Ciencia
Hallan restos de sangre de un dinosaurio de hace 115 millones de años
Investigadores hallan en Brasil posibles glóbulos rojos mineralizados y señales químicas de hemo en un dinosaurio de hace 115 millones de años.
Resumen
- Un fósil de Brasil conserva posibles glóbulos rojos de hace 115 millones de años
- Los análisis detectan señales de hemo en los canales vasculares del hueso
- No hay ADN ni sangre líquida y la identificación celular sigue en debate
Un equipo internacional de científicos ha descubierto posibles glóbulos rojos fosilizados y restos moleculares asociados a la hemoglobina en los huesos de un dinosaurio que vivió hace aproximadamente 115 millones de años en Brasil. El hallazgo, publicado el 2 de noviembre de 2026, aporta nuevas pruebas de que determinados componentes biológicos pueden conservarse durante periodos mucho más largos de lo que se consideraba posible.
Los investigadores han identificado pequeñas estructuras compatibles con células sanguíneas mineralizadas, acompañadas de señales químicas de hemo, una molécula que forma parte de la hemoglobina y resulta esencial para transportar oxígeno por el organismo. Los restos pertenecen a un Aratasaurus museunacionali, un dinosaurio carnívoro del Cretácico cuyos fósiles fueron encontrados en el noreste brasileño.
El descubrimiento va más allá de localizar estructuras que se parecen a células. La combinación de observaciones microscópicas y análisis químicos permite relacionar esos posibles glóbulos rojos con moléculas presentes en la sangre. Es una de las pruebas más sólidas obtenidas hasta ahora de la conservación de materiales sanguíneos en dinosaurios.
Eso sí, no se ha recuperado sangre líquida ni ADN de dinosaurio. Lo que ha sobrevivido son estructuras transformadas por los minerales y determinados compuestos químicos. La distinción importa, especialmente cuando el hallazgo empieza a despertar expectativas sobre la posibilidad de recuperar material biológico de animales extinguidos hace millones de años.
El dinosaurio descubierto en Brasil que conservaba restos de sangre
El protagonista del hallazgo es el Aratasaurus museunacionali, un dinosaurio terópodo que habitó el territorio que hoy ocupa el noreste de Brasil durante el Cretácico Inferior. Era un animal bípedo y carnívoro, de aproximadamente 3,1 metros de longitud y unos 34 kilos de peso, según las estimaciones realizadas a partir del ejemplar estudiado.
Los investigadores calculan que tenía alrededor de cuatro años cuando murió, por lo que probablemente se trataba de un individuo joven.
Sus restos fueron descubiertos en 2008 en una mina de yeso del estado brasileño de Ceará, en una región conocida por la extraordinaria conservación de algunos de sus fósiles. El material recuperado incluye partes del fémur, la tibia y el pie derechos.
Durante años, estos huesos formaron parte de las colecciones científicas del Museo Nacional de Brasil. Su importancia adquirió una nueva dimensión cuando un equipo encabezado por Kliti Grice, investigadora de la Universidad Curtin de Australia, comenzó a estudiar su composición mediante técnicas avanzadas de microscopía y análisis molecular.
El objetivo era conocer qué información química podía permanecer dentro de unos huesos tan antiguos. Lo inesperado apareció en sus diminutos conductos vasculares, los espacios por los que habían circulado vasos sanguíneos cuando el animal estaba vivo.
Las pruebas que apuntan a glóbulos rojos de hace 115 millones de años
Al examinar el interior de los huesos, los científicos observaron numerosas estructuras microscópicas de forma elipsoidal, similares a los glóbulos rojos. Su ubicación resultó especialmente significativa: aparecían dentro de los canales vasculares del tejido óseo, precisamente donde cabría esperar restos relacionados con la circulación sanguínea.
La forma, por sí sola, no bastaba para determinar su naturaleza. En paleontología, ciertos microorganismos y depósitos minerales pueden generar estructuras que recuerdan a células biológicas sin serlo realmente.
