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Vannacci pierde apoyo y militantes en Italia antes de las elecciones

Futuro Nacional frena su ascenso tras meses de crecimiento. Las bajas de militantes y las encuestas abren incertidumbre en la derecha italiana.

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Vannacci pierde apoyo

Foto: © European Union / Parlamento Europeo, Wikimedia Commons.

Resumen

  • Futuro Nacional cae del entorno del 9 % a una horquilla del 5,8 % al 7,9 %
  • Varios responsables locales abandonan el partido por desacuerdos internos
  • El retroceso puede alterar los apoyos de Meloni ante las elecciones de 2027

La ultraderecha italiana empieza a mostrar grietas en uno de sus proyectos políticos más recientes. Roberto Vannacci, el exgeneral que irrumpió en la política nacional con un discurso radical sobre inmigración, identidad y seguridad, afronta su primer retroceso importante. Su partido, Futuro Nacional, pierde apoyo en las encuestas mientras activistas y responsables territoriales abandonan la formación por discrepancias políticas y problemas de organización.

El cambio es significativo. Tras rozar el 9 % de intención de voto durante el verano de 2026, el partido se sitúa entre el 5,8 % y el 7,9 % en las últimas encuestas de SWG e Ipsos. La caída amenaza con frenar una trayectoria que había convertido a Vannacci en la principal novedad de la derecha italiana y en un posible obstáculo para la continuidad de Giorgia Meloni tras las elecciones generales previstas para 2027.

El retroceso también coincide con un momento incómodo para la ultraderecha europea. La derrota republicana en las elecciones estadounidenses del 3 de noviembre ha llevado a varios dirigentes nacionalistas a tomar distancias de Donald Trump. Sin embargo, los problemas de Vannacci comenzaron antes de esos comicios y responden, principalmente, a factores internos. No hay pruebas de que el resultado estadounidense haya provocado su caída electoral.

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Futuro Nacional frena su crecimiento tras meses de ascenso

La formación de Vannacci nació en febrero de 2026, después de que el antiguo militar rompiera con la Liga de Matteo Salvini. En pocos meses consiguió atraer a votantes descontentos con los partidos tradicionales del bloque conservador y llegó a situarse como cuarta fuerza política en las encuestas.

Su crecimiento resultó especialmente llamativo porque competía con organizaciones que llevan décadas asentadas en Italia. Futuro Nacional llegó a superar en intención de voto a la propia Liga y a Forza Italia, el partido de Antonio Tajani.

Pero aquella expansión empieza a perder impulso. Una encuesta de Ipsos publicada a finales de octubre situó a Futuro Nacional en el 7,9 %. Otra medición de SWG, difundida el 2 de noviembre, calculó su apoyo en el 5,8 %.

Las diferencias entre institutos aconsejan prudencia: no todos utilizan las mismas muestras ni idénticos procedimientos. Aun así, las últimas mediciones dibujan una desaceleración del crecimiento electoral bastante clara.

El análisis de las encuestas de octubre elaborado por Pagella Politica y BiDiMedia también detecta una pérdida cercana a un punto porcentual respecto a septiembre. En paralelo, Hermanos de Italia, el partido de Meloni, recuperó seis décimas.

No significa que el fenómeno Vannacci haya desaparecido. Sus porcentajes continúan siendo relevantes para una formación de reciente creación. Lo que se ha terminado, al menos por ahora, es la impresión de crecimiento ininterrumpido que acompañó sus primeros meses.

La fuga de activistas agrava los problemas internos

Las encuestas no constituyen el único quebradero de cabeza del exgeneral. Futuro Nacional también afronta dimisiones y abandonos en sus estructuras territoriales, precisamente donde necesita consolidar una organización capaz de competir electoralmente.

Uno de los episodios más destacados se produjo en la provincia de Cosenza, en Calabria. A comienzos de noviembre, cinco responsables de comités locales y un cofundador de otra agrupación anunciaron su salida definitiva del movimiento.

