Síguenos

Tecnología

Tu Smart TV puede captar lo que ves y enviar esos datos a servidores

Algunas Smart TV pueden identificar contenidos vistos por antena o HDMI y enviar huellas digitales a servidores. El ACR vuelve a estar bajo lupa.

Publicado

el

Mano con mando delante de Smart TV

Resumen

  • Algunas Smart TV pueden reconocer lo que ves incluso a través del HDMI
  • El ACR crea huellas del contenido y puede comunicarlas a servidores externos
  • Desactivar el seguimiento funcionó en unos modelos, pero no igual en todos

La televisión del salón dejó hace tiempo de ser una pantalla pasiva. Una investigación reciente sobre privacidad en las Smart TV confirma hasta qué punto algunos modelos pueden reconocer lo que el usuario está viendo, incluso cuando la imagen procede de una antena, una consola, un decodificador o un dispositivo conectado mediante HDMI. La tecnología responsable se llama ACR, siglas de Automatic Content Recognition, y funciona creando pequeñas huellas del contenido para identificarlo y asociarlo con hábitos de visualización.

Conviene afinar desde el principio porque el asunto se presta al titular apocalíptico. Esto no significa que todas las televisiones inteligentes estén grabando continuamente una película de nuestro salón ni enviando vídeos completos de la pantalla. Dependiendo del fabricante y del sistema operativo, el ACR puede analizar muestras de imagen, sonido o ambas cosas, generar una huella digital del contenido y comunicarse con servidores externos para averiguar qué programa, anuncio o emisión está apareciendo en el televisor.

Lo especialmente llamativo de las últimas pruebas no es solo que esa identificación exista —lleva años en el mercado—, sino su alcance. Investigadores analizaron 12 televisores de diez fabricantes, con ocho sistemas operativos que representan aproximadamente el 95% del mercado estadounidense de Smart TV. Realizaron 5.943 experimentos controlados y detectaron que, en determinados equipos, seguía existiendo tráfico compatible con ACR incluso después de que el usuario hubiera desactivado el seguimiento desde los ajustes. No ocurrió en todos. Y esa diferencia importa.

Canal oficial
El Folio en WhatsApp
Recibe las noticias más importantes, alertas y última hora.

Un «Shazam» capaz de reconocer lo que pasa por el televisor

La comparación con Shazam resulta bastante precisa. Cuando una aplicación de reconocimiento musical escucha unos segundos de una canción no necesita enviar una grabación completa para saber qué está sonando. Extrae una firma reconocible y la compara con una enorme base de datos. El principio del reconocimiento automático de contenido de las Smart TV es muy parecido.

El televisor toma muestras del contenido que reproduce, crea una firma y la contrasta con catálogos almacenados en servidores. Si encuentra una coincidencia puede determinar qué se está viendo y, dependiendo del sistema, registrar también cuándo, durante cuánto tiempo y desde qué fuente.

Eso permite elaborar mediciones de audiencia mucho más precisas que las de la vieja televisión lineal y, sobre todo, construir perfiles comerciales. Saber que en un hogar se consumen habitualmente partidos de fútbol, documentales de viajes, dibujos infantiles o programas financieros tiene bastante más valor publicitario que conocer únicamente que allí hay un televisor de 55 pulgadas.

Las políticas de privacidad de algunos fabricantes reconocen que el historial de visualización puede incluir redes, canales, programas y tiempo de consumo, además del uso potencial de tecnologías de reconocimiento para recopilar esa información. Dependiendo del servicio, también pueden procesarse fragmentos o datos derivados de la señal con el objetivo de identificar el contenido mostrado.

El HDMI tampoco convierte necesariamente la Smart TV en una pantalla «tonta»

Aquí aparece uno de los detalles más interesantes. Podría pensarse que el seguimiento termina al abandonar las aplicaciones propias del televisor. Se conecta una PlayStation, un Apple TV, un ordenador portátil o un decodificador por HDMI y asunto resuelto: la Smart TV pasa a ser una simple pantalla. No siempre ocurre así.

