 kilómetros, iniciada en el extremo sur de Chile en 1998. Su destino era Hull, en el noreste de Inglaterra, donde le esperaba su madre, Angela Bushby, después de casi tres décadas de una expedición que parecía no tener fin.

Bushby atravesó cuatro continentes, selvas, desiertos y regiones polares, superó conflictos fronterizos y cruzó a nado dos grandes extensiones de agua. Todo bajo una condición que se impuso antes de partir: no utilizar ningún vehículo para avanzar en su recorrido y no regresar a casa hasta completar el trayecto por sus propios medios. Lo que inicialmente calculó que podría conseguir en unos 12 años terminó convirtiéndose en una aventura de 28, marcada tanto por los obstáculos naturales como por las dificultades políticas y administrativas.

El desenlace tuvo lugar en Hull, Inglaterra, donde cientos de vecinos salieron a recibirlo. Después de pasar por el Ayuntamiento, Bushby recorrió los últimos metros hasta la vivienda familiar y se abrazó con su madre, que lo esperaba a las puertas de casa. Había salido siendo un hombre de 29 años y regresaba con 57. Un viaje suficientemente largo como para que el mundo que dejó atrás fuese, en muchos aspectos, otro.

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De Chile a Inglaterra: el viaje de Karl Bushby comenzó en 1998

La aventura arrancó el 1 de noviembre de 1998 en Punta Arenas, una ciudad situada en el extremo meridional de Chile. Bushby, antiguo miembro de las fuerzas paracaidistas del Ejército británico, llevaba unos 500 dólares, material de supervivencia y un proyecto extraordinariamente ambicioso: llegar caminando hasta Inglaterra siguiendo una ruta continua por varios continentes.

La idea había surgido años antes, a raíz de una conversación que su padre, también militar, le mencionó en una tarjeta de cumpleaños. Dos soldados habían discutido sobre la posibilidad de viajar por tierra entre Londres y Nueva York utilizando el estrecho de Bering, que separa Asia de América.

Bushby llevó aquella hipótesis mucho más lejos. Trazó sobre un mapa un recorrido que conectaba Europa, Asia y América, prolongándolo hasta el extremo sur de Chile. Decidió comenzar allí y avanzar hacia su ciudad natal.

Bautizó el proyecto como Goliath Expedition, una expedición cuya principal particularidad no era únicamente la distancia, sino las restricciones que él mismo había establecido.

Podía detenerse cuando las circunstancias lo exigieran, obtener financiación o regresar temporalmente a otros lugares mientras esperaba permisos, pero no podía utilizar transportes para ganar terreno en la ruta. Cada nueva etapa debía comenzar donde había terminado la anterior.

La diferencia resulta fundamental para entender los 28 años de viaje: Bushby no estuvo caminando todos los días durante casi tres décadas. Hubo largas interrupciones por cuestiones económicas, administrativas y sanitarias. Su objetivo era mantener la continuidad geográfica de la expedición, no permanecer permanentemente en movimiento.

Selvas, hielo y fronteras: los obstáculos de los 50.000 kilómetros

La primera parte del recorrido atravesó Sudamérica de sur a norte. Bushby afrontó los fuertes vientos de la Patagonia, las grandes distancias de los territorios desérticos y las dificultades propias de viajar durante meses por zonas aisladas.

Uno de sus desafíos más peligrosos llegó en 2001, cuando atravesó el Tapón del Darién, la región selvática que separa Colombia de Panamá. Se trata de un territorio sin conexión convencional por carretera, caracterizado por una geografía difícil y que, durante aquellos años, estaba afectado por la presencia de grupos armados.

Después de completar el cruce, las autoridades panameñas lo encarcelaron durante 18 días por entrar en una zona fronteriza restringida.

La expedición continuó hacia Centroamérica, México, Estados Unidos y Alaska. Allí esperaba uno de los grandes objetivos del proyecto: atravesar el estrecho de Bering para pasar de América a Asia.

El peligroso cruce del estrecho de Bering en 2006

En 2006, Bushby emprendió el cruce del estrecho helado acompañado por el aventurero estadounidense Dimitry Kieffer.

El recorrido estuvo marcado por las placas de hielo en movimiento, las temperaturas extremas y el riesgo de caer al agua. Ambos necesitaron asistencia durante la travesía y vivieron situaciones que pusieron en peligro sus vidas.

Una vez alcanzado territorio ruso, sus problemas no terminaron. Fueron detenidos por las autoridades debido a su entrada irregular en el país.

A partir de entonces, Rusia se convirtió en uno de los mayores obstáculos de toda la expedición. Las dificultades para obtener visados, las restricciones fronterizas y las condiciones climáticas hicieron que atravesar su territorio llevara casi una década.

En 2012, tras una nueva denegación de visado, Bushby emprendió una marcha de protesta desde Los Ángeles hasta Washington, donde se encontraba la Embajada rusa. Aquella caminata, de miles de kilómetros, contribuyó a que finalmente pudiera conseguir autorización para continuar.

La burocracia, capaz de detener a un hombre que había sobrevivido a selvas y mares helados, demostró ser un adversario bastante más persistente de lo previsto.

Cruzó el mar Caspio y el canal de la Mancha para llegar a casa

La pandemia de COVID-19 y las posteriores restricciones geopolíticas complicaron todavía más la última parte del itinerario.

