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The New Yorker carga contra La bola negra de Los Javis: «Un fracaso»

Justin Chang arremete contra La bola negra, la película de Los Javis premiada en Cannes, y cuestiona su guion, su montaje y su ambición artística.

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La bola negra de Los Javis

Resumen

  • The New Yorker considera un fracaso La bola negra, la película de Los Javis
  • Justin Chang cuestiona el guion, el montaje y los personajes de la obra
  • La cinta ganó en Cannes y cosecha éxito comercial pese a las críticas

La película La bola negra, de Javier Calvo y Javier Ambrossi, conocidos como Los Javis, ha recibido una de sus críticas más contundentes en Estados Unidos. La prestigiosa revista The New Yorker ha publicado un artículo del crítico Justin Chang, ganador del Premio Pulitzer, que cuestiona duramente su ambición artística, la construcción de los personajes y su manera de abordar la memoria histórica. Su sentencia final resulta demoledora: «No es un monumento; es un fracaso».

La reseña, publicada el 3 de noviembre de 2026 bajo el título La insistente monumentalidad de La bola negra, contrasta con la buena acogida comercial y buena parte de los elogios que ha recibido la producción española. Chang considera que sus tres historias, ambientadas en 1932, 1937 y 2017, pretenden ofrecer un gran retrato de la represión homosexual en España, pero terminan subordinando las emociones y la complejidad humana a una estructura narrativa demasiado calculada.

El contraste es considerable. La película llega a este debate después de haber conquistado el premio a la mejor dirección en Cannes 2026, compartido con el cineasta polaco Paweł Pawlikowski, y de consolidarse como un importante éxito de taquilla en España. Su estreno limitado en Estados Unidos también obtuvo resultados destacados.

Sin embargo, para Chang, el reconocimiento internacional y la relevancia de los asuntos tratados no bastan para convertir una película en una gran obra cinematográfica. La intención puede ser admirable y el resultado, discutible. Precisamente ahí sitúa el crítico el principal problema de La bola negra.

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Qué critica The New Yorker de La bola negra

El artículo de Justin Chang no se limita a cuestionar determinadas escenas. Su objeción afecta al propio planteamiento de la película.

Los Javis han construido una historia de casi tres horas que enlaza distintas generaciones mediante el deseo homosexual, la represión social, la Guerra Civil y el legado de Federico García Lorca. El relato aspira a conectar experiencias personales con una memoria colectiva marcada por la violencia y el silencio.

Chang cree que semejante ambición termina perjudicando a los personajes. A su juicio, las conexiones entre las tres épocas resultan demasiado evidentes y las historias parecen organizadas para demostrar una tesis previamente establecida, en lugar de permitir que los conflictos humanos se desarrollen con naturalidad.

El crítico cuestiona especialmente el montaje, que alterna constantemente los tres periodos históricos. Considera que los saltos temporales, concebidos para reforzar las relaciones entre los protagonistas, acaban convirtiéndose en un mecanismo repetitivo que resta fuerza a cada relato.

La película, sostiene, está tan preocupada por explicar la continuidad histórica del sufrimiento que deja poco espacio para sus contradicciones.

Los personajes y el exceso de simbolismo

La crítica se detiene especialmente en la historia ambientada en 1937, protagonizada por Guitarricadelafuente y Miguel Bernardeau.

El primero interpreta a Sebastián, un joven músico integrado en el ejército sublevado durante la Guerra Civil que desarrolla una relación con Rafael Rodríguez Rapún, un prisionero republicano interpretado por Bernardeau.

Chang considera que esta trama constituye el núcleo más importante de la película, pero reprocha al guion que determinados acontecimientos traumáticos no tengan un desarrollo psicológico convincente.

También cuestiona algunas decisiones interpretativas de Guitarricadelafuente, que debuta como actor, y el uso de imágenes cargadas de simbolismo religioso e histórico.

Su crítica apunta a una contradicción: los directores quieren representar grandes conflictos morales, políticos y sexuales, pero, según Chang, recurren con demasiada frecuencia a soluciones visuales y narrativas que simplifican esos conflictos.

La presencia de Lorca tampoco escapa a sus objeciones. El escritor granadino constituye una referencia fundamental para la película, inspirada parcialmente en su obra inacabada La bola negra.

Para el crítico estadounidense, ese homenaje termina adquiriendo un peso excesivo. Considera que la película busca apoyarse en la importancia cultural del poeta para reforzar una monumentalidad que sus personajes no consiguen sostener por sí mismos.

Justin Chang también elogia a varios actores

Pese a la contundencia de su valoración, la reseña no es una descalificación indiscriminada.

Chang reconoce la fuerza de determinadas imágenes y destaca especialmente la interpretación de Miguel Bernardeau, al que atribuye uno de los trabajos más convincentes de la película. Su personaje, Rafael, concentra una intensidad que, según el crítico, falta en otras partes del relato.

También dedica elogios a Penélope Cruz, cuya aparición como artista de cabaré introduce momentos de energía y humor, y reconoce la capacidad de Glenn Close para elevar un personaje cuyo diálogo considera poco conseguido.