Entre los motivos alegados aparecen las decisiones impuestas desde la dirección, la escasa participación interna y el progresivo distanciamiento de las necesidades de los vecinos. Los antiguos colaboradores consideran que el proyecto reproduce prácticas de la política tradicional que inicialmente pretendía combatir.

También se han registrado abandonos y tensiones en otras zonas del país, desde el Véneto hasta Cerdeña.

Thomas Orsetti, antiguo activista de la formación en el Véneto, relaciona la pérdida de apoyos con el trato dispensado a quienes contribuyeron a construir el movimiento desde sus comienzos.

La dirección rechaza ese diagnóstico. Rossano Sasso, diputado de Futuro Nacional, niega que exista una crisis interna generalizada y sostiene que el número de afiliados continúa creciendo. También cuestiona las encuestas desfavorables.

El choque entre las proclamas radicales y los problemas cotidianos

Algunas deserciones revelan una contradicción política interesante. El discurso sobre inmigración y seguridad permitió a Vannacci ganar notoriedad, pero no todos sus simpatizantes consideran suficientes esas prioridades.

Massimo Perrone, antiguo integrante del movimiento en Latina, abandonó el partido en septiembre. Entre sus preocupaciones figuran los hospitales, las escuelas y la vivienda pública. También considera poco realista la propuesta de devolver a los extranjeros a sus países de origen.

Marcello Orru, antiguo militante de Sassari, en Cerdeña, ha expresado su rechazo a los reiterados ataques del dirigente contra las personas homosexuales y a su propuesta de separar en las aulas al alumnado con discapacidad.

Estas discrepancias ponen de manifiesto un problema de fondo: la radicalidad ideológica no garantiza fidelidad electoral cuando los seguidores esperan también soluciones para los servicios públicos y la economía familiar.

El encuestador Antonio Noto considera que Vannacci necesita ampliar su programa más allá de la seguridad y la inmigración. Parte de sus apoyos procedían de antiguos abstencionistas, un electorado especialmente volátil, mientras otros votantes llegados del centro-derecha estarían regresando a sus formaciones anteriores.

Quién es Roberto Vannacci y qué propone su partido

Roberto Vannacci alcanzó notoriedad pública en 2023 con la publicación de Il mondo al contrario, un libro en el que cuestionaba distintos cambios sociales y defendía su interpretación de los valores tradicionales.

Un año después consiguió un escaño en el Parlamento Europeo como candidato de la Liga. Su enfrentamiento posterior con Salvini terminó desembocando en la creación de Futuro Nacional, una formación que pretende representar a los sectores situados más a la derecha del bloque conservador italiano.

Su programa incluye políticas de expulsión de inmigrantes, restricciones vinculadas a la identidad nacional y una oposición frontal a distintas reivindicaciones del colectivo LGTBI.

También ha cuestionado la legislación italiana que incorporó el feminicidio como delito específico en 2025 y ha defendido propuestas educativas que suscitaron críticas, incluso entre antiguos seguidores.

En política exterior mantiene posiciones alejadas de las defendidas por Meloni. Vannacci, que estuvo destinado como agregado militar en Moscú, reclama recuperar las relaciones energéticas con Rusia y detener nuevos envíos de ayuda militar a Ucrania.

Estas propuestas le proporcionan una identidad diferenciada, pero también estrechan sus posibilidades de entendimiento con sectores más moderados de la derecha italiana.

Meloni podría beneficiarse del retroceso, pero también perder votos decisivos

La evolución de Futuro Nacional importa mucho más allá de su organización interna. Italia celebrará elecciones generales en 2027 y las encuestas anticipan una competición ajustada entre los grandes bloques.

Vannacci amenaza con dividir el electorado conservador precisamente cuando Giorgia Meloni necesita mantener unido su espacio político para aspirar a un nuevo mandato.

Un análisis de Ipsos realizado a partir de unas 20.000 entrevistas entre febrero y junio de 2026 ofrece una imagen de la procedencia de sus votantes: el 31 % había apoyado anteriormente a Hermanos de Italia y el 25 % a la Liga. Más de un tercio no había participado en las elecciones europeas de 2024.