Los investigadores recurrieron entonces a diferentes técnicas, entre ellas la microscopía electrónica, la espectroscopia Raman y la espectrometría de masas. Estos procedimientos permiten estudiar tanto la estructura de los materiales como las señales químicas presentes en cantidades extremadamente pequeñas.
Los análisis revelaron una coincidencia relevante: las estructuras compatibles con células sanguíneas estaban asociadas a compuestos derivados del hemo, además de presentar elementos químicos vinculados a esa molécula.
El hemo, la molécula que refuerza el descubrimiento
El hemo es un componente de la hemoglobina, la proteína que permite a los glóbulos rojos transportar oxígeno. Contiene hierro y desempeña una función fundamental en la respiración de numerosos animales vertebrados.
En las muestras del Aratasaurus, el equipo detectó hemo B y derivados modificados por procesos geológicos. También examinó los sedimentos que rodeaban al fósil para comprobar si esas señales podían proceder de materiales externos.
La composición química del hueso resultó diferente de la de la roca circundante, donde predominaban otros compuestos relacionados con pigmentos de organismos fotosintéticos. Esta diferencia respalda la interpretación de que los restos de hemo proceden del propio animal, aunque no elimina la necesidad de seguir comprobando el resultado.
El estudio también identificó aminoácidos relacionados con el colágeno, una proteína estructural presente en huesos y otros tejidos. Su detección no significa que se haya recuperado colágeno completo, pero constituye otra señal de la posible persistencia de componentes biológicos durante millones de años.
Cómo pudo conservarse la sangre durante 115 millones de años
La conservación de estructuras tan delicadas plantea una dificultad evidente. Tras la muerte de un animal, sus células comienzan a degradarse y las moléculas orgánicas se descomponen por la acción de microorganismos, reacciones químicas y cambios ambientales.
En este caso, los investigadores creen que las condiciones del enterramiento pudieron resultar decisivas.
Una de las hipótesis es que el dinosaurio quedó cubierto rápidamente por sedimentos en un ambiente con poco oxígeno y abundante actividad microbiana. Estas circunstancias habrían favorecido procesos químicos capaces de conservar determinados componentes de los tejidos antes de que desaparecieran por completo.
El análisis identificó hausmannita, un mineral compuesto por óxidos de manganeso, asociado a las estructuras que recuerdan a los glóbulos rojos. Según los investigadores, su formación pudo contribuir a estabilizarlas durante la fosilización.
No se trataría, por tanto, de células que hayan permanecido intactas durante 115 millones de años. La explicación propuesta es que las estructuras originales fueron transformándose progresivamente mediante procesos minerales, conservando parte de su forma y algunas señales químicas.
Es una diferencia importante: la fosilización no detuvo el tiempo, sino que pudo transformar materiales biológicos frágiles en restos suficientemente estables para sobrevivir hasta nuestros días.
El descubrimiento genera debate entre los científicos
Aunque el equipo considera que ha encontrado pruebas especialmente convincentes de sangre fosilizada, algunos especialistas independientes mantienen reservas sobre la identificación de las estructuras como auténticos glóbulos rojos.
La paleontóloga Mary Schweitzer, conocida por sus investigaciones sobre tejidos conservados en fósiles de dinosaurios, ha cuestionado que las formas observadas correspondan necesariamente a células sanguíneas.
Una de sus objeciones tiene que ver con la morfología. Los glóbulos rojos de los vertebrados no mamíferos suelen contener núcleo y presentan características distintas de las células sanguíneas humanas. Algunas estructuras descritas en el nuevo estudio no encajan completamente con esas características.
Schweitzer considera más convincentes las pruebas químicas relacionadas con el hemo y los componentes del colágeno que la identificación definitiva de las células.
Otros especialistas, como Mauricio Barbi, de la Universidad de Regina, valoran la combinación de técnicas empleadas, aunque también recuerdan que interpretar estructuras mineralizadas exige cautela.
El debate no invalida automáticamente el descubrimiento. Señala dónde se encuentra la principal incertidumbre: las señales químicas compatibles con componentes sanguíneos son sólidas, pero la identidad exacta de todas las microestructuras todavía debe contrastarse mediante nuevos estudios.
