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Burnham abre la puerta a recuperar la libre circulación con la UE

Andy Burnham propone reabrir el debate sobre la libre circulación con la UE y revisar una de las principales líneas rojas heredadas del Brexit.

Publicado

el

Burnham en 2026

Imagen: Alecsandra Dragoi / No 10 Downing Street / OGL 3.

Resumen

  • Burnham abre la puerta a recuperar la libre circulación con la UE
  • No hay una propuesta formal ni un calendario para restaurarla
  • El giro rompe una de las grandes líneas rojas heredadas del Brexit

El primer ministro británico, Andy Burnham, ha abierto la puerta a que Reino Unido vuelva a plantearse la libre circulación de personas con la Unión Europea, uno de los principios que Londres abandonó tras el Brexit. No hay, de momento, una propuesta formal ni un calendario para recuperarla, pero sí un cambio político relevante: el Gobierno británico acepta que una cuestión considerada prácticamente cerrada durante años vuelva a formar parte del debate.

Burnham ha defendido que el país necesita una discusión basada en datos sobre su relación con la UE. Su planteamiento parte, entre otros argumentos, de que la inmigración británica ha cambiado de composición desde el Brexit y de que la movilidad de trabajadores europeos anterior a 2021 tenía características diferentes de buena parte de los actuales flujos migratorios.

La declaración afecta a una de las grandes líneas rojas del Brexit: no regresar a la libre circulación, al mercado único ni a la unión aduanera. Burnham quiere que esas opciones puedan examinarse otra vez. Discutirlas, eso sí, no significa que Reino Unido esté a punto de recuperarlas. Entre una cosa y otra hay todavía bastante política, negociación y unas cuantas cicatrices del referéndum de 2016.

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Burnham quiere revisar uno de los grandes principios del Brexit

La libre circulación entre Reino Unido y la UE terminó el 31 de diciembre de 2020, al concluir el periodo transitorio posterior a la salida británica de la Unión. Desde el 1 de enero de 2021, los ciudadanos europeos que llegan al país para trabajar o estudiar están sujetos, salvo determinadas excepciones, al sistema migratorio británico basado en puntos.

Recuperar un régimen amplio de libre movimiento supondría un cambio considerable. Durante la pertenencia británica a la UE, los ciudadanos comunitarios podían desplazarse, residir y trabajar en Reino Unido bajo las normas europeas, mientras los británicos disfrutaban de derechos equivalentes en los demás Estados miembros.

Tras el Brexit, esas condiciones desaparecieron para las nuevas llegadas, aunque se preservaron los derechos de muchas personas que ya residían a ambos lados del Canal de la Mancha. Burnham no ha anunciado el regreso automático a aquel sistema: quiere, por ahora, que la libre circulación deje de ser un tabú político.

El mercado único vuelve también a entrar en la conversación

El primer ministro ya había ampliado el terreno de discusión al plantear distintas alternativas para la relación con Bruselas: mantener el marco actual, aproximarse a una unión aduanera, volver al mercado único o incluso contemplar a largo plazo una relación mucho más estrecha con la Unión Europea.

El mercado único es especialmente relevante porque su funcionamiento está ligado a las libertades fundamentales europeas, incluida la circulación de personas. Una eventual reincorporación británica exigiría, por tanto, compromisos bastante más profundos que los de un simple acuerdo comercial.

Burnham sí ha marcado algunos límites. No se ve recomendando que Reino Unido abandone la libra esterlina para adoptar el euro ni que entre en el espacio Schengen. Su propuesta de acercamiento a Europa no consiste, por tanto, en reconstruir punto por punto la relación anterior al Brexit.

La inmigración está en el centro del cambio de discurso

La cuestión es políticamente delicada porque la inmigración fue uno de los asuntos centrales del referéndum de 2016. Burnham sostiene que los movimientos de población durante los años de libre circulación tenían una naturaleza distinta, con una proporción importante de europeos que llegaban por motivos laborales y posteriormente regresaban a sus países.

El panorama posterior al Brexit ha cambiado. Los últimos datos disponibles sitúan la migración neta de larga duración en 171.000 personas durante 2025, frente a 331.000 un año antes. La cifra ha caído con fuerza desde el máximo estimado de 944.000 en el año terminado en marzo de 2023.

La salida de la UE no explica por sí sola cada variación migratoria. Los datos reflejan también una transformación de su composición: durante 2025, la migración neta de ciudadanos comunitarios fue negativa, con unas 42.000 salidas netas, mientras que la correspondiente a nacionales de países no pertenecientes a la UE se situó en torno a 350.000 personas.

Burnham utiliza esa diferencia para defender que Reino Unido debería discutir qué sistema migratorio le resulta más conveniente, en lugar de conservar determinadas decisiones únicamente porque quedaron asociadas a la ruptura con Bruselas. La paradoja resulta evidente: menos inmigración europea no significó necesariamente menos inmigración total.

El Gobierno todavía arrastra las líneas rojas laboristas

El giro tiene un obstáculo político claro. El programa con el que el Partido Laborista concurrió a las elecciones de 2024 descartaba regresar a la libre circulación, el mercado único y la unión aduanera. Burnham había respetado hasta ahora esos compromisos, aunque endureciendo progresivamente sus críticas sobre algunas consecuencias económicas y políticas del Brexit.

Su nueva posición no borra aquel programa. Un cambio profundo en la relación con Europa probablemente necesitaría un nuevo mandato político y, dependiendo de su alcance, una negociación compleja con los Veintisiete.

Ahí aparece una diferencia esencial. Londres puede decidir que quiere acercarse a Europa, pero la relación futura tendría que negociarse también con la UE. Reino Unido no puede recuperar de forma unilateral las ventajas de su antigua pertenencia ni seleccionar únicamente los elementos que le resulten más cómodos.

Bruselas y Londres tienen una cita clave en noviembre

El próximo momento político relevante llegará el 20 de noviembre de 2026, cuando Burnham tiene previsto viajar a Bruselas para participar en la segunda cumbre entre Reino Unido y la Unión Europea desde el Brexit. El encuentro debe reunir al primer ministro con los principales responsables institucionales europeos.

Burnham pretende utilizar este periodo para presentar a la opinión pública británica diferentes posibilidades sobre la relación futura con Europa. La cita servirá también para comprobar hasta dónde está dispuesto a llegar Londres y cuánto margen existe en Bruselas para revisar algunos elementos de la relación actual.

No se espera que la reunión produzca una restauración repentina de la libre circulación. El cambio importante se ha producido antes: el Gobierno británico acepta discutir públicamente una opción que durante años estuvo prácticamente vetada.

El Brexit deja de ser una frontera política intocable

Reino Unido salió formalmente de la Unión Europea el 31 de enero de 2020 y abandonó el mercado único y la unión aduanera al finalizar el periodo de transición once meses después. Desde entonces, buena parte de la política británica trató las grandes decisiones del Brexit como hechos prácticamente irreversibles.

Burnham está modificando esa premisa. No ha anunciado el regreso a la UE ni la recuperación inmediata de la libertad de movimiento. Lo que ha hecho es más limitado, aunque políticamente significativo: volver a colocar la libre circulación sobre la mesa.

Diez años después del referéndum de 2016, el debate británico empieza así a desplazarse. Ya no gira únicamente alrededor de cómo gestionar las consecuencias del Brexit, sino también sobre qué partes de aquella ruptura pueden revisarse y cuáles seguirán siendo permanentes. La libre circulación, durante años una de las líneas rojas más claras, acaba de entrar de nuevo en esa discusión.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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