Es decir, una parte sustancial de sus apoyos procede de partidos que forman parte del Gobierno. Si esos electores regresan a sus opciones anteriores, Meloni podría resultar beneficiada. Si permanecen con Vannacci y este concurre por separado, la fragmentación electoral puede perjudicar al conjunto del bloque.

La primera ministra ha descartado hasta el momento una alianza con el exgeneral. Vannacci, por su parte, se ha mostrado dispuesto a negociar siempre que el Ejecutivo asuma determinadas propuestas de su programa.

El desacuerdo sobre Rusia y Ucrania constituye uno de los principales obstáculos. Meloni ha mantenido su respaldo a Kiev y a la posición europea, mientras su rival considera necesario recuperar los vínculos energéticos con Moscú.

La paradoja es evidente: Vannacci podría perder fuerza política y continuar siendo suficientemente importante para complicar una mayoría parlamentaria.

El factor Trump y el desgaste de la ultraderecha europea

La caída de Futuro Nacional coincide con una nueva fase de incertidumbre para algunos movimientos nacionalistas europeos.

Las victorias demócratas en las elecciones de mitad de mandato de Estados Unidos han abierto un debate sobre el desgaste de Donald Trump, especialmente por las consecuencias económicas de la guerra con Irán y el aumento del coste de la vida.

Varios dirigentes que anteriormente reivindicaban su proximidad al presidente estadounidense han comenzado a marcar diferencias. Entre ellos figuran Matteo Salvini, la alemana Alice Weidel y el francés Jordan Bardella.

El propio Vannacci, que había manifestado simpatía por el nacionalismo de America First, ha criticado a Trump por no conseguir terminar la guerra entre Rusia y Ucrania y por emprender el conflicto con Irán. A su juicio, las consecuencias económicas de ambas guerras contribuyeron al castigo electoral sufrido por los republicanos.

El cambio de discurso tiene relevancia. Durante años, la afinidad con Trump ha funcionado como elemento de identificación para numerosos partidos de derecha radical. Su creciente impopularidad puede convertir esa proximidad en un inconveniente, especialmente cuando los efectos económicos de la política exterior estadounidense afectan a los ciudadanos europeos.

Pero conviene distinguir coincidencia de causalidad. Futuro Nacional ya estaba perdiendo terreno antes de las elecciones estadounidenses y sus abandonos internos responden a conflictos organizativos y desacuerdos sobre sus propuestas.

La situación italiana no demuestra por sí sola un retroceso general de la ultraderecha europea. Sí muestra las dificultades que pueden experimentar los movimientos construidos alrededor de un dirigente carismático cuando necesitan transformarse en partidos estables, con propuestas más amplias y estructuras locales duraderas.

La verdadera prueba de Vannacci llegará en 2027

El futuro inmediato de Roberto Vannacci dependerá de su capacidad para contener las salidas, recuperar apoyos y convertir su notoriedad mediática en una organización electoral sólida.

Todavía dispone de una base apreciable y de suficiente presencia política para influir en la composición del próximo Parlamento italiano. Una caída de uno o dos puntos en las encuestas no equivale a una derrota electoral definitiva.

Sin embargo, el panorama es distinto al de hace unos meses. El dirigente que aspiraba a disputar la hegemonía de la derecha italiana se enfrenta a críticas internas, desencanto entre antiguos seguidores y una competencia política cada vez más exigente.

Para Meloni, la evolución de Futuro Nacional representa tanto una oportunidad como un riesgo. Puede recuperar parte del electorado que perdió durante su ascenso, pero necesita evitar que una candidatura separada reste votos decisivos a su coalición.

Las elecciones de 2027 determinarán si Vannacci consigue consolidarse o termina siendo un fenómeno pasajero. Su primer gran desafío no consiste en convencer a nuevos votantes, sino en impedir que sigan marchándose quienes confiaron en él desde el principio.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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