Tampoco es la primera vez que se describen posibles tejidos blandos o células sanguíneas en dinosaurios. La novedad de esta investigación reside en haber relacionado estructuras semejantes a glóbulos rojos con señales químicas del hemo dentro de los propios canales vasculares.
El hallazgo no permite recuperar ADN ni clonar dinosaurios
La identificación de posibles restos sanguíneos en un fósil tan antiguo puede recordar inevitablemente a Parque Jurásico, pero las conclusiones científicas están bastante lejos de la ficción.
Los investigadores no han encontrado ADN de dinosaurio. Las pruebas realizadas para localizar material genético antiguo no ofrecieron resultados positivos.
La supervivencia de pequeñas moléculas relacionadas con el hemo tampoco demuestra que puedan conservarse proteínas completas o cadenas de ADN durante periodos semejantes.
El material genético es especialmente vulnerable a la degradación. Para reconstruir el genoma de un organismo extinto sería necesario recuperar información genética suficiente y fiable, algo que este fósil no proporciona.
Lo descubierto en Brasil tiene otro valor: demuestra, según la interpretación del equipo, que algunos fósiles pueden guardar información molecular sobre organismos desaparecidos incluso cuando sus tejidos originales han sufrido profundas transformaciones.
Una nueva oportunidad para estudiar la biología de los dinosaurios
Las implicaciones del descubrimiento podrían extenderse mucho más allá del Aratasaurus. Si los resultados se reproducen en otros ejemplares, los paleontólogos dispondrán de nuevas herramientas para investigar procesos biológicos en animales extinguidos.
Los restos relacionados con la hemoglobina podrían contribuir, junto con otras evidencias, a estudiar aspectos de la fisiología, el transporte de oxígeno y el metabolismo de los dinosaurios. No permiten deducir directamente cómo respiraba o cuánta energía consumía este ejemplar, pero abren nuevas posibilidades de investigación.
El equipo considera prioritario repetir los análisis en fósiles de distintas especies y procedencias para determinar si estas condiciones de conservación fueron excepcionales o si pueden encontrarse en otros yacimientos.
La investigación también plantea una posibilidad interesante para los museos: algunos ejemplares conservados desde hace décadas podrían contener señales químicas que no podían detectarse cuando fueron excavados.
El fósil brasileño, descubierto en 2008 y estudiado con nuevas técnicas casi dos décadas después, es un buen ejemplo.
El verdadero alcance del hallazgo no está en recuperar dinosaurios, sino en recuperar información sobre ellos. Durante mucho tiempo, los huesos fosilizados han permitido reconstruir su anatomía y evolución. Ahora, la química empieza a revelar parte de lo que ocurrió dentro de aquellos organismos.
Queda por comprobar hasta dónde puede llegar esa información y qué resultados resistirán nuevos análisis independientes. Pero una posibilidad merece atención: los restos de animales que desaparecieron hace más de cien millones de años podrían conservar detalles de su biología que hasta hace poco parecían definitivamente perdidos.
-
NaturalezaTerremotos hoy en España, 3 de noviembre: dos temblores en Almería
-
NaturalezaIncendios en España hoy, 3 de noviembre: controlado el de Velefique
-
DeportesMuere Jesús de Miguel a los 30 años tras chocar con Owono en Tenerife
-
MundoLarissa Portnoff acusa a Trump de abusos sexuales cuando era niña
-
MundoMidterms de EE. UU. 2026: qué se vota y por qué no existen en España
-
SaludConsumo limitará ultraprocesados en hospitales y escuelas infantiles
-
EspañaTras Urda, Iryo pide limitar a 40 km/h los trenes si falla el LZB
-
MundoElon Musk, el mayor donante de las elecciones de EEUU: 446 millones
-
DeportesAlmudena Cid revela en Salvados su prótesis de cadera a los 43 años
-
MundoJames Talarico acusa a ICE de ser «una policía secreta» bajo Trump
-
EspañaCondenan a un ladrón a pagar 530 euros al dueño del coche en Valencia
-
MundoEl auge socialista divide a los demócratas en la lucha por el Congreso