Síguenos

Cultura

Muere José Luis García Sánchez, director de ‘Las truchas’, a los 85

José Luis García Sánchez, director de ‘Las truchas’ y ganador del Oso de Oro de Berlín, muere a los 85 años tras casi seis décadas de cine español

Publicado

el

José Luis García Sánchez

Imagen: Alfonso López Yepes / CC BY 3.0.

Resumen

  • José Luis García Sánchez muere en Madrid a los 85 años
  • ‘Las truchas’ le dio el Oso de Oro de Berlín en 1978
  • Ganó dos Goya como guionista y trabajó durante casi seis décadas

El director, guionista y productor José Luis García Sánchez ha muerto este domingo 25 de octubre en Madrid a los 85 años. El cineasta salmantino fue una de las figuras más reconocibles del cine español de las últimas décadas y deja una trayectoria de casi seis décadas marcada por la comedia, la sátira política y social y una mirada poco complaciente sobre España.

Su nombre quedó definitivamente ligado a ‘Las truchas’, la película con la que consiguió el Oso de Oro de la Berlinale en 1978. También ganó dos premios Goya como guionista por ‘Belle Époque’ y ‘Tirano Banderas’, dirigió títulos como ‘La corte de Faraón’, ‘Divinas palabras’ o ‘Tranvía a la Malvarrosa’ y recibió la Espiga de Honor de la Seminci. Una carrera larga, bastante inclasificable y construida casi siempre desde el humor.

Canal oficial
El Folio en WhatsApp
Recibe las noticias más importantes, alertas y última hora.

Muere José Luis García Sánchez a los 85 años

La Academia de Cine ha confirmado el fallecimiento de José Luis García Sánchez, nacido en Salamanca en 1941. Murió en Madrid después de un periodo en el que había sufrido una enfermedad neuronal, según las informaciones conocidas este domingo.

García Sánchez era director, guionista y productor, aunque reducir su trayectoria a una sola de esas etiquetas resulta complicado. Participó en más de 30 películas y trabajó durante más de medio siglo en cine, televisión y teatro. Su obra atravesó géneros muy diferentes: comedia negra, musical, adaptación literaria, cine político, documental y sainete.

Había estudiado Derecho y Sociología y pasó por la Escuela Oficial de Cinematografía. Perteneció a una generación de alumnos que no pudo terminar allí sus estudios después de una expulsión colectiva relacionada con cuestiones ideológicas. En sus comienzos trabajó cerca de dos nombres decisivos de aquella generación, Carlos Saura y Basilio Martín Patino.

El cine, finalmente, ganó la partida a las leyes y a la sociología. O quizá no del todo: buena parte de sus películas acabaron siendo, precisamente, una peculiar mezcla de ambas cosas.

‘Las truchas’, el Oso de Oro que marcó su carrera

Su primer largometraje como director fue ‘El love feroz o cuando los hijos juegan al amor’, estrenado en 1975. Después llegó ‘Colorín colorado’, pero el gran salto internacional se produjo en 1978 con ‘Las truchas’.

La película reunió en un restaurante a los integrantes de una asociación de pesca deportiva para celebrar su comida anual. Lo que parecía una reunión convencional terminaba convirtiéndose en una sátira sobre las jerarquías, las apariencias y la mezquindad, además de cierta forma muy española de organizar el desastre.

Con ella ganó el Oso de Oro del Festival de Berlín, uno de los mayores reconocimientos internacionales obtenidos por un director español en aquellos años.

Aquella película resumía bien una forma de entender el cine que García Sánchez mantendría durante buena parte de su carrera: utilizar el humor para hablar de asuntos bastante menos graciosos. Política, memoria, religión, hipocresía social, poder, sexo o censura entraban en sus películas sin necesidad de convertirlas en discursos solemnes.

De ‘La corte de Faraón’ a Valle-Inclán

Uno de sus títulos más populares fue ‘La corte de Faraón’, estrenada en 1985, una comedia musical que mezclaba espectáculo, censura, deseo y memoria de la España franquista. La película le valió la Concha de Plata a la mejor dirección en el Festival de San Sebastián.

Dos años después dirigió ‘Divinas palabras’, adaptación de la obra de Ramón María del Valle-Inclán. El escritor gallego fue una referencia constante para García Sánchez, que volvió a su universo en ‘Tirano Banderas’.

Rafael Azcona, mucho más que un colaborador

En ese territorio resulta imposible separar su carrera de la de Rafael Azcona. García Sánchez mantuvo con el guionista riojano una larga amistad y una colaboración profesional que atravesó varias décadas.

