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Historia

Gijón homenajea a Les Candases, ocho mujeres arrojadas al mar en 1938

El Premio Pasionaria de Gijón homenajea a Les Candases, ocho asturianas asesinadas en 1938 en Cabo Peñas, y premia un libro de 56 testimonios.

Publicado

el

Puerto de Candás

Foto: AsturiasVerde / Wikimedia Commons (obra propia, dominio público).

Resumen

  • Gijón homenajea a Les Candases, ocho mujeres asesinadas en 1938
  • Fueron torturadas y arrojadas al mar en Cabo Peñas junto a cinco hombres
  • El galardón premia un libro con 56 relatos sobre la represión franquista

Ocho mujeres asturianas detenidas, torturadas y arrojadas al mar por la represión franquista en 1938 vuelven a ocupar un lugar en la memoria pública. El Área de la Mujer de Izquierda Unida de Gijón ha anunciado un homenaje especial a Les Candases, las ocho vecinas de Candás asesinadas en los acantilados del Cabo Peñas, dentro de la XXXII edición del Premio Pasionaria. Un reconocimiento que llega 88 años después de uno de los episodios más crueles de la represión en Asturias.

La distinción acompaña a la concesión del XXXII Premio Pasionaria al libro Nietas contra el olvido. Vivencias de la represión franquista, una obra colectiva coordinada por Carmen Morente Muñoz y publicada por la Universidad de Granada. El volumen reúne 56 testimonios de mujeres que reconstruyen las historias de sus familiares represaliados y las consecuencias que la violencia de la dictadura dejó en generaciones posteriores.

La historia de Les Candases tiene una fecha precisa: 2 de junio de 1938. Aquel día, ocho mujeres y cinco hombres fueron asesinados y arrojados al Cantábrico desde el Cabo Peñas, después de haber sido detenidos y sometidos a torturas. Algunas de ellas trabajaban en la industria conservera; otras fueron perseguidas por sus vínculos familiares con republicanos. Sus nombres, sus circunstancias y buena parte de lo sucedido han podido reconstruirse gracias a investigaciones históricas y a la perseverancia de sus descendientes.

No se trata de un descubrimiento reciente. Su historia ya había sido documentada y divulgada, pero el nuevo homenaje devuelve actualidad a unos crímenes que durante décadas estuvieron rodeados de miedo y silencio. Porque el asesinato fue una parte de la represión. La otra consistió en condenar a las familias a vivir con sus consecuencias.

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Les Candases: ocho mujeres asesinadas en Cabo Peñas

La tragedia comenzó el 1 de junio de 1938, cuando las víctimas fueron detenidas en Candás, localidad marinera del concejo asturiano de Carreño. Asturias llevaba meses bajo control de las fuerzas sublevadas tras la caída del frente norte en octubre de 1937. La persecución de militantes republicanos, sindicalistas y personas relacionadas con ellos continuaba.

Las ocho mujeres asesinadas fueron Áurea Artime García, Balbina López Artime, Daría González Pelayo, María Fernández Menéndez, Plácida López Artime, Rita Fernández Suárez, Rosaura Muñiz González y Secunda Rodríguez Fernández.

Sus vidas eran diferentes. María Fernández Menéndez, conocida como La Papona, trabajaba como encargada en la fábrica de conservas Albo y pertenecía al comité de empresa de UGT. También había ayudado a personas perseguidas. Rita Fernández Suárez, La Camuña, era una joven trabajadora conservera vinculada a las actividades del Socorro Rojo Internacional.

Otras víctimas fueron perseguidas fundamentalmente por sus relaciones familiares con hombres republicanos. La represión no distinguía siempre entre militancia política, parentesco o simple sospecha. Ser madre, esposa, hermana o hija de un perseguido podía bastar para convertirse en objetivo.

Entre las asesinadas estaban Áurea Artime y sus hijas Balbina y Plácida López Artime. También Secunda Rodríguez, cuyo marido y tres de sus hijos figuraron entre los cinco hombres arrojados al mar aquel mismo día.

