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Madrid estrenará su primer ordenador cuántico con Telefónica e IQM

Telefónica e IQM instalarán el primer ordenador cuántico público de Madrid en la Politécnica, con cinco cúbits y un uso educativo y científico.

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primer ordenador cuántico

Resumen

  • Telefónica e IQM instalarán un ordenador cuántico en la Politécnica
  • El sistema IQM Spark tendrá cinco cúbits y se destinará a investigación
  • La instalación está prevista para antes de que termine 2026

La Comunidad de Madrid contará con su primer ordenador cuántico de estas características antes de que termine 2026. Telefónica y la compañía finlandesa IQM Quantum Computers se encargarán de desplegar el sistema en la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), donde estará disponible para impulsar la investigación científica, formar especialistas y desarrollar aplicaciones tecnológicas destinadas a empresas y organismos públicos.

El equipo elegido es el IQM Spark, un ordenador cuántico diseñado para trabajar con tecnología real, más allá de las simulaciones informáticas. La instalación permitirá a universidades, hospitales, centros de investigación y empresas emergentes experimentar directamente con algoritmos cuánticos. Madrid se incorpora así al despliegue de estas infraestructuras en España, aunque el nuevo sistema tendrá una finalidad principalmente educativa y experimental.

La iniciativa, anunciada el 23 de octubre de 2026, supone un paso en la estrategia madrileña de investigación y desarrollo tecnológico. El propósito es que investigadores y empresas puedan acceder a una infraestructura propia, adquirir conocimientos y probar soluciones que, con el tiempo, podrían tener aplicaciones en sectores como la sanidad, la logística, la energía o la ciberseguridad.

La llegada del ordenador también amplía la colaboración entre Telefónica e IQM, que ya han participado en el suministro de otros dos sistemas cuánticos al Centro de Supercomputación de Galicia (CESGA). El proyecto madrileño será el tercero desarrollado en España mediante esta alianza.

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Cómo será el ordenador cuántico que llegará a Madrid

El IQM Spark utiliza cúbits superconductores, componentes que aprovechan las propiedades de la mecánica cuántica para procesar información. A diferencia de los bits convencionales, que representan un cero o un uno, los cúbits pueden encontrarse en una superposición de estados y establecer relaciones cuánticas entre ellos.

Estas propiedades permiten desarrollar métodos de cálculo diferentes a los empleados por los ordenadores tradicionales. No significa que un procesador cuántico sea más rápido para cualquier tarea. Su posible ventaja depende del problema que deba resolver y de las características del sistema utilizado.

La configuración comercial del IQM Spark dispone de cinco cúbits. Se trata de un equipo relativamente pequeño, especialmente si se compara con otros procesadores cuánticos de investigación, pero suficiente para experimentar con circuitos, estudiar errores y comprender el funcionamiento de los algoritmos sobre hardware real.

Su principal valor estará en la formación y la investigación aplicada. Los estudiantes podrán trabajar directamente con una tecnología que hasta hace poco estaba reservada a laboratorios altamente especializados. Los investigadores, por su parte, tendrán la oportunidad de estudiar las limitaciones de los procesadores actuales y desarrollar procedimientos para mejorar su funcionamiento.

No es, por tanto, una máquina destinada a sustituir los servidores convencionales de una empresa. La computación cuántica todavía afronta importantes problemas de estabilidad, errores y escalabilidad, y buena parte de sus aplicaciones industriales permanece en fase experimental.

Madrid invertirá cerca de dos millones de euros hasta 2029

El despliegue forma parte de una iniciativa pública respaldada por el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso. La Comunidad de Madrid anunció en agosto una inversión cercana a los dos millones de euros hasta 2029 para adquirir el primer computador cuántico de titularidad pública de la región.

La contratación del suministro fue adjudicada a Telefónica Soluciones de Informática y Comunicaciones de España, mientras que IQM Quantum Computers se encarga de fabricar el sistema.

El consejero madrileño de Digitalización, Miguel López-Valverde, adelantó el pasado 5 de octubre que la llegada del equipo estaba prevista para finales de noviembre de 2026. Posteriormente, Telefónica e IQM confirmaron que la instalación se realizaría antes de finalizar el año.

Conviene distinguir ambas fechas: finales de noviembre es la previsión comunicada por el consejero, mientras que diciembre constituye el límite temporal anunciado por las empresas. Hasta el momento, no se ha confirmado públicamente una fecha exacta de entrada en servicio.

El proyecto también está vinculado a Q+UPM, la iniciativa de tecnologías cuánticas y supercomputación presentada por la Universidad Politécnica de Madrid el 16 de octubre. Su finalidad es coordinar actividades de investigación, formación especializada y transferencia de conocimientos a la industria.