Su valoración más entusiasta entre las interpretaciones femeninas corresponde a Lola Dueñas, que encarna a Teresa. Chang destaca la fuerza emocional de su personaje y su capacidad para transmitir una rabia que desborda los esquemas narrativos de la película.

Estos reconocimientos resultan importantes para interpretar correctamente la polémica. El crítico no sostiene que La bola negra carezca de virtudes, sino que sus mejores momentos son insuficientes para justificar las pretensiones de conjunto.

Quién es Justin Chang, el crítico que cuestiona a Los Javis

La firma que aparece bajo la reseña no es precisamente desconocida en el cine internacional.

Justin Chang ganó el Premio Pulitzer de Crítica en 2024 por sus artículos cinematográficos publicados en Los Angeles Times. Anteriormente había trabajado en Variety y posteriormente se incorporó a The New Yorker, donde desarrolla su actividad como crítico de cine.

Su trayectoria incluye análisis de grandes producciones comerciales, cine independiente y películas de autor. El reconocimiento del Pulitzer consolidó su posición dentro de la crítica cinematográfica estadounidense.

Eso explica parte de la repercusión de su artículo. No se trata de una opinión anónima en internet ni de una polémica improvisada en redes sociales, sino de una valoración firmada por un especialista reconocido y publicada en una revista de considerable influencia cultural.

Tampoco significa que su criterio sea definitivo. La crítica cinematográfica no funciona por autoridad, por mucho prestigio que tenga quien la ejerce. La relevancia de Chang reside en la argumentación de su análisis, no en la obligación de compartir sus conclusiones.

Una crítica feroz frente al éxito internacional de la película

El desacuerdo resulta especialmente llamativo por el recorrido que ha tenido La bola negra desde su presentación en el Festival de Cannes.

La película obtuvo el premio a la mejor dirección en la edición de 2026 y posteriormente llegó a las salas españolas el 25 de septiembre. Su éxito comercial le permitió mantenerse durante seis fines de semana consecutivos en lo más alto de la taquilla nacional, hasta el primero de noviembre.

En Estados Unidos, su lanzamiento limitado arrancó el 16 de octubre con una recaudación de aproximadamente 277.500 dólares en cuatro cines durante su primer fin de semana, una media especialmente elevada por sala.

La recepción crítica tampoco ha sido exclusivamente negativa. The Hollywood Reporter, por ejemplo, había destacado en Cannes la intensidad emocional del relato y la combinación de sensibilidad contemporánea y recursos del cine clásico.

La diferencia entre ambas interpretaciones es significativa.

Donde algunos especialistas encuentran una propuesta cinematográfica atrevida, capaz de enlazar memoria histórica y representación homosexual, Chang observa una obra excesivamente preocupada por su propia trascendencia.

No es una discusión menor. Tampoco nueva.

El cine de ambición histórica suele moverse entre dos riesgos: quedarse corto al representar acontecimientos complejos o excederse tratando de convertir cada escena en un acontecimiento fundamental.

Los Javis han elegido una construcción de gran escala, con un reparto internacional, diferentes épocas y un lenguaje visual muy marcado. Esa decisión les ha proporcionado reconocimiento, pero también constituye el principal blanco de las objeciones de The New Yorker.

El debate sobre La bola negra va más allá de sus premios

La controversia plantea una cuestión interesante sobre el lugar que ocupa el cine dedicado a recuperar historias de personas homosexuales silenciadas por la historia.

La importancia de esa recuperación no obliga a considerar acertadas todas las decisiones artísticas tomadas para llevarla a la pantalla. Una película puede abordar una injusticia real, reivindicar una memoria necesaria y, al mismo tiempo, recibir críticas por su guion, su montaje o sus interpretaciones.

El valor histórico del tema y el valor cinematográfico de la obra son asuntos relacionados, pero distintos.

Tampoco el éxito comercial o los premios de un festival resuelven esa diferencia. Cannes reconoce una propuesta artística mediante el criterio de un jurado; el público decide si compra una entrada; cada crítico examina la película desde sus propios argumentos.

En el caso de La bola negra, las tres respuestas no tienen por qué coincidir.

La dureza de Chang puede parecer desproporcionada a quienes consideran que Los Javis han conseguido una obra excepcional. Para otros espectadores, sus reparos sobre la duración, el simbolismo y la construcción de los personajes pueden resultar pertinentes.

Lo que queda fuera de discusión es que La bola negra se ha convertido en una de las películas españolas con mayor repercusión internacional de 2026.

Y esa repercusión también implica recibir críticas incómodas. Incluso muy incómodas.

La paradoja es que la película que aspira a levantar un monumento cinematográfico a una memoria largamente silenciada ha encontrado en The New Yorker a alguien dispuesto a discutir sus cimientos.

Un premio en Cannes no blinda una obra frente a las críticas. Como tampoco una reseña demoledora, aunque lleve la firma de un Pulitzer, puede borrar los méritos que otros han encontrado en ella.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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