Las investigaciones históricas han permitido establecer que las personas detenidas fueron trasladadas a dependencias de la Brigada de Investigación y Vigilancia, donde sufrieron torturas y vejaciones. A la mañana siguiente fueron conducidas hasta los acantilados del Cabo Peñas.

Allí fueron asesinadas.

Trece víctimas y un crimen que el mar no consiguió ocultar

El asesinato de Les Candases no afectó únicamente a las ocho mujeres. Junto a ellas murieron cinco hombres: Emilio Álvarez Rodríguez, sus hijos Anselmo, José Aser y Guillermo Álvarez Rodríguez, y Félix Menéndez González.

Entre las víctimas había personas de distintas edades y miembros de una misma familia. La violencia buscaba castigar a quienes habían participado en organizaciones republicanas, pero también alcanzaba a sus allegados. La represión política y familiar se convirtió en una forma de castigo que no se detenía ante ninguna relación de parentesco.

Los responsables arrojaron los cuerpos al mar. Sin embargo, durante los días siguientes, el Cantábrico devolvió varios cadáveres a las playas y zonas rocosas de la costa asturiana. Según la documentación histórica reunida sobre el caso, aparecieron los cuerpos de cinco hombres y seis mujeres, que fueron enterrados por vecinos en diferentes lugares.

Aquellas apariciones impidieron que el crimen desapareciera por completo de la memoria local, aunque durante décadas hablar de lo ocurrido suponía enfrentarse al miedo y a las consecuencias de denunciar públicamente la represión. El silencio impuesto a las familias prolongó durante generaciones las consecuencias de aquellos asesinatos.

La recuperación de los restos de Daría González

Uno de los avances más importantes para esclarecer el destino de las víctimas llegó en 2017, cuando fueron exhumados los restos de Daría González Pelayo en el cementerio de Bañugues, en el concejo de Gozón.

La intervención de especialistas y organizaciones dedicadas a la recuperación de la memoria histórica permitió identificar sus restos mediante pruebas de ADN.

El hallazgo tuvo una importancia que iba más allá de la identificación individual. Permitía relacionar un enterramiento concreto con los asesinatos de junio de 1938 y contribuía a reconstruir documentalmente lo sucedido.

La historia de Les Candases también fue abordada en el documental La historia olvidada de Les Candases, dirigido por J. K. Álvarez y difundido en 2020. La producción reunió testimonios familiares y recuerdos de personas que habían conocido aquellos acontecimientos.

En 2022, una investigación publicada bajo el título La mar devuelve la verdad. Voces y silencios en torno a Les Candases, arrojadas al mar durante la represión de 1938 en Asturias, elaborada por Arancha García del Soto y Sergio Montero, profundizó en la reconstrucción del caso.

La documentación histórica, los testimonios y las investigaciones forenses han permitido devolver nombres e identidades a quienes fueron víctimas de una violencia que también pretendía borrar sus huellas.

Un libro con 56 testimonios sobre la represión franquista

El homenaje a Les Candases forma parte de la XXXII edición del Premio Pasionaria, cuyo reconocimiento principal ha recaído en Nietas contra el olvido. Vivencias de la represión franquista.

El libro, publicado por la Editorial Universidad de Granada en mayo de 2026, tiene 366 páginas y reúne relatos de 56 mujeres de distintos territorios españoles. Sus autoras son nietas, bisnietas y sobrinas nietas de personas perseguidas por el franquismo.

La obra, coordinada por Carmen Morente Muñoz, aborda una cuestión que durante mucho tiempo permaneció relegada a la intimidad familiar: cómo la represión política siguió condicionando la vida de los descendientes mucho después de que terminaran los acontecimientos que la originaron.

Los testimonios reconstruyen biografías, detenciones, asesinatos, pérdidas patrimoniales, exilios y situaciones de marginación. También muestran el papel que desempeñaron las mujeres en la supervivencia cotidiana de las familias represaliadas.