Las pruebas recientes encontraron actividad ACR relacionada con fuentes externas conectadas por HDMI en varios de los sistemas estudiados. Es decir, el televisor puede analizar lo que llega por ese cable aunque el contenido se esté generando completamente fuera de sus propias aplicaciones. Una consola deja de ser, desde el punto de vista de la pantalla, simplemente una consola; sigue siendo una señal susceptible de reconocimiento.

El estudio detectó seguimiento mediante HDMI en cinco de los siete sistemas operativos en los que pudo identificar de manera fiable el tráfico ACR. Samsung Tizen, LG webOS, Google TV en Sony, Fire TV y VIDAA mostraron actividad en determinadas pruebas, mientras que Roku OS y el sistema de Vizio analizados no lo hicieron en ese escenario concreto. Son resultados correspondientes a equipos, firmware y configuraciones específicas, de modo que no pueden trasladarse automáticamente a cada televisor vendido en España.

Netflix y YouTube ofrecen una excepción interesante

Hay otro giro curioso. En las pruebas realizadas con el ACR activado, ninguno de los televisores examinados rastreó mediante ese sistema el contenido reproducido dentro de Netflix o YouTube. No significa que esas plataformas no recopilen sus propios datos de uso; significa algo distinto: el mecanismo ACR del televisor no mostró en esos experimentos el mismo patrón de reconocimiento observado con la antena, determinados servicios propios o algunas entradas HDMI.

LG sostiene que su tecnología ACR funciona mediante huellas digitales de audio, no mediante capturas de pantalla ni grabaciones completas de vídeo, y que puede operar con televisión en directo, dispositivos HDMI y determinados canales propios, pero no dentro de aplicaciones de terceros como Netflix o YouTube. La compañía también señala que se trata de una función opcional que requiere consentimiento.

Este matiz desmonta una versión demasiado sencilla de la historia. No existe un único ACR que se comporte exactamente igual en todas las marcas. Hay sistemas que analizan la imagen, otros que trabajan sobre el sonido y fabricantes que aplican reglas diferentes según el origen del contenido.

Desactivar el seguimiento funcionó en unos televisores y no del todo en otros

El punto más delicado de la investigación llegó cuando se repitieron las pruebas después de seleccionar en cada televisor la opción destinada a desactivar el reconocimiento o seguimiento.

En LG webOS, Google TV de Sony, Fire TV y VIDAA, el tráfico ACR identificado desapareció según las mediciones realizadas. Dicho de manera sencilla: en aquellos aparatos, apagar la función hizo lo esperado de un botón que dice apagar.

Los resultados fueron diferentes en Samsung Tizen y Vizio, mientras que Roku presentó un caso particular ligado a su propio servicio de streaming. En el televisor Samsung analizado, después de la desactivación todavía apareció tráfico consistente con ACR en 41 de 60 pruebas con antena, en 18 de 30 pruebas mediante HDMI y en las 30 mediciones efectuadas con el servicio de streaming propio del sistema.

La palabra importante aquí es «consistente». Gran parte del tráfico estaba cifrado y los investigadores no pudieron leer directamente su contenido. Por eso no afirman que esos paquetes demuestren, por sí solos, que el fabricante continuara almacenando o procesando el historial de visualización tras la exclusión. Lo comprobado fue que las comunicaciones mantenían características compatibles con tráfico ACR previamente identificado. Es una diferencia bastante menos espectacular que afirmar que el televisor espía aunque se le diga que no, pero mucho más rigurosa.

Los fabricantes sostienen, en términos generales, que estas funciones pueden ser opcionales y desactivables, aunque las condiciones concretas dependen del mercado, del modelo y del software instalado. En Europa, además, las obligaciones sobre consentimiento y tratamiento de datos introducen diferencias relevantes respecto a Estados Unidos.

Las huellas pueden revelar bastante más de lo que parece

Una huella digital no tiene por qué parecer información sensible a primera vista. Es una cadena técnica, casi ilegible. El problema está en lo que permite descubrir después de compararla con otras bases de datos.

