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Al menos siete muertos en una iglesia de Jordania durante un funeral

Dos hombres armados dispararon durante un funeral en una iglesia de Jordania. El ataque deja siete muertos, varios heridos y una búsqueda activa.

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Coche patrulla en Jordania

Imagen: High Contrast / CC BY 3.0 DE.

Resumen

  • Al menos siete personas han muerto en un tiroteo en una iglesia de Jordania
  • Dos hombres armados abrieron fuego durante una ceremonia funeraria
  • Las fuerzas de seguridad buscan a los atacantes y aún investigan el móvil

Al menos siete personas han muerto y varias han resultado heridas después de que dos hombres armados abrieran fuego en una iglesia de Jordania durante una ceremonia funeraria. El ataque se produjo este viernes, 23 de octubre, en la aldea de Hamud, en la zona de Karak, mientras las fuerzas de seguridad han desplegado una amplia operación para localizar a los responsables.

Las primeras informaciones difundidas desde Jordania señalan que los atacantes irrumpieron armados y dispararon en el interior del templo cuando se celebraba un funeral. Las autoridades han confirmado víctimas mortales y varios heridos, aunque todavía no se ha difundido un balance definitivo ni la identidad de los fallecidos. Tampoco se conoce por ahora el motivo del ataque ni existe una atribución pública de su autoría. Ese matiz importa: no hay elementos confirmados que permitan calificar el tiroteo como atentado terrorista o ataque religioso.

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Dos hombres armados abrieron fuego durante el funeral

El episodio comenzó en plena ceremonia funeraria. De acuerdo con las primeras informaciones procedentes de Jordania, dos hombres armados dispararon contra las personas que se encontraban en la iglesia y después huyeron del lugar.

La Dirección de Seguridad Pública jordana movilizó efectivos en la zona y puso en marcha una búsqueda de los sospechosos. La operación seguía activa durante la tarde del viernes. Las autoridades han mantenido por el momento una comunicación prudente, sin aventurar hipótesis sobre el móvil de una matanza que todavía se encuentra en una fase inicial de investigación.

Hay un elemento especialmente brutal en la secuencia: el ataque ocurrió mientras familiares y allegados estaban reunidos para despedir a una persona fallecida. Un lugar de duelo convertido de golpe en escenario de disparos. Una ceremonia funeraria terminó con nuevas víctimas, en uno de los episodios de violencia más graves registrados recientemente en el reino.

Karak concentra el operativo para encontrar a los atacantes

Karak se encuentra al sur de Amán y es una de las zonas históricas más conocidas de Jordania. La región alberga comunidades musulmanas y cristianas asentadas desde hace generaciones, además de distintos templos católicos y ortodoxos.

Las primeras informaciones no han detallado públicamente todos los datos sobre la iglesia atacada ni la identidad de los autores. La prioridad inmediata de las fuerzas de seguridad es localizar a los hombres armados, reconstruir su recorrido antes y después del tiroteo y determinar si actuaron solos o contaron con algún tipo de apoyo.

Ese vacío de información aconseja cierta disciplina frente al habitual festival de especulaciones que acompaña a los primeros minutos de una tragedia. Hasta el momento, lo confirmado es un ataque armado durante un funeral, al menos siete muertos, varios heridos y una operación policial en marcha. El resto permanece bajo investigación.

Jordania investiga el móvil de la matanza

No existe, por el momento, una reivindicación conocida ni las autoridades jordanas han vinculado públicamente el tiroteo con una organización extremista. La naturaleza del objetivo —una iglesia— convierte inevitablemente la posible motivación religiosa en una de las cuestiones que deberán esclarecer los investigadores, pero el lugar del ataque no demuestra por sí solo su móvil.

También deberá aclararse si las víctimas eran el objetivo concreto de los atacantes o si se trató de una acción indiscriminada contra quienes asistían al funeral. Es una diferencia sustancial para la investigación, tanto desde el punto de vista criminal como a la hora de determinar el alcance político y de seguridad del suceso.

