España
San Sebastián modifica el badén de Lugaritz que dañó dos autobuses
Un badén de Lugaritz provocó desperfectos en autobuses de Dbus. San Sebastián modifica sus rampas tras las quejas y una denuncia por lesiones.
Resumen
- Dos autobuses de Dbus quedaron fuera de servicio por el badén de Lugaritz
- Una menor resultó herida, según una denuncia del RAC Vasco Navarro
- San Sebastián alargará las rampas del resalto de dos a seis metros
Un paso de peatones elevado instalado recientemente en San Sebastián ha terminado causando importantes desperfectos en varios vehículos, entre ellos un autobús articulado del servicio municipal Dbus. El resalto, situado en el paseo de Lugaritz, presenta unas rampas tan pronunciadas que algunos vehículos han golpeado el asfalto con sus bajos al atravesarlo. Las incidencias han llevado al Ayuntamiento a rectificar su diseño.
El problema no se limita a un golpe aislado. Dos autobuses tuvieron que ser retirados del servicio por los daños sufridos al circular sobre este paso elevado, según ha denunciado el Real Automóvil Club Vasco Navarro (RACVN), que ha recogido las quejas del comité de empresa de Dbus. También se ha comunicado que una menor resultó herida durante uno de los incidentes.
El Ayuntamiento de San Sebastián ha anunciado una modificación del badén para suavizar las pendientes de acceso y salida. La solución prevista consiste en ampliar las rampas de dos a seis metros, una intervención con la que se pretende mantener la protección del paso peatonal sin seguir ocasionando daños a los vehículos.
El caso ha reabierto el debate sobre el diseño de los reductores de velocidad en las ciudades. Su finalidad es mejorar la seguridad vial, especialmente para los peatones, pero una elevación mal adaptada al tráfico que soporta puede convertirse en un problema. Y cuando los afectados son autobuses que transportan viajeros, las consecuencias van bastante más allá de una reparación de chapa.
Un autobús articulado rompe una luna al atravesar el badén
Uno de los episodios más llamativos ocurrió el 14 de octubre, cuando un autobús articulado de la línea 24 de Dbus atravesó el paso elevado y sufrió un fuerte impacto contra el resalto. El golpe ocasionó la rotura de una de las lunas del vehículo.
La incidencia se produjo en el vial que conecta Ibaeta, Aiete y Amara, una carretera urbana utilizada diariamente por numerosos conductores y por el transporte público de San Sebastián.
El tramo presenta una circunstancia relevante: se encuentra en pendiente. Esa característica, combinada con la pronunciada inclinación de las rampas, dificulta el paso de vehículos largos, especialmente aquellos que tienen una distancia considerable entre sus ejes.
En un autobús articulado, formado por dos cuerpos unidos mediante una sección flexible, los cambios bruscos de rasante pueden generar problemas de contacto con el pavimento. El riesgo depende de la distancia entre ejes, la altura libre al suelo, la pendiente y la geometría del obstáculo.
No es necesario circular a una velocidad excesiva para que aparezca ese problema si el diseño del resalto resulta inadecuado para determinados vehículos.
Aunque algunas informaciones han descrito el autobús como partido en dos, los datos contrastados permiten confirmar daños materiales y la rotura de una luna, pero no acreditan que sus dos cuerpos llegaran a separarse físicamente.
Dos autobuses retirados y una menor herida
Las consecuencias del badén de Lugaritz no terminaron con el incidente del vehículo articulado.
El RAC Vasco Navarro ha informado de que dos unidades de Dbus quedaron fuera de servicio como consecuencia de los desperfectos sufridos al atravesar el resalto. Mikel Castro, miembro del comité de empresa de la compañía municipal, ha trasladado las incidencias registradas por distintos autobuses en este punto.
A ello se suma un episodio especialmente preocupante. El espacio de denuncias ciudadanas A Quien Corresponda, vinculado al RACVN, comunicó que una menor había resultado herida cuando un autobús municipal golpeó sus bajos contra el paso elevado.
No se han difundido públicamente detalles suficientes para establecer la gravedad de esas lesiones, el tratamiento recibido o su evolución. Tampoco consta una valoración económica definitiva de los daños ocasionados a los vehículos afectados.
Las quejas también se han extendido a conductores de turismos y motocicletas que circulan habitualmente por la zona.
El problema resulta especialmente delicado para el transporte público. Un autobús retirado temporalmente por una avería necesita ser reparado o sustituido para mantener el servicio. Y los golpes bruscos no solo afectan a la mecánica: también pueden provocar movimientos inesperados entre los pasajeros, particularmente peligrosos para quienes viajan de pie o tienen problemas de movilidad.
El Ayuntamiento reformará las rampas del paso elevado
El paso de peatones sobreelevado se había construido para mejorar la seguridad en una zona donde los vecinos venían reclamando medidas frente a la velocidad de los vehículos.
La intervención incluía un semáforo que los peatones pueden activar mediante un pulsador. El vial mantiene una limitación general de 50 km/h, aunque en las proximidades del nuevo resalto se han instalado señales que reducen la velocidad máxima a 20 km/h.