En numerosos hogares fueron madres y abuelas quienes conservaron los recuerdos, a veces mediante relatos transmitidos a sus descendientes y otras mediante silencios que reflejaban el miedo acumulado.

El libro incorpora una perspectiva histórica y de género. No se limita a recuperar lo que ocurrió durante la Guerra Civil y la dictadura, sino que examina cómo aquellos hechos se transmitieron hasta la tercera generación.

Carmen Morente, nieta de dos personas represaliadas, ha defendido la importancia de que estas historias puedan salir del ámbito doméstico y adquirir una dimensión pública. Las experiencias individuales permiten comprender consecuencias sociales de la represión que no siempre aparecen reflejadas en los grandes acontecimientos políticos.

La publicación cuenta con una introducción histórica elaborada por Teresa Ortega López y Alba Martínez Martínez, vinculadas a la Universidad de Granada, y ha protagonizado distintas presentaciones públicas desde su aparición.

El Premio Pasionaria y la recuperación de la memoria democrática

El Área de la Mujer de Izquierda Unida de Gijón ha querido reconocer tanto el trabajo colectivo de las autoras como la historia de las ocho mujeres asesinadas en Candás.

La coordinadora del área, Aridane Cuevas, ha situado la concesión del premio en un contexto de preocupación por el revisionismo histórico y el negacionismo de los crímenes de la dictadura.

El reconocimiento tiene, por tanto, una doble dimensión: premiar una obra dedicada a reconstruir la memoria familiar de la represión franquista y rendir un homenaje específico a Les Candases como víctimas de aquella violencia.

El Premio Pasionaria cuenta con una trayectoria de más de tres décadas vinculada al reconocimiento de mujeres y colectivos destacados por su compromiso social, político y feminista. En 2024, por ejemplo, su trigésima edición distinguió a la actriz y cantante Ana Belén por su trayectoria de defensa de los derechos de las mujeres y los derechos humanos.

La elección de una obra sobre la represión franquista para la edición de 2026 conecta esa tradición con una cuestión todavía presente en la sociedad española: la recuperación de la memoria de las víctimas y el reconocimiento de sus familias.

Conviene recordar algo elemental. Reconstruir estos asesinatos no exige convertir la historia en una competición de agravios ni atribuir responsabilidades colectivas a quienes viven hoy. Exige identificar los hechos, reconocer a sus víctimas y situar la responsabilidad de los crímenes donde corresponde: en quienes los cometieron y en el aparato represivo que los hizo posibles.

La democracia no necesita suavizar su pasado para defenderse. Necesita conocerlo.

Gijón entregará el premio el 2 de diciembre

La ceremonia de entrega del XXXII Premio Pasionaria está prevista para el miércoles 2 de diciembre de 2026, a las 19.00 horas, en el salón de actos de la Antigua Escuela de Comercio de Gijón.

El acto estará abierto al público y Carmen Morente Muñoz será la encargada de recoger el galardón concedido a Nietas contra el olvido.

La mención especial a Les Candases permitirá recordar, además, a las ocho mujeres asesinadas en Cabo Peñas y poner nuevamente sus nombres ante la sociedad asturiana.

Han transcurrido 88 años desde aquellos asesinatos. España ha atravesado una dictadura, una transición democrática y décadas de libertad constitucional. Durante ese tiempo, las familias de numerosas víctimas tuvieron que reconstruir sus historias con documentos dispersos, testimonios y recuerdos transmitidos entre generaciones.

La historia de Les Candases demuestra hasta qué punto ese trabajo sigue siendo importante. Aquellas ocho mujeres no eran personajes anónimos de una tragedia lejana. Tenían nombres, familias, empleos y vidas que fueron interrumpidas por la violencia política.

El homenaje de Gijón no puede reparar lo ocurrido en junio de 1938. Tampoco devolver a las familias el tiempo perdido. Pero sí contribuir a que Áurea, Balbina, Daría, María, Plácida, Rita, Rosaura y Secunda ocupen el lugar que les corresponde en la historia.

Fueron asesinadas y arrojadas al mar. Sus nombres, 88 años después, siguen aquí.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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