Para qué servirá el ordenador cuántico de Madrid

La utilidad más inmediata del nuevo sistema será permitir que investigadores y organizaciones trabajen sobre problemas concretos con herramientas cuánticas. El acceso físico al equipo puede facilitar experimentos que resultan más difíciles de realizar cuando únicamente se dispone de simuladores o plataformas remotas.

En el ámbito sanitario, las investigaciones podrían centrarse en métodos de simulación molecular y problemas relacionados con el descubrimiento de nuevos medicamentos. En logística, uno de los campos de interés es la optimización de rutas y recursos. La energía y la investigación de materiales constituyen otras áreas con potencial.

Son posibilidades científicas, no servicios que vayan a funcionar automáticamente cuando se instale el ordenador. Un procesador de cinco cúbits no permite resolver por sí solo los grandes problemas industriales que motivan estas investigaciones.

Las empresas podrán probar algoritmos sin depender únicamente de simuladores

Uno de los objetivos del proyecto consiste en acercar la computación cuántica a las pequeñas y medianas empresas, que normalmente carecen de recursos para adquirir y mantener sus propios equipos.

Una compañía dedicada al transporte, por ejemplo, podría colaborar con investigadores para evaluar algoritmos de optimización. Un laboratorio podría estudiar métodos de simulación aplicables a moléculas. El trabajo inicial consistiría en comprobar su funcionamiento, identificar limitaciones y comparar los resultados con los obtenidos mediante ordenadores convencionales.

La instalación también puede favorecer la formación de ingenieros, físicos, matemáticos y especialistas en programación cuántica. Este aspecto resulta especialmente relevante porque el desarrollo de aplicaciones no depende exclusivamente de contar con procesadores más potentes, sino también de disponer de profesionales capaces de utilizarlos.

Telefónica e IQM amplían su presencia en la computación cuántica española

El ordenador de Madrid no será el primero instalado en España. La colaboración entre Telefónica e IQM ya ha permitido suministrar dos sistemas al Centro de Supercomputación de Galicia (CESGA).

Entre las infraestructuras gallegas figura un procesador IQM Radiance de 54 cúbits superconductores, presentado en junio de 2026 junto con un equipo Spark de cinco cúbits orientado a formación y pruebas de algoritmos.

La comparación ayuda a entender el alcance del proyecto madrileño. Mientras Galicia dispone de infraestructuras de mayor capacidad para actividades científicas avanzadas, Madrid incorporará un equipo concebido especialmente para facilitar el acceso a la tecnología y desarrollar competencias prácticas.

El despliegue también encaja en la estrategia europea de soberanía tecnológica, que busca aumentar la capacidad de investigación y desarrollo de tecnologías estratégicas dentro del continente.

IQM, fundada en Finlandia en 2018, está especializada en sistemas de computación cuántica superconductora. Su modelo comercial incluye equipos instalados directamente en las instituciones que los adquieren, además de opciones de acceso remoto.

Por su parte, Telefónica lleva años trabajando en tecnologías relacionadas con la seguridad de las comunicaciones, incluidas soluciones de criptografía poscuántica. Esta última disciplina busca proteger la información frente a futuros ataques realizados con ordenadores cuánticos suficientemente avanzados, aunque es distinta de la propia computación cuántica.

El verdadero avance será convertir la investigación en resultados

La instalación del primer ordenador cuántico público de estas características en Madrid supone una ampliación de las capacidades tecnológicas de la región, pero su importancia no dependerá únicamente del equipo adquirido.

El reto será convertir esa infraestructura en una herramienta utilizada regularmente por universidades, centros científicos, hospitales y empresas. Para ello harán falta proyectos concretos, personal especializado y mecanismos de colaboración que permitan aprovechar el conocimiento generado.

La disponibilidad de un ordenador cuántico tampoco garantiza ventajas inmediatas sobre los sistemas tradicionales. La tecnología aún tiene limitaciones importantes y muchos de sus posibles usos comerciales necesitarán procesadores más avanzados.

Madrid dispondrá de una infraestructura para experimentar, formar especialistas y preparar futuras aplicaciones, dentro de una estrategia que también pretende atraer talento e inversión tecnológica.

La llegada del IQM Spark, prevista para los últimos meses de 2026, permitirá empezar a evaluar esos objetivos sobre una máquina real. El paso decisivo llegará cuando las investigaciones desarrolladas en la Universidad Politécnica de Madrid produzcan resultados verificables y útiles más allá del laboratorio.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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