La finalidad de la actuación era facilitar el cruce entre las zonas de Aiete y Bera Bera y obligar a moderar la marcha en un tramo donde se habían detectado comportamientos de conducción peligrosos.
La controversia apareció con la ejecución del paso elevado.
Las rampas resultaron demasiado pronunciadas para las características de la carretera, circunstancia especialmente problemática al encontrarse el resalto en una pendiente. Los servicios municipales reconocieron la necesidad de suavizar su configuración.
De dos a seis metros para reducir la pendiente
La corrección anunciada por el Ayuntamiento consiste en triplicar la longitud de las rampas, pasando de los dos metros iniciales a seis.
Al distribuir el desnivel sobre una distancia mayor, los vehículos podrán subir y bajar del paso elevado de manera más progresiva. Esto reduce los cambios bruscos de inclinación y el riesgo de que los bajos golpeen contra el asfalto.
El RACVN ha informado de que el resalto de Lugaritz ya estaba siendo modificado. También ha señalado que, tras las denuncias presentadas junto con representantes de los trabajadores de Dbus, el Ayuntamiento prevé actuar sobre otros reductores de velocidad de San Sebastián que están generando problemas similares.
La rectificación busca compatibilizar dos necesidades legítimas: proteger a los peatones y garantizar que los vehículos autorizados puedan circular sin sufrir daños.
Cuánto puede medir un badén y cuándo incumple la normativa
Los pasos de peatones sobreelevados y los reductores de velocidad tienen criterios técnicos de diseño. Sin embargo, conviene distinguir entre las distintas administraciones titulares de las carreteras, porque no todas las vías están sometidas exactamente a la misma regulación.
La Orden FOM/3053/2008 establece las características técnicas de estos dispositivos en la Red de Carreteras del Estado.
Para los pasos peatonales elevados de perfil trapezoidal, contempla una altura de 10 centímetros, con una tolerancia de un centímetro, y una plataforma superior de cuatro metros, también con su correspondiente margen de tolerancia. La longitud de las rampas depende de la velocidad prevista para el tramo.
La norma también contempla la necesidad de estudiar soluciones adaptadas cuando existe una circulación elevada de autobuses.
Ahora bien, esa orden estatal no se aplica automáticamente a cualquier calle municipal española. Para determinar si el badén de Lugaritz incumplía una exigencia legal concreta sería necesario examinar la normativa aplicable a esa vía y las características técnicas de la obra.
No basta con observar que un vehículo ha rozado el suelo para demostrar una infracción normativa. Tampoco se ha hecho pública una medición que permita afirmar con rigor que el paso superaba una altura máxima legal.
Lo que sí ha quedado acreditado es que su diseño inicial necesitaba correcciones, hasta el punto de que el propio Ayuntamiento ha decidido intervenir para reducir la inclinación de las rampas.
Quién responde si un badén provoca daños en un vehículo
Los conductores que sufran desperfectos al atravesar un reductor de velocidad pueden solicitar una indemnización a la Administración responsable de la vía, siempre que se cumplan los requisitos legales.
La Ley 40/2015, de Régimen Jurídico del Sector Público, contempla la responsabilidad patrimonial de las administraciones cuando se producen daños efectivos, individualizados y evaluables económicamente como consecuencia del funcionamiento de los servicios públicos.
Eso no significa que cualquier avería producida al pasar por un badén deba ser indemnizada automáticamente.
Es necesario acreditar los daños, demostrar su relación con el estado o diseño de la vía y valorar las circunstancias del incidente, incluida la velocidad a la que circulaba el vehículo.
Las fotografías del lugar, un informe del taller, las facturas de reparación, los testimonios y, cuando exista, un atestado policial pueden resultar importantes para documentar una reclamación.
Como regla general, el plazo para reclamar es de un año desde el hecho que provoca el daño o desde que se manifiesta su efecto lesivo. Cuando se trata de lesiones físicas, el cómputo presenta particularidades y puede comenzar desde la curación o la determinación de las secuelas.
Un badén que tendrá que proteger sin causar nuevos daños
La reforma del paso elevado de Lugaritz supone reconocer que una medida concebida para mejorar la seguridad necesitaba ajustes importantes después de entrar en funcionamiento.
El objetivo de reducir la velocidad y facilitar el cruce de los peatones sigue siendo válido. De hecho, precisamente por eso resulta necesario que estas infraestructuras estén correctamente diseñadas.
La cuestión es que la seguridad vial no consiste únicamente en conseguir que los conductores frenen. También exige que los dispositivos instalados sean compatibles con los vehículos que utilizan la carretera, incluidos los autobuses urbanos, los servicios de emergencia y el transporte de personas con movilidad reducida.
En San Sebastián, el nuevo resalto ha terminado provocando desperfectos materiales, la retirada temporal de autobuses y una denuncia por lesiones a una pasajera menor de edad.
La ampliación de las rampas deberá resolver el problema sin perjudicar la función peatonal del paso. Queda por comprobar su resultado una vez completada la modificación y si las actuaciones anunciadas sobre otros resaltos evitarán que se repitan incidentes semejantes.
Porque un paso elevado debe servir para prevenir accidentes. No para convertirse en una nueva causa de ellos.
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