Tras avanzar por Asia, Bushby encontró bloqueadas distintas alternativas terrestres. La imposibilidad de continuar por determinadas fronteras lo llevó a tomar una decisión excepcional: cruzar a nado el mar Caspio.

En 2024 completó la travesía entre Kazajistán y Azerbaiyán, acompañado por otros participantes y un equipo de apoyo marítimo. El operativo duró 31 días, durante los cuales acumuló más de 130 horas dentro del agua y recorrió aproximadamente 288 kilómetros.

No era un nadador especialmente experimentado. Utilizó un traje de neopreno y elementos de flotación, avanzando mediante una técnica que combinaba movimientos de natación con largos periodos flotando sobre la espalda.

Desde Azerbaiyán prosiguió hacia Georgia y Turquía. En abril de 2025 llegó a Estambul, donde consiguió autorización para atravesar a pie el puente sobre el Bósforo y entrar en la parte europea de la ciudad.

Todavía quedaba una última frontera marítima.

El 5 de octubre de 2026 cruzó a nado el canal de la Mancha y alcanzó la costa inglesa cerca de Dover. Para entonces habían transcurrido prácticamente 28 años desde que abandonó su país.

Desde allí emprendió los últimos 400 kilómetros aproximadamente hasta Hull, empujando el carro en el que transportaba sus pertenencias.

Aunque la expedición se describe habitualmente como una vuelta al mundo caminando, conviene precisar que incluyó tramos de natación. Su compromiso consistía en no utilizar vehículos para avanzar, no en recorrer literalmente toda la distancia sobre tierra firme.

El reencuentro con su madre después de casi tres décadas

El lunes 2 de noviembre de 2026, Bushby alcanzó finalmente Hull. Había completado una travesía de alrededor de 31.000 millas, equivalentes a unos 50.000 kilómetros, y regresaba a la ciudad de la que había partido casi tres décadas antes.

Su llegada despertó una notable expectación. Vecinos y admiradores lo recibieron en las calles y las autoridades municipales reconocieron públicamente su extraordinaria perseverancia.

Durante el recibimiento, el aventurero agradeció la ayuda de quienes habían contribuido a mantener viva la expedición. A lo largo del recorrido dependió de patrocinadores, colaboradores y desconocidos que le ofrecieron alojamiento, comida o asistencia en momentos especialmente difíciles.

El encuentro más esperado tuvo lugar en la vivienda de su madre, Angela Bushby. Allí terminó oficialmente un proyecto que había condicionado buena parte de su vida adulta.

Bushby había abandonado Inglaterra con 29 años y regresó con 57. Durante ese tiempo, su familia también había cambiado. Su hijo llegó a la edad adulta mientras él continuaba recorriendo el planeta, una circunstancia que refleja el coste personal de una aventura tan prolongada.

La expedición tuvo que superar igualmente las consecuencias de la crisis financiera de 2008, que afectó a sus patrocinadores, y el cierre internacional de fronteras durante la pandemia.

No fueron 28 años de marcha ininterrumpida, pero sí casi tres décadas organizando su existencia alrededor de un único objetivo.

Qué hará ahora Karl Bushby después de completar su expedición

El regreso plantea un desafío diferente para el aventurero británico: adaptarse a una vida cotidiana después de pasar casi tres décadas pendiente de rutas, permisos, fronteras y supervivencia.

En las entrevistas concedidas durante las últimas etapas reconoció que le preocupaba esa transición. La expedición había ocupado tanto tiempo que terminarla significaba también perder la actividad alrededor de la cual había construido buena parte de su identidad.

Su experiencia será objeto de un documental dirigido por el cineasta alemán Werner Herzog, titulado Walk of Life. El proyecto abordará una aventura que ha despertado interés internacional por su duración, sus riesgos y las circunstancias extraordinarias que condicionaron el recorrido.

Bushby también tiene previstas distintas intervenciones públicas en Reino Unido para hablar de la expedición y de las experiencias acumuladas durante estos años.

Su historia permite comprender hasta qué punto han cambiado las condiciones para viajar por el mundo desde 1998. Fronteras que entonces podían atravesarse quedaron sometidas a nuevas restricciones, algunos países sufrieron conflictos y una pandemia paralizó buena parte de la movilidad internacional.

Aun así, logró mantener la continuidad de su recorrido hasta alcanzar la puerta de su casa.

Una aventura de 28 años que termina donde empezó

La travesía de Karl Bushby destaca por la magnitud de sus cifras, pero también por su singularidad. Recorrió aproximadamente 50.000 kilómetros durante más de 10.000 días, atravesando territorios de cuatro continentes y adaptando su itinerario a circunstancias que difícilmente podía prever cuando salió de Chile.

No todo fue resistencia física. También necesitó financiación, asistencia de otras personas y paciencia para superar restricciones y reorganizar sus planes una y otra vez.

El 2 de noviembre de 2026, después de todos esos obstáculos, Bushby consiguió cumplir la condición que se había impuesto en 1998: regresar a Hull por sus propios medios.

La expedición que debía durar alrededor de 12 años terminó prolongándose durante 28. Su destino, sin embargo, nunca cambió. Era la casa de su madre, en una ciudad del noreste de Inglaterra, a la que finalmente llegó después de haber recorrido medio mundo.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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