Juntos trabajaron, entre otros proyectos, en las adaptaciones de ‘Divinas palabras’ y ‘Tirano Banderas’. Su último largometraje como director, ‘Los muertos no se tocan, nene’, estrenado en 2011, volvió precisamente al universo literario de Azcona.

Hay además una coincidencia especialmente significativa: García Sánchez ha fallecido un día después del centenario del nacimiento de Rafael Azcona, celebrado el 24 de octubre.

La relación entre ambos ayuda a entender una parte importante del cine español de finales del siglo XX: personajes imperfectos, instituciones bastante menos respetables de lo que aparentaban y una capacidad casi quirúrgica para detectar el absurdo cotidiano.

Dos Goya y un Oscar ligado a ‘Belle Époque’

García Sánchez no destacó únicamente detrás de la cámara. Su trabajo como guionista fue otra pieza fundamental de su trayectoria.

Ganó el Goya al mejor guion original por ‘Belle Époque’, escrito junto a Rafael Azcona y Fernando Trueba. La película, dirigida por Trueba, acabaría consiguiendo en 1994 el Oscar a la mejor película de habla no inglesa. García Sánchez obtuvo otro Goya por la adaptación de ‘Tirano Banderas’, compartido con Azcona.

Fue candidato en total cinco veces al Goya por sus guiones. También participó en los libretos de ‘Habla, mudita’, ‘Camada negra’ y ‘El rey del río’, dirigidas por Manuel Gutiérrez Aragón, así como en ‘Cómo ser infeliz y disfrutarlo’, de Enrique Urbizu.

Esa condición de guionista explica parte de su cine. En García Sánchez la palabra nunca era simplemente un trámite hasta la siguiente escena. Las conversaciones, las réplicas y las discusiones sostenían buena parte del mecanismo.

Una filmografía atravesada por la historia de España

Entre sus películas aparecen títulos como ‘La noche más larga’, sobre los últimos fusilamientos del franquismo; ‘El vuelo de la paloma’; ‘Pasodoble’; ‘Siempre hay un camino a la derecha’; ‘Suspiros de España (y Portugal)’; ‘Adiós con el corazón’; ‘María querida’ y ‘La marcha verde’.

En ‘Tranvía a la Malvarrosa’, estrenada en 1996 y basada en la novela de Manuel Vicent, llevó al cine el retrato de la Valencia de los años cincuenta. En ‘Divinas palabras’ acudió a Valle-Inclán. En ‘La corte de Faraón’, al choque entre espectáculo y censura. Y en ‘Las truchas’, a una mesa llena de comensales que acababa funcionando como una pequeña maqueta del país.

No resulta extraño que la Academia de Cine lo haya definido tras su muerte como un cronista de su tiempo. Sus películas hablan de épocas concretas, pero también de comportamientos que han demostrado una incómoda resistencia al paso de los años: el oportunismo, las apariencias, la burocracia y el poder pequeño ejercido como si fuera enorme.

Una vida también ligada al teatro

García Sánchez trabajó además en teatro y llegó a afirmar que sentía por este una especial devoción. Entre sus trabajos escénicos destacó el montaje español de ‘El beso de la mujer araña’, de Manuel Puig.

El cineasta estaba casado con la cantante Rosa León. Su hijo, Víctor García León, continuó la tradición familiar como director y guionista.

En 2017, la Semana Internacional de Cine de Valladolid reconoció toda su trayectoria con la Espiga de Honor, un premio que llegaba después de décadas de trabajo y cuando García Sánchez llevaba ya tiempo lamentando las dificultades de los cineastas veteranos para sacar adelante nuevos proyectos.

Una filmografía que sigue explicando España

La muerte de José Luis García Sánchez deja al cine español sin uno de sus grandes observadores. No fue únicamente el director que ganó un Oso de Oro, ni el guionista de una película que acabaría conquistando un Oscar, ni el responsable de varias adaptaciones fundamentales de Valle-Inclán.

Fue también un cineasta empeñado en mirar alrededor.

A veces lo hizo mediante una comedia, otras recurriendo al esperpento, al drama histórico o a una comida de pescadores que terminaba mal. Casi nunca necesitó ponerse solemne para hablar de asuntos serios. Esa quizá sea una de las razones por las que títulos como ‘Las truchas’, ‘La corte de Faraón’ o ‘Tranvía a la Malvarrosa’ conservan interés décadas después.

José Luis García Sánchez se marcha a los 85 años dejando cerca de seis décadas de cine, amistades, guiones y películas detrás. Y una forma especialmente española de contar el país: observándolo con afecto, pero sin concederle demasiadas coartadas.

Newsletter

Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

Lo más leído