Si esa firma identifica exactamente el programa que está reproduciendo un hogar y se acompaña de un identificador persistente del dispositivo, una dirección IP, horarios y otras señales, termina dibujándose un pequeño diario de hábitos domésticos. No hace falta conocer el nombre de quien está sentado en el sofá para deducir preferencias culturales, deportivas o comerciales.

La investigación encontró un caso especialmente llamativo en VIDAA OS. Parte de las comunicaciones analizadas viajaba sin cifrar e incluía elementos como un identificador permanente del televisor, zona horaria, aplicación utilizada, entrada seleccionada y huellas de audio. Durante las pruebas fue posible consultar decenas de millones de resultados de reconocimiento correspondientes a más de un millón de televisores a través de un servidor que inicialmente no exigía autenticación.

El problema fue comunicado y el servidor pasó posteriormente a requerir acceso autenticado, aunque los investigadores señalaron que determinadas transmisiones seguían sin cifrar. La clasificación automática llegaba a categorías como religión, política, salud o medicina. El televisor, ese electrodoméstico que durante décadas solo pedía una antena y un enchufe, se parece cada vez más a otro nodo de datos conectado permanentemente a internet.

Qué significa todo esto para una Smart TV utilizada en España

El estudio más reciente se realizó con televisores comercializados en Estados Unidos. Ese límite debe quedar claro: no demuestra que cada modelo vendido en España reproduzca exactamente los mismos comportamientos. Las versiones del sistema operativo, el firmware, los acuerdos comerciales, las funciones habilitadas y las normas de privacidad cambian según el país.

Sí confirma, sin embargo, que ACR no es una abstracción enterrada en veinte páginas de condiciones legales. Es una tecnología real y ampliamente implantada, capaz de identificar emisiones y, en determinados equipos, contenido procedente de dispositivos externos.

En Europa entra además en juego un marco de protección de datos más exigente. El consentimiento, la información al usuario y la posibilidad de retirar permisos tienen un peso jurídico distinto al estadounidense. Eso no convierte mágicamente una Smart TV europea en un aparato que no recopila datos; obliga, entre otras cosas, a explicar el tratamiento y disponer de una base jurídica adecuada para realizarlo.

Quien quiera reducir esa recopilación tiene que mirar algo menos entretenido que las especificaciones de brillo o los hercios del panel: los ajustes de privacidad y de información de visualización. Los nombres cambian según marca y generación. Desactivar la personalización publicitaria tampoco equivale necesariamente a desactivar cualquier telemetría del aparato: son categorías distintas y conviene no confundirlas.

La solución más radical es bastante analógica para un televisor tan inteligente: desconectarlo de internet y utilizarlo como pantalla mediante un dispositivo externo gestionado por separado. Pero también desaparecen entonces actualizaciones, aplicaciones y buena parte de las funciones por las que se compró una Smart TV. La modernidad tiene estas pequeñas bromas.

La pantalla también se ha convertido en un sensor de consumo

Durante años se discutió cuánto saben Google, Meta o las aplicaciones del móvil sobre sus usuarios. El televisor quedó en segundo plano porque conserva el aspecto tranquilizador de siempre: un rectángulo negro frente al sofá, mando a distancia encima de la mesa y poco más. Por dentro, sin embargo, ya juega otra partida.

La publicidad conectada ha convertido el conocimiento de qué se ve, cuándo se ve y durante cuánto tiempo en una mercancía valiosa. ACR hace posible obtener parte de esa información directamente desde el aparato, incluso cuando el contenido no nace necesariamente dentro de él.

Las investigaciones no demuestran que todas las Smart TV recojan lo mismo ni que todos los fabricantes ignoren las preferencias del usuario. De hecho, varias plataformas estudiadas dejaron de enviar el tráfico ACR identificado cuando se desactivó la función. Pero sí dejan una idea difícil de ignorar: una televisión conectada ya no se limita a recibir imágenes. En determinadas condiciones también puede reconocerlas, convertirlas en datos y comunicarlas hacia fuera. Y entre una pantalla que simplemente muestra lo que miramos y otra capaz de saber qué estamos mirando hay una diferencia pequeña en apariencia, enorme en privacidad.

Newsletter

Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

Lo más leído