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Bangladesh revisa salarios tras protestas que cierran 529 fábricas

Las protestas del textil en Bangladesh fuerzan una revisión salarial tras cerrar 529 fábricas y movilizar a miles de trabajadores del sector.

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Bangladesh revisa salarios tras protestas

Imagen: SAKIB HOWLADER, CC BY-SA 4.0.

Resumen

  • Bangladesh revisará el salario mínimo del textil tras las protestas
  • Los trabajadores reclaman subir de 12.500 a 30.000 takas al mes
  • Los paros y disturbios han afectado a 529 fábricas del sector

Bangladesh ha creado un nuevo comité para revisar el salario mínimo de los trabajadores de la confección después de que una oleada de protestas obligara a detener la actividad en 529 fábricas de uno de los sectores más importantes del país. Los empleados reclaman elevar el sueldo mínimo mensual desde los actuales 12.500 hasta 30.000 takas.

El anuncio del Gobierno no ha bastado para vaciar las calles. Miles de trabajadores continuaron manifestándose este domingo 1 de noviembre en Daca, Gazipur y otros núcleos industriales. Hubo bloqueos de carreteras y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, que emplearon gases lacrimógenos, cañones de agua y granadas sónicas para dispersar algunas concentraciones.

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Los trabajadores reclaman pasar de 12.500 a 30.000 takas

La reivindicación salarial está en el centro de las protestas. El mínimo vigente, 12.500 takas mensuales, fue establecido en 2023. Los trabajadores quieren que pase a 30.000, lo que supondría un incremento del 140%. Argumentan que el encarecimiento de los alimentos, el alquiler, el transporte y la atención sanitaria ha reducido con rapidez su capacidad adquisitiva.

No se trata únicamente del salario fijado sobre el papel. Algunos trabajadores denuncian que buena parte de sus ingresos desaparece entre vivienda y gastos básicos incluso cuando realizan horas extraordinarias. El problema, dicho de otra manera, es bastante sencillo: el sueldo ha dejado de seguir el coste de vivir.

La revisión tampoco llega completamente de improviso. La legislación laboral bangladesí reformada establece una revisión de los salarios cada tres años teniendo en cuenta factores como la inflación, y la estructura actual se acercaba precisamente a ese momento. Las movilizaciones han acelerado el calendario político y convertido una revisión prevista en una crisis inmediata.

Bangladesh crea un comité para negociar un nuevo salario

El Ministerio de Trabajo ha constituido una junta salarial de seis miembros encargada de estudiar una nueva remuneración mínima para el sector. En ella estarán representados trabajadores y empresarios, además de representantes institucionales y un miembro neutral.

El organismo deberá analizar la estructura salarial y plantear una nueva escala de remuneraciones. Por el momento no se ha comunicado una fecha definitiva para aprobar las cantidades ni se ha indicado que el Gobierno vaya a aceptar los 30.000 takas exigidos en las calles. La creación de la mesa abre la negociación; no resuelve todavía la disputa.

El ministro de Trabajo, Ariful Haque Choudhury, ha pedido a los empleados que regresen a sus puestos mientras se desarrolla el proceso. Las autoridades sostienen que mantener cerradas las plantas puede retrasar las exportaciones y los pagos de compradores internacionales, con consecuencias tanto para las empresas como para las propias nóminas.

Los fabricantes consideran inasumible la subida reclamada

La patronal rechaza, al menos en los términos planteados por los manifestantes, llevar directamente el salario mínimo hasta 30.000 takas. Los fabricantes alegan que trabajan con márgenes estrechos y que soportan mayores costes de producción, problemas periódicos de suministro energético y una competencia intensa con otros países asiáticos productores de ropa.

Pasar de 12.500 a 30.000 takas de una vez supone bastante más que una actualización vinculada a la inflación. De ahí que la discusión vaya a concentrarse no solo en cuánto deben aumentar los salarios, sino también en qué incremento puede absorber la industria sin trasladar pedidos a otros mercados.

Las protestas paralizan uno de los motores económicos del país

La dimensión de las movilizaciones explica la rapidez con la que ha reaccionado el Gobierno. Según la asociación de fabricantes BGMEA, los disturbios y paros han afectado a 529 fábricas y 987.190 trabajadores en los principales centros industriales. En diferentes momentos se han producido cierres en Daca, Ashulia, Savar y Gazipur.

En Gazipur, trabajadores ocuparon varios puntos de la autopista Daca-Tangail y llegaron a interrumpir completamente el tráfico. Durante los incidentes se incendió un puesto policial y las autoridades desplegaron unidades de la Guardia Fronteriza de Bangladesh. En otras zonas hubo lanzamientos de piedras y enfrentamientos con agentes.

Las protestas también han provocado importantes atascos y problemas de movilidad. En Savar, trabajadores de varias fábricas bloquearon la carretera Daca-Aricha mientras reclamaban tanto la subida salarial como el final de las denominadas listas negras laborales, otro de los asuntos presentes en las movilizaciones.

El textil representa más del 80% de las exportaciones

La ropa confeccionada no es un sector cualquiera para Bangladesh. El país es el segundo mayor exportador mundial de prendas confeccionadas, por detrás de China, y la industria emplea a alrededor de cuatro millones de personas. El sector aporta cerca del 10% del producto interior bruto.

Los últimos datos completos de la BGMEA muestran hasta qué punto la economía depende de estas fábricas. Durante el ejercicio fiscal 2025-2026, las exportaciones de prendas confeccionadas alcanzaron unos 38.701 millones de dólares y representaron el 80,62% de todas las exportaciones bangladesíes.

Ese peso explica también la preocupación por una huelga prolongada. Bangladesh ha construido durante décadas buena parte de su ventaja comercial alrededor de una producción de ropa a gran escala y costes relativamente bajos. Una crisis salarial extensa puede afectar a fabricantes locales, transportistas, proveedores y compradores internacionales casi al mismo tiempo.

La ecuación tiene, sin embargo, otro lado. Mantener la competitividad mediante salarios demasiado bajos tiene límites sociales bastante evidentes, especialmente cuando aumenta el coste de los productos básicos. Programas internacionales desarrollados en el sector llevan años vinculando la mejora de las condiciones laborales con una mayor estabilidad y productividad de las fábricas.

Una negociación salarial con consecuencias fuera de Bangladesh

El conflicto trasciende las fronteras del país porque las fábricas bangladesíes abastecen a numerosas compañías internacionales. Una interrupción prolongada de la producción podría terminar afectando a plazos de entrega y cadenas de suministro de la industria de la moda, precisamente uno de los riesgos que ha señalado el Gobierno.

La cuestión inmediata será comprobar hasta dónde está dispuesto a llegar el nuevo comité salarial. Los trabajadores han colocado sobre la mesa una cifra concreta, 30.000 takas, mientras los fabricantes sostienen que semejante subida pondría bajo presión a numerosas plantas. Entre ambos extremos tendrá que aparecer una propuesta capaz de devolver estabilidad al sector.

Por ahora, la creación de la junta ha cambiado el escenario institucional, pero no ha terminado con las protestas. Bangladesh afronta una negociación especialmente delicada: mejorar los ingresos de quienes sostienen su principal industria exportadora sin dañar la competitividad que convirtió al país en una potencia mundial de la confección. Y casi un millón de trabajadores afectados por los últimos paros convierten esa negociación en algo bastante menos abstracto que una simple discusión de porcentajes.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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