Las autoridades tendrán que establecer igualmente qué armas fueron empleadas, cómo llegaron los agresores hasta Hamud y qué ruta utilizaron para escapar. En una zona relativamente alejada de la capital, una persecución de estas características puede extenderse por carreteras secundarias y poblaciones rurales, de ahí la amplitud del dispositivo de seguridad.

Una violencia poco habitual en un país relativamente estable

Jordania ocupa una posición geográfica particularmente delicada. Comparte fronteras con Siria, Irak, Arabia Saudí, Israel y Cisjordania y, pese a convivir durante décadas con guerras y crisis a pocos kilómetros de sus límites, ha logrado conservar una estabilidad interna considerablemente mayor que la de buena parte de su entorno.

Esa estabilidad no significa ausencia de amenazas. El reino ha sufrido episodios de violencia yihadista y operaciones contra células armadas, aunque los ataques masivos contra lugares de culto siguen siendo excepcionales. Jordania es además un estrecho aliado de Estados Unidos y desempeña desde hace años un papel importante en la arquitectura de seguridad regional.

La minoría cristiana de Jordania forma parte de la estructura social y política del país desde mucho antes de la creación del Estado moderno. Las estimaciones disponibles suelen situarla aproximadamente entre el 2% y el 3% de la población, con comunidades ortodoxas, católicas y protestantes. En Karak existe también una presencia cristiana histórica y varias parroquias activas.

El precedente de Karak en 2016

La ciudad y la región tienen, además, un precedente que inevitablemente vuelve a la memoria. En diciembre de 2016, hombres armados protagonizaron una cadena de ataques en Karak y posteriormente se atrincheraron en su célebre castillo cruzado. El ataque, reivindicado por Estado Islámico, dejó diez víctimas mortales entre miembros de las fuerzas de seguridad, civiles jordanos y una turista canadiense.

Aquel episodio desembocó en un largo enfrentamiento con las fuerzas de seguridad y marcó uno de los momentos más graves de la lucha de Jordania contra las redes yihadistas. Sin embargo, no existe por ahora ninguna prueba pública que relacione el tiroteo de este viernes con aquel precedente. Equiparar ambos sucesos antes de conocer quién disparó en Hamud y por qué sería convertir un dato histórico en una conclusión que la investigación aún no permite.

Las incógnitas que deja el ataque de Hamud

La cifra de víctimas puede variar a medida que los hospitales y las autoridades consoliden la información. Las primeras noticias hablan de al menos siete fallecidos y varios heridos, pero todavía no se ha difundido un parte definitivo sobre su estado ni sobre cuántas personas estaban dentro de la iglesia cuando comenzó el tiroteo.

Tampoco se conocen públicamente los nombres de los fallecidos ni de los sospechosos. La investigación tendrá que determinar si los atacantes conocían previamente el funeral, si seleccionaron deliberadamente ese momento y si existía alguna relación con las personas presentes.

En acontecimientos así, las primeras horas suelen producir una mezcla espesa de datos ciertos, versiones locales y rumores que corren más deprisa que las patrullas. Por ahora hay una certeza bastante más sobria: dos hombres armados convirtieron un funeral en una matanza y son buscados por las fuerzas de seguridad jordanas.

Una matanza que golpea la estabilidad de Jordania

El tiroteo de Karak llega a una Jordania que durante décadas ha construido buena parte de su imagen regional alrededor de la estabilidad y la convivencia religiosa entre su mayoría musulmana y las comunidades cristianas. No es un decorado perfecto —ningún país lo es—, pero esa convivencia constituye una pieza importante de la identidad política que la monarquía hachemita proyecta dentro y fuera de sus fronteras.

Por eso el alcance del ataque irá mucho más allá de su balance inmediato si la investigación confirma una motivación sectaria o extremista. De momento, esa conclusión sería prematura. Las autoridades continúan buscando a los responsables mientras al menos siete familias afrontan una realidad mucho menos abstracta: sus allegados acudieron a una iglesia para acompañar un funeral y terminaron atrapados en una nueva tragedia.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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