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Economía

Volkswagen transforma Zwickau para desmontar coches y recuperar piezas

Volkswagen suma en Zwickau una línea industrial de desmontaje de coches para recuperar componentes, recambios y materias primas reutilizables.

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una línea para desmontar coches

Resumen

  • Zwickau estrena la primera línea industrial de desmontaje de Volkswagen
  • En 2027 procesará 4.100 vehículos y aspira a llegar a 15.000 en 2030
  • Las piezas útiles volverán al mercado y los materiales, a nuevas fábricas

Volkswagen ha puesto en marcha en su fábrica de Zwickau, Alemania, su primera línea industrial de desmontaje de vehículos, un proyecto con el que pretende recuperar componentes todavía aprovechables y materias primas para devolverlos al mercado o utilizarlos en la fabricación de nuevos automóviles. La planta, uno de los grandes símbolos de la apuesta eléctrica del grupo, suma así una actividad bastante distinta: además de montar coches, empezará a desmontarlos en serie.

El cambio no significa que Zwickau abandone de inmediato la producción de vehículos eléctricos. Volkswagen está creando un segundo pilar industrial dentro del complejo. Desde 2027, la nueva instalación deberá desmontar unos 4.100 vehículos al año, trabajando en dos turnos y con un centenar de empleados que ya han recibido formación específica. El objetivo declarado es elevar progresivamente la capacidad hasta 15.000 coches anuales en 2030.

La idea parece sencilla: antes de triturar un automóvil y convertir sus materiales en chatarra reciclable, conviene comprobar qué puede seguir teniendo valor. Una puerta, un paragolpes, un motor o determinados componentes de transmisión pueden disfrutar de una segunda vida. Y ahí Volkswagen ve no solo una cuestión medioambiental, sino también un negocio.

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De fabricar eléctricos a desmontar coches en serie

Zwickau fue una de las fábricas pioneras de Volkswagen en la transición completa hacia la movilidad eléctrica. Ahora vuelve a funcionar como laboratorio industrial del grupo, esta vez para comprobar si la economía circular puede trasladarse desde el tradicional desguace hacia procesos organizados con una lógica similar a la de una cadena de producción.

La nueva línea cuenta con ocho estaciones de trabajo. En una primera fase se ocupará principalmente de vehículos de preserie y posteriormente incorporará automóviles que hayan llegado al final de su vida útil. El proyecto se ha preparado en nueve meses, tres menos de lo previsto inicialmente.

La empresa ha reutilizado incluso parte del equipamiento empleado anteriormente en la fabricación. Para adaptar las instalaciones se han acondicionado unos 1.200 metros cuadrados de suelo, empleado 94 toneladas de acero e instalado alrededor de 100 metros de conducciones eléctricas de alta potencia para los procesos logísticos. El desguace, en versión industrial, se parece cada vez menos al desguace de toda la vida.

Las piezas usadas vuelven al mercado

Una de las patas más interesantes del proyecto está en los recambios originales usados. Volkswagen ya comercializa desde julio componentes recuperados en Zwickau a través de su red de concesionarios, servicios asociados, talleres independientes y distribuidores de piezas.

Entre los componentes con mayor demanda figuran puertas, paragolpes, motores y piezas de las cajas de cambio. Antes de volver al mercado, deben ser recuperados, revisados y acondicionados. La intención es ofrecer una alternativa de menor coste para vehículos cuyo valor ya no justifica determinadas reparaciones con piezas completamente nuevas.

Eso puede tener una consecuencia bastante práctica para los propietarios: una avería o un golpe que antes terminaba convirtiendo un coche perfectamente utilizable en un siniestro económicamente inviable podría repararse con componentes originales reutilizados.

Recuperar materiales cuando la pieza ya no sirve

No todo puede reutilizarse. Cuando un componente ha agotado su vida útil, Volkswagen quiere aprovechar mejor los materiales que contiene. En lugar de mezclar indiscriminadamente residuos, la línea permite separar materias primas con mayor precisión para obtener material reciclado más puro.

El plástico es un buen ejemplo. Volkswagen calcula que el material recuperado de un vehículo fuera de uso podría aportar, mezclado con materia prima nueva, la cantidad de plástico reciclado necesaria para fabricar componentes de hasta tres automóviles nuevos. No significa que un coche viejo se convierta mágicamente en tres coches nuevos; significa que una parte de su plástico puede repartirse como contenido reciclado entre ellos.

Volkswagen invertirá hasta 90 millones en Zwickau

La apuesta va bastante más allá de una pequeña línea experimental. Volkswagen prevé invertir hasta 90 millones de euros durante los próximos años en reformas, tecnología y aplicaciones de inteligencia artificial relacionadas con la economía circular. El estado federado de Sajonia aportará hasta 10,7 millones de euros al proyecto.

La fábrica se ha convertido además en el centro de competencia de Volkswagen para economía circular. Allí se probarán procesos, tecnologías y modelos de negocio que, si funcionan económicamente, podrán extenderse posteriormente a otras instalaciones y a una futura red europea de socios.

El grupo espera que esta nueva actividad pueda llegar a sostener hasta 1.000 empleos a largo plazo. Por ahora, la línea comenzará con unos 100 trabajadores, una diferencia que conviene no perder de vista cuando se habla del proyecto como solución laboral para Zwickau.

Una segunda vida para una fábrica con futuro incierto

La reconversión llega, precisamente, en un momento complicado para la planta alemana. Volkswagen no tiene actualmente prevista producción de vehículos en Zwickau más allá de 2031, dentro de la profunda reorganización industrial que atraviesa el grupo. La fábrica emplea a unas 8.000 personas y el nuevo negocio de reciclaje, por sí solo, está todavía muy lejos de garantizar la continuidad de toda esa capacidad industrial.

También falta demostrar que el desmontaje de automóviles a gran escala puede convertirse en un negocio suficientemente rentable. El proyecto de Zwickau sigue teniendo una importante dimensión experimental: deberá probar que es posible recuperar piezas y materiales con suficiente volumen, calidad y eficiencia para competir económicamente con componentes y materias primas nuevas.

Ahí está una de las cuestiones de fondo. Europa quiere reducir su dependencia de materias primas importadas y aumentar el porcentaje de materiales reciclados utilizado por la industria. Para fabricantes como Volkswagen, recuperar recursos de millones de vehículos que ya circulan por las carreteras puede convertirse en una fuente adicional de suministro. Y también de ingresos.

El coche viejo empieza a ser una fuente de piezas y materias primas

Durante décadas, la industria del automóvil concentró prácticamente todo su esfuerzo en fabricar y vender vehículos nuevos. Zwickau ensaya otra lógica: intentar ganar dinero también cuando esos automóviles regresan al final de su vida útil.

Volkswagen quiere aprovechar tres fuentes de valor: vehículos y componentes que todavía puedan reutilizarse, piezas originales destinadas al mercado de recambios y materias primas capaces de regresar a la producción. El objetivo es reducir costes, limitar la dependencia exterior y extraer más valor de cada automóvil antes de convertirlo definitivamente en residuo.

La paradoja industrial es evidente. Una fábrica que fue presentada como escaparate de la revolución eléctrica de Volkswagen tiene ahora que aprender también a hacer exactamente lo contrario de aquello para lo que fue diseñada: desmontar coches con la misma disciplina con la que los fabrica. Si el modelo funciona, Zwickau puede acabar siendo menos una excepción que un anticipo de cómo será parte de la industria europea del automóvil en los próximos años.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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